Parte única.
-¿Estás bien? -escuchó una voz tan cerca de él, mientras abría los ojos con dificultad -. Cielos... menos mal -exclamó la voz al ver que por fin ese hermoso sujeto de cabellos dorados y ojos lapislázuli abría los ojos. Sasaki estaba aliviado, por un momento creyó que ese hermoso sujeto había perecido en el lago.
Sasaki era un humilde agricultor, él siempre tenía el pasatiempo de ir a bañarse al lago por las tardes (cuando acababa de trabajar). Hoy era un día soleado. Cuando se disponía a meterse al lago, se extrañó al ver a un muy hermoso sujeto vestido de manera elegante con ropa de seda; peleando y pataleando en el agua, era obvio que ese hermoso sujeto no sabía nadar.
El chico de cabellos negros rápidamente se metió al lago y trató de salvar al hermoso sujeto. Cuando lo tuvo entre sus brazos, no lo dudó y de inmediato salió del agua. Sasaki lo acostó en el césped y prosiguió a darle respiración boca a boca, mientras presionaba fuertemente su pecho. Para gracia del cabello negro, el cabello rubio reaccionó y tosió agua, para después abrir los ojos con dificultad. El hermoso sujeto de cabello dorado estaba vivito y coleando.
-¡¿Mi corona?! ¡¿Dónde está mi corona?! -exclamó el rubio. Poseidón se sentó Sobre el llano y comenzó a tocarse la cabeza buscando su hermosa corona dorada con rubíes incrustados. El ojos azules cómo el cielo era un príncipe, un príncipe de este Reino, del R uneino de Pediádes -.¡Me la has robado! -acusó de inmediato mientras fulminaba con la mirada al campesino ése; que lo veía fijamente -. ¡Regrésame mi corona ó lo lamentarás! -alegó.
Sasaki bufó, él que se arriesgó a salvar la vida de ese noble ¿Y ese sujeto así le pagaba? No podía creer la ingratitud humana.
-No tengo tu corona, ó idea si quiera de dónde está -lo vió fijamente -. Ahora si me disculpas, debo irme. No tienes porque darme las gracias... -exclamó para después iniciar a caminar lejos de ese sujeto. Poseidón gruñó ¿Cómo se atrevía ese sujeto a retirarse sin darle el permiso primero? Si él aún fuera príncipe de este Reino, con mucho gusto le ordenaría a los guardias ejecutar a ese sujeto tan irrespetuoso.
Hace unos días, su padre murió, su hermano menor peleó por su derecho al trono, encerrando a sus dos hermanos mayores en el calabozo, él afortunadamente escapó. Pero desgraciadamente no tenía a dónde ir, por primera vez en su vida, tuvo que dormir a la intemperie y comer pasto, y hace unos minutos cuando se acercó al lago para beber algo de agua, se resbaló y cayó, no sabía nadar.
-Oye... -añadió al levantarse, aunque le dolía mucho en el orgullo, no tenía a donde ir y se moría de hambre -. Espera... -habló, Sasaki paró en seco ¿Ahora que le diría el ingrato ese? ¿Qué su ropa estaba mojada por su culpa ó algo así?
-¿Qué pasa? -exclamó mientras lo volteaba a ver -. ¿Qué es lo que ocurre? -lo vió seriamente, Sasaki estaba demasiado ocupado cómo para aguantar los berrinches de un príncipe encantador. Poseidón agachó la cabeza, no sabía como pedir esto.
-¿Sabes dónde puedo encontrar algo decente para comer? Hace días que no como bien -comunicó, cuando en eso, su estómago rugió; Poseidón se sintió incluso más avergonzado, nunca había sentido tanta hambre en su vida, incluso cuando vivía en su palacio, siempre desperdiciaba comida.
-¿Puedo saber por qué su majestad le pide comida a un simple agricultor como yo? -habló Sasaki ¿Por qué uno de los príncipes de Pediádes le pediría de comer a un campesino cómo él? -. ¿No es acaso que su majestad siempre está rodeado de manjares? -rió burlonamente; mientras veía la mirada fulminante que ese rubio le ofrecía.
-Tienes razón -exclamó en un tono molesto el tipo mojado ¿Cómo un príncipe le iba a pedir de comer a un miserable campesino que tal vez estuviera peor que él?.
Poseidón suspiró con pesadez y dió media vuelta, otra vez estaría sin comer, y con mucho frío. El ojos lapislázuli comenzó a caminar, lo importante aquí era saber donde pasaría la noche.
-¿Por qué estás aquí príncipe? -la molesta voz de ese sujeto se escuchó a su lado, Sasaki tenía curiosidad por saber qué hacía un hermoso príncipe de vestimenta de seda fuera de su palacio -. ¿Por qué no estás en tu palacio? -a lo mejor sí era cierto el rumor que circulaba por el reino y el príncipe Zeus había asesinado a sus hermanos mayores para ascender al trono, tal vez ese rubio fue el único que tuvo la oportunidad de escapar para sobrevivir -. Así que... es cierto eso que dicen... Su majestad Zeus asesinó a sus hermanos mayores.
Poseidón abrió los ojos como platos ¿Que decía ese campesino? ¿Qué el maldito de Zeus asesinó a sus hermanos mayores? ¿Asesinó a Hades y Adamas? Unas cuantas lágrimas comenzaron a salir de sus hermosos ojos, no lo podía creer, sin duda extrañaría a Hades.
-¿Ma...mató a mis hermanos? -su pecho se tensó, y él comenzó a alterarse. Él siempre había sido valiente, pero ahora, no sabía cómo reaccionar, él deseaba llorar, pero no podía demostrarse débil y menos ante ese maldito campesino.
Poseidón siguió caminando mientras se abrazaba así mismo; tanto porque tenía frío cómo para darse consuelo.
Sasaki lo siguió, vió cómo ese hermoso sujeto se acercaba a un árbol y se sentaba en el verde pasto bajo las verdes hojas del manzano. Por lo que veía, ese rubio de verdad estaba sufriendo.
-Hades... -musitó mientras unas cuantas imágenes de su querido hermano aparecían en su mente, Hades siempre fue su hermano más querido, ellos fueron muy Unidos. Incluso esperaba estar presente para su coronación; pero ahora, ni en su funeral pudo estar -. Adamas... -aunque no era tan unido con Adamas, él siempre se portó bien con él; incluso cuando él lo trató tan mal. Pero ahora, ninguno de los dos estaba. Entre sus lágrimas, él empezó a estornudar, y a estornudar; ese chapuzón en el lago le había hecho muy mal.
-Oh ¿Estás bien? -cuestionó el campesino de vestimenta café. Por lo que veía, ese cabello dorado había atrapado un resfriado. Poseidón lo ignoró por completo, no le respondió, es mas, ni siquiera lo volteó a ver.
Pero en vez de que su indiferencia alejara a ese sujeto de él, pasó todo lo contrario, Sasaki se hincó a su lado y colocó la palma de su mano derecha en la frente de ese hermoso rubio, para después colocar la espalda de su mano izquierda en su frente, el rubio tenía fiebre, a lo mejor ese rubio tenía las defensas bajas ó no estaba acostumbrado al agua fría, pues al parecer se había enfermado.
Poseidón arrugó la frente y de inmediato apartó la mano de ese sujeto de su rostro, no necesitaba la ayuda ni misericordia de nadie, él mismo se las podía arreglar sólo.
-Tienes fiebre -exclamó. Aunque el sujeto le había molestado con su actitud mal agradecida, se había conmovido al saber que era uno de los príncipes de Pediádes. Sabía perfectamente que ese príncipe estaba solo y desprotegido, sin mencionar que, es muy probable que su hermano lo estuviera buscando para poder asesinarlo -. Anda... -tomó su mano mientras se paraba, Poseidón gruñó y de inmediato se soltó del agarre de ese sujeto.
-¡No necesito tu lástima! ¡Ahora piérdete! -exclamó con rabia, no quería deberle nada a nadie y mucho menos a un maldito campesino cómo ese. No le importaba si tenía hambre, ó si quiera dormir a la intemperie; no se iba a rebajar.
-Pero mira... -señaló con su dedo al cielo que se había tornado de un color grisáceo -. Se comenzó a nublar, lo cuál es una mala señal -era muy probable que el resfriado de ese rubio empeorase con la lluvia -. Anda, vamos, en mi casa tengo una manta caliente, y un poco de té de hojas de camelia, estoy seguro de que con una buena noche durmiendo cómodamente estarás bien, su majestad -añadió.
-¡No! ¡Lo que tú quieres hacer es engañarme y entregarme a mi hermano menor para que me ejecute! -gritó, no podía confiar en nadie, sabía perfectamente que todos querían conspirar contra él. Sasaki suspiró con pesadez; bueno, lo intentó.
-Disfruta de tu noche lluviosa, su majestad -y dicho esto, se comenzó a alejar de él. Poseidón gruñó al ver que ese sujeto ya no le insistía para irse con él, tal vez era verdad, tal vez era verdad que ese sujeto sólo quería ayudarlo.
-Espera... -se levantó, a decir verdad, le estaba comenzando a arder la garganta y una pequeña gota de agua había caído sobre su nariz -. Voy contigo... -y diciendo esto, el agua empezó a caer. Sasaki sonrió complacido.
-¿De verdad vives en esta posilga? -añadió un rubio mojado al entrar por una puerta de madera a lo que parecía ser una casa de adobe, esto no se le podía llamar hogar, esto era un basurero; nada comparado a donde vivía antes.
-Bueno, si mi casa no es de su agrado, puede quedarse allá afuera -añadió con una sonrisa; mientras la lluvia se escuchaba de fondo -. No es cómo su palacio, pero hey, al menos es caliente y cómodo aquí... -añadió mientras se acercaba a una mesa.
-¿Qué es esto? -estaba sentado en una mesa, mientras una vela lo iluminaba, enfrente de él yacía un plato de barro; y en su interior, habían unas bolitas negras. Ahora y por el momento, ya no llevaba su ropa de seda habitual, en vez de eso, vestía con lino y algodón (una ropa vieja que tenía del agricultor) -. ¿Qué clase de comida es esta? -añadió muy extrañado, nunca había visto algo así.
Sasaki le dió un sorbo a su vaso de barro, para después tomar su cuchara de madera e introducirla en su plato de barro lleno de frijoles negros.
-Frijoles, y se comen así -metió la cuchara en su boca y comenzó a masticar lentamente. Poseidón lo vió extrañado ¿Cómo ese sujeto podía comerse eso y seguir vivo? Los frijoles no se veían apetecibles, ni comestibles -. Pero está bien, puedes no comerlos y aguantar hambre -exclamó después de tragar, a decir verdad, le hacía gracia ver las expresiones que el rubio tenía con su estilo de vida.
El estómago de Poseidón rugió, y fue entonces que él decidió imitar al campesino ése. Poseidón tomó su cuchara de madera y la metió a su tazón de barro, para después meterla a su boca. El rubio masticó, a decir verdad, el campesino tenía razón, no sabían nada mal.
-¿De verdad debo dormir ahí? -exclamó al ver la cama de madera, esa cama no se veía tan cómoda a como la que tenía en el palacio, ni siquiera tenía un colchón, era pura tabla, sin cojines llenos de plumas.
-Bueno, si deseas, puedes dormir en el suelo, su majestad -añadió mientras destendía su tapete de paja al frío suelo de tierra de su habitación. Poseidón lo pensó, bueno, a decir verdad la cama de tabla sonaba mejor que dormir en un tapete de paja.
Ambos se acostaron. El rubio en la cama de tabla, y el campesino en el tapete de paja. Sasaki se arropó bien con las Sábanas, y cuando estaba a punto de desearle buenas noches al rubio ése, este comenzó a toser y estornudar.
-¿Estás bien? -se paró y se acercó a él, Poseidón apreció cómo ese sujeto que se sentó en la orilla de su cama; colocaba una mano sobre su frente. Esto no le estaba gustando nada al campesino ése; la fiebre había aumentado, y mucho, sin mencionar que, la nariz de ese rubio goteaba -. Tu fiebre aumenta... -comunicó, sabía perfectamente que así; ni él, ni el príncipe encantador podrían dormir cómodamente.
-¿A dónde vas? -añadió el rubio con fatiga mientras veía al cabello negro levantarse de su cama y comenzar a caminar.
Después de un rato, el cabello rubio apreció cómo ese sujeto regresaba a él con un vaso de barro en manos. Para gracia de Sasaki; él tenía su trípode y Caldero en el interior de una galera; sasaki había salido afuera a prepararle un delicioso té de limón al rubio encantador; haber si así podía hacerlo sentir mejor.
-Ten -añadió al darle el vaso de barro -. Es un té de limón, siempre me ayuda cuando me siento mal... -exclamó. Poseidón apreció el vaso, bueno, olía raro, pero si ese sujeto decía que le haría bien; entonces lo bebería sin cuestionar. Sasaki sonrió al ver la mueca de desagrado que hacía ese rubio después de darle un sorbo al vaso de barro -. Sí, es algo amargo, pero es por tu bien.
Para gracia de Sasaki, el rubio encantador terminó de beberse el contenido de su vaso. Cabe mencionar que ambos durmieron bien esa noche. A Poseidón le bajó algo la fiebre, y no tosió ni estornudó.
-¿Ya está la comida? -añadió Sasaki al dejar su brazada de leña cerca de la tarea de leña, ya habían pasado días, y él y el rubio comenzaron a llevarse bien, es mas, hasta el rubio comenzó a adaptarse a este nuevo estilo de vida, no era el palacio, pero por lo menos estaba a salvo aquí. Ese campesino incluso le enseñó a cocinar, y a decir verdad, era la primera vez que un campesino le llegaba a agradar.
-Lo estará en unos momentos -en lo que Sasaki seguía con sus tareas como agricultor, él se quedaba en casa, le pagaba su ayuda con comidas ó ayudando a mantener su casa limpia. Por el momento, el rubio estaba cerca del trípode, había levantado la tapa con una vara de café, la comida estaría lista en cuanto la papa se pusiera suave y blanda. Poseidón volvió a colocar la tapa sobre el caldero negro, dejó su vara sobre un cilindro de tronco y comenzó a acercarse al campesino de ropa marrón que ya había llegado de trabajar.
-Mira lo que encontré -señaló a su cintura, pues en el cinturón de cuerda había atado algo, algo hermoso y maravilloso, una corona hermosa, dorada y llena de rubíes -. Después de sembrar unas cuantas semillas de maíz, fui a darme un baño al lago al que siempre voy... y entonces, pensé: "¿Será que su corona estará ahí?" Y entonces me fui más a la profundidad. Y ¡Tarán! Tenía razón, estaba más hasta el fondo -sonrió mientras comenzaba a quitarse su cinturón de cuerda.
A Poseidón se le iluminaron los ojos al ver su hermosa y brillante corona dorada, hace mucho que no la había visto, sin duda la extrañó. Sasaki aún con su sonrisa; se la ofreció. Por primera vez desde que lo conoció; vió sonreír al rubio encantador, su sonrisa fue tenue, pero sabía qué estaba agradecido.
-Te ves increíble... -añadió al ver cómo Poseidón se la colocaba sobre su cabeza, esa sin duda fue la mejor imagen que podría tener en su mente. Poseidón ya de por sí se veía sublime, y ahora aún más con esa hermosa corona llena de rubíes. Un sonrojo tenue apareció en las mejillas del rubio; "Te ves increíble" esa palabra hizo eco en su cabeza.
-La comida ya está... -fue lo único que dijo para después comenzar a alejarse de ese sujeto.
"Te ves increíble" ya había escuchado esa palabra incontables veces, tanto de sus concubinas cómo de algunos conocidos suyos. Y a decir verdad, nunca le había importado. Es decir, era la verdad, él era hermoso, sublime, de los cuatro principes de su Reino; él siempre fue él más agraciado y encantador. Pero, escuchar decir eso a ese sujeto, lo había hecho sentir extraño. Sasaki no lo dijo con morbo; ni deseo, se sentía tan extraño ese sentimiento.
-¿No puedes dormir? -añadió sasaki al ver al rubio encantador sentado en su cama viendo a la nada -. ¿Te sientes bien? -no recibió respuesta alguna.
-¿De verdad crees que me veía encantador? -añadió al dirigir sus ojos a él. Sasaki bostezó y se sentó Sobre el tapete de paja ¿A qué venía esa pregunta por parte de Poseidón? ¿Acaso creyó que lo dijo de broma ó algo así?
-Por supuesto ¿Por qué me lo cuestionas? Tienes hermosos cabellos dorados, un tono de piel tan blanco cómo la leche, sin mencionar esos hermosos lapislázuli en tus ojos. Anda, no seas inseguro, eres atractivo, cómo un hermoso lirio amarillo. Sin mencionar que llevas sangre azul -y diciendo esto, volteó a ver a Poseidón. El rostro del rubio estaba tan rojo cómo un tomate, pero gracias a la poca iluminación de las velas en la habitación; ni se notó.
-Ven aquí... -aunque no entendía porque, ese sujeto lo había hecho estremecer a más no poder con las palabras mencionadas. Nunca se había sentido así, y a decir verdad, le gustaba esa sensación de ardor en sus mejillas. Sasaki Obedeció, se paró del tapete y caminó hacia él.
Sasaki se sentó en la orilla de la cama, el cabello negro quejió al sentir cómo ese rubio colocaba una mano en su mejilla y llevaba su cara a su rostro. El campesino abrió los ojos como platos al sentir los labios de ese rubio en su boca ¿Qué pasaba? ¿Por qué Poseidón lo estaba besando? El rubio encantador con un hilo de saliva en su boca se separó por falta de aire, a decir verdad, hace mucho que no estaba con alguien.
-¿...Qué...? ¿Qué fue eso? -añadió un muy desconcertado cabello negro, ese rubio lo había besado. Poseidón empujó a Sasaki sobre su cama y se posicionó encima de él. El rubio lo besaba con brusquedad, aunque había tenido un montón de concubinas; la verdad es que eran sólo para aparentar, nunca había estado con una de ellas en la intimidad. Pero por otro lado; tenía uno que otro amante, tanto en su palacio Cómo en los reinos vecinos. Siempre le llamó la atención los cuerpos masculinos y fornidos, cómo el de ese sujeto que trabajaba de sol a sol cómo agricultor.
El rubio quejió al sentir cómo ese sujeto lo empujaba a la cama. Ahora quien se encontraba arriba era ese campesino. Sasaki comenzó a quitarse su camisa de algodón marrón, para después bajarse el pantalón.
-ahg... -gimió el rubio al sentir cómo sus pezones de color rojizo eran apretados fuertemente por los dientes de ese agricultor -. ¡Sí! ¡Así! ¡Más! -rogó, aunque parecía más una orden. Desde que salvó al inconsciente rubio encantador del lago, había quedado tanto cautivado cómo fascinado con su apariencia, era agradable que él sentimiento fuese mutuo -. Yo... -sintió sus mejillas arder en cuanto algo entró en su parte trasera, se sentía extremadamente grande -. Yo... -unas cuantas lágrimas salieron de sus hermosos ojos -. Te prohíbo que pares... -exclamó al sentir las embestidas tan brutales.
-Eres... magnífico... maravilloso... -jadeaba mientras lo embestía fuertemente, a decir verdad, hace mucho tiempo que no había estado con nadie, basta decir que ninguna pueblerina quería estar con un pobre diablo como él. Pero al parecer ese hermoso rubio no pensaba lo mismo que ellas, y eso lo agradecía -. Ahg... ahag... -gimió mientras le dejaba ir su semilla en su interior, de verdad lo había disfrutado y mucho. Ambos estaban jadeantes y con una enorme sonrisa dibujada en sus rostros, de verdad fue increíble y exquisito.
-¿Qué haces? -exclamó el rubio al ver cómo ese sujeto se desplomaba encima suyo-. No te he ordenado que pares... -se quejó.
-De verdad estoy muy cansado ¿Sigamos mañana, si? Debo levantarme temprano -le propinó un beso en el pecho-. Buenas noches -y después de decir aquello, se quedó profundamente dormido sobre el hermoso rubio encantador de piel lechosa.
Poseidón arrugó la frente un poco, pero a decir verdad él también estaba muy agotado y cansado. No era mala idea posponerlo para mañana
Fin.