ONE SHOT
Los amigos con derecho simplemente son eso.
Amigos con derecho sin tener que poseer en otros aspectos sentimentales.
Es lo que se repetía Jimin una y otra vez cada que veía a Yoongi pasearse con la estupida rubia del último grado.
No entendía por qué se tenía juntar con ella, no necesita la presencia de ella para nada, Yoongi tiene su propia relevancia al ser parte del equipo de Baloncesto y junto con sus amigos Jungkook y Hoseok atraían toda la atencion de la universidad.
—Con cierta mirada ya tendríamos un caos sangriento en todo esto de aquí — interrumpió sus pensamientos Namjoon al sentarse junto a él para observar la penultima parte del partido.
—¿Se nota que no la soporto? — no despegó la mirada de la chica. Las manos de aquella no dejan de toquetear el pecho y brazos de Yoongi y reir como estupida entre cada comentario que hacían los mayores.
—¿Porqué no le dices a Yoongi que te de tu lugar? — volteó a mirarlo pero Jimin ni siquiera se inmutó.
—¿Lugar de qué, Namjoon? Solos somos amigos — rodó los ojos y desvío la mirada justo cuando la rubia le dio un beso en la mejilla al pelimenta.
—No creo que lo sean, mira como lo celas — levantó una ceja justo cuando Jimin se negó a ello pero tenía razon, las manos de este se encontraban hechas puño. —No es justo que estés así, deberías hacer algo al respecto— sacó una paleta de su bolsillo y comenzo a quitar el papel envolvente.
—¿Cómo qué? Ya he intentado de todo y el idiota nunca demuestra nada, solo me busca para algo más cuándo quiere y el tiempo como amigos es solo eso, amigos. Me confunde demasiado — dio un largo suspiró.
—Bueno — se acercó un poco más a él y la paleta fue a su boca, saboreo esta y la sacó para continuar. —Yo podría apoyarte con eso, mira que desde que te vio entre toda esta multitud, lleva tres pases herrados porque se ha dado cuenta que no estás solo.
—No digas tonterias, no creo que sea eso el por qué está jugando tan mal — dijo burlonamente dando un golpe en el brazo de Namjoon juguetón.
—Es en serio, hagamos algo, deja que esté por dar un pase para anotar y acepta la paleta, no eres asqueroso ¿Verdad?
—Cómo dice Taehyung: peores cosas me he llevado a la boca y aquí seguimos coleando — soltó una carcajada y no fueron tantos minutos los que esperaron para hacer lo que Namjoon planteó.
Yoongi había dado un vistazo y justo cuando estaba en posición para anotar canasta, de reojo pudo notar como Jimin tomaba de la mano contraria la paleta y se la metía en su boca para probarla. Las risas entre Namjoon y Jimin se hicieron presentes cuando Yoongi perdió la anotacion y todo su equipo le reclamó.
Chasqueo la lengua, su sangre comenzó a hervir y no entendía por qué se está desconcentrando tanto al ver que Jimin está en compañía de alguien más y no alentandole solo a él como lo ha hecho desde que comenzó la temporada.
—¿Estás bien? ¿Necesitas un respiro? Estamos a nada de llegar a la final, por favor no la cagues Yoongi — imploró su amigo pelinegro.
—Estoy bien Jungkook, acabemos con esto, estaremos en la final.
Su amigo asintió confiado a sus palabras y así fue. Yoongi usó el coraje que sentía para enfocarse y con ello dio por sentado que su equipo pasó directo a la final. Todos los vitores por los estudiantes de la facultad los hicieron estremecer pues hace una decada no lograban llegar ni a la mitad de la jornada y por fin se ha conseguido llegar a una final.
Jimin solo se quedó sentado en la gradas, despidió a su amigo Namjoon con un suspiro de derrota y mientras el lugar se iba vaciando, otro pocos se acercaban a darle felicitación a los del equipo.
Los minutos pasaron y los amigos de Yoongi seguían hablando del gran partido que tuvieron y añadiendo comentarios de lo que podrían mejorar hasta que fueron interrumpidos.
Yoongi les dijo que se marcharan pues quería estar solo. Ellos asintieron al instante, pensaron que el chico quería momentos a solas con la rubia y tomaron sus cosas para salir casi corriendo del lugar.
—Entonces... — dijo la rubia con tono coqueto.
Yoongi la tomó de las manos cuando quiso acercarse a tocarlo y esta reaccionó confundida.
—Eso también te incluye a ti — respondió seco.
—¿O sea cómo? — indignada por el desplante que el pelimenta le está haciendo.
—Necesito que tu también te vayas.
La chica negó y trató de aferrarse a quedarse al lado de Yoongi, el cuál la ignoró y simplemente tomó sus cosas, caminó hasta la salida a paso apresurado no sin antes voltear a las gradas y negar con la cabeza.
Un Jimin burlón bajaba de las escaleras para salir por el lado contrario sin que nadie más lo viera.
Afuera se encontraba fresco, la luz del sol se había fugado y lo abrazaba un cielo oscuro. Se frotó las manos en ambos brazos al sentir el aire frío que anunciaba la próxima temporada de otoño y caminó por las instalaciones de la universidad hasta llegar a los dormitorios.
Sacó las llaves al llegar al edificio, su teléfono murió en el segundo intento que alguien llamó e indiferente entró, se dirigió al ascensor que por suerte estaba libre y se adentró, presionó el último piso y esperó.
Las puertas se abrieron, el pasillo se encontraba vacío y el ambiente era tan tranquilo. Amaba que así fuera, no encontraba gente ruidosa a mitad de la noche y podía dormir plácidamente.
Caminó hasta la ultima puerta, insertó la llave y al notar que no había seguro puesto, su corazón se aceleró. Entró como si nada en su interior estuviera haciéndole las piernas temblar, sus fosas nasales capturaron el perfume de madera y miel, dejó las llaves junto a la mesita y dio un leve portaso. Caminó el pequeño pasillo hasta llegar a la sala y un pelimenta ya le esperaba sentado en la sala junto con un trago de whisky a la mano.
—Hasta que te dignas a llegar.
Jimin soltó una risita. —¿Me extrañaste o que? — se recargo levemente en el sillon contrario.
—¿Quién era con el que estabas hoy? — dio un trago y esperó respuesta.
Jimin se hizo el loco. —Estuve con muchas personas hoy, deberás ser mas específico, gigi — se sentó en el posa brazos del sillón.
—Tan gracioso — se burló irónicamente. —El idiota alto en el partido de hoy, ¿Quién mierda es?
—aah — se acarició las piernas como si estuviera limpiando sus manos. — Un amigo — sonrió levantando un poco las cejas
Yoongi sintió su interior arder ante tal descaro de burla del menor.—¿Amigo de qué? Del tiempo que tenemos saliendo no lo habías mencionado nunca.
El corazón de Jimin golpeó con fuerza contra su pecho al escuchar las palabras "tenemos saliendo". Para otros esas palabras podrían significar nada pero para Jimin es mucho, Yoongi nunca había dicho ni por error algo que los incluyera a los dos en la misma frase, menos si fuera sentimentalmente.
—¿Cómo dijiste? — fue lo único que su boca pudo pronunciar.
—¿De dónde lo sacaste? No, más bien. ¿Qué quiere de tí exactamente ese idiota? Porque a mí no me vas engañar con que son amigos.
—Se llama Namjoon, compartimos un par de clases y no quiere nada de mí, somos amigos y ya.
Yoongi no confiaba de dichas palabras. Su instinto le hizo ponerse de pie y caminar hasta posarse frente a Jimin. Este inhalo el olor del perfume del mayor y sintió derretirse al tenerlo tan cerca, su mirada fue hacia arriba y podía notar con detenimiento que Yoongi se encontraba molesto.
—Te diré el por qué no creo que no quiera nada de ti — con la mano que sostenia el vaso de whisky, acarició con el dedo indice parte del cuello de Jimin hasta llegar a su mejilla. Este se inclinó ligeramente para sentir el toque, Yoongi sonrió ante ello.
Jimin era demasiado lindo y tan inteligente que sabía mover sus cartas a su favor, su piel suave, figura preciosa, con esas piernas distintivas y culo bien formado. Sus labios pomposos tan carnosos y deliciosos, los cuáles justo se le antojaban tanto en este momento probar sin saciar. Y sus ojos, esos ojos color chocolate que tenían una mirada de deseo y cariño excesivo por él y nada mas que él.
Su estómago se contrajo de tan solo imaginar de que alguien más fuese visto así que no soportó la idea. Dio el trago sobrante del vaso de whisky y lo aventó al sillón sin importante si este se caería y estrellarse en el frío piso. Con ambas manos acuno el rostro del pelirosa, admirando cada detalle, sus pestañas revoloteando entre cada pestañeo, el aire cálido que podia sentir aun estando lejos y esas ligeras pecas entre nariz y mejillas.
¿Cómo podía ser tan hermoso?
—Yoon ... — interrumpió sus pensamientos. —¿Estás bien? Hace un momento estábamos hablando y simplemente guardaste silencio — sus manos picaban el querer rodear la cintura contraria pero se mantuvo. Este comportamiento de Yoongi era extraño pero le gustaba, no había tenido este tipo de cercanía y que fuese tan sutil con sus toques mientras lo admiraba con detenimiento.
—¿Estás seguro que no son nada? — se acercó lentamente a su rostro para quedar cerca.
Jimin asintió. —Ya te dije que solo somos amigos, ¿Porqué no me crees?
—Porque así comenzamos tú y yo, ¿No lo recuerdas? — una de sus manos se posó por detras de la nuca del pelirosa, un pequeño tirón de cabello hizo a Jimin gemir quedito y su rostros se tornó rojo al instante. Sus labios habían quedado entre abiertos y Yoongi los delineo con su dedo pulgar. —Aún recuerdo tus coqueteos tan llenos de descaro, esos que decías siempre que eran en broma pero adorabas sentirte victorioso porque no los aceptaba de nadie más y porque notaste que me hacías ruborizar.
Jimin sonrió. Era verdad, Yoongi recibía un halago de alguien más y lo descartaba, alguien se le insinuaba y le ponía cara de asco, pero cuando él lo hacía, sus mejillas se coloreaban o solo desviaba la mirada sin palabras.
Yoongi continuó. —¿Sabes que es lo que me hizo caer ante ti?— el contrario negó. —Tus celos de berrinche, esos que haces cada que alguien se me acerca con otras intenciones y que sueles desquitarte cuándo estamos solos. Nunca lo he dicho pero sí, Jimin, yo no tengo problema con que dejes marcas en mi cuerpo para recordarme que soy tuyo, porque aunque no lo parezca y porque soy un idiota cobarde, sí soy tuyo. Lo he sido desde aquella fiesta de bienvenida, desde esa noche en que el chico de cabello rosa se tomó la unica botella de whisky y me besó como disculpa. Desde ese día he quedado embelecido y aunque tú no recordabas nada de esa noche y creíste que habías ganado un amigo más, no sabes lo nervioso que me pusiste cuando comenzaste a celarme cuando me veías con alguien más, cuando comenzaste con tus indirectas y coquetos que me hicieron besarte una vez más. Cuando tus manos se enrollaron en mi cuello para profundizar el beso, que tu cuerpo chocara con el mío hasta que la ropa nos estorbó.
Jimin se sentía mareado, no sabía que Yoongi guardara cada detalle y momento. —¿Entonces por qué estabas hoy con ella? — preguntó, esto mataba el momento pero tenía que quitarse la duda.
—Porque es una pulga — dijo burlón. El contrario no le hizo segunda, al contrario, siguió serio hasta escuchar una verdadera razón.
—Porque me gusta que me celes, cada que estoy con ella siempre vienes a mí con una excusa y te pones empalagoso cuando estamos solos.
Jimin rodó los ojos. Aunque una parte se le hacía tierno que buscara su atención pero, la manera en que lo hacía no era correcta, le dolía que actuara como si no le importara estar rompiendo su corazón.
—Eres un idiota — lo empujó y se levantó del sillon para dirigirse a su habitación. El pelimenta lo siguió detrás y lo tomó del brazo interrumpiendo su camino.
—No me justifica pero no tengo idea de cómo comenzar esto, ¿sabes?
Jimin lo miró con extrañeza.
—Jimin, me gustas. Me gustas tanto que me vuelvo un idiota con tu presencia, mi mente se adormece y lo unico que puedo hacer es tratar de no de decir una estupidez calenturienta frente a todos mis amigos.
El mencionado se burló. —¿Tanto te gusto?
Yoongi asintió varias veces.
—¿Y qué piensas cada que me miras? — sus manos se posaron en el pecho de Yoongi y recorrieron hasta rodearlo por el cuello. La respiracion calida de ambos podia sentirse entre sí y el pelimenta balbuceo un poco.
—Lo primero depende del lugar en el que estemos. Por ejemplo en estos momentos pienso en lo sexy que te miras con ese pantalón de jean ajustado — las firmes manos apretaron el culo de Jimin. Sus pasos dieron hasta la habitación. —Cuando estamos aquí, pienso en lo rico que sería follarte contra ese gran ventanal que tienes. Que todos vean como te cojo, como te retuerces entre cada estocada mía y como tratas de aferrarte al cristal para sostenerte.
Las mejillas de Jimin se colorearon en rojo ante las palabras del mayor y el escalofrío que recorrió por toda su espalda al imaginarse dicho escenario.
—¿Y qué te detiene? — una ceja se encurvó y la sonrisa de Yoongi dictaminó lo que se llevaría acabo.
Adoraba que Jimin le cumpliera tales fantasías, esas que para otros podrían cohibirse por la situación de sentirse expuestos pero parecía no importarle, al contrario, la excitacion fue tanta que la ropa estorbó en tiempo menor récord y se encontraban sus bocas hambrientas besándose con fulgor entre sí.
Sus respiraciones chocaban, la lengua de Yoongi era bienvenida y recibida por la de Jimin y sus manos no dejaban de tocarse entre sí, la excitación subió, tanto que Jimin no quiso ser preparado antes y rogó a Yoongi que metiera su pene sin más, quería sentirlo adentro, sentir el ardor de ser llenado y que poco a poco el mismo presemen del menta lubricara su cavidad entre cada estocada. Ansiaba tanto que se volviera un desorden, que Yoongi pierda los estragos y le de duro como le gusta, que deje las marcas en el cuerpo que tanto el deseaba también dejar en el pálido del contrario.
Y así fue. Jimin se encontraba ya recargado contra el cristal de la gran ventana, Yoongi cogiendolo duro, sus pieles chocaban lascivamente y las grandes manos del menta quedando marcadas en la cintura por la fuerza que provisionaba entre cada estocada marcada. Jimin se volvió un mar de gemidos, su entrada ardía pero a la vez era placentero como ese gran pene en tiempo de nada encontró ese manojo de nervios que cada que eran tocados, sus pies sentían retorcerse y no podía evitar ser más ruidoso con su boca. Ambos estaban cerca, Jimin podía sentir el cosquilleo formarse en su vientre, Yoongi se volvió más brusco, una mano fue a parar en la cabello rosa y tiró de ellos para curvar más la espalda de Jimin.
—¿Te gusta? — su voz ronca. —¿Te gusta el hecho de pensar que alguien en estos momentos está viendo como te cojo? En lo que tanto desearían ellos estar en mi lugar y te tuvieran así, rogando y exigiendo más porque no sacias tu puta sed de sexo.
Jimin solo se limitó a morderse los labios, las palabras de Yoongi lo hicieron calentarse más que se sentía abrumado de tanto placer recibido.
—Solo quiero que sepas algo — afianzó el agarre en el cabello de Jimin y lo hizo girar un poco para que su mirada llorosa se encontrara con la de él —Eres mío, a partir de ahora solo mío — dio un fugaz beso que lo dejó sin aliento y lo siguiente que recuerda el pelirosa es sentir la mano de Yoongi darle atención a su miembro y se liberó con un gemido agudo.
Los hilos de semen mancharon el cristal, pero no era importante. Su interior se contrajo al sentir el caliente chorro del orgasmo de Yoongi y se sintió vacío cuando a los pocos minutos este salió de su interior.
Sus piernas se chorrearon y somnoliento sintió como los brazos contrarios lo alzaban para darle mimos de atención en su limpieza corporal y posterior acostarlo en la fresca cama.
Se sentía feliz, no sabía que significaba esto, sobre todo el que Yoongi dijera que solo era de él, pero no tenía energía en estos momentos para hablar, así que disfrutó esta calidez y se quedó completamente dormido al sentir a Yoongi acostado a su lado dando pequeñas caricias a su cabello.
Mañana será otro día, mañana podrían hablar y aclarar qué rayos eran.
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Los rayos del sol entraron a la habitación, Jimin abrió los ojos y sintió un vacío en su pecho al recordar la noche anterior y que Yoongi no estuviera a su costado. Retiró las sábanas que lo cubrían y dio un vistazo por su habitación, las cosas del mencionado no estaban.
Jimin resopló con derrota.
Yoongi lo hizo nuevamente, obtuvo lo que quiso y se marchó a mitad de la noche.
Se levantó de la cama y se preparó para ir a desayunar algo a la cafetería antes de ir a su primera clase del día.
Al llegar, se encontraban ya varios estudiantes esperando ser atendidos y otros pocos ya con sus respectivos alimentos. Charlaban entre sí y Jimin se sonrojó un poco al pensar que posiblemente fue visto anoche. Al llegar a la barra Jennie ya tenía su café listo y solo pagó su bebida agradeciéndole por evitarle la larga fila. Esta solo asintió con una gran sonrisa diciéndole que no era nada y siguió atendiendo.
Buscó un lugar vacío y se sentó en una de las mesas del centro. Los minutos pasaron y el tiempo era vago, Namjoon llegó para sentarse a su lado para esperar también la misma clase. Se encontraban charlando divertidos hasta que una cabellera menta fue vista de reojo, Jimin volteó al instante al darse cuenta de quién se trataba y una mueca seguido de un retortijon en el estómago le hicieron quejarse para sí mismo al ver cómo la rubia iba de la mano de su hombre.
Todo dio vueltas. Esto es nuevo, la chica está más melosa y no comprendía porque ahora Yoongi le aceptaba el beso en los labios. La palma de su mano golpeó ligeramente la mesa, Namjoon se dio cuenta de cómo le estaba afectando esta situación e hizo un ademán para que lo siguiera.
Jimin tomó su mochila y café para seguir al más alto. Este quiso salir por el lado contrario de la cafetería pero Jimin no lo siguió, se dirigió directo por donde venían caminando Yoongi, la rubia y su séquito de amigos.
La rubia dio unos pasos más que Yoongi y saludó con cinismo disfrazado de estusiasmo a Jimin pero fue ignorada, esta claramente solo sonrió haciendo creer que no pasaba nada. El pelimenta quiso hacer lo mismo, saludar como siempre pero en cambio Jimin solo pasó por su lado para chocar sus hombros y hacer tambalear a Yoongi con el tacto.
Trato de detenerlo pero Jimin siguió su camino, no quería escucharlo, no quería verlo, no quería tenerlo cerca.
Su corazón se encontraba haciéndose trizas y era imposible esconder las lágrimas que empañaban ya su mirada. Era un iluso al creer en las palabras de Yoongi.
Su andar fue automático todo el día, acudió a las clases que tenía y así fueron los siguientes restantes de la semana.
Despertar, arreglarse, pasar con Jennie por su café, acudir a clases, recordarse comer, terminar y regresar a su habitación.
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Se llegó la noche esperada por todo el campus. La final se llevaba a cabo en las instalaciones del equipo contrario, varios acudieron al evento y uno que otro se quedó en el campus a ver la transmisión que pasarían en al auditorio al aire libre.
Jimin se encontraba en su habitación, sin ganas de salir y evitando querer contestar las llamadas de Yoongi y mensajes entre cada que esté era notorio que tomaba un descanso.
La insistencia de llamados comenzó en la segunda semana que Jimin había marcado la línea entre ellos y cortó todo lazo con él.
Ya no le saludaba en los pasillos, evitaba el contacto visual entre un par de clases que compartían y ya no acudió a los entrenamientos restantes del equipo.
Yoongi no lo había notado o eso quería aparentar ante sus amigos, pero la preocupación comenzó cuando Jimin había borrado su número y sus historias compartidas ya no le aparecían, también cuando ya no lo encontraba por los pasillos y parecía que se lo había comido la tierra.
Esto estaba mal, lo que estaba haciendo no era correcto pero necesitaba un poco más de tiempo. Las cosas con Hyejin eran solo un capricho de ella, solo tenía que quitarle la ventaja, terminando esto acudiría a Jimin para pedirle perdón y explicarle toda esta estupida situación.
"¿Dónde estás? Taehyung está conmigo preguntando por ti, ¿Estás seguro que no quieres venir" -
Namjoon
Jimin respondió que no. Sus ojos se encontraban demasiado irritados de tanto llorar y con la cara hinchada, no estaba en condiciones de salir y ver que todo le recordaría al estúpido del cabello color menta.
Se abrazó así mismo y se quedó profundamente dormido. El cansancio físico y mental había acabado por agotarlo tanto, que a las horas, la persona que tocaba con desesperó a su puerta le costó que fuera escuchado.
Jimin somnoliento y confundido, se levantó de la cama, caminó hasta la puerta principal y al abrirla, un chico de mirada felina le miraba con anhelo y culpa. Jimin quiso dar un portazo pero la mano de Yoongi evitó que la puerta se cerrará frente a sus narices y suplicó que le escuchara.
El pelirosa negó e insistió en cerrar la puerta porque no quería verlo. No estaba dispuesto a querer escuchar las excusas baratas o explicaciones que tuviera, las cosas eran claras. Yoongi no lo quería, o tal vez sí pero no de la manera que a él le gustaría.
—Deja las cosas como están, Min — siguió forcejeando pero Yoongi lo evitaba. —No me hagas esto más duro, por favor. ¿No ves que tu presencia me está rompiendo? — las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas y su agarre a la puerta quedó de lado, el pelimenta tomó ventaja de esto para entrar y su corazón se hizo pequeño en su pecho al ver como Jimin sollozaba.
—Lo siento tanto — se acercó para abrazarlo pero Jimin puso una mano entre ellos para evitar su contacto. —Mimin, yo.... — no encontraba las palabras para comenzar a explicar. No sabía que Jimin se encontraba así de roto.
—No me llames así, vete por favor. Deja las cosas como están — se alejó pero un mano detuvo su andar. Odiaba ceder pero rendido ante la calidez y ojos de cachorro que el contrario tenía, escuchó.
Sus lagrimas de tristeza desaparecieron conforme Yoongi iba explicando todo, el como la Hyejin había usado como amaneza y en contra un vídeo que se capturó en el gimnasio una tarde que Jimin y Yoongi decidieron comportarse como unos adolescentes calenturientos.
La condición que puso la rubia era clara, que aceptara salir con Yoongi o todos en la universidad sabrían lo que el capitán del equipo de Baloncesto hacía con un hombre.
Jimin no sintió molestia por ello, Yoongi era abiertamente bisexual y no era un mito que había tenido sus queveres con otros de su mismo sexo, lo que le daba rabia era como Yoongi se dejó manipular por ella. El como pudo aceptar salir y romperle el corazón en pedacitos.
—Sonará a excusa pero créeme cuando te digo que no me metí con ella, el único intento fue en la fiesta de hace unos días, nos encontrabamos en el baño — Jimin se tapó los oidos, no queria escuchar ese relato pero Yoongi le suplicó que le escuchara —No hice nada, solo la besé haciéndole creer que llegaríamos a más pero eso fue para ganarme su confianza y que Jungkook aprovechará para tomar el bolso que nunca soltaba, ella se olvidó por completo que ahí había dejado su teléfono, necesitaba minutos y fue como pude conseguir que él junto con ayuda de Hoseok borraran el vídeo y cualquier otra copia que pudiese haber. Dieron también con la persona que le vendió la grabación y con un par de billetes toda evidencia fue desaparecida.
Jimin le miró expectante. La historia sonaba absurda, una risa se escapó de sus labios y las manos peinaron sus cabellos un poco incrédulo.
—Y para hacer todo eso, ¿Tuve que haberme sentido yo así? — reclamó. —Maldita sea Yoon, esto no es justo. Me hiciste a un lado, no... ¡Me quitaste del camino! ¿Qué querías que hiciera, pensara o sintiera? Que después de haberme cogido la noche anterior, marcarme como tuyo y decirme que me querías mientras me acariciabas, ¿iba a seguir ahí esperando tus migajas al ver cómo al día siguiente comenzaste una relación de la nada? Eres un idiota, pudiste haberte negado y decirme lo que estaba pasando, pudimos haber pensado en algo tú y yo para evitar que esa grabación saliera al aire.
Yoongi se quedó callado, con ello dándole completa razón al de mejillas redondas y el ceño fruncido por el enojo. No pudo evitar sonreír al ver lo tierno que se veía Jimin reclamando, como sus manos inquietas eran parte de las expresiones en voz alta de su boca.
—¿De qué mierdas te estás riendo? — le apuntó con un dedo. —¿Ahora soy tu chiste? ¿Primero me rompes y ahora te causa gracia?
—Lo lamento Jimin, no voy a mentirte diciendo que no era intención dañarte, porque no lo pensé con claridad. Mi instinto quiso protegerte y que no salieras afectado al ser expulsado de la carrera si alguien se enteraba de lo que hicimos dentro de las instalaciones en pleno horario estudiantil. Se me hizo un camino fácil actuar primero y después hablar pero supe que la había cagado cuando Namjoon fue en busca de mí para decirme que tú no estabas bien, que estabas dejando de comer y comenzaste a faltar a clases. Tuvimos que improvisar Jungkook, Channie, Hoseok y yo para que un idiota del equipo organizara algo que involucrara distracciones y poder hacer lo que ya te conté.
Jimin no dijo nada. Se quedó parado con los brazos cruzados, su mente divagando.
—Fui una mierda y sé que no me merezco tu perdón, te lastimé mucho. Así que entiendo completamente si sigues marcando la distancia entre ambos — se acercó a él y le plantó un beso en la frente —Lo siento mucho, cielo. Espero que la explicación te haga sentir tranquilo y que me odies por ser un egoísta por mi actuar sin pensar.
Se dio la media vuelta, dispuesto a respetar la decisión de Jimin al no corresponder en su explicación y disculpa. Al tomar el pómulo de la puerta, unos brazos rodearon su cintura y el pecho contrario se pegó a su espalda.
—Te odio, pero te quiero más que perderte por un rencor. Me hiciste sufrir pero entiendo que tu cabeza no te dio para más y puedo imaginar con ello la impotencia que sentiste.
Yoongi asintió, sus manos se posaron encima de las contrarias. —Perdón por no haber podido reaccionar de otra forma, te quiero mucho Mimin, que el hecho de pensar que te había perdido me sigue doliendo.
Jimin soltó una risita, liberó su agarre y Yoongi se dio media vuelta para abrazarlo, ambos sintiendo un poco de tranquilidad al haber aclarado todo.
Yoongi ese día se prometió a sí mismo no esconderle nada a Jimin y este con aquella condición aceptó comenzar la relación que tanto había querido expresar a los cuatro vientos que tenía.
Porque aunque hayan dicho ser amigos, era imposible mantener ese margen cuando los besos robados entre los pasillos se hacían cada vez más habituales y que no estaban tranquilos si no se miraban en todo el día. Que las excusas inventadas para verse eran cada vez más tontas para sus amigos y que era obvio que terminarían siendo todo.