Mundo Paralelo by Loly1810 at Inkitt
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Mundo paralelo

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Magnus y Alec se casan para pasar la mejor luna de miel que pueden tener. Al regresar a su hogar uno de ellos quedara no lo podra hacer.

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Mundo paralelo



Cada mañana el pelinegro se levantaba feliz y más si sabía que en cuarenta minutos se escucharía la bocina de su vehículo preferido. Tomó una ducha, luego el desayuno y fue por su maletín para esperar. Cinco minutos después lo escuchó. Como un niño salió feliz, subió al vehículo y ahí estaba él... ese moreno de ojos dorado y piel canela que tanto amaba.


—Garbancito... —no termino por los labios de su novio.


—Te extrañe...


—Te dejé en tu casa a las tres de la madrugada, y son las siete —volvió a besar.


—Vamos que se nos hace tarde.


Magnus llevó a su chico al edificio en el que trabajaba. Antes de salir del vehículo, con rapidez le apretó el entre piernas.


—¡Oye!, no me hagas eso —reclamó Alec—, es temprano y a la vez tarde.


—Tienes razón, aún son las ocho y quince, es temprano, pero tarde, porque ya se te puso dura —apretó consiguiendo un gemido.


—Ahora, ¿qué hago?, debo trabajar —su respiración era un desastre.


—Cierra la puerta primero —contestó con tranquilidad—, yo te ayudo.


Magnus le abrió el pantalón, sacó su pene para jugar entre caricias y succiones, Alec se limitaba a mover sus caderas. Liberó su tensión en la boca del chico, quién corrió en bajar sus pantalones para que Alec lo consintiera. Los gemidos del chico eran fuerte. También dejó toda su esencia en el chico. Se acomodaron y se limpiaron mutuamente.


—Alexander, ¿esto es normal? —preguntó el moreno acariciando la mejilla chico.


—No comprendo.


—Cada vez que nos vemos terminamos haciéndolo, si nos vemos tres veces, tres veces lo hacemos.


—¿Esta tensión te incómoda, verdad?


—No te voy a mentir que me encanta venir por ti y saber que voy a terminar dentro de ti, pero luego me preguntó si es normal hacerlo tanto.


—Creo que sí —se miró las manos—, los hombres tenemos el libido un poco alto, las mujeres siempre se quejan que solo pensamos en sexo... ahora, imagínate, somos dos hombres, con la misma intensidad, el mismo deseo y ganas, así que no me extraña, desearte como lo hago, pero me hace más feliz saber que siempre te puedo recibir.


—Tiene lógica tu respuesta... pero Garbancito y si de tanto hacerlo nos aburrimos.


—También lo he pensado, cuando me cansé de ser penetrado yo te lo meteré a ti, para variar.


—Nooooo —estalló de la risa.


—Deja que lo pruebes no vas a poder dejar de pedir más...


—Por eso, siempre eres tú quien pide más.


—Exacto y no creo cansarme.


Ambos reían, estos momentos eran los que más amaban, no tenían secretos y todo lo conversaban, ya sea antes o después de sus encuentros pasionales.


El tiempo pasaba y su relación se hacia cada vez más fuerte, iban a todos lados juntos. La familia de Alec amaba a Magnus, era el consentido.


Una noche Magnus paso por Alec para ir a cenar el motivo era sencillo, Alec tenía ganas de tener sexo y su novio nunca podía negarse a cualquier cosa que le pidiera. Ya la tensión estaba subiendo, cuando Magnus lo detuvo.


—¿Ocurre algo? —preguntó Alec un poco aturdido.


—Sí, estamos en una plaza llena de persona.


—¡Diablos!, perdón no me di cuenta.


Ambos rieron, de la nada Magnus se levantó para arrodillarse ante de él. Alec no lo podía creer, le hacía señas que se levantará porque las personas empezaban a mirarlos.


—Será rápido... cada noche cuando te dejó y regresó a mi loft, lo siento vacío, presidente Meaw, ya no llega a dormir y es cuando no solo extraño tu cuerpo, sino que extraño tu voz, tu mirada... —metió la mano en su bolsillo y sacó una caja negra, el pecho de Alec iba a reventar— Alexander Gideon Lightwood, te gustaría... —abrió la caja y se vieron dos auriculares inalámbricos— podrías llamarme por las noches para quedarme tranquilo.


El pecho de Alec se desinfló y terminó por golpearlo al ver cómo el moreno lloraba de la risa. Se percató que habían personas riendo y por primera vez en dos años sintió molestia hacia su novio, se levantó y comenzó a caminar con dirección a su casa. Al calmarse Magnus lo siguió, olvidando su vehículo. Al estar en el medio del parque cerca de la casa del chico, el moreno lo abrazó, al darle la vuelta Alec tenía las mejillas húmedas.


—¡Garbancito! —exclamó al verlo nunca pensó que se pusiera así—, no quise...


—Pensé que... —sus mejillas se sonrojaron, Magnus abrió los ojos con sorpresa.


—¿Te quieres casar conmigo? —No supo si fue una pregunta o un susurro.


—Yo creí que me lo ibas a pedir... fui un tonto —sus lágrimas se salieron.


—No no llores bebé, mira —volvió a sacar otra caja.


—Ya Magnus, estoy cansado y me duele la cabeza.


—Por favor, te lo pido, cásate conmigo —está vez si era un anillo de oro y plata— mi vida no tiene sentido sin ti.


—No te creo —dijo con un puchero.


—Ven malcriado —tomó su mano y coloco el anillo.


—Espera yo no he aceptado...


—Lo hiciste desde el principio... Te amo.


Magnus lo besó hasta llevarlo a un árbol.


—No lo haremos aquí —dijo Alec abrazado a Magnus.


—No llego a tu casa, a demás nunca lo hemos hecho en el parque.


—Cochino, pervertido —dijo entre risas—, te imaginas cuando venga al porque y pase por acá.


—Has silencio —ordenó el moreno.


—¿Por qué me callas?


—Te voy a dejar un recuerdo inmemorable que no podrás olvidar jamás.


Le quitó los pantalones y subió su camisa al penetrarlo Alec gimió con fuerza, las embestídas eran seguidas. Al cabo de un rato escucharon otro gemido para darse cuenta que no estaban solos, pero ese detalle no los detuvo.


—Me siento como una prostituta —dijo pesadamente Alec.


—Y yo como tú cliente.


—¡Magnus! —exclamó con sorpresa.


—Muévete o no te pago.


—Siempre me coges gratis.


—Qué perra eres —le mordió el hombro derecho.


Alec se volteó para darle la cara, Magnus se metió y le comenzó a penetrar con fuerza, en un momento los gemidos del chico se escuchaban duro. Ambos acabaron juntos.


—¿Te sientes bien? —preguntó Magnus.


—Sí, lo bueno es que pasó poco por acá.


—¿Cuál es el problema?


—Lo más seguro es que cuando pase por aquí, llegaré a casa hacerme una paja.


—Te lo pido, me puedes hacer una video llamada.


—¿Para qué?


—Para verte mientras... —recibió un golpe.


💍 Quince días después


No lo podían creer ya se habían casado en una ceremonia íntima con pocos amigos y la familia de Alec.


Iban de camino a la recepción cuando Magnus le preguntó sobre la fecha que le pidió matrimonio, Alec le contestó y ambos guardaron la fecha en su móvil.


Al llegar fueron recibidos, por toda la noche bailaron, hablaron y se divirtieron; antes de irse Maryse los llamo a un lugar solo. La mujer les había regalado el viaje de luna de miel a Indonesia, para que Magnus visitará a su padre y Alec lo conociera, no lo podían creerlo, era mucho para ellos. Llegaron al hotel, se registraron cuando el moreno sintió inquieto a su esposo.


—¿Sucede algo?


—Aaaammm... te tengo un regalo.


—No me digas que estás embarazado, Alexander —dijo con emoción.


—¡Qué, no!, bueno no creo la verdad no me he realizado ninguna prueba... mi regalo es otro.


—A ver —dijo con emoción.


—Ya vengo... —entró al cuatro de baño.


Cuando salió la mirada de Magnus se perdió por completo. El chico estaba descalzo con unas medias blancas un poco más arriba de las rodillas sujetadas de las pequeñas bragas casi transparentes, en su torso un crop top transparente con las manos ocultas en la espalda y su mirada en el piso.


—Alexander, eres hermoso —dijo sentado en la cama.


Con torpeza caminó hacia el chico quien lo recibió con ternura, para sentarlo en sus piernas y besarlo con deseo.


—Créeme en el maniquí era lindo, pero en ti, te hace ver cómo el novio perfecto.


El chico subió su cuello para darle acceso, comenzaron un beso tranquilo ambos lo hacían con ternura. Pasaron toda la noche amándose, ya estaban descansando cuando el moreno hizo una petición.


—Garbancito, ¿estás despierto?


—Estoy casi dormido.


—Vamos a tener un bebé.


—Primero debemos acostumbrarnos a nuestra vida de casado.


—Es igual, siempre estamos juntos.


—Princeso, no es lo mismo créeme.


—Estás bien —se abrazo a él— pero si te gustaría tener un bebé conmigo.


—No.


—Alexander...


—Me gustaría tener dos —solo se vio su dentadura blanca.


—Feliz noche.


Ambos haciendo planes viajaron a Indonesia. Asmodeus, el padre de Magnus lo recibió feliz, pasaron una semana extraordinaria dejando sus recuerdos en todos los lados permitidos. Ya para el último día, Asmodeus no se pudo contener.


—Ya soy abuelo o falta algo.


—¡Padre! ¿Qué dices? —Magnus preguntó avergonzado.


—Fue inevitable darme cuenta que parecen conejos, no me extrañaría saber que van a regresar con seis niños.


—¡Tantos! —Alec se sonrojó.


—Y todos en un mismo parto —se burló el mayor.


—¡Padre!


—Cambiando de tema, hay un problema con sus ticket de viaje... hay uno que sale mañana y el otro pasado mañana —dijo Asmodeus.


—¿Por qué? —preguntaron al unisono.


—El avión es pequeño y como sé que Alec debe llegar primero a New York, será el primero en irse —explico Asmodeus.


—No estoy de acuerdo... —protestó Alec.


—Por una noche que no tengan sexo, no van morir.


—Serían dos noches —susurro el moreno.


Al día siguiente, se levantaron temprano para dejar a Alec en el aeropuerto, no podían dejar de besarse, sentían su despedida muy difícil.


—Dejen el drama, pasado mañana ya estarán juntos —se quejó Asmodeus.


—Espero volverlo a ver señor Asmodeus —Alec se despidió.


—Igual, yo cuídare de nuestro conejo por hoy —dijo con una sonrisa.


Alec subió al avión con un nudo en su garganta, el vuelo fue tranquilo. Al llegar a New York le envío un mensaje a su novio el cual lo dejó tranquilo.


El día pasaba tranquilo, al caer la noche recibió la notificación que el avión de Magnus había despegado, su sonrisa era grande, se quedó dormido con la ilusión de verlo en la tarde. Se levantó temprano fue a la tienda compro chocolate, una botella de vino y las velas aromáticas que tanto le gustaban a su esposo. Estaba claro, aunque estuvieran casado su vida sexual podía seguir siendo interesante, al igual que su vida diaria.


Se cambió su ropa por un conjunto que le había regalado su chico, subió al vehículo del moreno, manejo hasta el aeropuerto. Llegó y se sentó en la sala de espera.


😬 Hora y media después


Los parlante anunciaban un retraso en el vuelo que venía desde Indonesia. Los minutos pasaban y no se tenían noticias, de la nada un movimiento de policías y militares se originó por todo el aeropuerto.


🔊 Atención, atención, familiares y amigos del vuelo GHTLV2 proveniente de Indonesia, por favor dirigirse a la sala de convenciones número tres. 🔊


El mensaje se repitió tres veces más, el corazón de Alec comenzó a latir con fuerza, caminó rápido hasta el lugar asignado. Un hombre vestido de piloto se acercó a un micrófono


🎙️ Buenas tardes, la presente es para informarles que el avión perteneciente a la aerolínea Star New York, procedente del destino Indonesia, ha desaparecido de los radares... —conmoción en la sala—, el vuelo ha desaparecido con veinte pasajeros y cinco tripulantes, el último contacto se realizó una hora luego de su despegue y desapareció dos horas después... —conmoción nuevamente— ya los protocolo de búsqueda y rescate fueron activados. Les rogamos de su paciencia sabemos que es difícil en la situación en la que se encuentran. 🎙️


Sus lágrimas salían solas, no lo podía creer su esposo no podía estar desaparecido.


La tarde paso con lentitud, chequearon la lista de pasajero y para terror de Alec, el nombre de su esposo estaba ahí. Con los días transmitieron un vídeo cuando estaban abordando el avión, el pelinegro pudo ver que el chico traía puesto el suéter que le regaló en su cumpleaños. No habían noticias, ya las esperanzas se estaban agotando.


🥀 Un mes después


Fue anunciado el cierre del caso indonesio, dando como resultado la muerte de todos los pasajeros con su tripulación. Alec estaba sumergido en la depresión. Jace se quedaba con él para darle ánimo para que no cayera.


—Alec, tienes que comer, amigo —le decía el rubio.


—No tengo hambre...


—Lo sé, pero has un esfuerzo, no te puedes enfermar.


—No es eso, ayer tuve apetito fui por una hamburguesa y la vomité completa —dijo con tristeza.


—Te pasas, si tienes días que no comes, cómo se te ocurre tragarte una vaca.


—Solo me provocó y no lo vi mal.


—Come esto es ligero no te va a caer mal.


El chico comenzó a comer con calma, pero al terminar tuvo que ir de emergencia al sanitario.


—Alec, debemos ir al médico, está depresión te está matando.


—Ya se me va a quitar —dijo limpiando su boca.


La hora difícil había llegado como todas las noches, entrar a la habitación donde habían pasados hermosos momentos juntos. Al abrir la puerta el perfume de Magnus llegó a él, haciendo sucumbir en su tristeza, fue al clóset y buscó una de sus camisas y se la colocó.


😲 Una semana después


El malestar era cada vez peor, pero no quería ir al hospital. Esa tarde decidió caminar un poco, liberar sus pensamiento, al llegar al parque sus piernas temblaron, con dolor prosiguió, pero se detuvo en seco en ese lugar.


Alec estaba de pies en el árbol donde había hecho el amor con su esposo, una fuerte arcada lo hizo caer de rodillas, estaba mareado, se sentó a pasar el momento, se encontraba asustado. Cuando abrió los ojos recordó esa noche lloró como nadie, al tranquilizarse sus manos las tenía en su vientre.


—¡Estoy embarazado! —dijo con dolor.


Se levantó y corrió a su casa, se metió en la bañera y comenzó a llorar, se sentía mal, él no podía estar embarazado, no quería.


😩 Al día siguiente


Se reporto enfermo, con toda calma se vistió y fue al hospital.


—Buenos días, ¿en qué podemos ayudar? —preguntó una enfermera.


—Vengo a realizarme un examen de rutina.


—Por favor, pase por acá.


Todo transcurría con normalidad, excepto que solicitó de emergencia los resultados, ya tenía el sobre en sus manos. Fue al consultorio y se los dio al médico. El hombre los leyó y automáticamente dijo:


—¡Qué hermoso! Felicidades tiene tres meses de embarazo.


—Gracias —solo se dibujo una pequeña sonrisa.


Terminó la consulta y salió para sentarse debajo del árbol, sus lágrimas no se frenaban se sentía solo y desamparado. Se quedó dormido para despertar al día siguiente debajo de aquel árbol.


😥 Un mes después


No podía con la depresión, mientras que su vientre crecía sin detenerse, comía un poco más e intentaba hacer sus actividades con normalidad, pero en ciertos momentos una ola de recuerdo lo hacían sucumbir en llanto.


—Alec, ¿esta seguro, hijo? —preguntó Maryse.


—Sí madre, todo me recuerda a él y no puedo más, si me voy quizás podré empezar de nuevo.


—Te entiendo, fueron casi tres años años con él.


—Estaremos en contacto —beso a su madre y salió de la casa.


🤱 Siete meses después


Raphael, era un hermoso niño parecido a sus padres, moreno como Magnus y sus ojitos eran espectaculares de un dorado similares. Cada vez que su hijo lo veía, lo miraba a él.


Alec se estableció en la ciudad de Chicago, consiguió un trabajo estable. Con la venta de su casa, el alquiler del Loft podía vivir tranquilamente, sin embargo, vendió el vehículo para enviarle el dinero a Asmodeus junto con el ahorro de las cuentas, sabía que Magnus siempre lo ayudaba, así que decidió enviarle una cantidad razonable para que el pobre hombre no estuviera tan ahogado. Los meses pasaban y ambos hacían su nueva vida.


👨‍👦 Cuatro años después


—Hola, mi nombre es Jonathan Morgenstern —se presentó un chico pelirrojo.


—Soy Alec, sígueme, por acá está tu oficina.


Ambos chicos empezaron a trabajar juntos en la empresa donde el pelinegro ya tenía tres años. Con los días se fueron conociendo un poco más.


—¡Eres casado! —exclamó Jonathan.


—Sí —respondió luego de un largo silencio— y tengo un bebé de casi cinco años.


—¡Qué hermoso! ¿Cuál es su nombre?


—Raphael Santiago Lightwood Bane, es él —señaló un marco.


—Yo quiero tener ese color de ojos —Jonathan estaba emocionado con el niño.


—Era el color de su padre —dijo con tristeza.


—"Era" o "es"


—Magnus, murió —Alec le dio la espalda.


—¡Por el Ángel!, perdón no quise ser imprudente —el chico estaba realmente apenado.


—Tranquilo, ya está en el pasado.


Con los días el incómodo momento se olvidó y comenzó a crecer una pequeña tensión entre ambos.


Un día Alec recibió una llamada del colegio del niño, le solicitaban ir con urgencia. Jonathan al escuchar la conversación y ha sabiendas que no tenía vehículo se ofreció a llevarlo. Llegaron al colegio, para conseguir que el pequeño se había caído jugando a las escondidas. Al ver a su papi el pequeño cojeo hasta él y se metió entre sus brazos, Alec lo acomodó, lo terminó de curar, tomó su bolso y se lo llevo cargado.


—Los puedo llevar hasta su casa —se ofreció el pelirrojo—, ya pasó el bus.


—No quiero molestar.


—Nada de eso, vamos.


Los guío de nuevo y los ayudo a subir, condujo con calma, al llegar les abrió la puerta y cargo el bolso del pequeño hasta la entrada.


—Entra voy a preparar el almuerzo —invitó Alec.


—No, debo regresar...


—Por favor, sé que no has comido.


—Solo por eso —terminó por sonreír.


🤗 Un año después


Jonathan y Alec, tenían una relación estable y sincera. El pelirrojo sabía que en el corazón de Alec su esposo siempre tendría un lugar, él en todo momento respeto esa situación, hasta llegar al punto de acompañar al chico a la cena para recordar los seis años del accidente, siempre estuvo apoyándolo en todo momento.


Una noche ya Raphael estaba en su cama cuando tocaron la puerta de la entrada, con pesar Alec fue a ver.


—Hola, amor —saludo Jonathan— solo pase a traer el material de Rapha.


—Aaaawww... ¡en serio! —Alec sonrió con ternura—, yo lo iba a comprarlos en la mañana.


—¿A qué hora? Lo necesita a primera hora.


—Iba a conversar con la maestra...


—Bueno ya lo compre, así que no hay de que preocuparse —lo beso.


Alec recibió el beso con deseo, inconciente empujó el cuerpo del chico hacia la casa, el beso siguió hasta que cayeron en el sofá. Jonathan lo acariciaba con pasión, mientras que Alec se dejaba tocar.


—¿Estás seguro? —Preguntó el mayor—, yo solo vine a traer el material.


—Lo estoy, tenemos seis meses de relación y creo que estamos listo para dar este paso.


Jonathan se levantó y dejo que el pequeño lo llevará entre besos a la habitación, ambos se besaban quitando sus ropas. El pelirrojo entró en él despertando esa pasión dormida, sus gemidos no eran altos, pero si sentía que lo estaba disfrutando.


💥 Un mes después


El encuentro entre los chicos se había producido en un par de ocasiones más, Jonathan no quería ser invasivo sabía que el fantasma de Magnus podía hacer sentir incómodo a Alec y la paciencia era importante.


Alec estaba sentado en el sofá de su casa con una copa de vino y con varios chocolate, tenía ese ritual cuando pensaba en el moreno. Una lágrima rodó por su mejilla, al recordarlo, por una parte sabía que tenía que seguir su vida, pero por otra sentía que lo estaba traicionando cuando se acostaba con Jonathan. Le gustaba, estaba seguro que se sentía bien con él, lo disfrutaba mucho, pero con Magnus había sido distinto. Terminó su copa, la volvió a llenar, quería beber, quería recordarlo por un momento, el timbre de la puerta se escuchó.


—Jonathan —susurro con una sonrisa.


Abrió un poco su camisa dejando ver su pecho, coloco un poco más de vino y fue a la puerta ya sus sentidos fallaban. Al abrir recostó su cuerpo de la madera, era muy sensual, al fijar su mirada hacia la persona la copa cayó en el piso.


—¡Tú! —solo alcanzó a decir.


Intento cerrar la puerta, pero no sé lo permitieron, corrió y tapo su rostro Alec estaba asustado.


—No temas, Princeso soy yo —dijo la voz.


—Estoy borracho, estoy borracho —decía sin parar.


—Alexander, amor soy Magnus.


—Estás muerto, estás muerto... —no quería abrir sus ojos.


Acto seguido entró corriendo Jonathan, lo abrazo, ya había escuchado sobre el caso indonesio en la televisión y le fue avisar a Alec, el chico se aferró de él.


—¿Quién eres? —preguntó Magnus.


—Soy Jonathan Morgenstern, su novio.


—¡Su novio! —Magnus exclamó con dolor—, Soy Magnus Bane su esposo.


—Magnus murió —Alec estaba en shock.


—Ayúdame a calmarlo, esto es muy fuerte para él —dijo Jonathan alcanzando los tranquilizante.


Magnus lo ayudo a llevarlo a la habitación que naturalmente el pelirrojo sabía cuál era.


—¿Desde cuándo están juntos? —preguntó Magnus.


—Desde hace seis meses... Alec le costó mucho volver a intentarlo.


—Pero lo hizo contigo.


—Estaba perdiendo las esperanzas.


😲 Al día siguiente


Ambos hombres se quedaron a su lado, hasta que un pequeño de seis años entró en una sola carrera hacia la cama.


—Papiiiiiiiiiiiii —gritó Rapha encima del chico.


—Bebé despertaste —respondió Alec entre las sábanas.


—¡Bebé! —exclamó Magnus.


Tanto el ojiazul como el ojidorado voltearon a verlo, solo sintió que su corazón cayó al piso. El niño tenía el cabello negro ondulado, piel morena, con los ojos dorados como los suyos, la boca y la nariz eran las facciones de Alec.


Nadie podía pronunciar palabras, hasta que los tres adultos lograron conversar con tranquilidad. Aceptar el regreso de la muerte de Magnus le llevo la semana.


—Alec, debemos hablar —dijo Jonathan al entrar.


El chico se sentó en sofá, ya habían pasado dos meses del regreso de Bane.


—Quiero terminar nuestra relación —fue directo.


—¡¿Por qué?!


—Tu esposo regresó y aunque está en recuperación, sé que va a regresar por ti —sus lágrimas se salieron—, tú lo amas, es el padre de tu hijo... no quiero ser un estorbo para ti.


—Jonathan... —Alec no dejaba de llorar.


—Cuando regrese escúchalo, busca de conversar.


—Él me abandono y regreso casi siete años después —dijo con desesperación.


—No, Alexander, te lo ruego, escúchalo.


—¿Por qué tú también me quieres abandonar?


—Para que estés con tu familia, ellos te necesitan y tú los necesitas a ellos.


👮🏻‍♂️ Una semana después


Jonathan se había ido y Alec fue llamado por el personal de la aerolínea.


🎙️ Buenos días, han sido convocados en esta ocasión, para recibir información sobre el caso de la aerolínea Star New York, vuelo GHTLV2 proveniente de Indonesia, hace seis años.


Hace casi dos meses y medio, fue detectado en los radares una nave con el código anteriormente mencionado, el mismo solicito permiso para el aterrizaje el cual fue concebido.


En vista que se trataba del mismo avión desaparecido se solicito ayuda con la Guardia Nacional para poder determinar si se trataba de un secuestro.


La nave fue aperturada, la identificación de los pasajeros coincidían con los mismos que hace seis años abordaron el avión.


Múltiples pruebas se han realizado, interrogatorios, investigaciones, no existe pruebas de secuestro.


Un estudio a la caja negra del avión nos muestra las primeras dos horas de total normalidad. La cámara se apaga sola en la hora y fecha exacta de la desaparición y se vuelve a encender a la hora en que aparecieron en los radares. El testimonio de todos los pasajeros e incluso de los pilotos afirman que: "el vuelo era tranquilo, entramos en una espesa niebla, para quedarnos dormidos sin poderlo evitar... Al despertar revise el sistema no entendí como no nos estrellamos, el combustible estaba en el mismo nivel, cuando me fijé ya estábamos a punto de aterrizar, realizamos el protocolo, indicando la fecha catorce de marzo del 2020..."


En versiones diferentes, pero, con el mismo argumento los pasajeros reconocieron que entraron en un sueño profundo.


Las investigaciones prosiguen, para poder determinar las causas de estos mundos paralelos.


Sus familiares, desde el día de hoy están en su libre decisión de regresar a casa.


Exhortamos que deben tener todas las consideraciones ya que sus mundos se detuvo un día y al regresar con ustedes han pasado seis años.


Gracias por su atención🎙️


Alec se levantó de la silla recordando el día que le habían dicho que el avión había desaparecido, todo su mundo se vino a bajo.


Caminó con calma, intentando analizar todo... Magnus se había escapado para irlo a buscar y esa mañana en que se había enterado que tenía un hijo fue recluido en los laboratorios militares. Todos estaban caminado rápido buscando a sus familiares, sin embargo él no sentía apuro, al llegar solo estaba Magnus, esperando su rostro se reflejaba miedo.


—Pensé que no vendrías —susurro viendo al piso— puedo regresar a casa solo.


—Vendí mi casa y alquile tu Loft —respondió Alec.


—O sea, estoy en la calle.


—No realmente.


—Pedirle a las personas que se... —Alec lo interrumpió.


—En Chicago, tienes una casa donde te está esperando Raphael Santiago Lightwood Bane.


—¡Es mi bebé!


—Fue tú recuerdo inmemorable que me dejaste debajo de ese árbol en el parque —sonrió con sus mejillas húmedas.


—Quiero ir con él.


—Debemos comprar los ticket del avión.


—Prefiero viajar por carretera —respondió con una sonrisa mezclada con miedo.


—Vendí tu vehículo.


—Nos podemos ir a pies.


—¿Estás totalmente recuperado? —preguntó Alec.


—Sí.


Alec lo tomó por la mano y lo llevo a uno de los baños y cerro la puerta con seguro.


—¿Qué haces? —Magnus se asustó cuando Alec atacó su cuerpo.


—Exigiendo mi compensación de seis años.


—Para mí fue un... —no pudo terminar de hablar por que Alec se había bajado los pantalones y su erección levantaba su camisa. Sin mediar Magnus se hundió en su esposo, lo embestía con ganas, mientras que Alec volvía a sentirse lleno de vida.


🤱 Un año después


Magnus estaba caminando de un lado a otro, su pequeño estaba por nacer, tenía entre sus brazos a Raphita.


Existían dos secuelas que le había quedado al moreno, la primera le daba miedo quedarse dormido, si Alec no estaba con él, pasaba días sin dormir, a su lado se sentía seguro; la segunda no podía separarse de su hijo, sentía que había perdido un tiempo valioso, debía recuperar muchas cosas pendiente.


Aunque Alec le cobro con sexo  los seis aniversarios, las seis navidades, los seis días de San Valentín, los seis cumpleaños de cada uno y todo lo que pudo. No era difícil de creer ya que estaba en la sala de parto según sus cuentas había salido embarazado tres meses después de su encuentro.


Lograron establecerse en la ciudad, criaron a sus hijos con todo el amor que tenían, aunque Magnus más nunca volvió a poner un pie en el aeropuerto.


Fin ««









✨🧚‍♂️🧚🏼‍♀️🧚🏿✨

Publicado el 23 de febrero de 2022

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