Prólogo
“Come rápido Max”
La cafetería se encontraba infestada por el personal administrativo y algunos agentes, varios empleados buscaban un lugar decente para sentarse, otros optaban por comer parados y a una velocidad casi inhumana. Era muy bien sabido que la hora del almuerzo era relativamente corta y que, si te atrevías a llegar tarde a tu puesto de trabajo después de la misma, serias el orgulloso poseedor de una jugosa multa. La cual, por su puesto, seria descontada de tu salario.
“Es increíble que no pueda tener ni siquiera un minuto de paz para poder comer esta masa a la que llaman comida” gruñó Max hastiado mientras removía su comida con amargura y asco.
“Max…” graznó con esfuerzo el otro hombre, pero sus intentos se vieron saboteados por una masa de arroz alojándose en su garganta.
“Te lo dije lame botas, ahora muere”
El hombre tomó su vaso de agua con la esperanza de evitar una muerte absurda en medio de la cafetería, su mirada afligida cambió a sorpresa cuando volteo el vaso y vio caer frente a su rostro una gota de agua. Su cabeza se movió hacia su amigo y señaló con las cejas su envase lleno.
Max se negó con una sonrisa sarcástica.
“Maldito…” murmuró apenas el mejor amigo.
“Toma dramático” dijo Max dejando ir su vaso de agua. “No entiendo cómo es que sigues vivo Charles”
Charles terminó de beber y abandonó el vaso con un golpe sobre la mesa. “Cállate y termina tu comida”
“Agentes K016 y K001 se solicita su asistencia en la base principal de inmediato. Agentes K…”
El mensaje que provenía del sistema de altavoces de alta gama, pilló desprevenidos a Max y a Charles, y los obligó a tragarse lo que había en los platos para luego retirarse corriendo, soltando sus bandejas sobre el estante esquinero que quedaba cerca de la basura.
“Esto es tu culpa”
“¿Mi culpa?” preguntó airado Max mientras seguía el paso de su amigo. “¿Quién fue el que se propuso ayudar a la Sra. Alice y a su jodido ordenador camino a la cafetería?
“No seas exagerado Max”
“Fueron 15 minutos Charles”
“¡Oh dios!” se dijo a sí mismo Charles. “Eres insoportable”
“Insoportable y todo, pero me sigues debiendo 15 minutos y un vaso con agua, gracias”
“Ya cállate y acomoda tu placa, esta al revés”
Max observó su pecho y acomodo la estrella de identificación que contenia su numeración.
“¿Listo?” interrogó Charles.
“Siempre” murmuró Max.
Ambos ingresaron a la base que estaba alumbrada por un holograma y varios monitores parpadeantes que transmitían datos; como avistamientos e información, su jefe tosió disgustado cuando los vio escabullirse en la última fila, Max le tiró un beso y Charles solo bajó la cabeza rogando al cielo para que no los despidieran.
“Como decía caballeros, nuestro objetivo es potencialmente peligroso”, comenzó el comandante Button en un tono serio pero decidido, “Así que tenemos el permiso de abrir fuego cuando sea necesario, los informes que han llegado a mi oficina relatan comportamiento hostil y características sobrehumanas”
“Hostil y sobrehumano, ¿Eh?” dijo Max emocionado, Charles lo silencio con un dedo en sus labios.
“La criatura está ubicada en las afueras de la ciudad, alrededor del Monte Sana, en lo que parece ser una cueva rocosa” explicó el capitán Button moviéndose hacia el centro de mando de la base. La tensión se podía sentir en el aire mientras el personal se apresuraba a recabar más información sobre la situación.
“Es imperativo que actuemos con rapidez para neutralizar, extraer y aislar esta amenaza antes de que cause daño. Por lo tanto, voy a formar un equipo especial para contener a esta criatura. Necesitaré voluntarios con habilidades excepcionales y nervios de acero”
“Esos somos nosotros” murmuró entusiasmado Max, mientras codeaba a otro agente que estaba a su lado. Este le regresó una mirada consternada y mostrando algunos signos de ansiedad. “Relájate amigo”
Charles blanqueo los ojos e interrumpió a Max.
“Calmado Rambo” murmuró Charles. “Y deja de molestar al nuevo”
“Ahora entiendo porque esta tan pálido, creo que va a vomitar”
Charles lo callo con un siseo.
“Esta misión será arriesgada”, advirtió el comandante Button, “pero tengo el conocimiento de que en esta habitación están los mejores de los mejores, podremos manejar la situación de manera efectiva. ¿Quién está dispuesto a unirse a este equipo y proteger a nuestra ciudad?“.
Uno a uno, los voluntarios se adelantaron, expresando su compromiso con la seguridad de la ciudad y su disposición para enfrentar cualquier desafío que se presentará. Max y Charles no dudaron en imitar el actuar de sus compañeros, incluso el nuevo alzo su brazo, temeroso, pero la alzo.
Max puede reconocer eso.
El comandante Button asintió con aprobación mientras miraba a los valientes miembros de su equipo. “Muy bien”, dijo con firmeza, “prepárense para la acción. Equipen sus trajes de protección y asegúrense de estar listos para cualquier eventualidad. Nuestra ciudad depende de nosotros para mantenerla a salvo. ¡Adelante, equipo!“.
Con determinación, Max y Charles se prepararon para enfrentar a la criatura desconocida, conscientes de que estaban a punto de enfrentarse a un desafío que pondría a prueba sus habilidades y su valentía. Pero con el liderazgo del comandante Button y la unidad de su equipo, estaban listos para proteger a su ciudad y enfrentar cualquier amenaza que se interpusiera en su camino ¿O no?