Capítulo 1 Un Viaje Inesperado

En una soleada mañana de primavera en la ciudad de Bérgamo. Reinel se prepara pacientemente para abordar un tren hacia Milán.
Mientras esperaba en la estación de tren, Reinel luchaba por mantener los ojos abiertos. El cansancio se había vuelto su compañero constante en las últimas semanas.
Recordaba los días de su infancia en el patio trasero de la casa de su familia en Florencia, donde pasaba horas jugando despreocupadamente. Ahora, esos días de inocencia parecían tan distantes
Cerró los ojos por un momento, dejando que los recuerdos de su niñez lo envolvieran. Recordó la risa de sus padres, el aroma de las flores en el aire y la sensación de libertad que tenemos cuando somos niños.
Suspiró, sintiendo el peso del cansancio en cada fibra de su ser.Había trabajado tanto últimamente que apenas tenía tiempo para dormir. Las horas se perdían entre el humo del café y las pastillas de cafeína., mientras luchaba por mantenerse despierto y concentrado en su trabajo.
Son aproximadamente las 9 y el bullicio de los otros viajeros se mezcla con los anuncios constantes de los altavoces: “Tren a Milán, andén número 1”, seguido rápidamente por “Tren a Brescia, andén número 2", creando un ambiente familiar y predecible.
El tren ha sido su fiel compañero de viaje durante años.Lo que comenzó como un viaje ordinario se convirtió en un aventura inolvidable.
El interior del tren es acogedor, con amplias ventanas que ofrecen vistas panorámicas a los pasajeros. En el vagón, algunas personas se acomodan en sus asientos, leyendo libros, revisando sus teléfonos o conversando en voz baja. A medida que el tren avanza, Reinel observa cómo el paisaje de suaves colinas se funde con el cielo azul.
Mientras miraba por la ventana, pensó: —“¡Oh no! olvidé tomar mi café“. Afortunadamente, recordé que tengo algunas pastillas de cafeína. Las tomaré antes de empezar a trabajar”.
Entre las colinas y valles, se divisan encantadores pueblos de tejados rojos y antiguas iglesias emergiendo entre la densa vegetación. A lo lejos, montañas cubiertas de nieve se alzan imponentes en el horizonte.
Reinel se preguntó: —“¿Tendré tiempo este año para ir al lago?” Y añadió: —“Ojalá algún día pueda vivir en un lugar así, cerca de un lago.”
Reinel se acomoda en su asiento y saca su celular para revisar su agenda. Ve que tiene una reunión a las 11 con un nuevo grupo. Suspira, pensando en lo importante que es la reunión y lo mucho que necesita prepararse para los nuevos proyectos.
Se siente cansado y le gustaría tomarse un descanso para recuperar fuerzas. Pero su compromiso con el trabajo y su deseo de destacarse y cumplir con las expectativas lo mantienen atrapado en un ciclo constante de trabajo y más trabajo.“De verdad necesito unas vacaciones”, se dice a sí mismo.
El suave traqueteo del tren lo envuelve en una sensación de calma, y en poco tiempo, sus párpados se vuelven pesados. —“Debería descansar un poco; llevo días sin dormir bien”, se dice a sí mismo. Cediendo ante el cansancio, se sumerge en un profundo sueño.
De repente, una voz resuena en su mente, de forma insistente: “¡Despierta, despierta, despierta!“, susurra la voz con un tono de desesperación.
—¿Qué fue eso? —se pregunta Reinel, parpadeando, desconcertado por la voz que resonaba en su mente.
Mira a su alrededor, buscando la fuente de la misteriosa voz. Después de unos segundos, Reinel se percata que no hay nadie en el vagón del tren, excepto por él.
Reinel se pregunta: — “¿Dónde están todos los pasajeros? ¿Se cambiaron de vagón?”
—“Estoy seguro de que muchos se bajan en Milán y no antes”.