🧩 | Carta de introducción
Apenas ayer a mi mente llegaron recuerdos melancólicos cuando menos lo esperaba, cuando menos los necesitaba, cuando los creía olvidados. ¿He de necesitar aquella vida pasada que tuve? - ¿Dónde estará esa silueta tranquilizante que rozaba mi cuerpo y besaba mi existencia?
Las señales que marca el reloj, los minutos y segundos que están presentes en ese plano del tiempo es una demostración de las infinitas horas que te tuve frente a mi imaginación, pensándote en cada posición, cada expresión, cada gemido, cada latido que provocaba ansiedad dentro de mi ser.
La opción de superar lo que vuelve a mi mente es imposible, difícil eliminar las memorias, complicado es borrar aquella parte de tu ser, que está complicadamente combinada con mi vida. Si pudiera revivir el pasado, juro que lo que pasó pasaría y lo que nunca pasó... sucedería, gracias a mis ilusas ganas de volver a verte.
Mi risa es tu risa, mis lagrimas son tuyas y en mi piel tengo tatuadas todas las veces que te dije al oído que era tuya. Lento es el sufrimiento que siento, extraño todo lo que se hacía llamar "Nuestro".
Nuestro amor y lo que cometíamos en este mundo tenía un nombre, mencionado por un ángel caído recostado a tus espaldas, de una forma que me dan celos. Ese nombre que menciono anteriormente era dicho con diferente tono de voz, dependía de la furia del destino sobre qué tan grave era ese pecado que nos distinguía. Ese nombre era el tuyo, cariño.