JiCheol ♡ Amorterapia II Final alternativo: Kiss me again.

Summary

¿Cómo afrontar el fin cuando es tu hijo quien está retorciéndose de dolor en la cama de un hospital? ¿Cómo decirle que ya no hay nada más que hacer sin romper en llanto? ¿Cómo no culparse? ¿Cómo mirarlo a los ojos llevando una bata blanca y su ficha clínica en las manos? Dicen que las batallas más duras le son asignadas a los soldados más fuertes, pero MinKi tiene demasiadas heridas y muy poca fuerza para volver a luchar.

Status
Complete
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

MinKi sabía que sus padres lo habían cambiado de instituto para tener más oportunidades de entrar a una buena universidad, desde hace tiempo les venía diciendo que quería estudiar medicina y ser doctores como ellos pero para conseguirlo debía estudiar como si no existiera un mañana.

Aunque empezar su último año siendo el nuevo no le agradaba del todo.

SeungCheol sirvió el desayuno mientras JiHoon preparaba las tostadas.

MinKi los miró desde el marco de la puerta con una sonrisa en sus labios, claro que recordaba a sus verdaderos padres, siempre los llevaría en el corazón y ahora que era un adolescente de diecisiete años comprendía la difícil decisión que tomaron cuando él era apenas un pequeño e indefenso niño.

Fue difícil entender en un inicio pero tanto SeungCheol como JiHoon no querían que los recordara con resentimiento, le explicaron todo detalladamente, dejándole claro que ellos lo amaban y si llegaron a esa instancia fue netamente por amor.

Incluso lo acompañaban al cementerio cuando iban pasando los años, ese dolor que pudo haber crecido en su pecho por la falta de sus padres y toda la pena que les hizo pasar gracias a su enfermedad, SeungCheol y JiHoon lo llenaron de amor y no permitieron que en ningún momento cayera.

Se convirtieron en sus pilares.

Y estaba agradecido por darle una nueva oportunidad de vivir.

Lo cual ahora lo colocaba nervioso, faltaban veinte minutos para comenzar el instituto y no quería que lo miraran como un bicho raro.

—MinKi deja de ser una estatua y ven a desayunar —Habló JiHoon sentándose en la mesa junto a SeungCheol.

El chico de cabello castaño oscuro sonrió, se quitó la mochila que llevaba colgada en su hombro derecho y se sentó frente a sus padres.

—¿Estás emocionado? —Preguntó SeungCheol.

—Para nada —Contestó MinKi alejando el plato de frutas picadas —Tengo ganas de vomitar.

—No estés nervioso —Habló JiHoon tomando la mano de SeungCheol por encima de la mesa —Podrás hacer amigos nuevos.

—Sí, y puede que entre al equipo de fútbol, puede que haga buenas amistades y mis calificaciones sean decentes —Ya había ocurrido antes —Pero nada de eso servirá cuando llegue al punto donde alguien se entere de mí enfermedad y me haga la vida imposible.

Las oportunidades de una universidad de prestigio no fue la única razón para cambiarlo de instituto sino que también uno de sus compañeros del salón se enteró sobre el cáncer controlado de MinKi, esparciendo el rumor y molestándolo cada vez que veía la oportunidad.

Fue una tortura para el menor.

No querían verlo mal por comentarios de sus compañeros.

Tanto había sido la persecución que recibió, que MinKi bajó sus calificaciones, dejó el equipo de fútbol y sus amigos lo dejaron de lado.

—No volverá a pasar, hemos tomado todas las precauciones con el rector —SeungCheol dejó la taza de café en la mesa.

—Y el cáncer está controlado —Agregó JiHoon mirando a su hijo —Sigue allí en tu cuerpo pero está inactivo, tú lo sabes mejor que nadie.

—Nadie quería tocarme los últimos días de clase —Recordó MinKi bajando la mirada con los ojos llorosos —Ni acercarse a mí, pensando que los contagiaría.

—Mocosos ignorantes —Murmuró SeungCheol apretando los dientes.

—Amor, tranquilo —JiHoon acarició el brazo del pelinegro para luego dirigirse a MinKi —Estaremos pendientes de lo que ocurra.

—¿Irán cada semana a mi instituto? —MinKi negó con la cabeza ante la idea.

—Y si es necesario iremos todos los días —Contestó SeungCheol.

—Papá.

—No dejaré que vuelvas a sufrir —Sacó la servilleta de sus piernas y la colocó junto al café —Porque si tú no le pegas un puñetazo a esos niños lo haré yo.

—¡SeungCheol! —Lo regañó JiHoon viendo la cara de espanto del menor.

—Los estaré esperando en el auto —El pelinegro se levantó y salió de la cocina.

—No dejes que le pegue a nadie por favor —Pidió MinKi.

—No lo hará, ya sabes que eres un tesoro para él y detesta que se burlen por todo lo que pasaste —JiHoon tomó el lugar de SeungCheol en la mesa y cogió las manos del adolescente ganándose su atención —Pero me siento en la obligación de decirte esto, en el instituto, en la universidad o en el trabajo alguien siempre se enterará que pasaste por un cáncer, más si te hacen exámenes de salud anuales y te piden un historial de enfermedades, en tus antecedentes quirúrgicos hay más de veinte cirugías, eso llama un poquito la atención.

—Lo sé —Bajó la mirada.

—Pero debes saber responder con educación e inteligencia —Levantó el mentón de MinKi con los dedos, viendo la mirada dulce de su hijo —No con golpes como el cavernícola de tu papá lo dio a entender, defenderte con argumentos y explicar cómo está tu cuerpo actualmente, tú sabes leer los exámenes, interpretarlos como cualquier médico, conoces mejor que nadie tú enfermedad.

—Ustedes me han enseñado a entenderla.

—Siempre habrá gente ignorante en el tema y no es su culpa —Habló JiHoon transmitiéndole tranquilidad a MinKi —Pero no quiero que te ocultes, las palabras y el conocimiento son poderes que debes aprovechar, ¿Me has entendido?

—Sí papá —Asintió con una leve sonrisa —Gracias.

—Ahora toma tu mochila o llegaremos tarde.

El camino al instituto fue silencioso, dejaron al adolescente despidiéndose con un beso en la mejilla.

—No debiste comportarte como un cavernícola —Habló JiHoon siguiendo al mayor hasta su oficina, cerró la puerta y SeungCheol dejó caer su cuerpo en la silla frente al escritorio —Sabes que es un tema delicado para MinKi.

—No quiero que lo hagan sufrir —Repitió SeungCheol —Él ya ha sufrido lo suficiente.

—Pero no está bien encerrarlo en una burbuja —Elevó la voz para después calmarse —Entiendo que lo ames y que no quieras que la pase mal pero no es la manera correcta de hacerlo, hay que darle las armas necesarias y prepararlo.

SeungCheol lo miró por unos pocos segundos y echó la espalda hacia atrás —Tienes razón, no debí haberme comportado así, ¿Me perdonas?

—No —Respondió JiHoon cruzando los brazos —Hasta que hables con MinKi a la noche y vea un arrepentimiento real.

—¿No confías en mí? —Formó un puchero pero el menor negó con la cabeza.

Debía buscar otra manera de llegar a su corazón.

Palmeó sus piernas y al castaño se le escapó una risita, dándose por vencido JiHoon terminó sentándose en ellas —Hablaré con MinKi cuando lleguemos a casa, lo prometo.

—Debemos apoyarlo y estar para él —Subió sus manos hacia el cuello del pelinegro, arreglándole la camisa.

—Estoy siempre para él y para ti. Ustedes son todo lo que tengo y quizás esté sobrepasando el límite de cuidarlos y protegerlos tanto.

—Me gusta que seas así pero nuestro hijo está formando su personalidad, no podemos volverlo alguien cobarde que huye de los problemas.

—Nuestro hijo —Repitió con ternura.

—Así es —Afirmó JiHoon con una sonrisa —MinKi es nuestro bebé.

—Siento que los años se han pasado volando —Envolvió la cintura de JiHoon con los brazos —Aún recuerdo cuando estaba durmiendo en ese sofá y te subiste encima para besarme con la intención de obtener una buena calificación en tu internado.

—Ya debo irme —JiHoon rodó los ojos y cuando se fue a levantar, SeungCheol lo sujetó de la cintura impidiéndole que escapara y haciéndolo reír —No lo hice por una calificación.

El mayor arqueó una ceja y JiHoon lo besó rápidamente.

—Bien, quizás al principio ese fue el motivo —Admitió de mala gana —¡Es que eras odioso!

—¡¿Yo odioso?! —Exclamó SeungCheol riendo —¿Quién era un amargado que no quería utilizar una simple nariz de payaso?

—En mi inducción no me explicaron que mi supervisor sería un maniaco, loco y lindo hombre que le gustaba tanto su trabajo al punto de hacer lo que fuera por no hacer sentir mal a sus pacientes —Sonrió coqueto cruzando las piernas.

—Que horror de hombre me estás describiendo —Fingió estar espantado.

—¿Verdad que sí?

—Es una lástima que te hayas casado con él.

JiHoon iba a responder pero el móvil sonó en su bolsillo de la bata blanca que llevaba —Ya debo irme.

—Te veo en la cafetería para almorzar.

—Está bien, amor —Al levantarse recibió una palmada en su trasero, se volteó y los ojos traviesos de SeungCheol se achicaron cuando sonrió —¿Puedes dejar de hacer eso aunque sea un día?

—No —Contestó con un tono infantil, JiHoon se inclinó hacia adelante y al agacharse lo besó.

—Nos vemos más tarde.

En otro lado de la ciudad, no muy lejos del hospital, MinKi miraba hacia todos los lados buscando su salón de clases, no conocer a nadie y sentirse cada vez más pequeño e insignificante era una sensación horrible.

Finalmente con la ayuda del rector pudo llegar a su destino.

No era un chico que llamaba mucho la atención.

No era musculoso, su cabello no era extravagante y su rostro tampoco era de un modelo de revistas internacionales.

Era delgado, con cabello castaño oscuro y con un flequillo que le restaba edad, según sus abuelos.

No tenía nada de especial.

¿Pero entonces por qué tenía más de veinte pares de ojos sobre él?

Claro, por ser el nuevo, el extraño, el que nadie conocía y que podía ocultar oscuros secretos.

No los tenía.

—Hola, mi nombre es Choi MinKi —Se presentó humedeciéndose los labios, seguramente estaba haciendo el ridículo, no podía dejar de mover sus manos frente a él, lo cual era bastante molesto porque estaban sudando, el resto de su cuerpo estaba rígido y su garganta se estaba cerrando —Tengo diecisiete años y espero que nos podamos llevar bien.

¿El hecho de que nadie aplaudiera estaba bien?

¿Y por qué debían aplaudir? No había dado un discurso después de ganarse un premio Nobel.

Pero nadie reaccionó, incluso hasta escuchó cómo alguien reventó un globo que hizo con goma de mascar.

—Siéntate por allá por favor —La profesora apuntó el pupitre junto a un chico de cabello rubio.

MinKi asintió y caminó por el pasillo mirando al suelo, se quitó la mochila del hombro y se sentó donde le indicaron.

La clase comenzó y sacó su cuaderno junto al estuche de lápices, soltó un suspiro cuando encontró el almuerzo que le había preparado su papá JiHoon.

Ya no iba en primaria.

Podían darle un poco de dinero.

—La comida casera es mucho mejor —Habló el chico rubio logrando que MinKi lo mirara y escondiera la lonchera —Me llamo SooHyun.

El castaño aceptó estrechar la mano de su compañero —MinKi.

¿Había dicho su nombre cuando hace menos de cinco minutos lo dijo frente a toda la clase?

—Sí, lo he oído antes —Sonrió amable —Un gusto, MinKi.

SeungCheol seguía trabajando en oncología pediátrica del hospital pero JiHoon decidió irse con los adultos, no tomó esa decisión porque ya no le gustaba trabajar con niños, todo lo contrario, pero no quería que dijeran que había conseguido el trabajo sólo porque su esposo era el jefe de aquel servicio.

Y tampoco estaba del todo desligado a las narices de payasos o los chistes sobre peces, los fines de semana iba a la fundación que creó junto a SeungCheol y llevaba toda esa felicidad que tanto necesitaban los pequeños.

Mientras tanto sus antiguos compañeros, insoportables pero actualmente mejores amigos; MinGyu y SeungKwan se habían casado.

MinGyu fue el último.

Le costó trabajo hacer que WonWoo lo aceptara.

Pero no fue porque el azabache no lo amara sino porque no veía necesario una hoja de papel para ir a vivir juntos y tener una relación exclusiva y bonita.

SeungKwan y Hansol trabajaban en una clínica privada, WonWoo seguía en la misma área con SeungCheol y MinGyu trabajaba junto a JiHoon con los adultos que padecían de cáncer en medicina.

Afortunadamente el que se hayan distanciado en sus trabajos no impedía que se juntaran los fines de semana a almorzar, beber o simplemente conversar.

—Suelta ese teléfono —Ordenó JiHoon mientras almorzaba.

—Solo quería ver la hora —Mintió dejando el móvil sobre la mesa.

—¿Crees que no te conozco? —Alzó la mirada hacia SeungCheol —Le dijimos que podía llamarnos si ocurría algo.

—¿Crees que haya hecho nuevos amigos? —Preguntó SeungCheol preocupado.

—¿Por qué no? —Sonrió y SeungCheol acercó su mano a la suya para tomarla —MinKi es muy amable y gracioso, seguramente está rodeado de sus compañeros que ni siquiera recuerda lo nervioso que estaba esta mañana.

El mayor asintió ya más tranquilo, JiHoon tenía razón.

Pero lamentablemente estaba muy lejos de la realidad.

Había llegado la hora del almuerzo y MinKi salió al patio del instituto con la lonchera que le había preparado su papá JiHoon, se sentó en una de las bancas y sacó los cubiertos.

Todos estaban en grupos mientras comían, escuchaba las risas de sus compañeros pero él estaba solo.

Hasta que un sándwich y una botella de jugo llamaron su atención, SooHyun se sentó frente a él con una sonrisa.

Era un chico bastante atractivo, su cabello rubio y desordenado lo hacía ver varonil, su mandíbula estaba bien definida y el piercing en la ceja derecha le daba el aspecto de chico malo.

Pero no lo parecía en absoluto.

No podía serlo.

Era el único que lo hacía sentir cómodo y que se había acercado a hablarle.

—¿Te molesta que te acompañe? —Preguntó SooHyun y MinKi negó con la cabeza.

Las manos del castaño estaban sobre la mesa, podía notar su nerviosismo al apretar los cubierto con los dedos.

—¿Y por qué te cambiaste en el último año de instituto? —Habló el rubio —Para mayoría de los chicos es una decisión algo arriesgada, ser el nuevo no es muy bonito, además todos quieren acabar este ciclo con sus amigos.

—Mis padres piensan que aquí tendré más oportunidades de entrar a una buena universidad —No mentía, había otra razón de fondo más importante pero esa nunca saldría de sus labios.

—¿Tú estabas de acuerdo con cambiarte?

—Sí —Respondió MinKi mirando el almuerzo de su papá JiHoon, tenía hambre pero le daba vergüenza sacarlo.

—Haré que tu último año aquí no sea tan malo —Sonrió SooHyun mordiéndose el labio inferior.

—¿Y cómo harás eso? —Preguntó curioso MinKi.

—Invitándote a una fiesta este sábado.

Eso no era una buena idea —No me gustan mucho las fiestas.

—Es para inaugurar este año, toda la clase estará ahí y si quieres ser conocido debes ir —Dijo emocionado, animando a MinKi.

—No quiero ser conocido, con ser invisible estos meses soy feliz —Admitió intentando sonreír —Además no creo que mis padres me den permiso.

—Pero no es necesario que pidas permiso —Arqueó una ceja y agrandó su sonrisa.

—¿Qué?

—Te puedes escapar, yo te recogeré en mi auto.

—¿Ya tienes auto? —Era imposible, además de ilegal.

—Algo así —Rodó los ojos pero soltó una risita cuando miró a MinKi —Es de mi papá pero jamás lo ocupa porque siempre está en el de patrulla. ¿Te animas a ir?

—Preguntaré en casa.

—Tienes diecisiete años —Habló SooHyun colocando los brazos sobre la mesa para inclinarse hacia el castaño —Todos nos hemos escapado, es parte de estar en la adolescencia, portarse mal, desobedecer a los padres y discutir con ellos, después ya no podrás hacerlo, te volverás un adulto aburrido e infeliz.

Para MinKi las palabras de SooHyun tenían sentido, aunque sus padres eran adultos divertidos y felices, nunca había discutido con ellos, mucho menos desobedecerlos.

Pero escaparse de casa no se veía como algo tan malo si era la primera vez que lo hacia.

—Iré —Aceptó MinKi con una sonrisa.

—Bien —SooHyun tomó la botella de jugo y se levantó de la mesa —Me adelantaré al salón de clases.

Cuando MinKi asintió y agitó su mano despidiéndose a pesar de que en menos de diez minutos se verían otra vez, SooHyun se acercó a su grupo de amigos con una sonrisa traviesa en sus labios.

Había conseguido lo que quería.

—Todo listo, el nuevo va.

Al terminar el día de clases, MinKi agitó su mano, despidiéndose cuando vio a la distancia a SooHyun con su grupo de amigos.

Llevó las manos hacia sus mejillas, estaban calientes, sonrió avergonzado y arregló la mochila en sus hombros para dirigirse a casa.

Pero un chico de cabello oscuro se colocó frente a él, asustándolo.

Recordaba su nombre; Jeon DoYeon.

Lo había visto en el salón de clases, era un chico callado, más que él, pasaba los recesos solo pero no parecía preocuparle intentar encajar con el resto de los alumnos.

No lo había escuchado hablar, sólo levantar la mano cuando la profesora de literatura lo llamó para entregarle el tema del primer informe.

—Será mejor que no vayas a esa fiesta —Habló DoYeon con voz grave y rasposa.

—¿Qué? —MinKi frunció el ceño sin entender —¿Por qué?

—Porque seguramente te harán una broma para avergonzarte frente a todos y créeme que aunque llores no les temblaran las manos para tomarte fotos con sus móviles, luego andarás por las redes sociales y los vídeos aquí se hacen virales muy rápido —Explicó con tranquilidad.

—SooHyun me ha invitado, él no me hará nada malo —MinKi se hizo a un lado para continuar su camino.

—Lo has conocido hoy —Alzó la voz haciendo que el castaño se volteara a verlo.

—Como te he conocido a ti también, entonces, ¿Por qué debería creerle a un desconocido en lugar de SooHyun, que me recibió amablemente y ha sido el único que me ha dirigido la palabra? —Preguntó enojado, no era justo que hablara mal de su único amigo.

—Hablar contigo es una pérdida de tiempo porque eres un idiota que cree lo primero que le dicen. Hay una delgada línea entre ser ingenuo y tonto, tú ya la has pasado.

—Y además eres un grosero.

—Te arrepentirás.

—No me amenaces.

—No es una amenaza, niño tonto —Caminó hacia MinKi con una expresión seria en su rostro, por el ceño fruncido del menor sabía que lo había enfadado por tocar a su nuevo amiguito.

Pero no tenía idea de cómo era en realidad SooHyun.

Y no le preocupaba que lo tratara mal a él, simplemente quería advertirle de lo que pasaría si asistía a esa fiesta.

No era para ser su amigo.

O para que luego lo buscara llorando diciéndole que tenía toda la razón.

MinKi se podía pudrir en el infierno y a él le daría lo mismo.

—Ve a la fiesta el sábado —DoYeon levantó sus cejas mirando de cerca el rostro de MinKi.

¿Por qué su piel se veía tan cuidada?

Como si fuese de porcelana.

—El próximo lunes ni siquiera vas querer aparecerte por aquí, ¿Tus padres tienen dinero? —No esperó a que MinKi respondiera —Porque seguramente necesitarán pagarte un buen psicólogo por el resto del año, suerte.

MinKi se quedó allí, parado en medio de la calle viendo a DoYeon marcharse.

Decidió olvidar esa conversación cuando llegó a casa porque seguramente ese chico estaba equivocado y quería que fuese tan solitario como él lo era.

—¿Cómo ha sido tu primer día? —Preguntó JiHoon deslizando su mano por la espalda de SeungCheol para llegar a MinKi y darle un beso en la frente.

—Excelente —Contestó feliz dejando la mochila en la isla de la cocina.

—¿Sí? —No era que a SeungCheol le impresionara, le alegraba ver a su hijo feliz.

—Han sido amables conmigo —Sonrió recordando a SooHyun —Y el chico que se sienta junto a mi pupitre prometió ayudarme a ser más sociable.

SeungCheol y JiHoon se miraron entre sí, MinKi era un chico lindo y si algún compañero de clase había fijado sus ojos en él, sería muy afortunado.

MinKi se fue a cambiar cuando sus padres comenzaron a preparar la cena, sabía que se colocaban cariñosos, especialmente su papá SeungCheol, repartiendo besos y acariciando más de lo debido.

Prefería darles privacidad.

Durante los siguientes días en el instituto sus mejillas se sonrojaban con más intensidad cada vez que SooHyun le sonreía, no volvieron a hablar, lo cual lo tenía un poco triste pero le animaba saber que el sábado iría a buscarlo en su automóvil.

Bueno, el de su papá.

Se miró al espejo por milésima vez y tomó una chaqueta de mezclilla cuando sonó su móvil, SooHyun ya estaba esperando afuera.

Tenía todo preparado.

Le había dicho a sus padres que estaría estudiando hasta tarde y les pidió que no lo molestaran.

Hizo un bulto en la cama y dejó encendida la luz del escritorio para que pudieran verla por debajo de la puerta y no entraran.

Si lo hacían lo verían durmiendo profundamente y se irían.

Llevó los zapatos en sus manos y bajó las escaleras en completo silencio.

Abrió la puerta y sonrió cuando vio a SooHyun.

Se sentía emocionado y esperaba que la noche fuese inolvidable.

La fiesta había sido organizada en casa de una chica de la clase, SooHyun dobló en la siguiente calle y era la única con las luces encendidas a media noche y con la música a todo volumen.

Reconoció a cada uno de los chicos que estaban bailando en la sala, algunos conversaban en el jardín y por alguna extraña razón todos se alegraron al verlo.

Como si lo estuviesen esperando y MinKi pensó que lo habían aceptado como uno más.

—¿Bebes? —SooHyun Preguntó entregándole un vaso a MinKi, el castaño dio un sorbo pero lo escupió cuando se dio cuenta de que era alcohol.

Él no podía beber.

—Me gusta que seas tan inocente —Tomó la muñeca del menor y lo arrastró hasta el medio de la sala para poder bailar.

MinKi la estaba pasando bien, olvidó a sus padres y todas las consecuencias que podía traer si lo descubrían, no tardaría en volver a casa pero mientras tanto eso ocurría estaba con sus manos en los hombros de chico más dulce y lindo de la clase.

SooHyun colocó una mano en su cintura y lo acercó a él, respirando en su cuello, moviéndose junto al cuerpo del menor.

MinKi le sonreía y coqueteaba torpemente en cada canción, no estaba seguro de lo que hacía pero sentía una adrenalina en su cuerpo que jamás había experimentado.

De pronto vio en cámara lenta como SooHyun se acercaba a él.

Por Dios, iba a ser su primer beso.

—Espera —MinKi lo detuvo antes de que sus labios se unieran —Me pareces muy lindo pero apenas nos conocemos.

SooHyun asintió y se alejó sin dejar de bailar —Iré por un trago para mí, enseguida regreso, quédate aquí.

El castaño obedeció, miraba a su alrededor, los chicos estaban en su propio mundo, lentamente todos ellos se fueron alejando sin que MinKi lo notara.

Alguien detuvo la música y MinKi se volteó cuando escuchó la voz de SooHyun, estaba encima de una mesa.

—Gracias por su asistencia y perdón por interrumpir esta grandiosa noche —Habló el rubio con un vaso de alcohol en la mano —Todos ya nos conocemos y es muy injusto que nuestro nuevo compañero se quede afuera —Posó sus ojos en el menor quien se sonrojó al tener tanta atención —Yo sé que los padres de Channie se divorciaron cuando tenía quince años y que SonYoung aún duerme con la luz encendida, ¿Pero acaso alguien sabe porque Choi MinKi tiene más de cuarenta cirugías en su cuerpo?

Todos se voltearon a mirar al mencionado, la sonrisa de MinKi se deshizo lentamente, podía sentir como el mundo giraba a su alrededor, mareándolo.

—Pero no por ser un extraterrestre lo vamos a discriminar, ¿Verdad? —Tomó una cuerda que le ofrecieron —Bienvenido al instituto MinKi, espero que tu estadía sea grata.

Cuando jaló de la cuerda MinKi miró hacia arriba, todos lo hacían, una combinación de pescado podrido, leche caducada, huevos y quien sabe qué otras cosas más cayo encima de él.

Estuvo a punto de vomitar por el desagradable olor, había orina ahí, estaba completamente seguro de eso.

Las lágrimas rodaron por sus mejillas cuando escuchó las risas de sus compañeros, incluyendo la de SooHyun.

Salió como pudo de la casa, alejándose lo más rápido posible, limpiándose el rostro y unos metros más allá había alguien esperándolo, miró unos zapatos negros y alzó la mirada, viendo borroso debido a las lágrimas.

—No quería decirlo... —Habló DoYeon —Pero te lo dije.

—Tú... ¡Todo esto es tu culpa! —Reclamó enojado.

—¿Disculpa? —Se acercó a MinKi —Yo te advertí lo que pasaría si venías a este lugar, tú decidiste ignorarme y venir de todos modos.

Tenía razón, fue un idiota, era un idiota —Debes estar muy feliz de verme así.

—Me da igual lo que pase contigo —Se encogió de hombros.

—¡¿Y qué haces acá?! —Exclamó dejando que las lágrimas corrieran por su rostro —¡¿También has venido a reírte de mí?!

—Creo que no estás en derecho de gritarme considerando que tengo una manta en mis manos —Frunció el ceño.

MinKi se limpió las lágrimas y efectivamente DoYeon tenía una manta —¿La has traído para mí?

—No, me gusta salir con mantas a la calle en medio de la noche —Contestó con sarcasmo —Cúbrete porque apestas.

MinKi colocó la manta sobre su cabeza y se envolvió con ella el resto del cuerpo.

—¿Tus padres saben que estás aquí? —Preguntó DoYeon mirando a MinKi.

—No, me he escapado.

—No creí que eras ese tipo de chico.

—Es la primera vez que lo hago.

—Eso lo hará aún peor, estarán decepcionados de ti.

—Lo sé —Habló con tristeza, no había modo que no se dieran cuenta, seguramente el desagradable olor los despertaría.

—Vamos —DoYeon metió las manos en los bolsillos de su pantalón —Te acompañaré a casa.

El camino fue silencioso, MinKi miraba de reojo a su compañero, no tenía nada más que decirle que darle las gracias.

Sólo sabía su nombre.

Llegaron a la calle donde vivía MinKi y el menor se detuvo unas casas antes cuando escuchó las voces de sus padres, vio a su papá SeungCheol con un bate de béisbol dirigiéndose al automóvil mientras que JiHoon lo intentaba calmar con el móvil en su oreja.

—Me van a matar —Murmuró asustado.

—Te lo mereces.

—¿MinKi? —Preguntó SeungCheol acercándose a la pareja que estaba en las sombras de un frondoso árbol.

—¿Qué te ha pasado? —Los ojos de JiHoon se abrieron más de lo normal cuando vio en qué condiciones estaba MinKi.

—Puedo explicarles.

—Claro que lo harás jovencito —SeungCheol alzó la voz y apuntó la casa.

—Ve a darte un baño —JiHoon pasó el brazo por los hombros de su hijo, acompañándolo.

—¿Tú a donde crees que vas? —SeungCheol levantó el bate de béisbol cuando DoYeon se giró para irse.

—A mi casa.

—Eso no pasará.

—Yo no he hecho nada señor.

SeungCheol sonrió falsamente acercándose al adolescente con el bate, apuntó la casa y lo miró —Piensa bien en lo que dirás o llamaré a tus padres, ahora entra antes de que cometa un crimen por haberte llevado a mi hijo y devolverlo de esa manera.

—Señor, no...

—¡Te dije que entres! —Exclamó bajando el bate —Tomaremos té y comeremos galletitas mientras vas juntando los dientes que te sacaré.

DoYeon rodó los ojos y entró a la casa, no tenía nada que hacer allí, no debía explicarles lo que ocurrió porque no había sido su responsabilidad pero de todos modos obedeció al molesto adulto.

MinKi se dio un baño, se colocó la ropa de dormir y bajó a la sala, no entendía qué hacía DoYeon sentado en el sofá pero cuando vio las miradas furiosas de sus padres esperándolo, lo comprendió.

Se sentó junto al mayor y colocó las manos sobre sus rodillas, con la mirada baja, al igual que DoYeon.

—Estamos muy decepcionados de ti —Habló JiHoon seriamente, SeungCheol asintió pasando su brazo por los hombros de su esposo —Pensé que nos tenías confianza, que te estábamos criando de otra manera.

—Lo siento —Susurró MinKi.

—¿Por qué no nos dijiste que querías ir a una fiesta? —Preguntó SeungCheol ya más tranquilo.

—Pensé que no me dejarían —Contestó sin mirarlos.

—¿Has bebido alcohol? —Interrogó JiHoon.

—Lo he probado.

—MinKi sabes que no puedes beber porqu-

—Lo sé —MinKi se levantó de golpe interrumpiendo a su papá, miró de reojo a DoYeon, no quería que ellos delataran su enfermedad frente a un compañero que podía esparcirlo por todo el instituto —No lo haré nunca más, se los prometo.

—Y ahora tú —SeungCheol tomó el bate de béisbol mirando al adolescente pero JiHoon se lo quitó —¿Fuiste quién convenció a MinKi para escapar a media noche?

—Yo no hice nada —Se defendió DoYeon levantándose del sofá —Incluso le advertí a su hijo lo que le pasaría si iba a esa fiesta.

—Él no hizo nada —MinKi se colocó frente al mayor, mirando a sus padres —No fue quien me convenció de salir, tampoco quien tiró de esa cuerda para vaciar el contenido del balde sobre mi cabeza, fue mi culpa, todo, quería ser alguien en el instituto pero se rieron en mi cara —Aguantó las lágrimas al recordarlo pero en su voz se notó que quería llorar —Entiendo si me quieren castigar, los he defraudado y lo merezco.

DoYeon lo observaba en silencio, al menos MinKi tenía la suerte de que sus padres se veían cariñosos y comprensibles.

—Estarás castigado tres semanas —Habló JiHoon.

—Y un día —Agregó SeungCheol.

—Bien.

—Olvídate del móvil, el computador y la televisión —Continuó el pelinegro y JiHoon lo jaló de la camisa —Amor, no me mires así, MinKi debe aprender la lección.

—Supongo que yo quedo en libertad —Dijo DoYeon caminando hacia la puerta principal.

—Sí —JiHoon se acercó al adolescente —Gracias por traer a MinKi a casa.

—MinKi ve a dejar a tu amiguito —Dijo SeungCheol de mala gana, mirando a DoYeon con los ojos entrecerrados.

—Papá, él no es mi amigo —Murmuró MinKi.

—Te trajo a casa, acompáñalo hasta el jardín.

—Papá —Habló entredientes.

—¡Cuatro semanas de castigo! —Exclamó asustando a MinKi.

—¡Papá!

—¡Cheol! —JiHoon negó con la cabeza.

—Acompáñalo —Repitió levantando las cejas.

MinKi frunció el ceño, infló sus mejillas y arrastró los pies, caminó hacia DoYeon y lo tomó de la muñeca sacándolo de la casa.

—Perdón por todo esto —Dijo MinKi avergonzado, caminando por el césped del jardín.

—No te preocupes —El mayor metió las manos en los bolsillos de la chaqueta después de colocarse la capucha de la sudadera que llevaba debajo.

—Y gracias —Se detuvo cuando llegaron a la puerta, DoYeon se giró a verlo —El lunes te llevaré la manta al instituto.

—No es necesario, dudo mucho que el olor a pescado podrido salga de ella.

Escucharon el canto de los grillos y el frío viento de la noche cuando se quedaron en silencio. MinKi miró de reojo a DoYeon.

¿Por qué no se iba?

—Gracias de nuevo —Fue lo único que se le ocurrió decir.

—¿El lunes irás al instituto? —Preguntó DoYeon pateando una piedra en el suelo.

—Sí —No quería pensar en ello aún y en todos los comentarios que tendría que escuchar —Debo ir de todas formas.

—A las 07:40 paso cerca de aquí —Comentó DoYeon con nerviosismo, MinKi lo miró atento —Si quieres podemos irnos juntos los primeros días —Alzó la mirada al castaño —Para que no te vean solo, te molestarán más si te encuentran así.

—Sí —Musitó MinKi quedándose perplejo por el ofrecimiento.

—No seré tu guardaespaldas, tampoco quiero ser tu amigo, me ha dado pena verte hoy, por eso lo estoy haciendo.

—¡MinKi! —SeungCheol abrió la puerta —¿Qué tan grande es nuestro jardín que tardes tanto?

—¡Ahora voy, papá! —MinKi rodó los ojos y se volvió a DoYeon —Nos vemos el lunes.

—¡Cinco semanas! —Habló SeungCheol.

—Adiós —Cerró la puerta y corrió hacia la casa —¡Ya no me aumentes más semanas!

DoYeon sonrió divertido cuando escuchó las quejas de MinKi y se preguntó la razón de su ayuda.

No tenía una respuesta.

Se dio la media vuelta y volvió a casa antes de que sus abuelos notaran su ausencia.

Los días en el hospital eran difíciles pero SeungCheol pensaba que despertar con una erección no era tan malo si había alguien dispuesto a hacerse cargo de ella.

JiHoon sabía quién había entrado a su oficina y cuando escuchó que le echaban seguro a la puerta se quitó la bata blanca dejándola sobre la silla.

—Doctor Choi yo no he sacado cita con usted para una visita a mi trabajo —Habló coquetamente mirando al mayor.

—No —SeungCheol caminó hacia el escritorio de su esposo —Pero te toca la revisión mensual.

—Aquí no tiene la camilla, ni los instrumentos necesarios —Siguió el juego con una pícara sonrisa.

—Oh, no te preocupes por eso —Hizo a un lado todos los papeles y tomó las piernas de JiHoon subiéndolas a la fría madera —Un médico siempre se adecua a las situaciones.

JiHoon desabrochó la camisa del mayor, tocando su pecho, se acostó sobre el escritorio y SeungCheol aprovechó de quitarle los pantalones, bajó rápidamente los suyos junto a la ropa interior.

No era la primera vez que tenían sexo en la oficina, eran cuidadosos, por lo mismo no ocurría muy seguido lamentablemente, pero ambos guardaban botellas de lubricantes para esos momentos.

Después de dilatarlo lo suficiente, SeungCheol se masturbó y llevó la punta de su miembro a la entrada de JiHoon, debía cubrirle la boca con la mano para que no gimiera escandalosamente.

JiHoon en muchas ocasiones le mordía los dedos, lo cual lo volvía más excitante.

Los lápices cayeron al suelo y JiHoon soltó una risita, sentándose y rodeando la cintura del mayor con sus suaves piernas.

Besó el cuello y los hombros de SeungCheol, llegaron al orgasmo juntos pero en vez de quedar exhaustos era una carga de energía extra para comenzar el día.

—¿Qué tal los resultados del examen, doctor Choi? —Enredó sus dedos en el cabello del mayor.

—Excelentes —Respondió con una sonrisa, unió sus labios con los de su esposo y lentamente fue saliendo de su interior, tendrían que cambiarse de ropa antes de salir —Me encantas JiHoon.

—Tú me encantas mucho más —Acarició la mejilla del más alto, mirándolo con ternura.

Unos minutos más tarde MinKi salió de la casa, le había dicho a sus padres que se iría caminando al instituto, no estaba seguro de dónde estaría DoYeon, pasaron algunos estudiantes de otros años mientras él miraba a su alrededor.

Bien, no había pensado lo nervioso que estaría ese día.

Su estómago se estaba revolviendo y no veía a DoYeon por ninguna parte.

—¿Me buscabas? —Preguntó el chico de cabello oscuro sobresaltando a MinKi.

—Pensé que no aparecerías —Confesó apenado. DoYeon no volvió a hablar, lo cual volvió incómodo el ambiente que existía entre ellos, MinKi caminaba a su lado en silencio.

DoYeon siempre tenía la misma expresión en el rostro, relajada, como si nada le importara.

Jamás lo había visto sonriendo.

Podía darse cuenta de que él no era de su agrado, que le estaba haciendo este favor por lástima.

—Haré este camino contigo y puedo acompañarte en los recesos —Habló el mayor mirando hacia adelante —En la hora del almuerzo me gusta comer solo, así que no te quiero en mi mesa, tampoco en el salón de clases.

—Está bien —MinKi afirmó la mochila en sus hombros.

—Si alguien te molesta dime y haré algo.

—¿Golpearlo? —Preguntó y se detuvo cuando llegaron a la puerta del instituto.

—No, olvídalo —Respondió DoYeon volteándose a verlo —No me pelearé con nadie por tu culpa, pueden suspenderme y no vales tanto para mí.

—Gracias... supongo —Llevó las manos a su espalda, bajó la mirada y movió su pie en círculo viéndose adorable.

—Deja de hacer eso.

—¿Qué cosa?

—Esto —Colocó su pie contra el de MinKi, deteniendo el molestoso movimiento —Me irritas.

Al parecer DoYeon tenía razón porque no recibió ningún tipo de burlas durante los recesos de la mañana.

Aunque solo caminase detrás de su compañero en todo momento.

A la hora del almuerzo salió del salón de clases con la lonchera que le había preparado su papá SeungCheol, se notaba a kilómetros la diferencia, mientras que JiHoon se preocupaba por cada detalle, por colocar los alimentos justos para su crecimiento y desarrollo, SeungCheol guardó un sándwich simple junto a una caja de jugo.

Eran diferentes pero preparados con el mismo amor.

Aunque prefería la comida de su papá JiHoon.

Escuchó unas risitas y unas mesas más lejos estaba SooHyun con sus amigos, era extraño verlo ahora, su opinión hacia él dio un vuelco negativo el día de la fiesta.

—Hola —Tres chicos se acercaron a la mesa donde estaba MinKi —¿Me das un autógrafo?

—¿Autógrafo? —Preguntó confundido recibiendo la hoja de papel y el lápiz.

—Sí —Contestó animado —No todos los días tenemos de compañero a un alienígena.

MinKi bajó la mirada avergonzado y soltó el lápiz en la mesa, el grupo de chicos comenzó a reírse como si disfrutaran y se sintiesen orgullosos de lo que estaban haciendo.

—¿Es cierto que tu cuerpo está lleno de cicatrices? —Preguntó otro subiendo el tono de voz, llamando la atención de otros estudiantes en el patio de comida.

DoYeon quien había estado pendiente de MinKi alzó la mirada y tomó su comida, levantándose de golpe dirigiéndose al castaño.

¿Cómo es que no podía defenderse?

—¿Nos enseñas una? —Continuó el chico mirando a MinKi.

—Cicatriz es la que yo te voy a dejar en la cara de payaso que traes si sigues molestándolo —Habló DoYeon con voz gruesa, soltó el plato de comida y los cubiertos, sentándose frente a MinKi pero mirando a los molestosos compañeros que tenía —¿Se van? Queremos comer tranquilos.

MinKi se quedó en la misma posición, sus ojos se humedecieron y apretó los puños cuando se quedaron solos en la mesa.

¿Por qué era tan débil?

Su voz desaparecía cuando hablaban de su enfermedad y todas las secuelas que dejó en él, incluyendo las cicatrices.

No ayudaba recordar todo lo que vivió y sus compañeros hablaban sin saber la verdad pero no podía decirla.

Ni siquiera para defenderse.

—Dime que no estás llorando —Habló DoYeon agachándose para ver el rostro de MinKi, claramente vio una lágrima caer y suspiró —¿Sabes que los hace felices verte así?

MinKi levantó el rostro, haciendo un puchero por el regaño que recibió, enseñó unas pocas lágrimas y DoYeon rodó los ojos.

—Límpiate esa cara.

SooHyun rió escandalosamente con su grupo de amigos y MinKi se levantó, tomando su almuerzo.

—¿A dónde vas? —Preguntó DoYeon levantándose para sujetar la muñeca del menor.

—A comer al baño.

—Eso suena asqueroso.

—Es mucho mejor que estar aquí —Habló zafándose del agarre de DoYeon.

El pelinegro lo vio alejarse, posó los ojos sobre SooHyun y apretó los dientes.

—El siguiente trabajo es en parejas, por favor busquen a alguien con quien sepan que pueden trabajar bien —Informó el anciano profesor en la clase de literatura.

Los alumnos inmediatamente se acercaron a sus amigos, mientras que MinKi se quedó solo en su pupitre.

—DoYeon... —Se acercó al mayor —¿Y-Ya tienes pareja para el trabajo?

—Te dije que no te acercaras a mí en el salón de clases —Dijo el pelinegro.

—Disculpa —Se giró mirando a sus compañeros, todos estaban en pareja.

—Pero ya lo has hecho —Se levantó tomando el brazo de MinKi cuando vio a SooHyun acercándose a ellos —Serás mi pareja.

—MinKi ya se consiguió novio —Molestó SooHyun sonrojando al mencionado.

MinKi no le pidió que lo fuera a dejar a casa, sin embargo, DoYeon caminó a su lado apenas salieron de clases.

—Listo, ya estás en un lugar seguro —Habló el mayor con las manos en los bolsillos del pantalón cuando llegaron al hogar de MinKi.

—Gracias.

DoYeon miró hacia los lados, sintiéndose incómodo con la mirada fija de MinKi sobre él —Como sea, debo irme.

Los días fueron pasando y todo parecía ir bien para Minki, no tenía un amigo pero si alguien que lo cuidaba y defendía.

—Doctor Lee, el señor Yoon ya está listo para el procedimiento —Avisó la enfermera de turno cuando vio a JiHoon salir de su oficina.

—Gracias.

—Hola mi amor —Apareció SeungCheol y JiHoon levantó los talones para dejarle un casto beso en los labios —¿Tienes tiempo para hablar?

—Ahora no puedo —Respondió el castaño haciendo una mueca pero le bastó con ver los ojos de SeungCheol y recordar la fecha para saber por qué lo buscaba —Espérame en la oficina.

—Sí —SeungCheol deslizó la mano por la mejilla de su esposo —Ve, yo estaré aquí.

JiHoon asintió y el mayor lo vio alejarse por el pasillo, estaba tan orgulloso de él y de la persona que era, tanto en lo profesional, como en su vida como matrimonio.

Era el mejor compañero de vida que podía tener.

Ya se acercaban los exámenes de rutina de MinKi, y siempre algunos días antes la ansiedad se lo comía vivo, aunque su hijo no presentara síntomas, las células cancerígenas podían despertar y atacar su cuerpo en silencio.

Entró a la oficina de JiHoon y se sentó frente al escritorio, suspiró profundamente colocando los brazos sobre la mesa, tomó la fotografía familiar que estaba junto al computador, salían los tres en un viaje que hicieron hace unos meses atrás, él estaba junto a JiHoon y MinKi los abrazó por detrás, agachándose para colocar la cabeza a la altura de ellos.

Nunca esperó amar tanto a alguien que no fuese JiHoon, claramente los amores eran distintos.

Pero no podía vivir sin ninguno de ellos.

Cuando inició el segundo receso de la mañana, MinKi se salió del salón de clases, siguiendo a DoYeon, nunca hablaban, sólo lo seguía en todo momento.

—MinKi ya no se despega de su nuevo novio —Habló uno de los compañeros burlándose del castaño.

Una mano sujetó la de MinKi tomándolo por sorpresa, alzó la cabeza mirando a DoYeon —¿Q-Qué haces?

—Al menos para que hablen con motivos —Dijo DoYeon caminando y jalando a MinKi a su lado.

No sabía cómo es que podía caminar, estaba congelado, su rostro se tensó cuando DoYeon lo acercó a él, entrelazando los dedos, su corazón estaba latiendo como un loco y no era bueno.

Pero cuando SooHyun apareció, rápidamente MinKi soltó la mano de DoYeon, el pelinegro se volteó a verlo y guiándose por los ojos del menor, llegó al motivo de su reacción.

No le molestó.

Si MinKi se había dejado encantar por el buen trato que recibió de SooHyun a pesar de todo lo que había ocurrido, era su problema.

Al salir de clases, MinKi sujetó la mochila en sus hombros y caminó junto a DoYeon, lo miró de reojo y lentamente bajó su brazo, un suave toque con sus dedos hizo que el mayor se detuviera.

—No, no me tomes la mano —Lo miró enojado.

—Tú lo has hecho antes —Dijo MinKi defendiéndose.

—Bien dicho, antes, ahora no quiero hacerlo.

—¿Por qué?

—Porque no.

—Esa no es una razón.

DoYeon apretó los labios y miró a su alrededor, evitando mirar los ojos de MinKi —¿Por qué soltaste mi mano cuando apareció SooHyun?

MinKi se quedó en silencio, llevando las manos hacia atrás y moviendo su pie.

—¿Sabes qué? —Frunció el ceño —Olvida todo esto, ni siquiera sé porque estoy ayudando a un niño tonto que no sabe defenderse y se deja enamorar por el primer idiota que lo trata bien.

Bajó la mirada al pie del menor y detuvo ese estúpido y adorable movimiento con su pie.

—¡Deja de hacer esto!

No se dieron cuenta cuando llegó el día de los exámenes de rutina, MinKi se despertó temprano en la mañana y salió en el auto junto a sus padres.

Miraba por la ventanilla a los chicos que iban camino al instituto, él iba a faltar por ese día porque a pesar de que no se sentía mal, y tampoco estaba hospitalizado, la vida le seguía recordando que no estaba del todo sano.

Sus ojos se abrieron más de lo normal cuando vio a DoYeon parado en una esquina, mirando hacia los lados, esperándolo.

Había olvidado decirle que faltaría al instituto y aunque su relación seguía siendo la misma, es decir, limitarse a seguirlo en los recesos y no intercambiar palabras, lo protegía de las burlas.

—Papá, ¿Te puedes detener un minuto? —Pidió MinKi girándose en el asiento, sin despegar los ojos de DoYeon.

—Vamos tarde cariño —Habló JiHoon.

El automóvil siguió avanzando y el corazón de MinKi se volvió intranquilo, culpable por no poder avisarle.

Ni siquiera tenía su número telefónico para enviarle un mensaje y no era porque no se lo había pedido pero DoYeon le respondió que no se lo entregaría porque seguramente lo llenaría de imágenes de buenos días o molestosas cadenas.

MinKi conocía todo el protocolo a seguir, lo hacía tres veces al año, era parte de su vida.

Y siempre pasaba lo mismo, antes de entrar sus padres se veían preocupados aunque trataban de disimularlo con sonrisas de ánimo pero ni siquiera ellos, siendo médicos, podían estar seguros de que los exámenes saldrían negativos.

—Saldrá todo bien —Habló SeungCheol abrazando a JiHoon cuando MinKi entró a la sala.

El castaño asintió y se aferró a la espalda del más alto rogando porque así fuera.

Al día siguiente MinKi salió corriendo de la casa mientras colgaba la mochila en sus hombros, se le enredó la corbata en las manos pero sonrió cuando logró ver al mayor.

—¡DoYeon! —Gritó corriendo hacia el mencionado.

El chico de cabello oscuro se volteó a verlo —Pensé que te habías retirado del instituto.

—¿Por qué lo haría? Te tengo a ti —Dijo con la respiración agitada y sus mejillas se sonrojaron cuando se dio cuenta de sus palabras —Quiero decir, no tengo motivos para irme.

—Fue extraño no verte ayer —Comenzaron a caminar juntos, uno al lado del otro.

—Tuve una diligencia familiar —Siguió caminando, DoYeon lo miró de reojo, MinKi era un desastre con el uniforme, así lo tomó de la muñeca deteniéndolo, arregló la corbata del menor y sus miradas se cruzaron.

Pocas veces ocurría.

DoYeon prefería no hacerlo porque MinKi sin querer hacía gestos con su rostro que le revolvían el estómago.

Como ese movimiento de pie.

Era coqueto sin darse cuenta.

Y MinKi no lo hacía porque DoYeon parecía detestarlo, a pesar de estar ayudándolo, siempre se enojaba por cualquier movimiento que hiciera.

—¿Te puedo hacer una pregunta? —El más alto recorrió con sus ojos el pálido rostro de MinKi, grabándolo en su memoria.

—Sí.

—¿Por qué te fijaste en SooHyun? —Su voz sonaba a reclamo, a celos, pero necesitaba sacarse esa duda de encima.

—¿Quién dice que me fijé en él?

—Es bastante obvio que te gusta.

—No me gusta, ¿Cómo podría gustarme alguien que me engañó para reírse de mí y que cree que soy un alienígena? —Su voz se fue apagando —Porque supongo que has escuchado sobre eso, de todas mis intervenciones quirúrgicas.

DoYeon se quedó en silencio, mirando fijamente a MinKi.

El castaño levantó las cejas —¿Estás ahí?

—¿Y por qué te alejas de mí cada vez que aparece ese idiota?

—¿Qué? —Quedó aturdido por la pregunta de DoYeon, había admitido que todos los comentarios que recibía eran ciertos pero insistía en creer que le gustaba SooHyun.

—Porque no quiero que te molesten a ti, ya haces suficiente protegiéndome y defendiéndome.

—¿Y piensas que me interesa si me relacionan contigo? —Dio un pequeño paso hacia MinKi tocando con vergüenza los dedos de sus manos —Me da lo mismo lo que hablen.

MinKi miró hacia los lados, echando su cuerpo hacia atrás cuando DoYeon se acercó a su rostro —L-Llegaremos tarde a clases.

—Dime que no te gusta SooHyun.

—No me gusta.

MinKi pudo ver cómo las comisuras de los labios de DoYeon temblaban, quería sonreír pero miró hacia otro lado negándole ver su sonrisa, alcanzó a ver sus pómulos levantados cuando se volteó caminando hacia el instituto.

—¡Espérame! —Gritó MinKi corriendo detrás de DoYeon.

A esa misma hora SeunCheol apretó los puños al recibir la respuesta sobre los exámenes de su hijo.

—Es el colmo que ni siquiera por ser colegas no nos entregue los resultados antes —Reclamó SeungCheol paseándose por su oficina.

—¿Quién me ha estado diciendo estos días que no me preocupe porque los resultados saldrán bien? —Preguntó JiHoon tomando el timbre de SeungCheol marcando su mano con el nombre del mayor.

SeungCheol suspiró y se agachó frente a JiHoon colocando las manos en los muslos del pequeño —No quiero que le pase nada a nuestro hijo.

—¿Y piensas que yo sí lo quiero? —Acarició la mejilla de SeungCheol con amor —Pero debemos ser pacientes, tenemos la tranquilidad de que se ha sentido bien este último tiempo.

—Sí —Sonrió —Lo he visto más animado asistiendo al instituto.

—Algo me dice que es por su amigo.

Al escucharlo inmediatamente SeungCheol cambió su expresión —¿Cuál amigo?

—El que lo fue a dejar después de la fiesta —Respondió JiHoon jugando con las graciosas orejas de SeungCheol —No me ha dicho nada pero hoy que llegue más tarde al hospital los vi reunirse cerca de casa para irse al instituto.

—¿Se están viendo a nuestras espaldas? —Se levantó mirando a JiHoon.

—Son compañeros —Imitó al mayor, tomando sus manos —Y parece ser un buen chico, me gustaría invitarlo pronto a cenar.

—¿Invitar al enemigo? —Frunció el ceño.

—Cheol, son amigos —Soltó una risita —Y si MinKi se ha acercado a él debe ser por algo.

—Espero por su bien que solamente sean amigos —Desvió la mirada —Porque si intenta sobrepasarse con mi bebé no vivirá para contarlo.

—Se supone que eres un médico —JiHoon entrecerró los ojos con una sonrisa en los labios —Que luchas para que las personas vivan.

—No cuando se trata de un adolescente que puede fijarse en MinKi —Se sentó en el escritorio —¿Sabes que a esta edad no piensan con la cabeza de arriba sino con la de abajo?

JiHoon soltó una carcajada —Entonces será hora de tener lacharlacon MinKi.

—¿Qué? —SeungCheol abrió los ojos de golpe —MinKi es un bebé, uno que no es digno de ningún adolescente pervertido.

JiHoon se sentó en su lugar favorito; las firmes piernas del mayor —Quizás nos estamos adelantando, seguramente sólo son amigos y MinKi aún ni siquiera piensa en tener novio.

Después de clases MinKi llamó a sus padres para decirles que llegaría una hora más tarde, debía quedarse otra vez en la biblioteca terminando el informe que les habían asignado.

—¿Eres bueno dibujando? —Preguntó DoYeon.

—No, sinceramente no.

—Bien, entonces yo dibujaré y tú buscarás la última pregunta —Habló el mayor, fue quien ordenó todo el informe para acabar rápido.

—Ya la tengo.

DoYeon miró a MinKi y el castaño enseñó la hoja donde había escrito la respuesta —Entonces falta el dibujo y ya acabaríamos el informe.

—Sí.

—Ya no más biblioteca —Murmuró DoYeon trazando líneas en la hoja.

—Sí —Repitió desanimado.

DoYeon levantó la cabeza al escuchar el suspiro del menor —¿Qué fue eso?

—Es que... —Juntó las manos encima de la mesa.

—Me estás colocando nervioso.

—Pensé que podríamos hacer la tarea de matemáticas aquí —Dijo MinKi en voz baja —Juntos.

—¿Te fue mal en el último examen?

—He sacado diez.

—¿Y entonces por qué quieres hacer la tarea conmigo? —Arqueó una ceja —No me necesitas para que te vaya bien.

—Sin querer escuché cuando el profesor te entregó el examen —Desvió la mirada, avergonzado.

—Saqué un dos —Dijo DoYeon desinteresado —No sé matemáticas, los números me estresan pero no es algo que me preocupe.

—Puedes irte a extraordinarios.

—Todos los años me voy —Se encogió de hombros y volvió su atención al dibujo.

—Puedo ayudarte a entender los ejercicios.

—Mi abuela ya ha pagado tres tutores y a los dos días devuelven el dinero.

—Pero yo no te cobraré —Dijo MinKi intentando convencerlo —Sería para retribuir todo lo que has hecho por mí desde que llegue.

—No lo hago para obtener favores gratis.

—Lo sé, al menos déjame intentarlo, si pierdo la cabeza te lo haré saber.

DoYeon dejó el lápiz a un lado dándose cuenta que el dibujo le estaba saliendo espantoso y miró a MinKi —Será complicado.

—He tenido guerras más grandes, podré contigo —Sonrió.

—Suenas confiado —Rodó los ojos para no ver el rostro angelical del menor.

—Conozco mis capacidades.

—Bien pero primero déjame terminar este dibujo.

Pasaron los minutos donde DoYeon borraba y volvía a dibujar en la hoja, MinKi lo miraba atento, su rostro relajado y sus ojos fijos en la punta del lápiz.

No se dio cuenta en qué momento apoyó los brazos sobre la mesa y la cabeza en ellos mirando al pelinegro.

—DoYeon —Lo llamó en voz baja.

—¿Sí?

—¿Me das tu número telefónico? —Se enderezó cuando DoYeon levantó la cabeza —Para ponernos de acuerdo en matemáticas.

—Si me envías esas odiosas cadenas o llenas la memoria de mi móvil con imágenes estúpidas te bloquearé y no volveré a dirigirte la palabra.

—¿Eso es un sí? —Preguntó esbozando una sonrisa.

—Dámelo —Apuntó el móvil de MinKi y cuando lo tuvo en sus manos agregó su número —Ahí lo tienes, iré a buscar otro libro que tenga un dibujo más fácil, este me está reventando la cabeza.

—Bien —MinKi asintió y DoYeon se dirigió a los pasillos.

Cuando lo perdió de vista, revisó su móvil.

📲 Nuevo contacto: DoYeon.

Estado actual: Mataré a todo aquel individuo que se atreva a saludarme mañana. 🚫🎂🙎🏻‍♂️

MinKi no era de pedirles dinero a sus padres, al menos no para usarlo en un cómic o en un videojuego, caprichos suyos, ellos se preocupaban de comprarle todo lo necesario para el instituto, no podía pedirles más.

Así que se subió encima de una silla y tomó el cochinito que estaba sobre el armario donde guardaba sus ahorros, dinero que recibía de sus abuelos en las festividades.

No era mucho pero podría comprarle algo a DoYeon.

Aunque no sabía aún qué regalarle, no conocía mucho sobre sus gustos personales.

Estuvo cerca de media hora de pie mirando a su papá JiHoon trabajando en la sala, necesitaba salir y esperaba que lo ayudara.

—Ten cuidado MinKi, pueden salirte raíces —Habló JiHoon cerrando la laptop y dejándola en la mesa —¿Qué necesitas, cariño?

JiHoon no era tonto y conocía bastante a su hijo como para saber cuándo estaba inquieto.

—Papá —MinKi bajó el escalón acercándose a JiHoon —¿Puedes llevarme al centro comercial?

—¿Necesitas algo para el instituto?

—No —Respondió jugando con sus dedos —Quiero comprar un regalo.

Las salidas con sus padres siempre iniciaban con un helado y aunque SeungCheol estaba haciendo un turno extra en el hospital, su papá JiHoon continuó con aquella tradición.

Entraron a varias tiendas y MinKi no se decidía qué comprar, no podía ser ropa porque no conocía su talla y además sería extraño, miró los discos de música y se dio cuenta que nunca le había preguntado qué grupos escuchaba.

Derrotado caminó hacia la sección de peluches y se acostó sobre un oso gigante para descansar un momento.

—¿Y un peluche de unicornio?—Preguntó JiHoon bromeando.

—No creo que le guste —Miró a su alrededor y sus ojos se posaron en el regalo perfecto para DoYeon —¡Ese me gusta!

Al día siguiente salió más temprano de casa y esperó a DoYeon dentro del instituto, todos lo miraban y cómo no hacerlo, abrazaba a un oso mediano color gris, bastante bonito.

No estaba seguro si le gustaría a DoYeon pero iba con cariño, su papá JiHoon colocó el resto del dinero para poder comprarlo, no se sentía mal, era un osito lindo.

—¿Has conseguido a un nuevo amigo? —Preguntó DoYeon cuando vio a MinKi.

—Es tuyo —Lo estiró en sus brazos.

—¿Qué?

—¡Feliz cumpleaños! —Sus ojos se achicaron al sonreírle.

DoYeon miró hacia los lados de reojo y sus mejillas se sonrojaron porque sabía que para los demás estudiantes que los observaban y murmuraban entre ellos parecía ser una escena de un par de novios que cumplían meses.

—Cuando agregaste tu número a mi móvil leí que hoy cumplías años —Dijo MinKi agitando el osito —Así que he comprado esto para ti, se llama Mushu.

—Mushu —Susurró mirando al menor —¿Y no leíste nada más en mi estado?

El castaño bajó el osito lentamente —Que matarías a todos los que te saludarían hoy.

—Exacto.

—¿Puedes hacer una excepción conmigo? —Preguntó mirándolo a los ojos, parpadeó un par de veces a propósito y después de mucho tiempo vio la sonrisa de DoYeon.

—Eres insoportable —Mordió su labio inferior y recibió el regalo —Ahora se burlarán de mí todo el día.

—Creí que no te importaba lo que hablaran los demás.

—No me importa —Subió el oso a su espalda afirmándolo con la mochila y le sonrió a MinKi, estiró su brazo y el menor cogió su mano —Vamos a dejarlo al salón antes de que se ensucie.

MinKi no borró la sonrisa en todo el camino, su corazón palpitaba con fuerza al sentir su mano sujetada a la de DoYeon.

—¿Te ha gustado? —Preguntó cuando DoYeon dejó a Mushu en el pupitre.

—Eso creo, no lo sé, de todos los regalos que podía imaginar recibir hoy, definitivamente un oso de peluche no estaba en la lista —Se giró hacia el menor y sonrió con timidez.

MinKi bajó la mirada y jugó con sus dedos.

—Mis abuelos celebrarán mi cumpleaños, estaremos los tres en casa —Habló de pronto el mayor.

—Genial.

—Les he hablado de ti y bueno... —Se colocó nervioso cuando MinKi levantó la cabeza —Me dijeron que te invitara, será algo pequeño, no una gran fiesta y mi abuelo siempre termina hablando sobre cómo era la vida en su tiempo, se queja del internet y de los jóvenes de ahora pero luego se queda dormido.

—Eso suena divertido.

—Podemos pasar a tu casa para que te cambies de ropa y yo le pediré permiso a tus padres.

—¿Tú hablarás con mis padres? —Sonrió ante la idea, era dulce.

—Sí, saldrás y ellos deben quedarse tranquilos, les aseguraré que regresarás temprano —Se acercó a MinKi y rozó sus dedos —Yo no te haré salir de casa a media noche.

—No me lo recuerdes —Formó un puchero.

—¿Entonces? —Levantó sus cejas esperando la respuesta —Habrá pastel de fresa.

MinKi asintió —Me has convencido con el pastel.