Como en el cine

Summary

En el vibrante barrio de Nerima, la vida de Akane Tendo y Ranma Saotome nunca es tranquila. Especialmente en fechas especiales como sus cumpleaños. Ranma solo quiere invitar al cine a su prometida, por qué todos se lo están complicando?

Genre
Romance
Author
Santelll
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Este fic participa en la maravillosa dinámica #porque_cinco_fiestas_son_mejor_que_una de la página de Facebook Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma

-Y el actor es muy apuesto también-escuchó decir emocionada a su prometida por el teléfono.-Si, claro, después de clases podemos ir!

La chica de cabello corto terminó la llamada y se volvió hacia él, sonriendo hermosamente.

-Listo, ya podemos irnos, Ranma.

-Irás al cine con tus amigas?-cuestionó de mal humor-Hoy?

-Sip-respondió ella calzándose los zapatos.-Es el estreno de esa película romántica...

-Y sólo irás para ver al protagonista sin camisa. Qué descaro el tuyo!-recriminó el chico

- Ranma, es que acaso estás celoso?

-Quién estaría celoso de una chica boba y fea como tú, bhleeee-Ranma estiró sus labios con los dedos y le sacó la lengua burlonamente a su prometida

-Ranmaaaa, eres un insensible!!-gritó la menor de las hermanas Tendo, a punto de salir de la propiedad, con Ranma escapando ya a varios metros de la chica.

Todos los días, desde que se conocieron, fueron iguales. Discutían por alguna razón en casa o en el colegio. Siempre. No había un sólo día de mediana convivencia tranquila.

Ni siquiera en su cumpleaños.

Y ella ya estaba harta!

-Ranma, espérame, vayamos juntos a clases!-escuchó la voz al doblar en la esquina.

-eh, pero si es Ucchan!. Oye, jugaremos un partido en la tarde, nos falta uno, te unes?

De eso también estaba harta: por qué tenía que soportar y lidiar con todas esas mujeres fastidiosas en su casa, colegio y en todo Nerima?. Shampoo, Kodachi, Ukyo...pero sobretodo Ukyo que era la más asfixiante de las tres, más que nada porque fingía demasiado bien y el tonto de Ranma era tan ingenuo que le creía su teatro.

Pero qué decía? Si incluso ella misma había llegado a creer en la amistad de la chica de cabello castaño.

-Claro, un partido, cuenta conmigo Ran-chan-respondió confundida la supuesta mejor amiga de Ranma- Hola Akane!-añadió con inocencia y cierta cordialidad, como si apenas se percatase de su existencia.

-Ukyo-se limitó a responder ella, que se sentía especialmente de mal humor esa mañana y siguió sin dirigirle ni una mirada al chico de ojos azules.

Por unos segundos hubo un silencio en las calles, como una pausa en el tiempo que le servía para pensar e intentar calmar su creciente molestia.

Apenas 5 segundos después la escuchó reanudar su animada conversación y casi podía imaginar la escena que tenía lugar a espaldas de ella.

Nada raro. Lo de siempre: Ukyo colgando del brazo de Ranma!

- Por cierto, Ran-chan, te preparé unos panes de camarón ayer. Quieres probarlos?

-De camarón, dices? Pero si son mis favoritos!

Akane aceleró el paso, apretando con fuerza el maletín chocolate que llevaba en la mano.

Por qué Ranma tenía que ser un glotón tan descarado? Para él cualquier comida gratis era su favorita!

Excepto, claro, si lo preparaba ella. Ranma idiota!

Pronto distinguió la entrada del Instituto Furinkan y a sus amigas esperando por ella.

-Buenas días, Akane!-gritaron las chicas dándole la bienvenida.

-Buenos días.-respondió ella esforzándose por sonreír

- Akane, vienes conmigo después de la película al centro comercial? Vi una falda hermosa para ti!-preguntó Yuka

-Claro, vamos-convino adentrándose al patio del colegio con ellas. Al menos había llegado temprano ese día.

Qué más daba si el tonto de Ranma se quería dejar engañar? A ella le daba igual, de todas maneras ellos dos no eran nada. Era todo por el compromiso hecho por sus padres.

-Señorita Tendo, que milagro verle llegar temprano a clases-la saludó el director Kuno, con su piel siempre bronceada y una piña en la mano.-Y dígame, dónde dejó a su ruidoso y rebelde prometido?

- No lo sé y no me importa-respondió mientras se cambiaba de zapatos.

-Oh, pero si ahí llega ya con su otra prometida. No sólo ruidoso y rebelde también es infiel, qué muchacho!-se quejó el director Kuno y ella puso los ojos en blanco, completamente fastidiada.

Estúpido director y estúpido Ranma!.

-Y también estoy trabajando en un sabor mixto de cerdo y pollo, aunque no sé bien como llamarlo, le faltan detalles-escuchó comentar a Ukyo

-Suena delicioso!

- Si vienes después de clases te serviré una muestra y escucharé tus sugerencias, Ran-chan.

- Grandioso, después del partido será aún más delicioso!-respondió su prometido tras unos segundos de silencio.

Ranma idiota.

Ese sería un día muy largo.

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-Sigues molesta conmigo?- la interceptó Ranma en el pasillo durante el cambio de su última clase, economía doméstica.

-Debería reír y aplaudir tus tonterías entonces? Aparta, que voy tarde a clases.

-Oye, sabes que sólo estaba jugando esta mañana, Akane- le restó importancia él, acercándose demasiado- Era una broma, no te lo tomes tan en serio.-añadió apoyando una mano en la pared tras de ella con naturalidad.

Pero qué? Aquella era una escena que podía ser fácilmente malinterpretada.

-Pues ve y hazle tus estúpidas bromas a Ukyo.-concluyó ella, pateándole la espinilla y evitando el acecho del chico en mitad de pasillo.

-Bruta!-lo escuchó decir adolorido y se giró sobre sus talones para sacarle la lengua con burla, como lo había hecho él.

Luego, subió las escaleras a toda prisa. Al menos ahora estaban a mano. Sonrió satisfecha.

Durante la clase hornearon muffins. Su nueva profesora la guió personalmente y sus compañeras la animaron en cada intento. Aún así, el resultado fue un par de quemados, otro par medio crudos y sólo unos pocos que parecían consumibles.

-Creo que a su novio le gustarán mucho, señorita Tendo-la felicitó su profesora, bastante animada por su logro.

- Ranma no es mi novio-se apresuró a negar de inmediato. Acto seguido, colocó los sobrevivientes en una cajita de plastico transparente con detalles en el borde y la cerró atándole un moño rojo.

Ni siquiera pensaba brindarle a ese tonto. Seguro que regresaba a casa con el estómago lleno a reventar de Okonomiyaki.

Mientras la profesora revisaba al resto de la clase, Akane dio una mirada a través de la ventana del segundo piso.

En el patio trasero, ya los chicos jugaban y celebraban las anotaciones de Ranma. Si en algo era bueno el muy idiota era en los deportes.

La clase terminó y ella tomó sin mucha prisa sus cosas. Recorrió el pasillo junto a sus amigas, aunque sin prestarles realmente atención y al salir al patio sus ojos se cruzaron con los de Ranma.

Un escalofrío agradable le recorrió el cuerpo entero. Por supuesto, pronto se encontró con la escena de la tarde.

Ukyo se acercaba corriendo eufórica hacia Ranma, gritando su nombre, tras su reciente anotación y este alzó la mano derecha en un gesto de camaradería, pero sin dejar de mirarla a ella.

Antes de que pudieran chocar las palmas, una nube de pétalos negros cubrió el campo de juegos.

- Ni siquiera lo pienses, no permitiré que tus sucias manos toquen a mi amado Ranma-advirtió la gimnasta a la cocinera, lanzando su cinta para evitar el contacto de sus manos.

- Kodachi Kuno, qué asunto tienes tú aquí?-respondió Ukyo tirando con fuerza de la cinta, que se había enredado en su muñeca derecha, con una sonrisa de victoria en los labios.

La gimnasta soltó la cinta y Ukyo terminó cayendo de espaldas. Kodachi descendió entonces del arco de la portería en donde se encontraba y fue directo a colgarse del cuello de Ranma.

- Ranma, mi amor, te he echado tanto de menos, oh mi amado Ranma- Kodachi Kuno restregó su esbelta figura envuelta en el leotardo verde sobre el pecho desnudo de su prometido.

Akane apretó los puños, sintiendo como toda la sangre en su cuerpo corría hacia su cabeza, igual que el vapor de una olla.

-Oye, Oye, Oye, sueltalo, qué te crees!- gritó desde donde estaba.

-Oh, pero si es la tonta de Akane Tendo-respondió despectiva Kodachi y luego sopló sobre Ranma unos polvos paralizantes.- No nos interrumpas, niña. Mi amado y yo necesitamos tiempo a solas-añadió dejando a sus espaldas al chico.

-No me digas-Akane tomó la manguera del patio y abrió al máximo el paso del agua hacia ellos. Kodachi saltó esquivando el ataque y rió escandalosamente.

De inmediato, la pelirroja reemplazó al joven artista marcial en el campo de juego, aunque seguía sin poder moverse.

-Bueno, no los interrumpo más, disfruta tu tiempo a solas-Akane pasó junto a Ranma, que la miró con los ojos abiertos a más no poder.

Es que acaso iba a dejarlo allí sólo?-la pregunta se dibujó en su rostro y ella hizo un esfuerzo por no detenerse.

-Vámonos ya-les dijo a sus amigas

-Segura? Parece que Ranma la esta pasando mal.-comentó Yuka

-Si, pues yo la estoy pasando peor. Puedes creer que ni siquiera me felicitó esta mañana? Y no ha hecho más que estar todo el día con Ukyo.

-En serio? Pues que idiota!-respondieron indignadas sus amigas

-Ya, no importa. Vamos al cine, se hace tarde.

Le daba pena dejarlo ahí pero él se lo merecía por ser tan débil con esas ellas.

-Pero qué has hecho bruja, qué hiciste con mi amado Ranma?!- Kodachi levantó por los hombros a la pelirroja, que exhibía sus atributos femeninos sin poder evitarlo.

Sin tiempo de parpadear siquiera, su loco hermano le arrancó de las manos a la diminuta pelirroja para abrazarla.

-Chica del cabello de fuego, no sabes como te he extrañado!

-Aiya, airen Shampoo saludar!-la bicicleta de la repartidora china aterrizó en la cabeza de Tatewaki Kuno, que perdió la conciencia y término liberando a la pelirroja de inmediato.- Ranma salir con Shampoo?-preguntó ignorando el estado del chico.

-Eso sí que No! Ranma estará conmigo esta tarde-Ukyo dirigió el chorro de agua hacia la amazona. Al contacto con el agua fría la china cambió a su forma felina.

-Miau, miau, miau-se quejó sobre el pecho desnudo de la paralizada pelirroja.

-Ga, ga, gato, es un Gato!!!-recuperada la movilidad ante la fobia que tenía, la pelirroja huyó despavorida.

-Donde estás Ranma-sama?

-Miau, miau, miau!

-Ya ven lo que provocaron, estúpidas!

Las dos jóvenes y la gata continuaron su acalorada discusión y Akane se dispuso a seguir su camino.

Ese era el peor de sus cumpleaños, de eso estaba segura.

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-Uf, mira como llegas, Ranma!-Nabiki lo saludó en la entrada, comiendo despreocupada una de las galletas que había encontrado en el comedor.

-oh, cielos, pero si vienes hecho un guiñapo!-Kasumi se llevó una mano a los labios, alarmada por su estado físico.-Llamaré al doctor Tofu para que venga a verte.

Ranma se dejó caer agotado en su habitación.

Pero qué día! Había escapado de shampoo convertida en gata, recorrió con todas sus fuerzas las calles aledañas, giró a la izquierda y atravesó la plaza, chocó con un puesto de pescados y luego tuvo que enfrentarse al pánico desatado por los felinos callejeros que lo perseguían sin descanso y a punto estuvo de entrar en fase Neko.

Entró sin fijarse a una propiedad, que luego descubriría no era otra que la de la familia Kuno. No tardó en encontrar la bañera donde recuperó su forma masculina y se tomó su tiempo hasta remover el apestoso aroma a pescado de su cuerpo.

Al salir, Tatewaki ya lo estaba retando con su espada de madera y Kodachi, invitándolo a cenar.

Tan pronto como logró deshacerse del dúo de hermanos, salió de ahí con intención de volver a casa.

Volvió a encontrarse con Shampoo, ya convertida en la chica de siempre. Ella intentó chantajearle para tener una cita y ante su negativa lo amenazó con agua fría. La abuela lo atacó sin previo aviso y luego Mousse apareció acusándolo de seducir a Shampoo. Tal se diría que el cegaton estuvo por ganarle pues se las vio difíciles para lograr vencerlo en esa ocasión.

Apenas con las fuerzas suficientes emprendió nuevamente el camino de regreso a casa. Exhausto, hambriento y sediento a morir, a unos metros de llegar, Ukyo lo interceptó.

-Llevo horas esperándote, Ran-chan!-le reclamó ignorando su aspecto-vamos, date prisa, tengo todos esos deliciosos panes que te prometí está mañana.-añadió tirando de su brazo.

- Qué no ves cómo estoy?-se quejó él, negándose a seguirla- Siquiera te importa?

- Pero qué dices? Claro que me importa. Deja de quejarte y vamos rápido, los panes se enfrían.

-Me importan una mierda tus estúpidos panes!-gritó más que cabreado

-Oye, por qué me hablas así? Qué te pasa? Solo te estoy pidiendo que vengas a probar mi nueva receta, no tienes por qué tratarme así-replicó la chica fingiendo llorar. Eso siempre funcionaba con él, pensó ella.

-Todo este tiempo, te he defendido.-la voz de Ranma se escuchaba dolida- Pero, eres igual o peor que las demás. Vete Ukyo.-dijo antes de entrar a casa.

La puerta se cerró tras de él y Ukyo, avergonzada, no tuvo más opción que marcharse con la sensación de que ahora sí que había arruinado todo con Ranma.

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-Puedo pasar?-La voz de Akane tras su puerta lo hizo removerse incómodo en su futon.-Ranma?

-Pasa.-respondió fastidiado. La chica entró y apoyó la espalda en la pared, cabisbaja.

-Cómo te sientes?. Mi hermana me contó como llegaste.

-Estoy bien, no es nada.

-Ranma, discúlpame-pidió ella con sinceridad-

-Por qué? De qué estás hablando ahora?-preguntó confundido

-Pues por dejarte ahí con esas locas. Fui egoísta, estaba molesta contigo.

-No te preocupes-convino él, que lo último que quería a esa hora era discutir con Akane.

-El doctor Tofu esta afuera-explicó Akane, poniendo el botiquín junto a él, que seguía acostado, y se sentó a su lado.-Ha visto a Kasumi, ya te imaginarás como se puso.

-Como un peligro para mi cuello, supondré.-adivinó él al tiempo que se sentaba para que lo atendiera su prometida, recostando la espalda a la pared.

Akane sonrió sin muchas ganas, tomando el algodón, el alcohol y las gasas. Se veía realmente arrepentida por abandonarlo a su suerte horas antes.

-Y qué tal la película?-No es que a él le interesara, claro.

-No la terminé de ver.-explicó la chica aplicándole ahora un poco de unguento en la barbilla, donde un pequeño hematoma se empezaba a dibujar.

-Por qué no? Creí que te morías por ver al protagonista.-no era su intención quejarse o reclamar, aunque justo así sonó.

-Ranma, de verdad, lo siento, no debí irme estando tú así.

Si bien Akane no lloraba, pocas veces lo hacía, él se sintió miserable por la tristeza de su prometida.

-Ya te dije que no ha sido nada, no seas necia. Mira, son solo rasguños.-señaló él.

Hubo un momento de silencio entre los dos. Akane sacó algo de su mochila y se lo entregó

-Es tu regalo de cumpleaños, ayer no tuve oportunidad para dártelo y hoy, pues...

-Gracias-dijo apenas él.

-Si no te gusta no pongas esa cara, es solo una toalla con tus iniciales.

-No, al contrario. Me gusta mucho, gracias Akane.

-Y esto también-añadió la chica dejándole en el regazo la cajita con los muffin. -Los probé y no saben tan mal-explicó apretando los puños sobre la tela del uniforme

Tomó uno y lo apreció con cuidado. Se veían como cualquiera de las obras culinarias de Akane, pero aun así no dudó en probarlo.

Quizás un poco dulces y había un sabor diferente, le parecía, pero estaba bueno. No delicioso, aunque sí comestible.

-Están ricos-admitió para satisfacción de Akane.-Oye, estaba pensando, tal vez podemos ir a ver esa película juntos, si quieres.

-No hay entradas, Ranma. Están agotadas-explicó ella poniendo todo nuevamente en su lugar después de curarlo.

-Yo tengo, para la última función de hoy. Las conseguí hace un mes.-Ella lo miró con gesto indescifrable- No es que pensara invitarte a una cita o algo así, pero como aún no la ves, si quieres podemos ir, no sé.

El rostro de Akane se enrojeció.

-No sabía. Pero no hace falta que las desperdicies conmigo. Ve con quien pensabas ir.

El botiquín de primeros auxilios quedó olvidado en su habitación. Akane salió echa una furia y Ranma se quedó por un rato pensando por qué se había molestado Akane esta vez.

Después de unos minutos de análisis, entendió.

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A veces transmitir una idea era endemoniadamente complicado.

En fin, que ahí estaban los dos en el cine mirando la estúpida película de amor mas empalagosa y absurda que había visto en toda su vida.

Que fuera la unica que había visto, era otra cosa.

No sabía cuanto tiempo llevaba ahí sentado pero Ranma empezó a sentirse incómodo cuando de una discusión acalorada la escena pasó a ser un apasionado beso.

Miró de reojo a su prometida. Ella estaba inmersa en la emoción de la escena.

El quiso jugarle una broma, en parte porque le provocaba celos la forma en la que ella miraba al protagonista. Entonces alargó la mano al rostro de Akane y ella volteó a mirarlo.

-Ranma...

Error.

No debía ser así.

Solo iba a decirle que podía seguir mirando con la boca cerrada, pero de alguna manera, no se veía así.

Se veía como si él intentara...como si ella y él... Como si ambos estuvieran por besarse.

La sangre se le subió toda a la cabeza y el ruido de sus pensamientos se unió a la música cursi que sonaba. Todas las alarmas en su mente estaban encendidas y cuando Akane cerró los ojos, a él casi se le sale el corazón por la boca.

Miró a ambos lados esperando lo peor, pero sólo habían parejas a las que poco o nada les importaba con ellos dos.

Bueno, podía intentarlo. Podía hacerlo. Ella le estaba dando permiso. Y él se moría de ganas.

Se inclinó hacia ella y rozó sus labios torpemente. Las trémulas manos femeninas acariciaron su mejilla lastimada con cuidado.

Ranma estaba seguro de que su corazón estaba a punto del infarto, pero continuó porque la sensación era demasiado agadable.

Estaban besándose. Ellos dos. Por Kamisama, nunca olvidaría ese día, era el mejor día de su vida!

Las luces de la sala se encendieron y ambos se separaron tímidamente, sin decir nada más.

Regresaron a casa en silencio. Su mano rozaba sin querer la de Akane. Y se sentía un tonto por no poder tomarla de la mano aun después de besarla.

-Te gustó la película?-quiso saber Akane repentinamente.

-Qué? Ah, sí, estuvo bien, no?.

-No le prestaste atención, verdad? Aunque compraste los boletos desde hace un mes.-meditó Akane

-Los compré para ti, era tu regalo de cumpleaños-respondió él. La chica asintió en silencio.-Feliz cumpleaños, por cierto

-Gracias, pero debiste decírmelo. No habría hecho planes con mis amigas. Pensé que se te había olvidado.

-Cómo se me va a olvidar?-Ranma iba a dar un largo discurso sobre sus muchas capacidades como prometido, pero fue silenciado por la siguiente pregunta

-Te gustó? El beso quiero decir-aclaró ella.

-A ti te gustó?-se las arregló para cuestionar él.

-Yo pregunté primero-argumentó ella

-Eso no importa, yo también quiero saber, además fui yo quien te besó.

La chica de cabello corto asintió suavemente. Él la imitó.

-Bien-dijo con un poco más de confianza-Qué bien.

-Por qué me besaste? Y no es un reproche, solo curiosidad. Por qué lo hiciste?.

-Porque, pues la razón fue...no lo sé, solo me deje llevar.

-Uhm, osea que solo fue un impulso?

-No me refiero a eso. No fue eso, al menos no para mí. Lo hice porque quise y me gustó. Punto final.

-Igual yo -respondió Akane tomándolo de la mano- Volvamos a casa.

Ranma sonrió y ajustó sus manos un poco más.

-Terminé mi amistad con Ukyo-empezó a contarle animadamente a su prometida- Y Mousse casi me vence esta tarde.

-Vaya, pues voy a tomarlo como parte de mi regalo-comentó ella, apoyando la cabeza en el pecho de Ranma.

Sus siluetas se desdibujaron en la distancia. Iban tomados de la mano y sus risas alegres se escuchaban a lo lejos.

Si hubiese sido una película, de esas del cine, los créditos hubieran aparecido en pantalla.

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Pero como era Nerima y él era Ranma Saotome, tuvo que aguantarse al idiota de pchan saltando a los brazos de su prometida nada más llegar.

Ya se encargaría de ese cerdo, mientras Akane no lo mirara.

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Todavía es mayo, todavía es tiempo de desearles un feliz cumpleaños en esta iniciativa a mis protagonistas favoritos!.