Chapter 1
Aviso de contenido: este capítulo contiene representaciones y/o fuertes implicaciones de: secuestro, tortura, abuso, vocabulario inadecuado, violencia explicita y muerte.
Sakura viva cada día para sobrevivir, sus padres habían muerto cuando ella tenia dieciocho años en un terrible accidente automovilístico cuando venían a visitarla, vivía en la ciudad de Nueva York y había conseguido una beca en a NYU para estudiar la carrera de medicina, le toco vender la casa que habían comprado sus padres en Yonkers, para poder seguir viviendo cerca de la Universidad y de la cafetería donde trabajaba como camarera.
Durante su tiempo en la universidad si vio acosada por los chicos, hasta el punto que hacían apuestas para ver quien la conquistaba y tenia sexo con ella. Por supuesto ella de alguna forma se enteraba de eso, era como si su oído y vista fueran mejor que el de los demás.
En una salida que realizo, con las que creyó que eran sus amigas, ella acepto ir a la disco/bar era su día libre, al siguiente día. Cuando llegaron al bar ella se estaba divirtiendo por primera vez, ya que durante su adolescencia siempre estuvo estudiando o trabajando par ayudar a sus padres con los gastos de la casa. Ya casi medianoche ella estaba por beber su bebida cuando pudo oler que había algo extraño además del sabor, al ser estudiante de medicina reconocía el olor y sabor de las drogas, fingió tomarse su bebida, quería averiguar quien estaba tras de esto.
Su decepción fue grande al descubrir que aquellas que llamaba amiga fueron las que la drogaran para que sus compañeros de clase pudieran abusar sexualmente de ella. Sakura se encargo de ponerlos en su lugar, ella siempre había destacado por tener una fuerza bruta, los golpeo a todos, pero eso trajo consecuencias para ella, ellos al ser hijos de padres con poder destruyeron sus oportunidades de trabajar en el Hospital donde estaba haciendo la residencia.
Todo ese percance la llevo a tener que abandonar la ciudad de Nueva York, su residencia termino y se graduó como medica, se compro un auto para viajar a otro estado y comenzar de nuevo. Lastimosamente parece que el destino siempre le tiene preparado terminar en problemas, solo tenia veinticinco años y lo único que deseaba es poder ejercer su carrera y vivir tranquilamente.
Las cosas fueron mal cuando ella se detuvo a repostar gasolina en la ciudad de Mystic Valley. Había sido el peor maldito lugar para detenerse. Había estado llenando su tanque en la pequeña y solitaria gasolinera cuando una camioneta se acerco detrás de ella para utilizar el otro dispensador. Miro con curiosidad al otro vehículo y a los dos hombres que estaban dentro. Después les ignoro cuando vio a los dos hombres mirar hacia atrás.
Estaba cerrando la tapa del deposito de combustible cuando un par de brazos la envolvieron. Sakura grito y pateo, pero el hombre que la sostenía era demasiado fuerte, y por una extraña razón sus golpes no tenían el mimo efecto que antes.
La levanto fácilmente de sus pies, llevándola a la puerta lateral abierta de la furgoneta blanca en cuestión de segundos. Aterrizo fuerte en un suelo de metal cuando aquel tipo la arrojo dentro y cerro de golpe la puerta corredera.
Sakura quedo atónita y sin aliento por varios minutos, pero cuando se puso alerta comenzó a gritar de nuevo. Incluso cunado trato de encontrar una forma de salir, hizo ruido, esperando que la oyera alguien que pasar por allí.
Estaba dispuesta a saltar de un vehículo en movimiento, quería salir pero las puertas traseras no se abrían y tampoco lo hacían los laterales. Haba una pared parecida a una jaula entre la parte trasera y delantera de la furgoneta. El hombre que la había agarrado se había subido al asiento del pasajero. Trato de recordar detalles sobre él, con la esperanza de vivir lo suficiente como para identificarlo ante la policía.
Estaba sobre el final de sus veinticinco años, tenia el pelo castaño y una cicatriz le corría por la barbilla. Se había vuelto y la miraba a través de la jaula, con una mueca con labios finos, cuando salieron de la gasolinera. Sus ojos parecían fríos. Le dirigió una mirada lujuriosa, mirándola como si fuera un trofeo, y de alguna manera podía sentir la promesa de dolor y horror en su futuro. Eso había sido lo primero, había sacado el miedo fuera de ella como nunca antes lo había sentido... el terror crudo que causaba una mirada.
Volvió a probar las manijas. Lucho con la puerta lateral. El conductor nunca giro la cabeza mientras salía de la carretera, lejos de la pequeña ciudad y dirigiéndose hacia el bosque. El miedo de Sakura se intensifico al ver los arboles cada vez mas densos, sabiendo que no habría nadie que la oyera. Temblando se acurruco en a esquina trasera de la furgoneta rezando por un milagro. Alguien tenia que haber visto su secuestro.
Esperando, rezando, rogando por la salvación, escuchaba deseando oír las sirenas de la policía, pero no se oía sonido alguno... solo el silencio ensordecedor de la inminente condena que resonaba como el fuerte ritmo de los latidos de su corazón.
Entonces la furgoneta se detuvo, todo tipo de horribles posibilidades habían estado pasando por su mente y quería detener todo esto, antes de que se hiciera realidad, pero estaba atrapada y totalmente imponente.
Observo con temor como ambos hombres salían de la parte delantera de la furgoneta. Se puso de pie al instante, a la defensiva. No iba a dejar que la violaran sin pelear. Había visto sus rostros y ellos lo sabían. Podía identificarlos si sobrevivía a cualquier crimen que estuvieran a punto de cometer contra ella. Estos hombres no la iban a dejar vivir pero moriría luchando.
La puerta lateral se abrió y Sakura uso esa oportunidad para propinarle una fuerte patada en la mandíbula que lo tiro al suelo. Aprovecho la distracción del otro sujeto y le dio un golpe en el estomago, pero cuando creyó que podía huir alguien la golpeo en el rostro enviándola al suelo.
Sin dar tiempo a recuperarse alguien la garro del cuello, solo pudo emitir el sonido de un gemido cuando el desconocido levanto dolorosamente a Sakura, haciéndola sentir como si su pelo hubiera sido arrancado de la raíz.
Empezó a pelear con el doloroso agarre que tenia en el pelo, pero se detuvo cuando vio a los otros dos hombres que habían salido del bosque. Mientras miraba fijamente, dos hombres mas se detuvieron en la zona con su coche.
La sensación de temor casi la abrumo cuando salieron del vehículo, porque sabia que ahora ningún policía vendría a buscarla. No había pruebas de que se había ido de la gasolinera. Tardarían en encontrar su coche abandonado en el bosque.
Miro alrededor hacia el camino de tierra y los arboles que la rodeaban, haciéndola sentir sola y aislada.
Los hombres a los que había golpeado se recompusieron y la ataco con pura rabia grabada en su rostro ensombrecido. Sakura trato de correr instintivamente, pero el tipo que la sujetaba, le agarro la cabeza con tanta fuerza que le palpito el cuello. Atrapada, se encogió ante el ataque, pero uno de los recién llegados un hombre al parecer de unos 45 años, salto en el camino.
- No, Kazuma, no puedes matarla – gruño las palabras con rudeza – Si quieres hacerla pedazos, entonces lo harás cuando te ganes el derecho -
Kazuma apunto con rabia hacia su rostro, su voz era mas un gruñido que cualquier otra cosa.
- ¡Mira lo que me ha hecho esa perra! -
El hombre mayor asintió con la cabeza, vagamente impresionado.
- Para de llorar se curara esta noche. Tiene que luchar por ella misma. Eso es bueno. Queremos una como ella. Hará de la caza un desafió mayor. Trabajar por ello hace que la victoria sea mejor -
¿Caza?
El terror invadió a Sakura
De que diablos estará hablando ese hombre
Sabia que la respuesta no era algo que realmente quisiera saber.
Estudio a los siete hombres en aquel pequeño claro. Seis de ellos la miraron de vuelta, con algo oscuro y siniestro girando en sus miradas. El hombre mayor se volvió a ella y se encontró con un par de fríos ojos azules. Tenia cicatrices en la cara. Era alto, mas de metro ochenta, y llevaba pantalones chándal. Se dio cuenta que todos llevaban sudaderas y camisetas mal emparejadas, lo cual era tan extraño como todo lo demás que había sucedido
- Le daremos una ventaja de cinco minutos - dijo el hombre mayor mientras miraba a los ojos a Sakura, evaluándola como si fuer aun trozo de carne mas que un ser humano – Después comienza la cacería. El primero en capturarla se queda con el asesinato. Estamos aquí para dejar un mensaje a los malditos Amaterasu. Ser despiadados. Rasgarla en pedazos. No solo se la coman, separar las partes de su cuerpo alrededor, pero dejar la cabeza intacta. Necesitan saber que era una mujer. Quiero que mire su rostro. Cuando hayan terminado, dirigirse hacia el sur y cruzar el rio con cuidado para no dejar un rastro que puedan seguir hasta nuestra casa. Limpiare esta área y nos reuniremos donde acordamos. Váyanse del bosque antes de sea mas tarde. De acuerdo a la información recolectada ellos no salen después de media noche. Ellos la encontraran cuando vayan a correr en manada -
Sakura casi de desplomo de rodillas, pero el hombre que sostenía su cabello lo hizo imposible. El shock la atravesó.
¿Iban a cazarla? ¿Cómo a un animal? ¿Quién demonios eran esos locos bastardos?
Estaban enfermos, eran retorcidos y estaban locos
¿Comérsela? ¿Rasgarla en pedazos?
- Como no es del todo humana, no será tan lenta, pero igual no queremos que sea demasiado fácil. También es un ejercicio de aprendizaje. Alguno de ustedes se han olvido el instinto de cazar, obligados a vivir en la ciudad . Se han vuelto lentos y nuestra manada ha recibido muchos golpes para seguir permitiendo su pereza. Un mestizo para perseguir los motivara a recordar que demonios son y los ayudara a usar sus habilidades naturales. Este territorio nos pertenecerá, una vez que saquemos esa maldita manada.
El tipo mas joven parecía sombrío, como si Sakura se hubiera convertido en su deporte divertido a una obligación.
Los hombres empezaron a desvestirse, el que tenia a Sakura agarrada del pelo la soltó y dio un paso atrás para desvestirse igual que los otros seis hombres. El hombre mayor la miro con una sonrisa maligna de sus labios.
- No te muevas hasta que lo diga. Después es mejor que corras como el viento, perrita – su sonrisa se ensancho – No es que tengas la oportunidad de escapar, pero quizás si corres rápido y lo suficientemente lejos, te mataran en un ataque de rabia, antes de violarte. Cuanto mas rápido corras, mas carnal será, y mas te parecerás a un animal indefenso en lugar de parecerte a un pedazo de culo caliente con el que jugar -
Sakura miro horrorizada a los siete hombres desnudos, ahora listos para cazarla. Esto tenia que ser una pesadilla. Silenciosamente oro para que se despertara. Mierda como eso no sucedía, ya que todo era sorprendentemente real.
Se quedo con la mirada fija, atónita, mientras los hombres desnudos cayeron sobre sus manos y rodillas.
¿Qué iban hacer ahora?
Fue como si estuviera viendo una de esas películas de terror sobre criaturas sobrenaturales.
Sakura retrocedió unos pasos, pero choco contra alguien detrás de ella, era él que la tenia agarra del pelo.
- Oh, si, es real – el hombre se rio - Parece que no estabas familiarizada con tu propia naturaleza, por supuesto solo eres un cuarto loba, lo que quiere decir que no te puedes transforma. El pelaje, los huesos rompiéndose y desplazándose. La forma en que sus caras están cambiando y sus cuerpos se están transformando. Mira como se transforma totalmente en lobos -
Ella los miro con la boca abierta. Un gemido estrangulado se deslizo por sus labios, resonando sobre el latido del miedo que recorría todo su cuerpo, junto con la adrenalina inducida por el terror.
- Corre perra – le grito el hombre mayor – ¡Corre por tu vida! -
Sakura se levanto con determinación, ella no se iba a convertir en una presa fácil, iba a luchar y usar su ingenio para lograr despistar a esos bárbaros locos. Decidida en su plan corrió en lo profundo del bosque.
Sakura corrió y corrió, durante su camino se quito los zapatos y los lanzo en diferentes lugares, para esparcir su olor. Se quito la chaqueta que llevaba y también la lanzo hacia otra dirección.
No fue un buen día para usar vestido.
Su cuerpo estaba agotado. Sus pulmones ardían, su cuerpo estaba adolorido por el maltrato que esos locos le habían hecho antes. Pudo escuchar algo que se acercaba a ella. El sonido de las patas contra el suelo era innegable.
Entonces unas garras se clavaron en su espalda. Salió volando hacia delante. Y choco contra un árbol, sacándole el aire de los pulmones. Luego cayo contra el césped. Un gruñido sonó desde atrás mientras yacía boca arriba en el suelo del bosque, jadeando y luchando por aire. Movió un poco la cabeza y vio como uno de los lobos estaba a unos pocos metros de distancia. Luego el resto se acercaba a ella, Sakura no podía moverse el fuerte golpe que recibió la tenia inmóvil y al punto de la inconsciencia.
Eso era iban a desmembrarla con sus dientes afilados
Un aullido atravesó el bosque y los hombres se agitaron notablemente. Un gran lobo negro ataco al lobo que estaba mas cerca de ella y lo noqueo contra el suelo.
Sakura parpadeo, mientras los dos lobos rodaban el uno al otro en un remolino de pelo marrón y negro con crueles gruñidos con crueles gruñidos y rugidos llenaron el aire.
Sakura observaba la pelea, dándose cuenta que era una batalla brutal. Los otros lobos se lanzaron a ayudar al lobo marrón para unirse en contra del lobo negro, pero no estaba segura de que pudieran ganar. Ese lobo negro era notablemente as grande, mucho mas rápido y definitivamente salvaje. Vio la sangre y el pelaje volar.
El dolor en su cabeza era insoportable, obligando a Sakura a combatir la oscuridad que la amenazaba, pero iba a ser inevitable, ella era medica y sabia que sus heridas eran graves, sobretodo la de la cabeza.
Volvió su vista hacia la batalla brutal de los lobos, ahora solo quedaban cuatro lobos luchando, sus mandíbulas chasqueaban mientras rodaban por el suelo, dejando salpicaduras de sangre a su paso. El lobo negro mato a otro de los lobos desgarrándole la garganta, ahora solo quedaban tres. Los que quedaban seguían atacando al lobo negro.
Este lobo en realidad era un ejemplar impresionante, mas amplio y mas poderoso que todos los demás que había visto. Con un furioso gruñido, lo vio agarrar el cuello de uno de los lobos que quedaban. Un fuerte gemido atravesó el aire cuando el lobo negro sacudió la cabeza salvajemente, sus dientes estaban enterrados profundamente. La sangre voló por todas partes. Entonces el lobo negro lanzo a un lado al otro lobo, ahora flojo, y se giro al lobo restante que le estaba mordiendo la pata trasera.
En cuestión de segundos el lobo negro lanzo una patada, abriendo un lado de la cara del lobo. El lobo herido aulló en agonía, pero el grito quedo cortado cuando el lobo negro le mordió la garganta. Se escucho un crujió, mas sangre voló, rociando al lobo negro y el suelo, y entonces el lobo de color marrón se quedo quieto.
El lobo negro lanzo su presa muerta y se volvió.
La miro mientras avanzaba lentamente hacia Sakura y ella no podía apartar la mirada. Su pelaje era negro como el carbón. Cuando luchaba sus ojos eran rojos, pero ahora eran de un color negro como la noche. Dio otro paso y Sakura por una extraña razón no sentía miedo por el lobo negro.
Él se detuvo y olisqueo el aire. Luego levanto la cabeza y soltó un aullido. Fue largo, fuerte y misterioso. Dejo una advertencia en el aire que era difícil de ignorar.
Sakura se sorprendió cuando otro lobo apareció unos segundos mas tardes, obviamente se dio cuenta de su error cuando se detuvo. Demasiado tarde... el lobo negro ataco al recién llegado cuando trato de retroceder.
Sakura juraría que vio pánico y miedo en los pálidos ojos azules del recién llegado. Estaba muerto antes que pudiera darse cuenta de lo que estaba apunto de suceder. El lobo negro se había movido directamente hacia su cuello, agarrándolo y arrancándole la garganta en un agarre violento con sus dientes afilados y una fuerte sacudida de cabeza. El lobo negro escupió sangre mientras lanzaba a un lado el cuerpo del lobo muerto.
Las lagrimas llenaron los ojos de Sakura, el lobo negro se giro lentamente y dio un paso hacia ella.
Trato de levantarse, pero para su desgracia lo que consiguió fue mas dolor y una ola de mareos. El dolor en su cabeza era tan agudo que ya no podía soportarlo mas. Dejo de moverse y se quedo mirando los fríos ojos de aquel lobo negro.
El se acerco, deteniéndose a unos cuantos paso de ella e inclinando la cabeza con curiosidad. Sakura cerro los ojos luchando arduamente por la claridad. Respiro unos instantes y después forzó sus ojos a abrirse. El lobo negro casi la tocaba.
Tenia que pesar cien kilos por lo menos, ciertamente era mas grande que cualquier perro que hubiera visto, con su cuerpo grueso y musculoso pecho y pernas. Parpadeo... luego su rostro comenzó a cambiar.
El largo hocico comenzó a acortarse. El pelo de su rostro retrocedió. Su cuerpo cambio de estar en cuatro patas hasta sentarse. Así quedo sentado sobre sus patas traseras. Sus patas se convirtieron en manos.
Ella no podía apartar la vista mientras el lobo se convertía en un hombre desnudo, músculos, moreno, con el mismo pelo negro como el carbón. Incluso de rodillas era notablemente alto y estaba poderosamente constituido.
Sus increíbles ojos negros como la noche la miraban desde debajo de un par de largas y gruesas pestañas. Estiro la mano hacia ella. Una mano humana grande y poderosa. La toco, su caricia fue sorprendentemente cálida y calmante mientras le acariciaba la frente.
- Vas a estar bien -
Su voz era profunda y ronca como un whisky caro.
- Estas a salvo -
Sakura estaba cautivada, como para apartar la vista. Tenia el pelo negro como el carbón y largo hasta los hombros, era apuesto. Sus brazos eran tan gruesos y definidos como el resto de él. Su estomago era duro como una roca y podía ver las profundas líneas de sus músculos abdominales.
Ese lobo era enorme como humano. Fornido, musculoso y ancho por todas partes.
Su mirada se hundió mas abajo y ella se sorprendió al encontrarlo totalmente desnudo y sin lugar a dudas, excitado.
- Te tengo. Voy a sostenerte. Mi casa no esta muy lejos de aquí. Estas a salvo ahora. Los mate -
Él deslizo una de sus manos debajo de su espalda y engancho su otro brazo detrás de sus rodillas. La elevo en su brazos mientras se levantaba.
Sakura gimió de dolor y una oleada de mareo la azoto nuevamente.
Aquel hombre la miraba fijamente, sintiéndose segura en sus brazos. Sintió la oscuridad y esta vez no la combatió.