Capítulo 1: El momento de la verdad
Nathan:
No podía recordar la última vez que disfruté de una interpretación de danza. Pero ahí estaba, observando a esos jóvenes bailar como si no hubiera un mañana. Y lamentablemente, lo único que me hacían sentir era envidia. Envidia de cada paso, de poder pisar ese escenario, de moverse como quieran. Envidia de poder bailar.
Estaba a punto de irme hasta que vi a ese chico entrar. Tenía un rostro delicado y un bello cabello oscuro que lucía despeinado pero hasta cierto punto arreglado. Sus hermosos ojos grisáceos, brillantes y expresivos me hicieron sentir una ligera atracción que nunca antes había sentido. Y entonces… Comenzó a bailar. Era un baile torpe, con algunas fallas técnicas, pero extrañamente era imposible despegar la vista de él. Bailaba como si esa fuera su última actuación, como si la vida le fuera en ello.
Su actuación no era como la de los demás; algo era distinto. Aunque no estoy seguro de que, sabía que aquel chico de aspecto tan inocente era capaz de evocar en mí un sentimiento que los otros participantes no lograron. Podía ver el esfuerzo y la emoción en cada paso.
En ese momento y en ese lugar, sentí algo que no sentía hace tiempo, hace alrededor de un año, antes de mi lesión… Sentí la pasión y las ganas de bailar que alguna vez experimenté. Sentí que no me importaba nada mientras pudiera estar cerca de ese escenario. Y me di cuenta de que no necesitaba bailar para estar cerca de ese bello momento.
Pero esa sensación me trajo recuerdos dolorosos. Mi lesión, hace un año, me había quitado la oportunidad de bailar profesionalmente. Me había quitado mi identidad. Me había dejado con una sensación de vacío y frustración que aún no podía llenar.
Miré mis manos y pies, ahora quietos y sin vida. Recordé que alguna vez los había movido con gracia y precisión, recordé el dolor y la desesperación que sentí cuando supe que no podría bailar más.
Pero al ver a aquel joven disfrutando de la coreografía, la música y los movimientos de su cuerpo, sentí algo que no había sentido en mucho tiempo. Sentí esperanza. Tal vez, solo tal vez, podría encontrar una nueva forma de conectar con el baile, aunque no fuera a través de mis propios movimientos.
– Lo encontré, mi inspiración.
Sacándolo de sus pensamientos, Nathan, observando cómo la música se acercaba a su fin, sintió que el joven bailarín se preparaba para su último salto. La actuación de Leo había capturado su atención de manera completa, y mientras el público aplaudía, Nathan no pudo evitar imaginar cómo se sentiría estar en el escenario, bajo las luces, experimentando la misma intensidad, tal vez no todo está perdido y el hecho de que este apunto de anunciar mi retiro como bailarín no es el fin de mi carrera.
Leo:
Estaba nervioso. ¿Y cómo no estarlo?. Era una presentación importante. Practiqué muchísimo para esto, pero al fin era el momento en que podría presentarme ante tanta gente. Mientras me hundía en mis pensamientos, alguien tocó mi hombro. Y lo único que pude escuchar fue un “Leo, es tu turno”. En ese momento lo único que cruzó por mi mente fue darlo todo. Ganar o no, ya estaba ahí. Mejor no dejar arrepentimientos sin pensar en “hubiera hecho esto”, verdad?. Entonces comencé, subí al escenario y me presenté ante los jueces, la música comenzó a sonar.
Ahí estaba yo, sintiendo el peso de la expectación y el zumbido de la música en mis oídos. Cada giro y salto eran una liberación, una forma de mostrar al mundo lo que significa para mí el baile. Mientras la última nota se desvanecía, miré a mí alrededor, sintiendo una mezcla de agotamiento y euforia. Este era mi momento, y estaba decidido a aprovecharlo al máximo.
El piso bajo mis pies se sentía duro, pero extrañamente no me molestaba. Con cada giro, con cada salto, me hacía sentir cada vez más y más libre. Ahh, no saben cuánto adoro estar aquí.
Sentía el sudor en la frente y el pulso acelerado mientras la música llegaba a su clímax. Sabía que este era el momento que había estado esperando, el que había practicado durante meses. Cuando finalmente aterricé mi último salto, sentí que una ola de alivio y emoción que lo invadió. Todo había terminado.
Estaba exhausto y mi corazón latía a mil por hora. Miré alrededor y los jueces tenían un buen rostro, sus expresiones me aliviaban. A menudo escucho que logró hipnotizar a las personas, lo que sea que eso signifique. Supongo que es algo bueno, ¿no?.
Finalmente, me retiré del escenario. Dios, cómo amo bailar.









Me agrada que abarcas dos puntos de vista de los protagonista, me hace comprender mejor el panorama de la historia y los pensamientos de cada uno. ¿Fue decisión al inicio que fuera con este tipo de narración?