Hanahaki Disease [Radioapple] [Angst]

Summary

El Hanahaki es una enfermedad que da a las personas a las que su amor es no correspondido, se expresa con flores que crecen desde sus pulmones, impidiéndoles respirar y vomitar flores. Alastor es un locutor que tiene toda la información de quienes conoce, pero el considerado "ángel" de la Tierra, Lucifer, se ha vuelto un reto para él al no dejarle ver más de lo que aparenta. Algunos secretos, deben permanecer como tal, o el cuerpo se convierte en porcelana quebrada que las flores invadirán. Adv. Angst. One-shot.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Hanahaki

Adv. Temas sensibles. Sangre, non-con implícita.


La belleza exterior perfecta, piel blanquecina, ojos brillantes y un cabello rubio digno de un ángel.


Una belleza expuesta, cualquier gesto en su rostro era digno de dibujar con trazos precisos para ser expuesto en la galería de arte más prestigiosa del mundo.


Lucifer era el dueño de grandes empresas, pero así mismo de muchos corazones, quien lo conociera, desearía estar vivo un poco más para seguir admirándolo.


Lleno de vida, de alegría y orgullo.


Amado por tantos y realmente querido, quien lo tuviera en sus manos, quien robara su corazón alcanzaría la gloria.


Y alguien en verdad lo hizo.


Lilith era un mujer igual de hermosa, tenía un orgullo profundo y podía pisotear a quien quisiera.


Lucifer se había enamorado de ella, asi que no dudo un segundo en pedirle que sea su esposa.


Ella simplemente aceptó.


Quienes lo vieran, podían decir que eran la pareja perfecta, que nadie se merecía más al otro que ellos dos.


Pero la realidad estaba tan lejos de las palabras.


Un día, Lilith simplemente desapareció.


Lucifer tuvo una hija, parecida a él en casi todo aspecto, creció fuerte y sana, con un optimismo envidiable y con sueños a florecer.


Pero cuando ella empezó a sobresalir, su padre de pronto dejó de aparecer.


Alastor, había escuchado esa historia mil veces, intrigado por los acontecimientos, por los pequeños detalles.


Y la curiosidad lo llevó a donde estaba ahora, el hotel de la hija de Lucifer.


Claro que lo había visto, pero aquella visión de alguien deslumbrante, estaba perdida.


Podía ver un ángel que había perdido sus alas, y aunque trataba fuertemente de mantenerse bien con su hija, cuando ella no miraba, una expresión de dolor se presentaba en su rostro.


Curiosidad.


Se me empezó a acercar a Lucifer, primero fue una conversación sencilla, algunos insultos de por medio y humillaciones de parte en parte.


Luego fue una convivencia más tranquila y finalmente algo que podía llamarse amistad.


Pero en ninguna de esas etapas Lucifer dejó de aparentar ser fuerte.


Alastor era alguien que conseguía información de cualquier forma, era un locutor de radio después de todo, investigar al "ángel" de la Tierra no debía ser un problema.


Y como no le gustaba perder, al final aplicó métodos poco convencionales.


Una amenaza no serviría, atacar físicamente tampoco, asi que solo se atrevió a probar por el lado sentimental.


Acostarse con Lucifer fue una experiencia nueva para él, ambos conscientes de que no habría sentimientos de por medio y de alguna forma, disfrutando los encuentros.


Y aun así, persistentemente, Lucifer no demostraba la debilidad que Alastor quería ver.


Podía hacerle gemir, gritar y correrse tantas veces como fuera posible, dejarlo exhausto y con las piernas temblando.


La voz rasposa y con excusas en la boca sobre porque no podía sentarse adecuadamente.


Pero cuando acababan simplemente Lucifer se daba un baño y se retiraba a su habitación dejando a Alastor solo sin mayor explicación.


No eran una pareja formal, y Lucifer se lo recalcó varias veces cuando él intentó formar una conversación después de una sesión habitual.


Era alguien difícil de tratar, pero la curiosidad era más fuerte.


Poco a poco dejó de ser un objeto de investigación, fue solo curiosidad, luego se convirtió en obsesión e interés.


Charlie no podía darle mayor detalle, pero le comentó de la separación de sus padres, su madre no había vuelto más a la casa y su padre se había asegurado de que ella no fuera afectada por la decisión.


Pero debido a su concentración con el hotel, no había dado tiempo para conversar con su padre sobre lo que sufría por la separación, y Alastor pensó que quizá esa era la núcleo de su sufrimiento general y algo que no compartiría con un amante casual.


Unos meses después de descubrir esa verdad, empezó a ver menos a Lucifer.


Se lo veía más cansado, y pasaba muchas horas fuera de casa. Le repetía una y otra vez a Charlie que no se preocupara, solo era un temporada de mucho trabajo.


Así fue hasta que empezó a desaparecer por días.


Y un día.


Dejó de venir.


Alastor estaba inquieto, Charlie parecía desanimada, pero no en exceso preocupada. Odiaba tener que consultar sobre el hombre como si le interesara más de la cuenta.


Y es que en verdad le interesaba más de la cuenta.


Pero no iba a admitirlo.


Charlie le supo explicar que para no preocuparle, él volvería a su casa a ocuparse de sus deberes y si se solucionaba, entonces volvería con ella.


A Alastor no le convencía ello, pero Charlie le había informado que había ocasiones en donde su padre no dormía incluso por acabar ciertos proyectos y quizá era una de esas temporadas.


Sin mayor demora, él fue a investigar.


El "ángel" era difícil de localizar, muy pocos sabían sus movimientos y era bastante meticuloso en sus deberes, especialmente luego de la separación con su esposa.


Pero él no era cualquier persona, sabía un poco más que todos, Lucifer se había vuelto una obsesión clara y encontrarlo solo sería cuestión de tiempo.


Lástima que, lo que encontró no fue de su agrado.


En aquel callejón sucio y maloliente, vio el cuerpo de Lucifer, sucio y desnudo.


A su alrededor había tipos que ahora estaban muertos.


Lucifer solo mantenía sus ojos cerrados dejándose mojar por la lluvia que se colaba por aquel lugar tan lugubre.


La sangre y otros fluídos eran llevados por el agua hasta desaparecer de la vista general.


Alastor apretaba el gatillo de su arma una y otra vez, tratando de que más balas salieran cuando ya no había otra que dar.


Mientras miraba con furia hacia Lucifer, quien parecía no importarle la situación.


—¿Qué haces, Alastor?


Aquella pregunta lo alteró y con mas constancia apretó el gatillo hasta que tiró el arma contra el cuerpo desnudo de Lucifer causando que la zona golpeada se tornara rojiza.


—¿Qué haces tú, maldita puta?


Lucifer abrió los ojos un poco y vio a Alastor, quien lo miraba con odio puro.


—¿Por qué te importa lo que haga con mi vida sexual? Fuiste un amante, Alastor, no tienes derecho sobre nada.


—Tienes una hija, Lucifer.


—Y si tienes estima por ella, no se lo dirás sobre esto.


—Ja, ¿temes dañar tu reputación?


—No me interesa mi reputación, solo me interesa la de ella... y ahora has manchado tus manos por cosas que no te incumben.


—Tienes tanto dinero, Lucifer y vienes a callejones asquerosos a que tipos cualquiera te cojan en conjunto, ¿quieres morir acaso?


—¿Es malo eso, acaso?


—...¿Qué?


—Tu fuiste otra sucia persona que se acostó conmigo por conveniencia, ¿qué te hace diferente a ellos, Alastor?


El mencionado hizo una mueca de molestia, Lucifer lo miraba directamente, sin una pizca de culpa.


—Jódete.


Esa noche, lo dejó ahí tirado en aquel callejón, el enojo carcomía su cuerpo y no pensó nada con detenimiento, solo sentía su orgullo herido, pues Lucifer tenía razón y se había dado cuenta de todo desde el inicio, viéndolo como el idiota que era en ese instante.


Pero, algo lo llamaba a volver a verlo, enfrentarlo, sobornarlo quizá, la información que tenía podía usarla y darle poder.


Usar a Charlie para tener al ser más poderoso bajo sus pies, pidiéndole perdón, implorandole clemencia, humillado y arrodillado dispuesto a obedecerlo en lo que sea con tal que su hija no se entere de sus sucios encuentros con tipos cualquiera.


Podía solo...


Oh...


Alastor había entrado forzadamente a la casa de Lucifer, no había guardias ni quien lo detenga, como si hubieran sido despedidos.


Nadie le iba a impedir verlo o enfrentarlo, pero más que alivio, sintió todo muy extraño.


Al abrir la puerta del cuarto de Lucifer, todo estaba oscuro y apenas se veía una figura en medio de la gran cama del soberano.


Alastor se acercó con cautela, en el ambiente había un aroma particular a rosas.


Una luz tenue se filtró por las cortinas dando hacia la figura en medio.


Lucifer estaba arrodillado en medio de la cama, una de sus manos estaba en su rostro y la otra tapaba su boca.


El hombre alzó la mirada, notando a Alastor, unas ojeras se pronunciaban sin disimulo y un suspiro sutil salió de su boca.


Su mano bajó, de donde cayeron pétalos y de su boca se deslizó un poco de sangre que goteó por su mentón.


—¿Qué haces aquí?


Su voz era rasposa. No había intenciones de pelea y eso puso a Alastor con la guardia baja, la idea por la cual había llegado se esfumó apenas vio el primer pétalo caer.


—... ¿Qué es esto?


El desconcierto de Alastor se plasmaba en todo su rostro, Lucifer solo bajó la mirada, las sábanas de color crema era ahora una escena de horror, lleno de sangre propia y pétalos rojos repartidos por el lugar.


—... Es amor.


La respuesta descolocó a Alastor, ¿cómo podía ser eso amor? ¿Quién le había hecho ello?


Miró alrededor, ¿alguien había venido a atacarlo? ¿Por ello no estaba protegido cuando llegó? ¿Su esposa acaso había vuelto y en venganza lo había herido?... pero...


—¿Dónde te hirieron?


Lucifer lo miró confundido, una mirada de inocencia que jamás creyó ver y una sonrisa comprensiva que jamás creyó que sea para él.


—Supongo que aquí...


La mano pálida de Lucifer, subió temblorosa hacia su propio pecho donde su chaleco fue manchado por su sangre.


Alastor frunció el ceño, no había herida ahí, no estaba para juegos estupidos.


—Lucifer, vas a morir desangrado, idiota, dime donde está la herida o tendré que buscarla por mi cuenta y no seré sutil.


—Posiblemente si vaya a morir...je... es curioso, pensé que lo haría solo.


—Bastardo, ¿qué estás hablando?


Alastor iba a agarrarle de los hombros, pero Lucifer hizo una mueca y volvió a toser, de su boca salió un montón de pétalos ensangrentados.


Alastor tomó distancia asustado de lo que había visto, mientras Lucifer limpiana su boca de algunos pétalos que habían quedado sin salir del todo.


—... ¿Q-Qué... es...?


Alastor lucía perplejo, Lucifer lo entendía, no era común que alguien tosiera pétalos con sangre.


Dio un quejido y puso su mano en su rostro tapando ligeramente su rostro.


Alastor sintió en todo su cuerpo un escalofrío, intentó varias veces limpiar sin éxito sus lentes y fregar sus ojos, no podía creer lo que presenciaba.


Del ojo que Lucifer cubría florecía una extraña flor roja, no solo una, eran varias que llegaron a cubrir la mitad de su rostro.


La sangre empezó a fluir por su ojo hasta su mentón donde empezó a gotear.


—... Lucifer...¿qué es esto?


—... Te lo dije... es amor.


—No me repitas lo que no entiendo.


—Amor no correspondido...


Alastor se sobresaltó. Miró a Lucifer, quien parecía llorar mientras seguía cubriendo su rostro, por su brazo subía espinas respectivas a de una rosa envolviendolo hasta conectarse.


—...


Lucifer abrió su ojo y miró a Alastor, le sonrió sutilmente.


—Alastor... ¿puedo ser egoísta y perdirte un favor?


El mencionado no pasaba de sus sorpresa, pero aun así asintió, sentía a la muerte delante suyo, como si estuviera lista para llevarse el alma del hombre que colapsaba en su enfrente.


—... Por favor... cuida a Charlie...


—¿Qué?


—... Ella se quedará sola... no podré apoyarla más...


—O-Oye, oye, no puedes dejarla así...


—Lo siento... ojalá pudiera vivir más tiempo, pero tú y yo sabemos que eso no va a ser posible... hoy es mi último día... me hubiera encantado tanto poder despedirme de ella... poder abrazarla una última vez y decirle cuan orgulloso estoy de lo que es...


—Pero díselo... yo-


—No puedo... ¿no lastimaré su corazón si la hago verme así?


—... ¿Y no lo harás más al irte?


—... ¿Tengo opción acaso?


Lucifer sonrió sutilmente, aquella sonrisa plasmaba rendición, él sabía su destino y lo estaba aceptando.


Quien no lo aceptaba era Alastor.


Su corazón que perseguía a aquel "ángel" no era por información, no era para dañarlo, no era para sobornarlo; su estúpido e infantil corazón, empezó a amarlo.


Y ahí estaba, excusando su presencia ahí con cosas que no eran, cuando en realidad lo buscaba por la ira, no por haber sido humillado, sino por que Lucifer lo había tratado como un amante más, por la impotencia de no haber podido demostrar verdaderamente cuando lo amaba en realidad.


Ahora, quizá era demasiado tarde.


—... Sé que lo que te pido, es algo muy egoísta, pero eres el único aquí...


—... Lo haré de todas formas...


Lucifer le sonrió, soltó un suspiro que llevaba guardando tanto tiempo, una sonrisa genuina que Alastor sintió su pecho doler.


—Gracias...


Tosió, más pétalos cayeron.


—¿Puedo pedir algo a cambio?


—¿Mh? No creo que tenga algo más que ofrecerte...


—Muestreme su debilidad.


Lucifer lo vio confundido, luego bajó la mirada a su mano donde conservaba su anillo de matrimonio y la levantó hacia él.


La información que Alastor buscó por tanto tiempo, ahora salía de la boca de quien persiguió todo este tiempo, una esposa que amo con devoción y luego lo abandonó, una enfermedad que empezó desde ese momento y tanto tiempo ocultó.


El amor no correspondido ahora se presentaba en rosas que dañaban desde sus pulmones con espinas, y pétalos que no lo dejaban respirar.


Todos los detalles, hasta el más mínimo, todo lo tenía y sin embargo, no tenía nada.


Su corazón aun agitado aun lo buscaba, aun quería conocerlo, quería saber todo de él, quería...


Lo quería a él.


Cuando las palabras terminaron, comenzaron los besos, una última petición.


Una última oportunidad.


Amarlo, demostrarle amor que perdió.


Lucifer lo seguía viendo como un amante y sus sentimientos no cambiarían, pero los arrepentimientos si aun podía evitarlos, si aún podía quitarlos un momento, lo haría.


Aunque intimar era algo usual, ese día era especial, dos almas que no se correpondían uniéndose en un acto soberbio, con besos sin promesas, con caricias sin sentir y sangre que derramar.


El bello rostro pronto se convertiría en porcelana y se quebraría por el avanzar de un rosal, lo perdería el mismo día que lo encontró.


No hubo palabras que decir.


Dos cuerpos, uno apoyado en el otro, contando anécdotas y sueños sin alcanzar, admirando un cielo que ya no existía, mientras su alma pudiera descansar en paz.


Alastor escuchó la voz de aquel "ángel" atentamente como si de música se tratara, y cuando esta se apagó, el silencio reinó.


El cuerpo no cayó, se mantuvo quieto abrazando sus piernas y su rostro levemente apoyado en el hombro del más alto. 


Poco a poco, aquel cuerpo se iba solidificando, convirtiéndose en una porcelana frágil y quebradiza, no había pulso alguno, no había vida y solo unas últimas lágrimas se deslizaban al escaparse de unos ojos sin vida.


Alastor se mantuvo quieto, su respiración en pause, sintiendo como aquella mejilla suave se endurecía y las flores dejaban de crecer.


La sangre paraba de fluir y la porcelana dejaba de quebrar, con ese rostro frío, aun en sus labios se formaba una pequeña sonrisa.


El latido de un corazón fue el único sonido en esa habitación, y el dueño de este quería que se detuviera igual que el otro.


Alastor miraba hacia el frente, sin atreverse a ver a la ahora estatua con flores que era su amante, mordiendo con insistencia sus labios intentando ser fuerte.


Soltó un suspiro tembloroso, mientras dejaba que las lágrimas bajaran por sus mejillas libremente.


Con suavidad puso su mano en su boca y miró un pétalo.


Sonrió, irónico.


—Creo que... no voy a poder cumplir la promesa... mi ángel.


Soltó una suave risa y luego tosió, la sangre cayó suavemente por su boca.


Sutilmente, apoyó su cabeza en la de Lucifer, sintiendo aquella frialdad de la porcelana. Su mano se posó sobre la de él y cerró los ojos sonriendo ampliamente.


Las flores crecerían y su cuerpo moriría por igual.


En esa habitación oscura, dos estatuas se podían apreciar, rodeadas de sangre rojiza y pétalos floreciendo en su mirar.


La estatua de los amantes, quebrados en su estructura, juntos en su cuerpo y sus corazones rotos, por amores que nunca fueron para ellos.


El destino es incierto, quizá en otra vida, pudieron amarse como debieron.


Quizá...


Hai!


Fuaaa ya llevaba mucho tiempo con esta historia y al fin la había acabado de escribir.


Espero se haya entendido.


Con todo para aclarar: Cuabdo escribo Hanahaki, tengo el hc de que cuando mueren por la enfermedad, se convierten en estatuas de porcelana quebrada con las flores que salieron de su cuerpo básicamente adornándolos. Lucifer tuvo la enfermedad por culpa de Lilith y a Alastor al final le dio la enfermedad por Lucifer y como este murió, la enfermedad fue más rápida en Alastor. La pobre Charlie quedó solita.


La portada es hecha por mi :D


Desearía poder tener dinero y comisionar un mini comic de esta historia porque me encantó, pero F no hay como.


En fin! Muchas gracias si lo leyeron! Lo aprecio un montonón! Igual los comentarios preciosos <3


Los amo!


Bai!