Gobeith

All Rights Reserved ©

Summary

Zack Johnson se lleva a todos los niños sin amor a su isla, dónde los llena de amor y diversión, pero, ¿Por qué?, Astrid Olsen tendrá qué descubre lo mientras conocé al resto de niños en la isla (Todos los derechos reservados)

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Primera Parte: Noruega

“Cada día es una oportunidad para cambiar tu vida”

Zig Ziglar




En una habitación iluminada por luces LED azules, con el sonido de la suave y melodiosa voz de Paulo Londra cantando Plan A, al ritmo de la instrumental de los instrumentos.


Y yo esperaba ser el primero

Tu plan A, no el tercero


Mientras la canción sonaba, Astrid Olsen termina de peinar su larga trenza dorada, con su coletero negro, mientras mascaba chicle, haciendo burbujas de esa masa sabor sandia, la fruta favorita de la chica de dieciseis años.

La cual ya con su peinado listo era el momento de tirar el chicle masticado, a la basura y pasar al maquillaje, pintando se de manera natural, base para ocultar las imperfecciones, un poco de rimel negro en las pestañas, un toce llamativo de pintalabios rojo y para acompañar brillo de labios. Listo, hermosa como siempre, no por nada es la chica más popular de la escuela secundaria aurora boreal, donde recibe la atención que no le daban en casa y trataba como la trataban en su vivienda.

Con todo listo y su mochila negra de puma en su hombro derecho, sale de su dormitorio, encontrándose en la puerta de entrada, un posit, ue sin leer lo, ya sabe lo que ponía, que tardó mucho arreglándose, así que llevó a sus hermanos al instituto y al colegio respectivamente y que se fuera en su skate, leyó la nota y ponía exactamente lo que pensó.

Si hubiera sido uno de sus hermanos lo hubiera esperado, pero claro ella es la hija media, la invisible, la nadie, la demasiada pequeña para ser la responsable como la mayor o demasiado mayor para ser mimada como el pequeño.

Deben tratarla así por la regla del hermano o hermana del medio o porque era fue un bombo imprevisto, la llegan a tratar de manera tan opuesta a sus hermanos, que esa idea no parece tan descabellada.

Acostumbrada coje su skate con su diseño de estrellas negras y blancas, se pone sus auriculares, para seguir escuchando a su cantante favorito, Paulo Londra, como a nadie le importa lo que hacía, como es normal se mete con su skate en la carretera, sujetándose a vehículos según le convenga para llegar a clases.

Enganchandose a un coche, sintiendo el viento en la cara, echando el flequillo para atrás, igual qué sus malos pensamientos, dejándola llena de un sentimiento, un sentimiento hermoso, peligroso y valioso la libertad, dejando escapar sus problemas y preocupaciones de su mente, siento solo ella, su patineta y la brisa, siguió sujetada a ese auto, hasta llegar a una curva cambiando de transporte a un camión, para seguir recto en la carretera Riksvei, al llegar a una redonda, donde vuelve a cambiar de vehículo, esta vez a una furgoneta, que la deja a una calle de su centro accademico, enganchando se por última vez en otro coche que la deja en su destino.

Cuando llegó al instituto, todavía estaba montada en su skate, donde vio a Anders Lie, el nerd de gafas de su clase, genial para empezar la mañana un poco de diversión.

Se acerca por detrás, en su skate con velocidad, asegurándose de que no lo oiga.

  • ¡Empollón! - grita empujándolo –.

Él se cayó en la blanda y blanca nieve, hundiéndose en la nieve y en su vergüenza, a causa de la abeja reina del instituto, en momentos como estos el chico de lentes, odiaba a la atractiva chica de ojos marrones, que lo humillaba dí.a si y día también, no entendía que le ven.

Como si no fuese lo suficiente el libro que abrazaba contra su pecho, en busca de un poco de calor adicional a la que le proporcionaba su gran abrigo azul, que lo abrazaba como un oso, que es más grande que él, apreciándose en sus mangas remangadas.

Por desgracia su libro de biología, cayó deslizándose en la blanca nieve abierto, a los pies de Jan Myhre, el novio de la de ojos oscuros, como si no fuese suficiente la humillación pública que le hacen al de gafas de romboide, también le arruinan al libro.

El chico de ojos azules como el mar no dudó ni por un segundo antes de pisar con su vans negra sucia de barro seco y nieve el sistema muscular humano y arrastrar de un lado a otro su pata ensuciando, arrugando y rompiendo el libro.