𝙸𝚗𝚝𝚛𝚘𝚍𝚞𝚌𝚌𝚒𝚘𝚗.
Hiroko:
— Ugh, a este paso no lograre entrar — me di de topes contra la mesa.
— Bueno es evidente que si te golpeas contra la mesa no lograrás entrar — mi hermano Hiroki se acercó con una taza de café y se sentó a mi lado.
Moonlight University era una de las más prestigiosas, mis hermanos habían logrado entrar sin ningún problema, me preocupaba no cumplir con las expectativas de mis padres y mis hermanos esto lo sabía perfectamente mi hermano Hiroki, él fue el que decidió estudiar conmigo.
— Toma necesitas durar toda la noche — me dió la taza de café — ¿Por qué decidiste hacer examen para mí universidad? — me miró esperando una respuesta.
— Bueno a parte de tener la carrera que quiero tener, vas a estar tú… — dije esto último en un tono más bajo.
— ¿Yo? — me miró confundido.
— Sabes que soy mala haciendo amigos y eso…a parte ya sabes lo que me sucedió…— me quedé en silencio un instante — no quiero volver a pasar por eso… — de tan solo recordarlo un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.
Parecía que mis palabras lo habían hecho entender a la perfección ya que se vio aún más determinado a hacerme pasar ese examen.
— Bien siendo ese el caso prepararé todo tu material, te haré entender a tu modo — respondió con un tono de determinación que nunca había visto en él.
Solté un suspiro, había dejado de tomar notas por varias situaciones, pero, ¿en serio quería que las hiciera?, parecían notas hechas por un niño de primaria llena de color aunque… realmente me servían, podía enfocarme en lo que tenía que enfocarme.
Baje con todo mi material, ya estaban algo viejos ya que hace mucho no los ocupaba, me sorprendía que aún sirvieran la mayoría de cosas dado al tiempo, deje las cosas sobre la mesa y me senté nuevamente con mi hermano, estuvimos varias horas estudiando, esos temas que me parecían complejos eran más fáciles ahora que se veían mucho más organizados y llenos de color.
— Ves, lo lograste hermanita.
— ¿E-En serio lo hice? — brillaron mis ojos ante sus palabras.
— Si, lo conseguiste mi pequeña — acaricio mi cabeza despeinándome ligeramente.
Comencé a dar saltos de alegría, sentía como mi cuerpo se llenaba de esa energía positiva que ahora sentía y parecía que mi hermano también podía notar la ya que me veía con esa sonrisa de orgullo que tanto me gustaba ver en mi familia.
Durante los siguientes días estuve estudiando en compañía de mis hermanos y sola, estudiaba hasta la madrugada, mis ojeras comenzaban a notarse y marcarse más de lo normal, durante el fin de semana que era mi examen mi madre me suplicó descansar y despejarme, decia que asi estaria fresca para el examen, así que le hice caso ya que tiene más experiencia en la vida, aquel fin de semana decidí llamar a mi mejor amigo y pasar tiempo fuera de casa para salir de lo habitual.
— ¿Bueno Hiro?
— ¡Qué bueno que contestas David!
— Veo que te emociona escuchar mi voz pero no era necesario gritar manzanita — se escuchó una risa del otro lado del teléfono.
— Ush que molesto que eres, además ya te dije que no me llames manzana, ni que tuviera el cabello verde — dije con un tono molesto.
— Pero si tu pelo es tan rojo como las manzanas, ¿o prefieres ser una grosella? — bromeó.
— Tenías que ser una Barbie.
— Grosella, te queda bien.
— Insoportable — bromee — bueno ¿quieres salir o neh?
— Ya sé que no puedes estar sin verme.
— Sabes que ya mejor me voy.
— Jajaja ya ya ya, está bien, ¿dónde quieres que nos veamos?
— Bien así me gusta, te veo en el café ***** a las 3:00 pm.
— Entendido madam.
— Jajaja, entonces nos vemos en un rato, byes.
Colgué y me meti a bañar, estaba emocionada por verlo ya que hace un rato no salimos por mis estudios, en cuanto salí me apresure a vestirme y terminar de arreglarme ya que ya casi era la hora de vernos, me puse en marcha al café, estaba tan entretenida que no me di cuenta que alguien me seguía de cerca, cubrieron mis ojos.
— ¿Quién soy? — susurro en mi oído.
— ¿Eh? ¡Oye! — quise darle un codazo a la persona pero evitó mi golpe.
— Niña cuidado ni que te fuera a atacar
Aquella voz la reconocí al instante, seguía siendo igual de dulce que siempre, además de que me seguía llamando del mismo modo.
— ¡Michael! no me des ese susto…
— Jajaja lo siento niña — me soltó y por fin me dejó verlo frente a frente.
— Está bien y ya no me digas niña, ya no lo soy, tengo dieciocho años — refunfuñe.
— Te sigues comportando como una niña chiquita — argumento alguien detrás de mí con una risa tímida y dulce.
— Me lo dice el chico que es menor que yo — dije en un tono burlón.
— Con el nene no he, solo es menor por un año.
— Hasta que te apareces Barbie.
— Ya se que te morías por tenerme cerca grosella.
— Sabes Izumi, no es tan malo que seas menor que yo por un año, mejor acompáñame tú al café — lo tomé de la mano y comencé a correr junto con él.
— P-pero Hiroko… — dijo con un leve sonrojo tratando de seguir mi paso.
— ¡Espera no nos dejes aquí! — corrieron detrás de nosotros.
Los primeros en entrar fuimos nosotros, pedimos una mesa para cuatro y comenzamos a ordenar nuestra comida.
— ¿Te parece si compartimos? Es que solo quiero una prueba.
— Me parece bien — me dió una sonrisa.
— Que malos, no nos esperaron — tomaron asiento los dos.
— Es que se tardan demasiado ¿Verdad Izumi? — lo mire con cara de cachorro.
— Ella tiene razón, se tardan demasiado.
— Solo lo dices porque te ve con esa cara y te puede pegar estando a su lado.
— Tú no harías eso ¿verdad hiro? — me vio con esos ojos negros profundos y su sonrisa dulce como miel.
— Tienes razón, yo no te haría eso chiquitín — lo abracé fuerte.
— Yo también quiero un abrazo — dijo Mike con un leve sonrojo.
Sabía que él no era mucho de pedir abrazos así que me levanté de mi asiento y me acerque con los brazos abiertos, le di un fuerte abrazo acorrucandolo en mi pecho.
— Ay que lindo mi nene.
— Yo también quiero uno, grosella.
— No tu no, barbie.
— Ush — rodó los ojos y cruzó sus brazos a lo cual respondí con una risa burlona.
Estuvimos en el café los cuatro juntos de ahí nos dirigimos al centro comercial donde se nos unió Dani, fuimos hacer un par de compras, al parecer tendrían una reunión ese domingo, Izu me había invitado pero debido a mi exámen no podría ir así que lo aplazamos para otro día.
Llegué a mi casa a dormir, estaba muerta y mañana tenía que despertarme a primera hora para ir a mi exámen, estaba nerviosa pero el cansancio era tan grande que me quedé dormida al instante. A la mañana siguiente me levanté a las siete me di un baño para refrescarme, Michael había quedado en ir a dejarme así que me apresure, no quería llegar tarde ni que Mike me esperara mucho tiempo afuera, recibí un mensaje de Michael, al parecer ya me estaba esperando abajo, tome mis llaves y lo que necesitaría.
— Buenos días Mike — dije saliendo de mi casa.
— Buenos días niña — respondió mientras bostezaba.
— Debes de tener sueño, mejor te hubieras quedado durmiendo, podía ir sola.
— No, está bien, dormí lo suficiente tranquila, además se lo prometí a tu madre y en segunda quiero cuidarte.
— Se que mi madre confía en que llegaré sana y salva a cualquier lugar con ustedes, pero… — el chico peli azul verdoso me interrumpió.
— Sin peros, lo hago porque me preocupas que quede claro.
— Bien — hice un puchero.
— Ya no te enojes, hoy es un día importante para ti, anda vamos ya, quiero que llegues temprano, ya sé cómo eres.
Me abrió la puerta del carro, subí alegre, estaba algo nerviosa debía admitirlo, no se que tan bien saldría de eso y al parecer mi nerviosismo lo noto también Michael ya que en ese momento de silencio me puso algo de música
— ¿Eh? — lo mire dudosa.
— Es para que te relajes en lo que llegamos, se que es tu canción favorita, mi hermano la escucha a cada rato repitiendo lo mucho que le gustaría que la escucharás con él cuando también está nervioso o ansioso.
Me sonrojé ligeramente ante sus palabras, era increíble como alguien notaba aquellas cosas que parecían insignificantes, al final terminé soltando una leve risa. Sin previo aviso habíamos llegando al lugar del examen, Michael me ayudó a bajar del auto, al verme ahí los nervios volvieron pero rápidamente se dispersaron al ver que todos me observaban, Mike no era del todo cauteloso, al contrario le gustaba llamar la atención a pesar de ser muy reservado.
Todos nos tomaban fotos, supongo que por el coche de lujo de Michael o su impresionante apariencia, después de todo hasta yo sabía reconocer que Mike no era feo, al contrario, era elegante y atractivo, era como un modelo, las chicas nos rodearon en un instante pidiendo su número.
— Gracias gracias, pero por favor dejen pasar a la señorita — decía Mike tratando de disipar a la multitud.
Cómo pudimos logramos salir de la situación, me sentía apenada por una extraña razón, de pronto salió una peonía en mi cabello de color rosado.
— ¿Y esa peonía de dónde la sacaste linda? — preguntó mientras me la quitaba del cabello.
Lo miré confusa, ni yo misma sabía cómo había terminado en mi cabello o de dónde había salido, solo estaba ahí.
— Eh…la verdad no sé de dónde salió Mike.
— Tal vez te cayó de algún lado sin que te dieras cuenta, después de todo siempre eres muy distraída.
— ¡OYE!
— Solo digo la verdad, eres muy despistada... ¿Te sientes lista?
— Si, estoy más que lista, se que podré con esto — le di una sonrisa.
Yo sabía que por dentro me estaba muriendo por la ansiedad y nervios, las inseguridades en mi crecían con cada minuto que pasaba ahí, el tiempo de espera se había acabado tenía que pasar para hacer mi examen, me estaba muriendo internamente, lo último que recuerdo después de mi trance fue que ya estaba saliendo de la institución estaba David esperándome con una sonrisa en la puerta asi que corri a el, el me cargó y me dio un par de vueltas como acostumbra.
Habían pasado unas semanas por fin me iban a entregar mis resultados, estábamos reunidos en la casa de Dav, ahí fue donde abrí el documento, los resultados decían que me había quedado, me abalance sobre él, me dio vueltas se veía su sonrisa de orgullo.
El primer día de clases bajé las escaleras con una enorme sonrisa en mi rostro y dando saltitos de emoción, no podía creer que lo había logrado, podía estar en la escuela por la que tanto me esforcé los últimos meses.
— Buenos días Hiroko — dijo mi hermano acercándose a mi
— ¡Ay! ¿De dónde saliste Hiroki? — pregunté casi gritando
— Perdón por espantarte, hoy amaneciste de buen humor por lo que veo.
— ¡Sip!, estoy emocionada por empezar a estudiar.
— Eres una nerd desde que empezaste tus estudios.
— ¡Cállate y déjame en paz! — dije mientras le sacaba la lengua.
— A pesar de que ya vamos en universidad te sigues comportando como una niña pequeña, ay ni modo, suspiro, me tocará cuidar de ti — acaricio mi cabeza y siguió adelante.
— ¿A dónde vas? — pregunte con tono curioso mientras ladeaba mi cabeza.
— Iré a preparar el desayuno, recuerda que mamá y papá no están, además de que nuestra hermana está descansando y debemos dejarle algo de comer o sino sabes que no come por voluntad propia.
— Yo voy a despertarla o no tendrá hambre.
Él asintió poniéndose las manos a la obra mientras yo subía las escaleras nuevamente para despertar a mi hermana mayor, abrí la puerta con cuidado para no despertarla de golpe, abrí las cortinas para que saliera el sol a lo cual su reacción fue moverse ligeramente.
— Dormilona.
Mi hermana se giró y se hizo rollo en su cobija cubriéndose la cabeza para que no le diera la luz del sol.
— Hatsune despierta, ya es de día — la destape ligeramente para que no le hiciera daño el cambio de temperatura.
— Hiroki nos hizo el desayuno, vamos despierta — la moví con suavidad.
— Bueno ya voy — se giró en mi dirección cuando de pronto sólo quedó en parálisis.
Me sujetó del brazo y me tiró hacia ella, la miré confundida por lo que estaba sucediendo, ella solo repetía a la nada que se alejará de mí; mi familia era especial, podía ver cosas que una persona normal no lograba entre ellos: espíritus, almas en pena o hasta monstruos lo cual yo no podía, era la única en mi familia que no lograba hacerlo.
Durante unos momentos nos quedamos así hasta que por fin me podía soltar, ambas bajamos a desayunar sin mencionar lo sucedido, después de terminar de desayunar fui a tomar clases y durante los siguientes días fue la misma rutina ir a clases y luego regresar a casa, durante las primeras semanas las personas se me acercaban para conversar, pensé que por fin tendría más amigos, que eran distintos a las demás personas hasta que empezaron las traiciones, burlas y los golpes nuevamente.
Mi única escapatoria era salir con los chicos y de vez en cuando llamar a Bonnie que estaba estudiando en una universidad distinta a la mía.
Era lunes por la mañana, había corrido a mi primera clase ya que iba tarde, el domingo me había quedado haciendo tarea hasta muy tarde ya que era algo extensa hasta tuve que cancelar la reunión en la casa del primo de Dav.
Las horas se me hacían eternas, de pronto me comenzó a doler la cabeza intensamente, le pedí permiso a mi profesor para ir a la enfermería a lo que él solo asintió. Mientras caminaba por el pasillo camino a la enfermería salieron un montón de chicorys en mi piel y estás eran de color azul moradillo oscuro.
Aquello nunca me había pasado, el dolor en mi cabeza se intensifica con cada paso, inhalación y exhalación. De pronto recibí una llamada, conteste al instante cuando me dieron una terrible noticia.