De Namek y otras perversiones...
Atención ⚠️⛔️ esta historia está clasificada con contenido adulto, éste capítulo contiene escenas eróticas con alto contenido sexual (también conocido como Lemon), que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas, si no te gusta este tipo de contenido o eres menor de edad, FAVOR de DETENER la lectura ahora. Leer bajo su propia responsabilidad.
Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
Quédate dónde estás acostada, no hagas ningún sonido. Sé que nos están viendo, nos están viendo.
Toda la conmoción, parece un juego, tiene a la gente hablando, hablando... Suaves labios abiertos, sus nudillos pálidos, se siente como si estuvieras muriendo, muriendo. Tú... tu sexo es ardiente. Consumida, con lo que nos falta por transpirar... - Sex on fire, King of leon
Estaba asustada, su corazón latía a mil por hora, temblaba con muchísimo miedo, la adrenalina corría por todo su cuerpo. Nadie la mandó a ir a esa peligrosa misión, es más sus amigos le rogaron que se quedara en casa que no fuera. Pero eran tan brutos que eran capaces de no poder ni hacer el aterrizaje bien, no quedó de otra que acompañarlos.
Además, debía asegurarse de que pudieran juntar las esferas del dragón, necesitaba garantizar que revivirían no solo a Píccoro (y por consiguiente a Kamisama) sino a su novio a también.
La habían dejado ahí escondida mientras se iban de misión, pero ¡Maldita sea! ni siquiera le hacían caso, les llamaba por radio y jamás contestaban. De pronto escuchó un ruido que rompió la quietud y el silencio reinante de ese lugar.
Prendió el radio y en voz baja empezó a llamarlos: —Krillin, Gohan ¿Son ustedes chicos? ¿Han regresado? contesten, cambio.
Esperó un momento, pero solo la estática respondía. Nuevamente escuchó ruidos fuera de la cueva, pero estaba aterrada, en las películas de terror la joven hermosa que salía a investigar moría, ella no haría semejante tontería. Volvió a intentar llamarlos por el radio:
—Krillin, Gohan ¡contesten! Ay no me hagan esto que soy muy hermosa para morir aquí por favor, ¿Ya están afuera?, ¡Contesten!- Repitió la peliazul mientras sentía la desesperación crecer en ella.
Había algo o alguien afuera de la cueva, pero no alcanzaba a ver quién, a pesar de que en Namekusein no existía la noche ella estaba adentro de una obscura cueva y no pensaba salir pues podría ser descubierta y no estaba en sus planes morir tan joven si como creía, quien quiera que estuviera ahí no era alguno de sus amigos o de los amigables nameks.
El guerrero estaba afuera, se sentía altamente excitado, le atraía la emoción de la cacería, no importaba que fuera la de un ser tan débil, igual sería entretenido cazarlo. Su rastreador le decía que, ahí dentro de la cueva existía una presa.
A pesar de estar bastante obscuro dentro de la misma, alcanzaba a escuchar desde donde estaba gracias a su desarrollado oído, los sonidos provenientes de algo escondido ahí, una sonrisa maliciosa apareció en su sádica cara.
Sigilosamente comenzó a acercarse al lugar, una vez que se adentró podía ver perfectamente bien el interior de la misma. Su vista más desarrollada que la del humano le permitía revisar todo, su olfato detectó el olor, era un aroma dulce y agradable, mezclado con otro más producto de la adrenalina: miedo... Se relamió los labios anticipando el momento, la cacería había comenzado...
La científica estaba realmente asustada, por primera vez en toda su vida se maldecía por no haber hecho caso y quedarse en casa. Escuchó cuando "algo" ingresó a la cueva, agradecía que la misma estuviera completamente a obscuras, como pudo se escondió sin hacer nada de ruido detrás de una roca.
Lo que sea que hubiese entrado era muy sigiloso, parecía un animal peligroso. Escuchó los pasos de algo o alguien avanzar, adentrándose en la cueva, esa era su oportunidad para salir de ahí. Despacio y sin hacer ruido comenzó su huida, solo debía alcanzar la salida y correr lo más rápido que podía...
Escuchó cuando su presa quiso huir, le dejó creer que lo lograría, cuándo por fin llegó al inicio de la cueva le apareció de frente, asustándola y haciendo que se cayera se espaldas —¿Ibas a algún lado, pequeña criatura? —fue todo lo que con malévolo tono dijo.
La peliazul estaba aterrada su pulso se disparó, de todos los seres peligrosos que había en ese planeta ella tenía que encontrarse con uno de los que más miedo le generaba, Vegeta, el sádico príncipe de los saiyajines, el desgraciado que mató a su a su novio.
—Vaya, vaya ¡Qué tenemos aquí! Una débil terrícola...— se acercó en círculos, cuál león acechando a su presa, a donde Bulma había caído.
La científica estaba aterrada, pero intentaría por todos los medios no morir ahí, —Creí que eras un animal salvaje, me alegra ver que no es así, soy Bulma— Trató de sonar lo más aliviada y amistosa que pudo, intentando aparentar una calma que no sentía.
—Vienes con las otras dos sabandijas, dime ¿Dónde tienen las esferas que robaron? Y tal vez te deje con vida.
Estaba asustada, pero de su habilidad histriónica dependería su vida —No sé de qué me hablas, yo soy sólo una frágil y hermosa chica.
El saiyan la tomó rudamente del brazo, —Sé que los otros dos no las llevan encima, si te dejaron aquí escondida es porque tú las tienes, ¿Dónde están humana?
La científica se enojó. Estaba aterrada sí, pero no iba a dejar que la maltratara así.
—Auch, ¡suéltame! me lastimas maldito simio descerebrado— dijo enojada.
Al saiyan le entretuvo el enojo de la débil mujer, había pensado eliminarla, pero tal vez pudiera entretenerse enseñándole modales antes de matarla, recorrió rápidamente su cuerpo. ¡Oh sí, esto sería muy divertido!
—Ju,ju,ju. Te enseñaré a hablarme con respeto, mujer vulgar—fue todo lo que dijo tomándola del cuello.
—Dime dónde están las esferas del dragón, o te desapareceré— fue la simple advertencia que hizo, mientras tomaba a la mujer del cuello y creaba con la otra mano una esfera de ki.
Ella lo vio retadoramente, y comenzó a lanzarle patadas, —¡Suéltame maldito bruto, que no te tengo miedo!, mátame si quieres yo no tengo nada, eres un cobarde que mata a hermosas mujeres indefensas.
La furia de la débil mujer le atraía, pensó que en verdad sería divertido enseñarle a tratarlo mejor.
—¿Te atreves a hablarme así, mujer vulgar? Muy bien, si no tienes las esferas, te enseñaré a comportarte enfrente de la realeza.
Deshizo la bola de energía de su mano, soltó su cuello y la tomó del mentón —si no vas a darme las esferas, harás bien en pedir mejor que te mate ahora...
El tono del hombre destilaba peligro, la ojiazul sentía que su corazón golpeaba fuertemente, no sabía dónde estaban sus amigos —Escucha principito, mis amigos casi llegan aquí, mejor vete ahora nosotros no tenemos nada.
El saiyan solo se rió —No sabes cuándo callarte ¿Verdad? Tus amigos están muertos o pronto los estarán a manos del ejército de Freezer, y tú... tú aprenderás a tratarme con respeto.
Fue todo lo que dijo antes de arrancarle la blusa. —¿Qué haces? ¡Maldito pervertido! - Gritó la peliazul indignada.
La mirada del saiyan se obscureció más, mientras con una sonrisa malvada en el rostro comenzó a rondarla en círculos, rompió su pantalón dejándola en una hermosa ropa interior de encaje.
Ella se maldijo por escoger esa ropa, que no le cubría nada, estaba asustada, con las mejillas arreboladas por la vergüenza de que ese malnacido la dejara en ropa interior. De pronto el saiyan se detuvo frente a ella
—Arrodíllate y pídeme perdón y tal vez decida dejarte con vida humana— fue todo lo que con una sonrisa despectiva el saiyan dijo.
—No voy a hacer eso— contestó Bulma altiva. Vegeta buscó una piedra donde sentarse, la tomó del brazó y literalmente la arrastró ahí.
—¡Auch! Suéltame maldito mono insensible, que falta de modales— Se iba quejando la peliazul.
Él se sentó y la jaló dejándola acostada boca abajo en sus piernas, dejando su hermoso trasero al aire, dándole una vista bastante atractiva de él. —Te dije que aprenderías a respetarme terrícola— fue lo que dijo peligrosamente suave el guerrero, mientras se quitaba los guantes de las manos.
La piel de la mujer le atraía y quería tocarla, tenerla así le daba una excelente vista de los glúteos de ésta. Eran suaves y tersos, atractivos a la vista y al tacto. Toda ella era tractiva a su olfato.
Antes de que ella pudiera protestar, le dio una nalgada que resonó por todo el lugar, el golpe fue suave para él, para ella por el contrario fuerte, sintió su cara enrojecer mientras se mordía la lengua para no emitir sonido alguno.
El saiyajin vio gustoso como la suave y cálida piel de la mujer se ponía roja, le gustaba la tonalidad adquirida, otro golpe, ella dejo escapar un leve gemido en señal de protesta, pero esto solo encendía más al guerrero.
—¿Seguirás siendo una mal educada? — preguntó el saiyan con sorna en la voz.
La peliazul estaba roja como un tomate, no sólo por los golpes recibidos en sus partes traseras sino por la forma impúdica en que el saiyan comenzó a tocarla una vez que había golpeado con desenfado sus glúteos.
—¿Seguirás comportándote como un salvaje, mono estúpido? — dijo ella muy enojada.
El saiyan solo se rió antes de girar en gesto negativo la cabeza y decir —Muy bien, tú te lo buscaste, te enseñaré a tratarme con respeto.
Dijo esto mientras la levantada en vilo, y suave pero firmemente abría la boca de la mujer, sujetándola del mentón de tal forma que no le permitía cerrar la misma.
Sin previo aviso, la besó fuertemente, hundiendo ferozmente su lengua en la boca de ella, traspasándola, violando la intimidad de la dulce boca de la hembra.
Ella se quedó estupefacta, había recibido muchos besos en su vida, sobre todo de su novio, pero este que recibió fue diferente de los conocidos hasta ahora, era salvaje, feroz. Y no sabía si era la adrenalina del momento que hacía latir a tope su corazón golpeando violentamente contra su pecho, lo que la tenía tan alterada.
La ojiazul estaba impactada, no esperó ese asalto, pero lo que más le alteraba es que esperaba sentir repulsión por él odioso sujeto que abusaba de ella de esa forma, dominándola. Y sin embargo al sentir la feroz lengua del guerrero someterla al conquistar su boca, profanándola hasta casi entrar a su garganta, la excitó muchísimo; le costó no gemir.
Escuchó ruidos afuera a los que no prestó atención; cuando acabó el candente beso, el saiyan ya se había deshecho de la parte inferior de su traje, ella saltó del susto al ver la firme y potente erección, que mostraba en todo su esplendor la virilidad del guerrero y cayó de espaldas, golpeándose el trasero fuertemente.
—¡Auch! — fue la simple queja.
Vegeta sonrió malévolamente mientras se tomaba el miembro con desfachatez — ¿Qué pasa? ¿Acaso nunca has visto uno así antes? — descarado le decía.
—¡Eres un depravado!— gritaba ella entre asombrada y sonrojada por lo que veía. De pronto se le antojaba haberle pedido mejor que la matara.
Las intenciones del saiyan eran de lo más perversas y si sus amigos no llegaban pronto no sabía qué clase de cosas ese pervertido le haría.
Se escucharon ruidos fuertes y más insistentes fuera de la cueva, el saiyan se acercó a la peliazul, —Afuera hay varios nameks, si intentas pedir ayuda y ellos entran los mataré frente a ti. ¿Quieres ver que no miento? Lástima la mayoría son niños...
Una sonrisa macabra se asomó en sus labios dejando ver sus afilados caninos. Bulma se sintió nerviosa no sabía qué hacer, solo asintió con la cabeza, sin emitir ruido alguno, confirmando así que había entendido que no tenía que hacer ruido
—Bien humana vulgar, aprenderás a respetarme— decía con sorna en la voz.
—Pero mira quien habla de vulgaridades maldito simio sin vergüenza, ¡Eres un pervertido exhibicionista! — dijo en voz alta sin mostrar miedo.
El guerrero rió y negó con la cabeza —Te lo dije, te enseñaré a tratar a un príncipe...— fue todo lo que el saiyan comentó, antes de jalarla y dejarla sentada en el suelo enfrente de él.
La tomó del mentón y suavemente susurró —Abre la boca, aprenderás a no hablar si no te lo ordeno, y si intentas morderme, te destruiré— le dijo enseñándole una bola de ki en su mando.
Bulma al ver las intenciones poco honorables del saiyan se asustó, —¡Oh no! ni de broma amigo, ni lo sueñes— bramó enojada, mientras cerraba las mandíbulas fuertemente.
El saiyajin pudo notar el estremecimiento de la hembra que tenía enfrente. Con su aguda mirada pudo notar como temblaba, pero sus ojos no reflejaban todo el miedo que debería sentir, algo de todo eso la excitaba aparte de asustarla.
Por lo que la cacería se hizo más interesante, la hembra era débil pero su voluntad era férrea, disfrutaría de quebrarla.
Su intención era simplemente esa, molestarla, torturarla, quebrar su orgullosa forma de retarlo. A pesar de lo cínico que podía ser y de haber acabado con la vida de millones de seres, jamás había tomado por la fuerza a ninguna hembra.
Simplemente las aniquilaba como era su trabajo, a pesar de ser un asesino a sangre fría tenía un código, cuál orgulloso príncipe que era, y tomar por la fuerza a una débil mujer no era parte de sus intereses.
Mantuvo agarrada esa delicada quijada que, aunque quiso mantenerse cerrada no pudo contra las manos del saiyan que presionaron con más fuerza obligándola por fin a abrir la boca.
Sólo quería asustarla un poco, estaba enfadado por la forma tan osada en que lo retaba como si creyera que no podía tomarla. Se dejó llevar por la adrenalina del pecaminoso momento y sin darle tiempo a nada, metió de lleno su miembro en la boca de la fémina.
Una protesta mitad gemido, mitad gruñido salió de ella al sentir la intrusión de él en esa forma tan violenta dentro de su boca.
Mas ruidos se escucharon fuera de la cueva, pero no podía más que gruñir, toda su boca estaba violentamente ocupada.
—Shhh, no te atrevas a alzar mucho la voz mujer vulgar, si lo haces me obligarás a matar a cualquiera que entre de curioso a investigar— la advertencia en un susurro traía un tono de peligro en la voz del guerrero.
«¡Kami no puedo respirar es enorme!»
Sonrojada trataba de no ahogarse cuando la mano de él comenzó a guiar su cabeza. Se dio cuenta de que no habría forma de salir de esa situación si no hacía lo que el saiyan decía.
Una sonrojada Bulma respiraba con fuerza, lo que más la incomodaba no era sentirse abusada por ese cínico guerrero, sino que debería de sentir asco por lo que estaba pasando.
Pero desde que el muy desvergonzado se mostró desnudo en todo su esplendor y la besó con salvajismo sintió excitación, aquello no estaba bien, ese bastardo era quien había matado a su novio, debería odiarlo.
Y sin embargo, algo de esa brusquedad con la que la sometía y la hacía darle placer con la boca le excitaba y mucho, el sabor del cuerpo del saiyan y de su sexo la estaban poniendo al mil y pensó que tal vez si lo complacía en eso la dejaría en paz.
«¡Yamcha perdóname! Todo sea por salvar mi vida...» - Se justificó a sí misma para no admitir lo que le estaba gustando tener el miembro del guerrero en su boca.
Sus labios rodearon con más fuerza la virilidad del hombre, quien solo atinó a sacar un gutural gemido antes de llevar las manos hacia sus cabellos en forma de flama y echaba la cabeza hacía atrás.
—Arg, humana... ¡Sigue! — dijo entre jadeos.
Debía admitirlo la mujer por muy vulgar que fuera, era bastante atractiva y por lo visto esa boca que tenía servía para algo más que insultar y maldecir...
Tal vez si se seguía portando bien considerara dejarla con vida y tenerla a su disposición, aunque gritona y escandalosa después de todo era un bonito ejemplar.
Sentía como lo succionaba, como una fuerza caliente que lo atrapaba y le exigía entregar todo de él, tenía mucho tiempo sin tener sexo, ir a Namek había sido su prioridad y esa boca era demasiado deliciosa y estaba maravillosamente haciendo estragos en su autocontrol, liberando su simiente en la garganta de la mujer quien al sentir la caliente entrega dentro de su boca y su garganta lo miro a los ojos, conectando la mirada de ambos, mientras sonrojada seguía bebiendo hasta la última gota de la semilla del guerrero...
Me siento confundida, sé que fui obligada a hacerlo, pero en el fondo sé que eso sólo es mi forma de justificar lo mucho que me gustó hacerlo, ¡Kami! Qué guapo es, sino fuera un bruto mono descerebrado bien podríamos pasar un buen rato.
Se sonrojó con esos escandalosos pensamientos, ella no era ninguna mujerzuela, tenía un novio y una reputación que cuidar. Suspiró esperaba que nadie se enterara de su pequeño desliz.
«Sólo lo hice para sobrevivir...» -seguía justificándose
El guerrero estaba mareado, jamás nadie había logrado hacer lo que ella hizo, obligarlo a entregar su semilla de esa forma, solo usando la boca. La vio gatear desnuda, escapándose cuál gato sigiloso, alejándose de él, sin hacer ruido. La dejó creer que lo lograría.
Pensó que luego del orgasmo obtenido, le tomaría algunos minutos recobrarse, pero al verla gateando en dirección contraria, con los suaves y níveos glúteos aun rojos por las nalgadas que le dio antes, se paró a una velocidad sorprendente y cuando ella pudo reaccionar, él ya la había levantado en vilo, colocándose detrás de ella y tapándole la boca para que su grito no alertara a nadie de los que estaban fuera.
—Shhhh— le dijo en tono divertido, mientras rompía su delicada ropa interior —aún no hemos acabado humana— su abrazo se hacía más fuerte pegándola rudamente a su pecho.
Ella se sonrojó y respiró agitada al sentir la dura y potente erección del hombre contra su trasero.
«¡Kami!» fue todo lo que alcanzó a pensar, pues se sentía realmente intimidada por ese saiyajin.
—Si gritas mataré a los que están afuera y luego te mataré— fue la amenaza del guerrero para soltar su boca, y llevar esa mano a los pechos de la fémina quien se sentía abochornada por la forma impúdica en que él amasaba sus senos.
—¡Ya basta por favor!— decía sonrosada tratando de no dejar salir ningún gemido que delatara lo mucho que comenzaba a gustarle la forma tan desvergonzada que tenía de tocarla.
—¿Aprendiste tu lección mujer vulgar?, ¿Me trataras con respeto?— decía con tono suave mientras una risa se extendía en su rostro. La mano del peliflama bajó peligrosamente a la altura de su monte venus.
Supo que en ese momento mostrarse altanera no iba a ayudarle.
«¡Maldito Krillin, maldito Gohan! cuando los necesito no están, como se les ocurre dejarme sola en este peligroso lugar... ¡Oh Kami!»
—S..sí.. aprendí por favor príncipe no me hagas daño— imploró tratando de mostrarse sumisa para ver si de esa forma era soltada y podía huir.
Lo que la científica no sabía es que el saiyan estaba demasiado excitado, además sabía que ella también lo estaba.
—Bien mujer, te creo... Aun así, no te liberarás tan fácil de mí— le decía pegándola más firmemente a él.
Su ardiente erección chocaba con sus suaves glúteos y ella sintió como se restregaba de esta forma haciéndola gemir sin querer.
—Po...por...por favor príncipe Vegeta, solo soy una débil terrícola, mira si me dejas ir te ayudaré a conseguir las esferas— mintió la peliazul.
—Ja, ja, ja, en eso de por sí me ayudarás mujer, pero antes vamos a divertirnos un rato— decía malévolamente, la mano que había bajado al monte venus comenzó a adentrarse en la intimidad de la hembra.
—¡Ahhh príncipe, pare por favor! —sonrosada decía —shhh, no me digas que no quieres, mi olfato dice lo contrario... — decía con un tono de voz que mezclaba seducción y peligro.
—¡No, es cierto!— trató de defenderse, aunque la verdad era que se sentía bastante excitada, debía admitirlo el tipo era un adonis.
Cuando iban rumbo a namek y se hallaba aburrida en el cuarto de la nave siempre fantaseó desde que lo vio por televisión que lo seducía y lo hacía caer rendido a sus pies enamorándolo perdidamente. Siempre tuvo debilidad por los chicos malos a los que nadie quería darles una oportunidad.
Al principio cuando lo vio por la TV se le hizo un hombre atractivo pero demasiado malo y peligroso, luego cuando mató a su novio lo odió pero con el pasar de las semanas y ante el aburrimiento de la nave mientras iban en camino a namek tuvo muchas locas fantasías de que lo conquistaba, lo dominada y luego cuando se percataba de las locuras que estaba imaginando se reprendía por semejantes pensamientos, escandalizada de pensar eso. Al final ella le tenía miedo y coraje porque había matado a Yamcha que era su novio...
«Ahh pero eso no le quita lo guapo al saiyajin...»
Y de esa forma ella se vengaba un poco de los últimos deslices que tuvo Yamcha antes de haber muerto. No era que pensara hacer realidad alguna de sus disparatadas fantasías, pero era su forma de vengarse de su ojo alegre novio.
«Estúpido Vegeta, pero qué bueno está ¡Kami!»
Perdida en sus pensamientos no se dio cuenta que escaneó en forma inconsciente el cuerpo del saiyan mientras se mordía el labio inferior.
El saiyajin no pasó desapercibido la forma tan descarada en que ella en forma inconsciente lo miró de arriba a abajo, sabía que a pesar de lo que dijera estaba excitaba, podía olerla y eso lo emocionaba aún más.
Se sentía avergonzado de haber perdido el control y someterla de alguna forma a sus deseos, no quería tener que forzarla, como todo orgulloso guerrero iba a demostrar que él no necesitaba de la fuerza bruta para atraer y someter a una hembra y esa mujer escandalosa le entregaría sus gemidos y orgasmos por voluntad propia...
—Hagamos un trato humana; te daré un beso en los labios y si no gimes durante éste te dejaré ir, pero si te excitas y haces un solo ruido de placer te daré el honor de fornicar con el príncipe de los saiyajines...
Bulma lo miró sorprendida, ella sabía que no podía ganarle nunca con la fuerza y que si quería podía tomarla sin mayor esfuerzo, pero al parecer con lo orgulloso que era si hacían esa apuesta y él perdía, no rompería su promesa, y todo por soportar un beso ¿Que tan difícil podía ser eso?
«Soy la gran Bulma, este estúpido mono sabrá que conmigo no se juega, bien le dejaré tomar su beso y después podré irme»
—¿Entonces humana, tenemos un trato?— una sonrisa ladina se extendió por el apuesto y varonil rostro.
Mientras una confiada Bulma cerraba el mismo con un apretón de brazos.
Tomó airé y le dijo —muy bien principito, hagamos esto— mientras decidida lo abrazó.
El contacto de sus pechos y de sus rosados pezones erectos al tocar el fuerte pectoral del saiyajin antes de pegarse a él, casi hizo jadear al guerrero.
Mientras esos suaves brazos blanquecinos lo rodeaban, sentía el calor emanar del cuerpo de la fémina, y ese delicioso olor que salía de ella lo mareaba, casi jadeó tan solo con sentir ese sensual contacto.
Se miraron a los ojos, estaban frente a frente, sin más que unos pocos centímetros que separaban sus bocas. Ella no podía negarlo, esa aventura no planeada donde se estaba enfrentando a su forma al saiyajin, le emocionaba.
Con lo vanidosa que era, al ver al saiyan tan excitado, le subía el ego, un tipo como Vegeta difícilmente se revolcaría con cualquier mujer, y que la deseara tanto como para decidir hacer un trato, le subía el autoestima hasta el cielo.
Lo dejaría muy excitado, esa sería su venganza por haberla obligado a satisfacerlo con su boca. Sin esperar más eliminó el breve espacio que los separaba dándole un fogoso beso.
Comenzó el apasionado encuentro entre ambos, los labios de la fémina se amoldaron a los del saiyan,
Vegeta estaba mareado, la esencia de los labios de la hembra era demasiado embriagador, jamás le había interesado besar a ninguna mujer, por muy hermosa que fuera, de ninguna raza, pero desde el primer beso rudo que le dio para asustarla se sorprendió de lo grato que fue.
Él lo hizo para someterla, debía admitir que la hembra era hermosa y esa boca se había visto muy tentadora. En el primer beso, cuando invadió a traición esos carnosos labios, había esperado que el sabor de la mujer le desagradara, pero no fue así. Y ahora en este nuevo beso lo confirmaba: La mujer era deliciosa.
Bulma tuvo que usar todo su autocontrol para no gemir, a pesar de lo demandante del beso debía admitir que el saiyan besaba como los dioses.
Tenía que aceptar que el hombre besaba jodidamente bien, sin quererlo y reprendiéndose así misma lo comparó con su difunto novio y lo mucho que el guerrero saiyajin lo aventajaba.
«¿Acaso hay algo en lo que este desgraciado saiyan no sea bueno? Sabe pelear, sabe besar... cómo será haciendo el amor... ¡Oh Bulma deja de pensar en estupideces!, ¡Kami por favor ayúdame a salir de esta, que soy débil!»
El beso con pasión empezó a ser cada vez más intenso, al sentir las manos del saiyajin recorrer su espalda, apretarla, y la lengua del guerrero invadir su boca, no con salvajismo, sino seduciéndola, ella abrió los ojos y como si él hubiera sentido esos ojos azules sobre su persona abrió los suyos también.
Se separaron un poco, pero él le mordió con suavidad el labio inferior y Bulma tuvo que morderse la parte interna del cachete para no soltar el gemido que pugnaba por salir desde el fondo de su ser.
Pero no pudieron separarse más, pues de pronto él volvió a la carga, seguían beso tras beso, tras beso, y no supo en qué momento el saiyajin con bastante pericia ya la había recostado sobre el piso, se percató de eso cuando sintió la frialdad del suelo sobre su espalda y retaguardia.
Sentía las manos del hombre recorrer con suavidad su cuerpo, tocar delicadamente sus pechos y delinear con su mano la aureola rosada de uno de sus exuberantes senos.
Su respiración era acelerada, no quería aceptarlo en voz alta, pero ese hombre estaba socavando su voluntad y estaba a punto de montarse sobre él por sí misma sino acababan el beso pronto.
Antes de que ella pudiera poner fin al beso, fue el saiyan quien se separó de ella, dejándola todavía mareada por el tremendo momento que habían vivido, tratando de ordenar sus ideas para evitar decir una estupidez.
—Muy bien príncipe, cumplí mi parte, nos besamos y ningún tipo de sonido de satisfacción salió de mí, eso quiere decir que he ganado, y me voy— A pesar de saber que había ganado, se paró y comenzó a alejarse en contra de su voluntad.
No quería voltear a verlo porque ¡Kami! La verdad era que le había prendido muchísimo ese beso, y si veía la portentosa virilidad del hombre y la hermosa desnudez que poseía, le valdría todo y sería ella quien tomaría la iniciativa para acostarse con él.
—Ja, ja, ja ¿De qué hablas humana? – nuestra apuesta aún sigue en pie, y todavía no la hemos realizado...
Bulma se congeló. Ella esperaba haber escuchado mal.
—¿Qué dijiste?— Con la boca seca por la agitación y el corazón retumbándole en los oídos por el descaro escuchado, se dio la vuelta sobre sus talones y con enojo en la voz dijo:
—¡Teníamos un trato! Y lo gané, jamás pensé que fueras tan mal perdedor principito.
El saiyan se rió y comenzó a rondarla de nuevo, acechando a su presa —El trato sigue en pie humana, pero la apuesta fue que tu no gemirías ni te excitarías si ¡YO! te besaba en los labios, y eso no ha sucedido aún.
—Pero... ¡Qué demonios Vegeta!, ¿Y lo que acaba de pasar que fue?, ¿Acaso no fue un beso? — enfurecida replicaba la peliazul.
—Uno bastante placentero debo decir— con sorna en la voz el saiyan contestaba —Pero no fue el beso que YO te dí, fue el beso que tú, humana escandalosa me diste...
Ella estaba anonadada, se sintió estúpida, técnicamente era lo mismo, pero decidió rebatirle al saiyan —¡Me seguiste en el beso! — dijo en tono de reproche.
El solo la miró divertido — Ja, ja, ja, no me pensaba negar si querías darme uno extra — Fue todo lo que con una cínica sonrisa en los labios el príncipe dijo...
Avanzó hacía ella con paso firme cual felino a punto de lazarse sobre su presa, su avance fue tan agresivo que cuando la peliazul notó la tenía acostada sobre el suelo nuevamente, y con delicadeza se subió sobre ella, apoyando ambos brazos a los costados de su cabeza.
Acercó su atractiva y varonil boca al pecho de la hembra, podía escuchar el corazón de ella como latía desbocado: Tum, tum, tum.
Sonrió, poniéndola más nerviosa y acelerando ese rítmico tambor que tenía la ojiazul en lugar del corazón, en ese momento.
— Voy a darte un beso mujer, el beso que me corresponde y que aceptaste al hacer el acuerdo conmigo. Te Besaré los labios hasta que tú misma me supliques que te haga mía...
La mirada salvaje e insondable dominaban enteramente la voluntad de la fémina, mordió su labio inferior mientras asentía con la cabeza, solo vio como la sonrisa ladina en el rostro del guerrero se ampliaba.
Aún con lo excitada que estaba, lo retó con la mirada pues ella no se dejaría intimidar tan fácilmente, y marcó su sentencia de muerte:
—Adelante Principito, dame lo mejor que tengas y veamos quién suplica a quién...
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Ok, antes de que me diga que barbaridad que acabo de leer eso no es lo que viene en el summary de la historia😅, que el comienzo no los distraiga jajaja el próx capítulo sabrán mejor de que va la historia e irán entendiendo el summary.
Que les pareció este cap. Ojalá me dejen saber saber sus comments 💕💕💕
