¿Te olvidarás de mí?"
Hola Lectores, bienvenidos. Aquí tengo algo triste para ustedes... Los quiero, no me mates, ¿sí? 😿
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Después de que Eugene y Dedos alertaron a la rubia sobre el peligro que estaba corriendo Merlina, está no tardó en correr ayudarla pero no esperaba que después de todo lo que estaba pasando se sumará una cosa más.
Sí, hoy era luna llena. Tal vez algo la sorprendería y así fue.
Enid corría tan rápido, estaba realmente preocupada por su amiga y no iba a dejar que nadie la lastimara. Aunque Merlina no era solo una amiga, era mucho más que eso y la rubia lo sabía. Había pasado mucho tiempo negando sus sentimientos por la pelinegra, pero ya lo había aceptado hace unos días, ella estaba locamente enamorada de su compañera de cuarto, aunque tal vez nunca llegaría a confesar sus sentimientos.
Después de unos minutos sin poder detenerse, la chica cayó al suelo mientras sentía que su cuerpo cambiaba, fue tan doloroso sentir cómo los huesos dentro de ella fueron estirados mientras crujían.
Gritó de dolor mientras Dedos observaba la transformación que estaba sucediendo.
"No, no", exclamó en el suelo mientras sus orejas y hocico empezaron a salir. "Dios mío, Dios mío", no podía estar pasando, pensó.
"¡Está pasando!", exclamó en un grito desgarrador cuando su pelaje y uñas también salieron, se tocó el rostro, luego volvió a hablar. "¡¡Dedos, me estoy en lobando!!", declaró y luego dejó escapar un gran aullido a la luna.
Y antes de que pudiera convertirse completamente, gritó de nuevo. "¡¡Merlina voy por ti!!"
...
Merlina por otro lado finalmente pudo escapar de ese lugar, por lo que corrió por el bosque mientras trataba de pensar qué hacer pero se detuvo cuando escuchó un aullido a lo lejos, aunque no le dio mucha importancia ya que era luna llena y era normal.
Sus pensamientos eran muy desordenados y por primera vez sintió que no sabía qué hacer, pero siguió caminando, ya que todo lo que necesitaba en este momento era terminar con toda esta locura. Cuando de repente salió ese chico, ese chico estúpido llamado Tyler. ¿Cómo puedo estar tan ciega o porque había tenido tanta confianza en él? Esas preguntas invadieron su mente cuando estuvo frente a él.
"Laurel dijo que habías muerto", dijo sin dejar de mirar a la chica. Esa mirada profunda no la hizo temblar en absoluto, pero sí quiso matarlo lentamente.
"Ya me siento mucho mejor", respondió simplemente mientras apretaba los dientes.
"Eres una cucaracha", dijo con una sonrisa malvada mientras se acercaba a ella.
"Basta, los halagos no van a funcionar"
El chico se acercó a ella, tomándola de su abrigo mientras los dos se miraban.
"Esto no termina bien para ti", escupió con enojo.
Y sin soltarla el chico se convirtió en esa criatura grande, repugnante con ojos grandes, uñas largas y muy afiladas. Era todo asqueroso. Luego la soltó haciendo que cayera al suelo mientras continuaba con su transformación.
Sin pensarlo el monstruo la agarro por el cuello y la estrelló contra un árbol mientras apretaba el agarre de su cuello cada vez más, dejándola sin oxígeno, pero ella siguió luchando para deshacerse de esa horrible criatura, esa criatura que una vez pensó que era su amigo. Y cuando él Hyde estaba a punto de terminar el trabajo, un lobo literalmente lo sacó de su camino, los dos cayeron lejos mientras luchaban con sus garras y dientes afilados.
Ellos estaban allí luchando para ver quién se quedaría con vida al final. La pelinegra finalmente se sintió tranquila cuando el oxígeno llegó a todo su cuerpo y observó más de cerca lo que estaba sucediendo.
Merlina estaba totalmente sorprendida, no esperaba que esto sucediera. En su mente estaban las siguientes pregunta; "¿Quién era ese lobo y por qué la salvó?" Pero su pregunta fue respondida cuando observó más de cerca al lobo. Cuando finalmente el lobo pudo deshacerse de la criatura y tirarla por el momento lejos, camino hacia ella y la miró de nuevo, así rápidamente se dio cuenta de quién era. Con solo ver aquellos ojos, aquellos que en lo profundo eran azules. Su corazón se aceleró cuando se dio cuenta.
"Enid", susurró muy sorprendida. La lobo solo la miró como si estuviera hipnotizada mientras trataba de olfatear a la chica frente a ella. "¡¡Enid!!" La pelinegra gritó alertandola cuando vio que el monstruo se acercaba nuevamente con la intención de atacarla y terminar de una vez por todas.
La criatura lo arrojó mucho más atrás, por un momento se perdieron en el bosque profundo y la oscuridad de este. La pelinegra se había quedado allí sin poder creerlo, tenía muchas preguntas, pero literalmente entró en pánico cuando se dio cuenta del riesgo que corría Enid, sintió tanto miedo, el miedo que nunca había sentido en su vida. Corrió hacia donde la llevaban los ruidos dispersos y desesperados. Los gritos y los gruñidos.
Cuando estaba muy cerca del lugar solo escuchó un disparo muy lejano, temío lo peor. Pero a lo lejos puedo ver el cuerpo de su amiga, ya no era un lobo. Sintió cómo poco a poco su corazón se estaba apagando, pero aún con miedo corrió.
"Enid eres tú", gritó estando cerca del cuerpo de su amiga.
"¡¡Dedos!!" También miró a su amigo que sostenía la mano de la rubia dándole apoyo. "¿Qué está haciendo aquí, la trajiste?!!?" preguntó. "No importa... Busca ayuda, ahora", grito con desesperación y miedo. Porque realmente por segunda vez en su vida sintió miedo, mucho miedo.
Dedos se alejó lo más rápido que pudo.
La lobo ni siquiera reaccionó a su llamada, parecía estar muerta. El dolor se apoderó del corazón de la pelinegra y era horrible, ni siquiera ella entendía por qué. Pero el miedo se apodera cada vez más de ella a medida que se acerca a su compañera.
"Enid", susurró más cerca mientras se agachaba. Abrió tanto los ojos cuando pudo mirar mejor el cuerpo de su amiga, el cuál estaba cubierto de muchas marcas y heridas profundas. Más en su rostro. Tomó su abrigo sin pensarlo y lo colocó encima.
"Enid... favor respóndeme", pidió de nuevo mientras trataba de entender la situación en la que se encontraban. Le dolía tanto su corazón negro, sentía que ahora sí estaba muriendo.
La pelinegra por fin pudo mirar ese pequeño movimiento de su querida rubia y escuchar la suave respiración de está, era un poco lenta y dolorosa pero seguía respirando y cuando finalmente se movió más, dejó que esos ojos vieran, de que esos hermosos ojos azules profundos se abrieran. Se sintió tranquila pero no tanto como para no evitar que sus lágrimas salieran de ella. Esas lágrimas que ardían en sus ojos así como en sus mejillas cuando bajaron por ellas.
"Me asustaste tonta", se quejó mientras dejaba escapar un profundo y largo suspiró.
"¿Estas llorando por mí?", dijo esa voz suave tratando de hablar más pero no podía, ni sabía cómo estaba reuniendo fuerzas para hacerlo. El dolor era tan intenso que ni siquiera ella entendía lo que estaba pasando.
"De qué estás hablando, no estoy llorando", respondió sintiendo que su rostro se humedecía más. Ella estaba llorando, ella lo sabía y no le importaba en absoluto. "Tal vez un poco", admitió.
"No lo hagas más cariño, todavía estoy viva", susurró mientras trataba de acomodarse a pesar de que se quejaba del dolor.
"Oh, no seas graciosa Enid Sinclair", dijo con una sonrisa, pero la rubia no lo notó. Así que corrió a ayudarla para que no se lastimara más.
"No te muevas más", exigió.
"No haré... Pero dime ¿¿en serio Merlina Addams está llorando por mí??"
"Por supuesto que no, loba tonta", se rió de nuevo, secándose esas lágrimas molestas que no le dejaban ver.
"Oh, por supuesto que lo haces y ahora te ríes... Tu sonrisa es muy linda", admitió mientras seguía mirando a la chica, parecía estar drogada. Tal vez era el dolor que la estaba haciendo comportarse de tal manera.
"Puedes callarte. Trato de ayudarte... ¡Y si no lo haces, si no callas te juro que te abandonaré aquí, Enid!", dijo algo molesta, pero lo tomo más como una broma, le gustaba cuando la rubia la molestaba.
La rubia la observaba mientras la de cabello negro trataba de ver que sus heridas del rostro no fueran tan profundas, ella por otro lado trataba de buscar esos hermosos ojos marrones, esos que podían ser tan oscuros como la noche. Esos que tanto le gustaban y cuando lo hizo dijo lo siguiente;
"No lo hagas, no me abando-", no pudo terminar ya que esta vez se quejó más fuerte del dolor. La loba apretó su vientre cada vez más, mientras salían los gemidos de dolor. Sintió que ya no podía luchar contra el dolor.
"¿Qué pasa, dónde te duele?"
La loba no respondió, solo se quejó.
La pelinegra no tardo tanto en darse cuenta de lo que pasaba. Levanto su abrigo para darme cuenta de la gran herida profunda que tenía la rubia en su vientre. Sintió como todo su mundo se detuvo, literalmente estaba viendo como poco a poco su amiga se va apagando, no podía permitirlo, el dolor de perderla era tan grande, nunca pensó que dolería tanto ver a alguien morir. Excepto alguien a quien amaba, sí, estaba estúpidamente enamorada de la rubia desde la primera vez que la vio.
"Enid... Buscaré ayuda, todo estará bien" Esas palabras fueron más para ella que para su querida rubia. Sabía que por mucho que quisiera engañarse, no tendría tiempo de salvarla, todavía seguía engañándose a sí misma.
La chica lobo sonrió sin fuerzas, pero lo hizo. La pelinegra estaba totalmente confundida. ¿Cómo puede tener la fuerza para estar sonriendo en este momento? Y sin embargo, siempre iba a hacer la sonrisa más hermosa que Merlina haya visto.
"¡Porque sonríes como una tonta, no ves que estás herida!", gritó enojada.
"Estás preocupado por mí... Eso, es muy lindo Merlina", tosió mientras se reía y soportaba el dolor.
"Eres una estúpida" fue lo único que dijo ya que su preocupación era grande, sabía que la herida que tenía su querida rubia era demasiado para ella. Es inútil, no puede salvarla sin importar cuánto quisiera.
"Aún así me quieres, verd- AHH", sé quejó.
Y eso sacó a la pelinegra de sus pensamientos, ya qué el dolor de la rubia volvió a regresar haciendo que la mujer de cabello negro entrara en pánico nuevamente. Se sentía tan culpable, porque todo ese dolor que está pasando la rubia era su culpa.
"Enid" Ella le tocó el hombro mientras miraba cómo está se durmió lentamente y luego se quedó quieta, demasiado quieta mientras sus ojos se cerraban por completo.
"No te atrevas a Enid, estúpida y tierna Enid, no me dejes", suplicó mientras las lágrimas fluían de nuevo. "¡No lo hagas!", exclamó con tanto dolor y desesperación.
La lobo esta vez no respondió ni se movió.
"Por favor, te necesito más de lo te puedas imaginar", admitió esperando haber sido escuchada y así fue, su rubia podía escucharla.
No hubo movimiento, su lágrimas seguían cayendo. Nunca imagino que lloraría tanto.
Entró en pánico nuevamente, se levantó del suelo y miró en todas direcciones para ver si podía ver a alguien, pero era inútil estaban absolutamente solas. Trató de gritar desesperadamente y nadie la escuchaba.
"Dedos eres un maldito, vuelve pronto", grito tratando de intentar encontrar a alguien. Jamás en su vida había sentido tanta desesperación, dolor y a la vez sentirse tan inútil por no saber qué hacer.
"Sigo aquí-no, no dejes que te escuche... Recuerda que es muy sensible", dijo finalmente la lobo abriendo los ojos nuevamente.
"Te lo dije y te lo repite. No soy bueno para nadie, esto no habría sucedido si te hubieras alejado de mí, Enid, eres una tonta muy grande"
"Podría dejar que me trates así todo el día, me gusta. Y por mucho que quisiera alejarme de ti... ya no puedo hacerlo", admitió la loba mientras se acomodaba de nuevo, sinceramente el dolor continuaba pero ya ni siquiera lo sentía tanto "Tengo mucho, mucho frío Mer", susurró con miedo y eso se reflejaba en sus ojos.
Realmente la pelinegra se odiaba a sí misma y deseaba con todas sus fuerzas ser la que estaba muriendo y no su rayo de sol. Porque eso era la rubia, un rayo de sol que iluminaba todo su oscuro mundo. Ahora en su mente estaban las siguientes preguntas; ¿Cómo sobreviviría sin ella? ¿Cómo volver a sonreír? Si la razón de su sonrisa ya no estaría allí. Simplemente dejó escapar más lágrimas, las que no arreglaría absolutamente nada pero merecía y necesitaba llorar.
Ella volvió a la realidad y regresó junto a la chica. Mientras la tomaba con cuidado, colocó suavemente la cabeza de la chica sobre sus piernas. Su cuerpo estaba tan cerca y la abrazó fuertemente contra ella, mientras cubría cada parte de su cuerpo.
Ella la miró. Sus ojos azules siempre brillaban tanto, incluso en este momento. Y literalmente todos los momentos que vivieron juntos pasaron por su mente y sonrío.
Los dos se miraron a los ojos, era una mirada tranquila y sincera. Y con ella lo decían todo, se decían todo y eso rompía más a la pelinegra.
"Estoy loca y estúpidamente enamorada de ti", dijo, confesando algo que había trabajado tan duro para entender y ocultar.
"No sabes cuánto tiempo espere para escuchar esto... Yo también estoy enamorada de ti, Mer", sonrió la rubia. Los dos lo hicieron, se dieron una sonrisa tan especial y hermosa. Todavía con lágrimas en los ojos. Era lo más hermoso que había.
No dejaron de verse y con cuidado la pelinegra se acercó. Cuando finalmente estuvo cerca, se detuvo para mirar el rostro de su querida loba. Ella era tan hermosa y perfecta. Besó suavemente la cara y las heridas de la chica.
"Merlina..." Susurro con dificultad.
Ella la miró. "¿Sí?", respondió mirandola con cariño y amor.
"¿Te olvidarás de mí?" Ella también sabía que iba a morir. Eso fue lo más doloroso. Su corazón se rompió.
Merlina limpió suavemente las lágrimas de la rubia antes de responder.
"Enid..." Estaba en silencio, el nudo en la garganta y el estómago no la dejaban hablar.. "La... huella que has dejado en mí es imborrable"
La rubia sonrío nuevamente.
"¿Puedes bésarme?, por favor" Le rogó la chica que estaba en sus brazos.
Y cuando terminó de escuchar no esperó más y beso a la chica, a esa que con su poca fuerza le correspondía. Fue un beso suave, lento y frío por sus labios pero caliente al mismo tiempo. Fue un beso largamente esperado, que llenó sus corazones con tanto amor. Ese que nunca podrán vivir.
"Gracias... Merr", susurro con su último aliento.
Merlina sonrío sin dejar de llorar y se aferraba más al cuerpo de la rubia cuando escucho ese último aliento, el último aliento de su querida rubia, de su único amor.
La mujer de cabello negro con los ojos muy abiertos tocó suavemente la cara de la rubia. "Enid?!!" la movió un poco. No quería creerlo. Se negaba hacerlo.
"¡¿Mi amor?!" Susurro con tanto dolor. Nunca pensó que diría esa palabra y ahora que lo hacía la persona que amaba ya no podía escucharla.
Siguió acariciando el rostro a la lobo mientras dejaba besos.
"Perdón, perdón"
Pego su frete al rostro de la rubia y dejó caer sus últimas lágrimas.
"Perdón, perdón por tardar tanto, cariño mío... Se que nos veremos en otra vida", dijo muy segura de sus palabras y luego beso esos labios de nuevo, esos labios que jamás volverá a besar.
Cada minuto con ella fue doloroso. Y tuvo que sufrir mientras la miraba, mientras la miraba así. Verla morir, ella sabía que iba a pasar y eso le dolía más, porque por mucho que quisiera no puedo hacer nada más que verla partir.
...
Después de estar allí aferrada a ese cuerpo, llegaron sus amigos y para nada porque ya era demasiado tarde.
Su corazón ese día se oscureció más...
"Aquí estoy sola de nuevo, tal vez ese siempre sea mi destino", dijo en voz alta mientras caminaba hacia la oscuridad.
Siento que esta historia no fue tan buena, pero me gusta sufrir. Sí, lo admito, soy masoquista, pero solo un poco. Así que espero que hayas sufrido tanto como yo al escribirlo.
Nos leemos en otras historias, bye homoxuales :)








