JUST PLASTIC / KOOKMIN

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Summary

Donde Jungkook quiere follarse a Jimin, pero es tan cobarde para decírselo que prefiere comprar un juguete realista y pensar que es el pequeño peli rosa. O Donde Jimin toma el lugar de un juguete que Jungkook está por follarse.

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18+

ÚNICO


Jungkook se encontraba muy nervioso, hacía 5 minutos que había entrado sin querer al baño y Jimin estaba en la ducha enjabonándose.

Joder, su housemate era malditamente caliente. Piel nívea, a simple vista tan suave como un algodón, mejillas sonrojadas, pechos rosaditos y un culo que...

Jungkook, concéntrate.

Y esta no era la primera vez que sin intención lo veía desnudo o muy comprometedor. Porque vamos, estás cosas suelen pasar entre compañeros de piso, ¿no?

Pero... ¿y ahora qué hacía?

Decirle que se lo quería coger obvio no era una opción, jamás podría hacerlo, se avergonzaba con el mínimo roce de Jimin. La mejor solución que tuvo fue buscar en una sex shop un trasero realista, tan blanco como la piel del lindo peli rosa.

Jimin salió del baño con una bata que dejaba muy poco a la imaginación, tan corta que exponía deliciosamente sus jugosos muslos, y su pecho abierto dejando ver un poco más allá.

Jungkook comenzó a hiperventilar en el sillón, su pie se movía, repicando ansiosamente contra el suelo. Mordió la uña de su pulgar y tomó su teléfono con la otra mano. Abrió la compra en línea y se movió rápidamente a la sección de rastrear paquete. Decía que llegaría en menos de 15 minutos.

Movió su vista al frente y se sonrojó furiosamente, Jimin estaba inclinado sobre la encimera de la cocina, intentando tomar algo de la alacena, su bata se recogía sobre sus glúteos y dejaba ver parte de estos.

Jimin, ¿no te da vergüenza? —pensó Jungkook—. Dejarme con estas ganas y no hacer nada al respecto —suspiró.

Sólo un poco más, sólo un poco y el paquete estará aquí —se animó mentalmente.

Creía fielmente que ese juguete era su salvación, hacerse una paja ya no servía de nada, y volviendo al tema anterior, prefería morirse de ganas antes que comentarle el tema al lindo chico.

El timbre retumbó por la estancia y Jungkook saltó en su asiento. Cuando quiso caer en cuenta Jimin ya había desaparecido hacia el pasillo de las habitaciones, gracias a Dios.

Suspiró de alivio al ver que la caja en brazos del tipo tras la puerta tenía el logo de la sexshop. Y luego de el típico papeleo de recibimiento entró con la caja hasta su cuarto.

—Tijeras, las olvidé —Jungkook susurró dejando la caja en su cama.

Mientras tanto, Jimin estaba escondido en el closet del menor, había entrado a su cuarto por error, pero cuando quiso salir JungKook regresó muy rápido con las tijeras en mano.

Observó por una de las rendijas del armario como JungKook destapaba la caja con desespero y sacaba de allí un... ¿culo de plástico?

Jimin soltó un jadeo de asombro casi imperceptible.

—Al fin te tengo Mimi —JungKook habló bajo y acarició uno de los glúteos del juguete.

Es ahora o nunca —Jimin pensó, JungKook acomodaba el culo entre sábanas para que le diese más realismo.

Menos mal que traía su celular encima. Tecleó rápidamente un: “SeokJin, ayúdame, ven a pedir leche, Jungkook te dirá que no hay, y vete. Después te explico, puede que hoy suceda algo con él”.

Después de un minuto el timbre vuelve a sonar y Jungkook extrañado deja lo que está haciendo y grita un “Jimin yo iré“, ya que sabe que su amigo debe estarse cambiando.

Al abrir la puerta, SeokJin, su vecino se encuentra del otro lado, rascando su nuca nerviosamente.

—J-Jungkook —saluda Jin, entrecortado.

—Hola hyung, ¿lo puedo ayudar en algo?

—Déjate de formalidades —SeokJin le sonrió amable—. Verás, quiero hacer un postre, pero se me olvidó la leche recién fui a la tienda, me da algo de flojera volver a ir, sinceramente, así que quería saber si tenían un poco que me prestaran hasta mañana que vuelva a ir.

—Oh, claro, no te preocupes, déjame buscarla.

Jungkook le sonrió de vuelta y se dirigió al refrigerador, buscó hasta en lo más profundo de este, pero no encontró ni un solo cartón.

—Lo lamento SeokJin hyung, se nos acabó —Jungkook hizo una mueca de pena.

—Eh, parece que tendré que volver a la tienda —Jin fingió pesar—, en todo caso, muchas gracias JungKookie, adiós, diviértete.

—Vale... ¿t-tú igual? —respondió Jungkook confuso, ¿divertirse? ¿habrá visto y reconocido su vecino el logo de la sex shop? Cerró su puerta y se fue de vuelta al cuarto.


(Mientras Jungkook hablaba con Jin)

Cuando el timbre sonó y su roommate salió del cuarto, Jimin le dio rienda suelta e inicio a su plan. Salió del closet, cerrando la puerta tras suyo. Rápidamente tomó el juguete, lo dejó bajo la cama y se quitó la bata pateándola hacia el mismo sitio.

Subió gateando a la cama y se metió entre las sábanas, dejando expuesto su culo fuera de ellas, tal y como el juguete estaba antes, se aseguró de que sus piernas estuviesen flexionadas para evitar que Jungkook lo descubriese.

La puerta tras suyo se abrió y escuchó pasos acercándose.

—Ahora sí, Mimi —Jungkook le habló al culo de plástico, Jimin se tensó pensando que lo había descubierto.

Jeon se quitó la camisa y sacó de la caja de la sexshop un lubricante aceitoso que también ordenó. Bajó su jogger revelando que no llevaba ropa interior y una erección completamente dura y palpitante. Su pene estaba empalmado y ansioso de penetrar aquel culo tan parecido al de su lindo peli rosa.

Bañó este en lubricante y masajeó de arriba abajo, apretando el falo duro en su base. Dejó caer un par de gotas entre los glúteos frente a él y comenzó a rozar el glande contra ellos. La cúspide chorreante de su miembro se restregaba en aquella entrada que le pedía ser profanada. El tacto se le hizo surreal y entonces soltó jadeos de satisfacción.

Detuvo todo movimiento y rozó dos de sus dedos en el borde del fruncido agujero. Jimin retuvo el aire con nerviosismo. Jungkook introdujo uno, notando lo caliente y apretado que se sentía, sin duda su compra había sido buena, el juguete era bastante realista.

Metió y sacó el dígito un par de veces, la entrada de plástico se ceñía a este. Un segundo dedo parecía buena idea, lo insertó moviéndolo más rápidamente.

Se le antojaba penetrarlo con su pene ahora mismo, así que esparciendo el líquido pre-seminal por el glande, sacó sus dedos, tomó la base de este y lo presionó contra el agujero. Empujó hacia dentro y siseó de placer cuando la punta estuvo totalmente dentro, se amoldaba muy bien al rededor de su falo.

Lo sacó por completo y esparció un poco más de lubricante, comenzó a introducirse de nuevo, más rápido y más profundo, retrocedió lentamente e inició un vaivén lento y sensual. Jadeaba de placer y apretaba las montañas de carne frente a él.

Penetró con desenfreno, clavándose erráticamente en el agujero húmedo. Dio una última estocada profunda, nalgueó fuertemente una de las mejillas del juguete y escuchó un gemido provenir debajo suyo.

Con algo de nerviosismo retiró la sábana despacio, y vio al causante de su desespero acongojado en la cama, casi en cuatro, sudado, con pequeñas lágrimas llenando sus ojos y claro, su pene bien profundo entre sus nalgas.

Jungkook retrocedió avergonzado.

—J-Jimin —su pene salió del interior del peli rosa con un chasquido—. Lo siento... lo siento tanto. Yo no...

Jimin se dio la vuelta, arrodillado sobre la cama tomó a Jungkook y lo abrazó por el cuello.

—Shhh —siseó, colocando uno de sus dedos sobre los labios del menor—. No pasa nada, Kook, yo también te deseo.

Se acercó despacio y acortó la distancia entre ellos, con un beso húmedo y desesperado. Tomó las manos de Jungkook y las presionó en su propio trasero—: Vamos, manoséalo como antes, Jungkookie —pidió mientras llevaba su mano al pene del contrario.

El momento no se hizo esperar y comenzaron una lucha de caricias apasionadas y besos eróticos.

Jungkook se separó y miró hacia abajo, su erección siendo masturbada por una de las manos suaves de Jimin. Dejó caer su cabeza hacia atrás y gimió con la voz ronca. Volvió su vista al frente y la conectó con los ojos del mayor. Llevó su mano hasta la mejilla y acarició.

—J-Jimin... ¿Puedo... hmm, ¿Estás seguro de esto? —habló entre jadeos.

El nombrado no mencionó palabra alguna, y en su lugar, se removió en la cama hasta que su espalda dio con el colchón y su entrada quedaba justo a la altura del miembro de Jungkook. Tomó sus piernas, sujetándolas por la parte de atrás y las llevó hasta dar con sus hombros, totalmente expuesto para su housemate.

—Ah... tan abierto —Jungkook susurró llevando su índice al fruncido agujero de Jimin—. Y sólo para mí.

Recobró la compostura se masturbó ante la atenta mirada de Jimin en aquel trozo de carne, se mordía los labios con ansiedad.

—Por... Por favor —susurró el pequeño peli rosa.

—¿Por favor qué, Minnie? Dime qué quieres —llevó una de sus manos hacia el pecho de Jimin y acarició con sutileza.

—Hgmm —suspiró—. Quiero... ¡ahhh! — Jungkook pellizcó el pezón mientras introducía dos dedos en su cavidad anal—. Quiero que lo metas, Kook.

—Bien, cariño —el menor dejó un beso en la frente de Jimin y se acomodó para penetrarlo.

Con los pies bien plantados en el suelo llevó con una mano su pene hasta dar con la chorreante entrada. Dio tres golpecitos provocando a Jimin y entró de golpe. Ambos gimieron de satisfacción. Presionó los muslos de Jimin hacia abajo, manteniéndolo bien abierto para observar cómo su culo se tragaba tan bien toda su extensión.

Tomó el desatendido pene del peli rosa y lo masturbó a la misma velocidad con la que lo penetraba. El pequeño se deshacía entre gemidos sobre la cama.

—Kookie... aghmm, Koo, voy a...

—Lo sé, cariño, hagámoslo juntos.

Luego de un par de estocadas y besos húmedos ambos terminaron, sudados, llenos de fluidos, pero inmensamente complacidos.

Jimin suspiró y abrazó a Jungkook por el pecho, ambos recostados en la cama, bajo las sábanas.

—Supongo que compraste ese juguete para nada, tontito —Jimin rió y dio dos golpecitos en la nariz de Jungkook.

—Es sólo plástico, nada se compara con haberte tenido a ti.