Capítulo 1
Tete era de los chicos que no le gustaba salir si es que no fuera realmente necesario, razón por la cual no tenía amigos que le invitaran a salir de fiesta o siquiera al cine.
Pero estaba bien, ella solo podía disfrutar de si misma en su pequeño departamento junto a su cachorro Bam.
Bam era su perro de raza doberman que había adoptado luego de iniciar la universidad, cuando este recién tenía un par de meses.
Debido a que nunca recibia visitas se le había hecho costumbre andar desnuda a todas horas y era un habíto que no había cambiado incluso cuando adopto a su can.
Al fin era viernes y acaba de salir de la universidad, estaba feliz porque no tenía trabajos pendientes y podía disfrutar su fin de semana.
Al abrir su departamento Bam como siempre lo esperaba moviendo la cola, dejando su mochila a un lado se arrodillo para compartir un beso con lengua.
Creo olvido mensionar que muy aparte de ser solo su mascota también era quien la comía y dejaba el coñito todo maltratado, muy abierta y sobre todo llena de semen todos los días.
De tan solo pensar aquello sus jugos empezaban a chorrear, por su puesto de inmediato Bam lo sintio con su buen olfato y se desespero por tenerla desnuda para él y haciendo caso lo más rápido posible quedo como dios la trajo al mundo.
Dando lametasos paso de su rostro a sus tetas y sus pezones se pusieron duras al momento de tal modo que comenzo a soltar pequeños gemidos.
Bam queria llegar a su coño pero ella no quería estar incómoda sobre ese suelo así alejando al can se puso de pie y a pasos rápidos se tendio con las piernas muy abiertas sobre el sofá.
Sin esperar más guiandose de su olor Bam primero olio y comenzo a comer tan bien su coño.
Él sabía como darle placer, entre más lamia más jugos salian y más dentro trataba de meter su lengua. Su nariz fria chocaba con sus labios vaginales razón por la que sus gemidos comenzaban a incrementar.
"¡Ah! ∼Mmm si más"
Su lengua estaba tan profundo que solo basto un par de lametasos más para correrse y mojar todo el osico de Bam.
Mirando más abajo pudo ver como sobresalia los maravillosos 27 centímetros de pene de su mascota. Sabia que nunca habría nadie que no fuera Bam que pueda complacerla cuando se entrego por primera vez a él.
Fue un domingo que mientras cocinaba hizo caer una jarra con agua y se arrodillo para secar el piso con un trapo. Bam estaba durmiendo sobre el sofá pero cuando escucho el sonido vino a ver que ocurrio.
Al entrar la vio sobre cuatro y no dudo en acercarse para ver porque su dueña estaba de esa manera pero al asercarse pudo sentir un olor muy agradable venir de una parte especifica.
Acercandose a ese lugar empujo su nariz lo que sobresalto a Tete que girando la cabeza vio que era Bam pero no supo como reaccionar cuando el animal comenzo a lamerla aquella zona.
Al principio se asuto pero luego sentió una exitación que consideraba no era correcta así que trato de empujarlo y seguir en su trabajo, pero debido al gran tamaño y peso que este tenía no logro moverlo ni un poco.
Cada vez se sentía más exitada sus jugos comenzaron a salir y Bam trataba de meter más profundo su lengua en ella para conseguir más de ese rico sabor.
Sus gemidos iban en aumento contrario a su fuerza pues por más que quería empujar a su mascota no lo lograba, esa lengua la hacía sentir muy bien cosa que jamás había sentido pues nunca había experimentado con su cuerpo.
Antes de poder retenerlo llego a su orgasmo soltando un fuerte gemido, sus brasos perdieron fuerza y cayo sobre el suelo, dejando expuesto su culo en alto y dejando que Bam aún siguiera lamiendo toda su corrida.
Cuando el can se alejo pensó que todo había terminado y la verguenza de haberse dejado lamer por su mascota la carcomia pero no tuvo tiempo para pensar en más porque Bam se subio sobre ella y comenzo a empujar buscando la entrada de su coñito.
Cuando estaba por moverse Bam logro su cometido arremetiendo con fuerza en ella, sin siquiera esperar a que se acostumbrara a su tamaño comenzo a empujar su pene dentro y fuera cada vez más rapido.
“Bam basta por favor”
Pidio entre lagrimas por el dolor, Bam llegaba tan profundo que la estaba desgarrando por lo que estaba seguro que hasta la había hecho sangrar al ser su primera vez.
Más poco a poco comenzo a sentir placer y comenzó a gemir cada vez más fuerte.
Podía sentir cuan profundo estaba, la penetraba maravillosamente.
"Si si si más∼"
Su departamento estaba lleno de sus gemidos descontrolados pues por más que intentara no podía callarlos.
"Ah ah ah ah∼"
Debido a la fuerza que en la que Bam la estaba penetrando sus pezones duros rozaban con el frío suelo y la estimulaba más que ahora sus lagrimas solo eran de puro placer.
Tete sintio la ahora ya conocida estimulacion en su barriga y sabía que estaba por correrse otra vez y siendo así su segunda vez.
"Ahhhh∼"
Se corrio tan fuerte incluso diria más que la primera vez pero Bam aún no paraba de embestirla y era demasiada sobrestimulación.
"Bam amor basta∼ es demasiado"
Este solo respondío con un gruñido y luego de un par de embestidas solto sus chorros de semen cremoso y ella se corrio otra vez.
Comezó a sentir que algo se inchaba dentro de ella, ese era el tan conocido nudo para que su semen no escapara y quedara peñada.
Pero justo ahora así se sentía pues la había llenado tan bien que sentía su vientre hincharse.
Bam quiso salir de ella pero su nudo se lo impedía haciendo que lastime a su dueña razón por la que decidio quedarse quieto hasta que el nudo bajara.
Luego de varios minutos el nudo bajo y salio de su interior, por su coñito salían tiras de semen que se derramaba por sus muslos en grandes cantidades.
Bam no pudo evitar otra vez lamerla hasta dejarla limpia, Tete no podía más así que jadeando y con los ojos empañados se dejo hacer pues sentía que era la forma en la que su can la consolaba luego de haberla follado tan bien.
Luego de ese suceso al día siguiente apenas y podía caminar que incluso falto a clases, pero no dejaba de pensar en lo bien que era ser follada por Bam.
No basto que pasaran dos días para que otra vez se dejara follar por él, pero esta vez prefirio prepararse antes para evitar el mismo daño de la primera vez más con el tiempo ya no fue necesario porque se había acostumbrado y no era dolor lo que sentía si no puro placer.