Prologo
Planeta tierra, periodo: desconocido.
En el borde del vacío del espacio, yacía un planeta redondo de tonalidades azules y verdes que circulaban en la órbita de uno de los infinitos sistemas solares que surcaban por el universo. Y una región especial del planeta era el punto de interés.
Sobre una zona determinada del planeta azul conocido como tierra y de diferentes nombres que le ponían a este por parte de diverso individuos, grupos o sociedades. Una cierta población local que cubría y habitaba la zona, llamaban aquel lugar simplemente como: edén. Descrito por la mayoría de gente como el auténtico paraíso por aquellos seres predominantes denominados humanos. Con grandes ciudades de aspecto avanzado residían sobre esa región del planeta, y pese a que vida se colocaba más allá de sus fronteras que consistían en un gran muro que cubría el área; sencillamente no había rastro de una civilización avanzada como lo que estaba en el edén salvo por las pequeñas comunidades primitivas de simios peludos que rondaban por el mundo y otras criaturas animalescas.
En las urbes grises que había en el edén, rascacielos semirectangulares que terminaban en puntas sobre bordes inclinados hacia el centro del edificio, otros muchos llegaban a ser completamente rectangulares u triangulares en todo caso, con diversidad de tamaños. Mientras humanos con ropajes de temática medieval un tanto anticuados que contrastaban con el ambiente que les rodeaba y otra gente que llevaba una vestimenta totalmente futurista recorrían las calles con notable calma mientras vehiculas metálicos movidos por diversas fuerzas dentro de la complejidad de su maquinaria corrían por las calles.
Otros elementos fantásticos recorrían los cielos de las urbes: tanto aeronaves de aspecto metálico surcando los cielos a una velocidad lenta pero segura. Animales como grifos, dragones, u pegasos siendo montados por jinetes que componían la guardia de las zonas urbanizadas como del territorio del edén en sí. Oh de aquellos seres de apariencia humanoide que se asemejaba mucho a los humanos, diferenciándose por desplegar una luz blanca radiante que era acompañados de un par de alas pegadas a sus espaldas junto a su tonalidad amarilla en sus alas y en su cabello que terminaba en 2 mechones de pelo punta arriba, su apariencia andrógina que destacaba su apariencia física con 2 glándulas mamarias en el torax como los de una hembra, salvo por portar también tanto el órgano sexual masculino como femenino sobre sus entrepiernas.
Aquellos últimos seres descritos eran conocidos por la población local como: ángeles. Protectores que acompañados de la guardia humana de la ciudad, conformaban la defensa que cubría a todo el edén en caso de cualquier ataque que pudiera venir desde el exterior del territorio… no siendo conscientes que el peligro que se les avecinaba venia justamente en una zona dentro del mismísimo “paraíso”.
Sobre uno de las tantas áreas que tenían en el edén. Un estanque de agua de considerable tamaño que parecía más un lago de pequeña proporción, estaba ocupado recientemente por hermosas doncellas aun jóvenes despojadas de sus ropas y nadando sobre el agua cálida. El estanque también era adornado por las hermosas flores de tonalidades cálidas y pintorescas, y sus animales de misma tonalidad de colores brillantes que daban un panorama bastante agradable a la vista. Lo más destacable de ese agradable escenario era ver a una joven de las tantas que había de cabello largo y rubio que se encontrada recostada sobre un árbol a sus espaldas, siendo lo exaltable que era su compañía; un gran canino con apariencia de lobo de pelaje azul y de considerable tamaño que permanecía con los ojos cerrados y las patas delanteras entrecruzadas simulando estar dormido.

Pronto el “lobo” azul abrió los ojos por mero reflejo, como si algo lo hubiera puesta en alerta.
—¿Qué pasa, urga? —pregunto la joven hacia su compañero peludo.
—Algo pasa, yuria. Algo sumamente peligroso y grande está apareciendo sobre el edén —comentaba preocupado el “lobo”.
Un ligero temblor en la tierra se hizo notar, preocupando a la ya desconcertada chica además de las demás doncellas que andaban en las orillas del estanque o dentro de este.
—¿Qué fue eso? —pregunto preocupada la chica.
—Puedo sentirlo, yuria. Unos seres de naturaleza salvaje pero perspicaces y astutas están emergiendo sobre el interior de la tierra —el “lobo” pronto trato de pararse con sus patas traseras, irguiéndose para tratar de tomar una forma bípeda.
—¡No hagas eso, urga! Asustaras a las personas del eden si tomas tu otra forma.

—No creo que tengas que preocuparte por eso, yuria —decía la criatura—. Creo que estarán más ocupados de lo que se avecina que de mi presencia sobre las zonas urbanizadas. Tenemos que estar preparados para la amenaza que sacudirá al edén por completo.
—Comprendo —sabiendo la gravedad de la situación con la seriedad que portaba su amigo, la joven saco desde la abertura del árbol donde antes reposaba una considerable espada con mango rojo cubierta por una funda del mismo color—. Entonces estemos preparados para el enemigo, aun si tenemos que ser guerreros nuevamente.
—A decir verdad, nunca me gusto el ambiente tan pacifico del edén. El criarme en batalla y luego dejar ese estilo de vida, dejo un vacío que espero llenar pronto con esta calamidad, aunque eso suene egoísta de mi parte —decía el ser ahora ya teniendo una apariencia más humanoide incluido su rostro.
Ambos amigos partieron a dirección desconocida, con la chica siguiendo al humanoide peludo, no sin antes girar su cabeza hacia tras y darle unas palabras a las demás mujeres que antes tenía de compañía.
—Vayan a un lugar seguro. Si urga no se equivoca es posible que algo grande venga a poner en peligro a todos —termino de anunciar antes de continuar su camino.
En los cielos surcaba un jinete que iba montado en su dragón de color azul. El aparente “humano” de armadura negra que cubrió todo su cuerpo salvo la parte de su garganta frontal y boca, como sus ojos. Portando unas pequeñas alas negras y unos cuernos del mismo color que pertenecían a su casco.
Algo llamo la atención de aquel jinete y su montura. Sobre una montaña, el deslizamiento de rocas se hizo notar sobre esta. El jinete le indico a su dragón que dirigiera el vuelo hacia el área afectada. A medida que se acercó, el desprendimiento de rocas se hizo mas fuerte; hasta llegar al punto de que una sección de esta se hundió desde adentro, dejando ver un gran hueco. De su interior criaturas deformes no se hicieron esperar a emerger de las profundidades de la montaña: algunas deformes, otras teniendo una apariencia levemente fija a la cual asemejarse con algunos animales que eran conocidos, pero todos ellos o iban a pie, o eran capaces de volar aun si muchos de ellos no portaran alas.

El jinete y su dragón estaban notablemente sorprendidos y extrañados con esta repentina aparición de esas criaturas.
—¡Amon! —una voz femenina se presentó desde sus espaldas.
El hombre antes mencionado giro su cabeza como su montura para observar a la otra jinete que se aproximaba hacia el: una mujer rubia de mediana edad, con armadura de color rosa con temática de ave que protegía su cuerpo salvo las aberturas que había sobre gran parte de sus muslos hasta sus rodillas, parte de sus codos hasta sus hombros, y su pecho de arriba expuesto junto a su cara. Montando al grifo de solo 2 patas de color purpura, salvo el interior de las alas que eran grises.

—Silene, las historias eran reales. Tenemos que avisarle a dios sobre la destrucción del sello que puso, los demonios fueron liberados.
—Puedo verlo —confirmaba la mujer viendo como los del tipo volador iban hacia ellos—. Tenemos que darnos prisa antes de que nos alcancen.
Ambos jinetes con sus monturas fueron a toda marcha hacia la gran estructura de era peculiar al parecer un conjunto de picos que se entendía sobre el cielo, pero con una notable luz blanca que irradiaba “paz”.
Nota del autor:
Y así gente es como comienza thor: viaje al edén. Si… puede que solo este tomando devilman antes, pero ya el capítulo 1 se enfocara como el dios asgardiano favorito de todos y compañía toman este viaje a una midgard antes conocida por información vaga pero inexplorada por ellos.