El Planeta de los Insectos. Otra historia de la Saga Ítaca.

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Summary

Calipso, la agente biomáquina de los Espíritus Patricios con la misión de rescatar a los humanos puros supervivientes de la invasión de los insectos eusociales, ha quedado varada en el planeta Marte. Atrapada entre una guerra inminente entre los clanes de insectos, criaturas hibridas que escaparon de los peores experimentos y la lucha de los humanos kiltros por sobrevivir, deberá usar todo su ingenio, fuerza y habilidades como la mejor guerrera si quiere alcanzar a tiempo el último escape del planeta dominado por los insectos.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

I


-La misión es muy sencilla. Llegamos, matamos a todos los malditos insectos que nos encontremos, rescatamos solo a los humanos dignos y nos devolvemos a la nave. Según los cálculos, la operación debería tomar menos de diez minutos-

Calipso, la agente colibrí, es la líder del grupo expedicionario “Acantilado”, ha llegado a ese puesto por ser la guerrera más eficaz, fuerte y astuta entre los “Espíritus Patricios”, la unidad de élite superviviente tras la caída de los rayos cósmicos en los planetas dominados por el Emirato Estelar, que ha significado la rebelión de todas las formas de vida sometidas por los humanos puros. Las lunas y cometas son los únicos refugios seguros para la que fue la raza más poderosa del Sistema Solar

-¿Alguien tiene dudas?-

El resto de los agentes biomecánicos que han unido su código genético humano con ave en un circuito bioeléctrico, se miran unos a otros, esperando al desafortunado que caiga en la trampa.

Una águila calva levanta la mano

-¿A qué nos enfrentamos?-

La multitud se voltea para mirar a Calipso

-A una horda de insectos mutantes, grandes y organizados como una falange-

-Sí mi comandante, lo entiendo. Mi pregunta era sobre a qué especies de insectos mutantes nos enfrentamos-

La agente colibrí les da la espalda a su tropa, para activar una presentación con imágenes satelitales sobre el terreno que van a embarcar. Una ciudad casi destruida rodeada de insectos tanto en la tierra como en el aire

Calipso pone un pie enfrente

-Esta trinchera gigante, una vez fue una próspera ciudad. Señores, les presentó Montevideo, una de las pocas ciudades fuera del Litoral de la Plata que resisten los embates de los insectos. Y qué otras cosas más surgirán-

-¿Qué cosas?- Los agentes preguntaron al unísono

-Según la capitana Juno, tuvimos acceso a un informe desde el palacio del sátrapa en Rosario, antes de que la ciudad cayera. Hay experimentos de nuestro propio escuadrón que solo sabian pocas personas, y se estima que puedan estar sueltos e incluso infiltrados entre las colonias de los insectos-

Los soldados murmuran muy fuerte

-Pero nada de eso importa ahora. Porque lo único en que deben enfocarse, es rescatar a la resistencia, matar insectos y no mirar atrás. ¿Queda claro?-

Calipso grita al mismo tiempo que su tropa se ordena y la saluda con la mano en la frente

-Muy bien, reposen soldados-

Le hacen caso al instante. Y prosigue con la presentación

-Los insectos que intentan acabar con nuestros hermanos son una mezcla de abejas, avispas y termitas, acompañadas por ratas topos que se infiltran por las cañerías. Sus ojos deben estar puestos en el aire, al frente de ustedes y en sus pies, por lo que deben ir dando brincos a medida que avanzan-

Los soldados permanecen en silencio

-Debemos rescatar a los más jóvenes como prioridad, hasta la edad de 15 años, si acaso está sano entre los 16 y 19 años según sus programas instalados en sus muñecas, se rescata o se elimina para ahorrarles la muerte lenta como alimento para larvas de insectos. Y quienes tengan 20 años, deben ser eliminados sin contemplación, aunque las malditas AFPF han perdido su jurisdicción, nuestros sistemas de almacenamiento y atención médica sólo reconocen a individuos sanos desde Marte hasta los 19 años. Nadie dijo que sería sencillo, pero somos soldados y cumplimos con nuestro deber-

-¿Cómo su padre?-

Un susurro que se escucha por toda la sala, llega ante Calipso que se adelanta y empuja a los soldados que se interponen en su camino hasta llegar a un ñandú que mira a su alrededor. La colibrí lo toma del cuello y lo empuja hacia la pared

-¿Cómo que hacía mi padre? Te desafio a que lo digas, y advierto que no me hago responsable de lo que haga-

El ñandú traga fuerte

-Que su padre es una leyenda para todos nosotros. Que cumplió con su promesa de proteger a su esposa hasta el fin. Es una inspiración-

Calipso arquea las cejas y lo suelta. Retrocede hasta regresar enfrente de la tropa

-De mi padre Telemaco II, el agente babuino, no quiero volver a escuchar. Es pasado, y nosotros somos el presente. El valeroso Escuadrón Sabana cumplio con su tarea, y la única manera de rendirles honores es haciendo bien nuestro trabajo-

-Pero y ¿la agente chinchilla?- Pregunta un soldado martín pescador

-Dicen que hay una señal en Marte de un miembro del Escuadrón Sabana- Exclama un soldado carpintero

Los soldados murmuran y discuten sobre la historia y el legado del Escuadrón Sábana, hasta que Calipso tiene que golpear la mesa muy fuerte para regresarlos al orden

-El Escuadrón Sabana es historia, y Circe, la agente chinchilla, es solo un tributo. Soldados, enfoquense, estamos cerca-

Las naves descienden de forma abrupta mientras desarman nubes de polvo en el cielo marciano, chocan con algún residuo de roca tras el estallido de los rayos cósmicos e incluso aplastan algunas avispas que estaban en el trayecto

Calipso recibe una llamada desde su muñeca

-Aqui agente colibrí, estamos por aterrizar en el punto cero-

-Aqui agente lechuza, solo le llamo para recordarle su misión aparte-

Calipso suspira

-¿De qué me hablas Telemaco?-

Se escucha una leve risa

-Recuerda lo que te dijo Circe. Sobre la famosa daga mítica-

La agente colibri hace callar a su hermano y despues habla despacio

-¿Te acuerdas que nos dijo donde estaba? No en Rosario, sino que en Asunción-

-Justo la primera ciudad en caer antes de la llegada de los rayos cósmicos-

-Debemos tomarla antes de que Juno lo sepa. Puede ser la clave para el negocio-

Calipso se voltea, los soldados no escuchan la conversación

-Déjame controlar la situación en Rosario, al volver a Febos podemos cerrar bien el acuerdo-

Del otro lado de la línea se escucha un suspiro

-Antes de dos meses, planeamos estar afuera de esto. No nos agrada que rescaten solo a los puros, además somos bastantes para empezar a saquear los embarques. Seremos los primeros, y dominaremos el mercado sin rivales. Te lo pido, al menos considera desaparecer hasta que tengas la daga mitica-

Calipso se limpia la garganta

-Te doy mi palabra, hasta que nos encontremos de nuevo, la tendremos-

-Confío en ti hermana-

-No te quedan muchas opciones ¿no crees?-

Ambos ríen, para algunos soldados fue extraño ver a Calipso siquiera sonreír

-¿Qué ciudad te toca?-

-Hacemos una barrida rápida por los alrededores de Buenos Aires. Las legiones de avispas están casi por encima de las murallas. Aunque tenemos la ventaja de la Fuente Primigenia-

-Entiendo. Cuando tenga en mi poder la daga te aviso-

-Y cuando nos veamos, negociaremos tu ingreso a nuestra unidad de mercenarios-

-Me parece-

Ambos cortan al mismo tiempo

Las naves están muy cerca por encima de Rosario, se abren las compuertas y los soldados aves biomecánicos se lanzan liderados por Calipso. En su planeamiento, logran atravesar a todos los insectos que se interponen en su trayecto hasta aterrizar sobre el suelo de Rosario, justo enfrente de la última tropa de humanos, que al voltearse les apuntan

Calipso alza sus alas, seguida por sus soldados

-Tranquilos, somos de los Espíritus Patricios, venimos a llevarlos a Febos, antes de que los insectos acaben con ustedes-

Los humanos celebran alzando las armas al aire

-Pero antes necesito que se pongan en una fila quienes tengan menos o ya cumplidos los 15 años, en otra quienes tengan entre 16 y 19 años y otra quienes tengan 20 años-

La única fila que se arma es con la gente de 20 años

La colibrí se voltea para discutir con sus soldados, pero un hombre adulto, bordeando los 30 años marcianos surge entre los escombros, lleva varios cortes alrededor de su cuerpo y arrastra una pierna casi cortada

-¡Qué alivio! Agentes de los Espíritus Patricios. Es mi deber como gerente de las AFPF en esta ciudad, informar que estos kiltros me abandonaron frente a una legión de abejas, que mutilaron a todos mis colegas. Exijo que se cumpla la ley, porque aun en esta época de barbarie, debemos mantener la pureza de los humanos descendientes del Apóstol y Su Patrona, y ser la prioridad-

Calipso lo analiza de pies a cabeza, y luego se voltea de nuevo hacia sus soldados

El hombre molesto por ser ignorado, se adelanta y le toma un hombro a Calipso

-¿Acaso no fui claro? Exigo que estos kiltros sean condenados...-

De pronto la colibri saca una espada de su espalda, y le corta la cabeza al hombre, ante el asombro de los humanos y la risa de sus soldados

-No me gusta que me toquen sin permiso-

Uno de los humanos se acerca, arrodillado se postra ante los pies de Calipso

-Muchas gracias, por perdonarnos. Solo queremos vivir-

La colibrí se voltea y con un gesto ligero de su cabeza, ordena a sus soldados que atrapen a los humanos

-Me gustaría que ese hubiera sido el caso, y en particular me repugnan los gerentes de las AFPF, en especial que se acerquen demasiado. Pero por doloroso que sea, tenemos órdenes....-

De pronto se percata en el cuello del humano arrodillado, que no hay signos ni marcas del chip preventivo, sino que un telar debajo de su piel atravesando su columna. Patea en la cara al humano que al caer en su espalda le dan convulsiones y revienta en su interior, saliendo larvas desde su boca, estómago y ojos

-¡Es una trampa!- Grita Calipso, justo cuando las larvas surgen desde los otros humanos

-¡Retrocedan! ¡Debemos volver a la nave! ¡Alcen vuelo!-

Algunos soldados lograron subir hasta la cuerda de emergencia que baja desde la nave. Pero otros en cambio son emboscados y mutilados por abejas soldados que surgen desde las paredes

-¡Vamos rápido! ¡No hay supervivientes en Rosario! ¡Repito, no hay supervivientes! ¡Nos tendieron una trampa!- Grita Calipso mientras acaba con varias abejas soldados que tenían sujeto a sus soldados

Calipso rescata al último soldado, lo empuja hacia la cuerda y se queda defendiendo la retaguardia. Acaba con la mayoría de las abejas en combates de cuerpo, y también aprovecha de quemar a las larvas esparcidas

-¡Preparen los motores! ¡Evacuamos!-

De pronto una larva salta desde el fuego y entierra una pequeña aguja en la muñeca de Calipso. Ella se la saca, toma y aplasta a la larva, se sujeta de la cuerda, pero su vista se nubla, pierde las fuerzas y se le resbala de las manos su escape. Lo último que escucha es que la llaman por su nombre

-¡Calipso! ¡Hija! - La voz de su padre surge en la oscuridad

-¿Papá?- Calipso de a poco abre sus ojos

-¡Gracias al Apóstol y Su Patrona! ¡Ven, tu madre y yo te esperamos!-

Calipso extiende su mano, pero lo que toca es una antena, por lo que la retrocede y se levanta al mismo tiempo que abre sus ojos. Está rodeada de un enjambre de abejas, no soldados, sino que zánganos, mucho más grandes

-¿Dónde estoy? ¿Quien es el primero que quiere morir?- Calipso desenvaina su espada

Los zánganos sólo mueven sus antenas y abren paso a una figura que se arrastra hacia ella

-Guarde sus energías agente colibrí, o Calipso, aunque para nosotros eres la muerte justa-

Calipso sitúa su espada frente a la enorme abeja que se arrastra

-¿Muerte justa?-

El insecto se sacude del polen

-Tu misión en este planeta es matar, y lo haces muy bien-

-¿Es un desafío?-

Los zánganos agitan sus antenas

-Por si no lo has notado, puedes entender nuestro lenguaje. La larva que te pico cumplio su misión. La emboscada en Rosario tuvo éxito, estas con nosotras-

La colibrí busca alguna salida mirando rápido

-Ahora que tienes código genético de abeja, eres una más en la colmena. Y te necesitamos-

Calipso se ríe casi a carcajadas

-¿Es en serio? Soy una agente biomecánica, mi misión es evitar que ustedes maten más humanos-

La abeja se inclina

-Me presento, me llamo Rahab, y soy el primer consejero de Su Majestad. Ella me ha solicitado llevarte a su trono, para discutir las cláusulas de tu escape-

Calipso permanece con la espada y mira rápido a los zánganos que siguen agitando sus antenas

-¿Qué quieres de mí?-

Rahab se agacha y hace un dibujo en el suelo

-Creo que tenemos un enemigo en común-

Calipso guarda su espada ante el dibujo de la capitana Juno

-Y la daga que necesitas para acabar con ella, es tu recompensa. Si escuchas lo que nuestra reina requiere de ti-

La colibrí se agacha, borra el dibujo de Juno, se alza rápido y con la espada degolla a tres zánganos antes de meterse por un ducto de respiración

Rahab patea las cabezas de los zánganos

-¿Vamos tras ella?- Se le acercan otros

-No, nuestra reina acertó, ahora solo debemos dejar que siga. Muy pronto este planeta solo será de las abejas. Tenemos un acuerdo, Calipso-