Juárez Gótico

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Summary

Es 1996. Un fracasado detective que desde niño habia soñado en convertirse en un Sherlock Holmes, recibe un golpe de realidad al darse cuenta que la vida de investigador privado no es tan glamurosa en un país como México. No hay sombrero ni gabardinas elegantes, música jazz, buen alcohol o tabaco, ni tendra una aventura romantica con la femme fatale comunista en medias de red, mientras el mundo se tiñe en un filtro blanco y negro. Pero lo que si hay en Ciudad Juárez, son crimenes perversos, y un dia su percepción de la realidad cambiara al aceptar el caso de una chica desaparecida, que lo conduce a una serie de personas brutalmente asesinadas. En una ciudad como está hay muchos tipos de locos criminales, pero, ¿un vampiro?, realmente entre tanta oscuridad, ¿Juárez tendra a un monstruo recorriendo sus calles?

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

Hermosos copos de algodón

El miedo es visto de forma negativa, como algo repudiado y que debe ser evitado. El ser humano no es consciente de la avanzada y perfecta herramienta evolutiva que es el temor. Existen espantos que se adquieren en la infancia, como los payasos, fantasmas o algún animal salvaje, y otros que desarrollamos de adultos por eventos traumáticos, como el agua, las alturas o las personas. Pero también existen miedos evolutivos, remanentes de aquello que aterraba a nuestros antepasados prehistóricos, temores que les permitieron sobrevivir en aquellas hostiles tierras. Estos miedos están en lo más profundo de nuestro ADN, formando parte de lo que somos ahora. Quizá el más importante, y del que se derivan todos los demás, es la oscuridad.



Al caer el ocaso, las tribus primitivas se juntaban alrededor de fogatas, no solo por el sentido de camaradería y el frío, lo hacían por miedo. Seres de carne y hueso, tan frágiles e impotentes ante aquella negrura total que cubría los valles, aterrorizados por lo que no podían ver, por aquella criatura o bestia que esperaba en la penumbra. Quizá nunca estuvo ahí, pero no podían arriesgarse. Pobre ser humano, tan asustado, que su miedo lo heredaron a sus miles de generaciones futuras. Aunque el mundo moderno es menos salvaje, el niño aún está paralizado en las suaves cobijas de su cama, totalmente a oscuras. No hay monstruos en su habitación, pero siente que si baja un pie, algo debajo de su colchón lo tomará del tobillo. En el abismo que se forma en la entrada de su habitación, hay alguien ahí. No lo puede ver, pero sabe que es la cosa más horrible que existe y está parado frente a él. Está en pánico, como aquel niño ancestral que se aferra fuertemente a las pieles de la vestimenta de su madre, refugiados en el calor del fuego, pero sin poder evitar voltear a ver a la nada.



La cuaresma no solo hace salir a los católicos de sus casas para juntarse en las lúgubres "casas de Dios", sino que trae consigo los fuertes vientos que azotan la ciudad, preparando el fin del invierno para la llegada de la primavera. Las fuertes ventiscas arrastraban las suaves fibras de las plantas del campo algodonero. Tan blancas, parecían copos de nieve que venían del cielo. Un hermoso espectáculo, si no hubieran encontrado a aquella mujer.


      —Por favor, dime que fue un animal.


      —Mira las marcas de las mordidas alrededor de los pezones —dijo el perito a su compañero mientras tomaba las fotografías forenses—. Se ven muy marcados los incisivos. Es muy pronto, pero parece que fue una dentadura humana.


      —¡Dios mío! Un hombre no pudo hacer esto, es inhumano.


      —Entonces dime, ¿qué animal te deforma el rostro a golpes, te muerde sin comerse tu carne y te deja con esas lesiones en los órganos sexuales?



El joven perito, sin poder contestar a la pregunta de su veterano compañero, solo puede pensar en lo enferma que se ha vuelto la ciudad que lo vio nacer, mientras caen aquellos hermosos copos de algodón.