Prologo

8 años...
- Kei, apresúrate cariño, papá nos dejara si no sales pronto - una mujer de cabellos largos y oscuros llama a la pequeña niña que está en el piso de arriba de una casa.
-Ya voy mamá - se escuchan los pequeños pasos de una niña bajando a toda velocidad la escalera.
- ¿Que haces que tardas demasiado Kei? - el patriarca de la casa carga a La Niña y le hace cosquillas en la panza - Keiko, tienes que saber esto, empezarás a vivir con dos personas que serán muy importantes para ti a partir de ahora, así que en cuanto lleguemos te presentarás con ellos y los llamarás “hermanos” ¿ si?
- Tendré hermanos - La Niña dice ilusionada.
- Asi es cariño, entra al auto - el hombre la pone en el piso y La Niña corre dentro del coche.
- Cariño, se que tú te quedaste con la custodia de tus hijos porque su madre tiene malos antecedentes, pero... ¿no será muy invasivo que de pronto llegues a casa casado y con una hija? - la mujer mayor mira preocupada hacia el auto - sobre todo porque no sabemos cómo tratarán a Keiko.
- Tienen que respetarlas, les he enseñado a ser amables, las recibirán bien - el hombre sonríe a su mujer.
- Espero que si, no quiero irme sin saber que Keiko estará bien protegida - la mujer dice con nostalgia.
Su marido solo muerde sus labios y la abraza.
Los planes de una repentina mudanza fueron sobre todo porque la madre de Keiko tiene una enfermedad mortal que avanza con rapidez, los médicos le prometieron 2 años más, años que aprovechará con su hija lo más que pueda antes de irse internada o en el peor de los casos morir.
- ¡Mamá! ¡Papá! Vámonos ya, quiero conocer cuanto antes a mis hermanos - Keiko grita después de bajar la ventanilla.
- Ya nos vamos - el padre entra al auto junto con su mujer y arrancan el auto.

La familia baja del auto en cuanto llegan a una zona residencial, la casa que más bien parece una mansión es de tres pisos, con un jardín demasiado extenso y una piscina junto a la casa.
- ¡Es enorme! - Keiko dice asombrada.
- Después te llevaré a tu habitación, primero conocerás a tus hermanos - el hombre habla con una mucama para que llame a sus hijos.
- Hermanos - dice La Niña dando saltitos de emoción.
- Padre... que bueno es verte de regreso, ¿nos llamaste? - un Niño un poco más grande que Keiko, de lentes y mirada seria habla mientras baja la escalera, hace una ligera inclinación frente a la madre de Keiko - es bueno verla de nuevo, señora Kobayashi.
- Oh querido, dime Midori, ya no soy Kobayashi - la mujer dice algo avergonzada.
- Lo había olvidado, ahora es una Haitani, entonces está bien, la llamaré Midori - Rindou sonríe amable.
- ¿Que hace esa mujer aquí? - otro Niño aún más grande que Rindou dice de manera perezosa pero brusca.
- Ran... más respeto, es mi esposa ahora - el hombre regaña a su hijo mayor.
- No tiene ni un año que te divorciaste de mamá y ya te casaste otra vez - Ran gruñe y luego mira a Keiko que se esconde detrás de su padre - ¿y eso?
- Es una niña - Rindou mira impresionado a la pequeña, sobre todo porque es diminuta y pareciera tan frágil que podría romperla solo de tocarla.
- Ella es Keiko, es mi hija y su hermana a partir de ahora, tiene 8 años - el hombre explica mientras suavemente hace que Keiko se ponga frente a los chicos.
- Ho..Hola hermanos - Keiko sonríe y extiende los brazos para abrazar a Ran, pero antes de llegar a el, es empujada con brusquedad, por la fuerza cae al piso.
- ¡¿Estás loco?! ¡Como se te ocurre venir y decir que tienes una hija que es dos años menor que Rin! ¡Tan descarado eres que engañaste a mamá casi desde que nació mi hermano! - Ran le grita a su padre y Keiko comienza a sollozar - ¡Maldición! ¡Cállate mocosa!
- ¡Ran! - el hombre regaña a su hijo - al menos date el tiempo de conocer a tu hermana, si no quieres no conozcas a Midori, pero tu hermana pasará mucho tiempo con ustedes, irán a la misma escuela a partir de la siguiente semana.
- Nunca la voy a aceptar - El Niño mayor gruñe - esa mocosa solo estorba en esta casa - termina de decir para finalmente correr a su habitación.
- Kei... - el hombre intenta abrazar a La Niña pero ella es más rápida y sale corriendo y llorando al jardín.
- Ikki - la madre mira a su esposo - te dije que era mala idea... mi pequeña no soportará estar sola - la mujer dice de manera llorosa.
- ¿Es por su enfermedad? - Rindou habla luego de estar solo admirando toda la escena, los adultos miran impresionados al Niño - el otro día te escuche hablando con el doctor familiar, escuche todo.
- Si... a Midori no le queda más que dos años, adelantamos nuestro compromiso para que Keiko no quedara sin familia cuando... todo pase - el padre explica.
- Ran fue insensible, el no quiere escuchar nunca, pero haré lo imposible para que la acepte, yo veo inocencia en esa niña, así que la acepto como mi hermana - Rindou sonríe tierno a los adultos - ire con ella, ustedes pueden quedarse tranquilos, yo la cuidaré.
- Gracias Rindou, eres un niño muy amable - Midori sonríe al niño.
- Puedes llamarme Rin o hijo si quieres, se la razón por la que mis padres se separaron y no fue por la “infidelidad”, Ran era muy apegado a nuestra madre, así que no aceptará esto tan rápido - Rindou dice y sale por donde vio se fue Keiko.
- Tu hijo menor es muy maduro, mucho más que el mayor - Midori sonríe.
- Créeme que no, Ran solo está herido y por eso su actitud, verás que cuando se adapten los tres, será para mejor - Ikki besa la cabeza de su mujer.
Rindou sale al jardín buscando a su nueva hermana, el también está algo enojado por la repentina llegada de las chicas, pero entiende que una niña de 8 años quedará sin su madre para siempre, al menos el y su hermano mayor aún tendrán a su madre y la verán muchas veces. Pero una niña tan inocente quedará desprotegida y con eso terminó convencido de proteger a su hermanita, además de esos ojos tan inocentes que vio.
- Keiko - dice cuando ve a La Niña escondida entre los arbustos - oye... ¿que haces ahí? ¿Sabes que esos arbustos tienen hojas ponzoñosas?
- Mientes... este arbusto da frutos de belladona, sus hojas no son ponzoñosas - dice entre hipidos La Niña.
- Wow... yo solo quería que saliera de ahí con esa mentira ¿como sabes de esas plantas? - Rindou mira impresionado.
- Me gustan las plantas, plante todo el jardín de mi casa junto con mamá - dice mientras sale un poco de su escondite, está toda sucia de tierra y sus mejillas ya tienen pequeñas manchas.
- Estás toda sucia, ven, vamos a limpiarte - Rindou la ayuda a salir de entre los arbustos.
- ¿Tú no me vas a empujar? - Keiko pregunta temerosa.
- Claro que no, yo te voy a cuidar - Rindou le sacude el cabello y la ropa - ensuciaste tu vestido y era muy bonito, parecías una princesa - El Niño intenta hacer sentir mejor a su hermana.
- ¿Tú crees? - la niña dice sonrojada y cubriendo un poco su rostro.
- Sin duda, ven, te llevaré a lavarte y luego iremos al comedor, casi es hora de cenar - Rindou sonríe y juntos entran a lavarse.
Ambos niños empiezan a convivir, Rindou se da cuenta rápido que es lindo tener una hermanita pequeña a quien proteger, a su vez se da cuenta que esa niña es muy sensible con todo, probablemente por ser hija única hasta el momento, aún así Rindou la consiente y mima mucho, cuando los llaman a cenar llegan al comedor tomados de las manos, Ran no mira con buena cara eso y de inmediato va a intervenir.
- Oye mocosa... déjalo. El es mi hermano, no tuyo - Ran separa bruscamente las manos de los niños y jala a Rindou.
- Ran... espera - Rindou intenta que su hermano se detenga.
- L..lo siento - Keiko dice encogida en su sitio y temblando un poco.
- Nada de “lo siento”, me quitaste a mi mamá, a mi papá y ahora también quieres llevarte a mi hermano, ¡eres muy egoísta! - Ran le grita a la niña.
Keiko solo puede sollozar y jugar con sus dedos.
- ¿No dirás nada? Eso solo me hace ver que patética eres - Ran no para y de la mesa toma un vaso, deja caer todo el contenido en la cabeza de La Niña. Por suerte solo era agua. - así te ves aún más patética.
- ¡Ran! - Rindou regaña a su hermano y se separa, se acerca a su hermana - Keiko...
- L..lo siento - vuelve a repetir La Niña entre sollozos antes de correr a su habitación.
- ¿Keiko? Oye, ¿a donde vas? - el padre dice al entrar al comedor y ver pasar a toda velocidad a su hija menor - Ran... que hiciste.
- Solo lo que merece - dice antes de cruzarse de brazos y desviar la mirada.
- Un día te vas a arrepentir de tratarla así Ran. Solo espero que no sea demasiado tarde cuando eso pase - el padre suspira antes de ir tras su pequeña.

10 años...
-Mami... - Keiko solloza a todo pulmón sobre la tumba de su madre. Rindou está junto a ella sosteniendo su mano y dándole apoyo.
Aunque el chico jamás llamó “mamá” a la mujer. La aprecio mucho, porque a diferencia de su madre, Midori siempre le curo las rodillas raspadas o fue a todos sus eventos escolares, aún no entiende porque Ran insiste en seguir a una mujer a la que ni le interesan.
Midori aguantó fuertemente su enfermedad, luchó para mantenerse siempre vivaz y alegre, pero el día más temido por su esposo llegó, el hombre está devastado, pero sabe que quien resentirá mucho más eso es su pequeña niña, así que se mantiene fuerte por ella.
Keiko cambio mucho en esos cortos dos años, gracias a los constantes desprecios de Ran dejo de sonreír más seguido, no hacía ruido cerca de su hermano mayor y si veía que Ran iba hacia Rindou y ella, simplemente se alejaba de ambos, empezó a ser solitaria y a dejar de frecuentar a su hermano mediano.
Rindou jamás peleó con Ran, pero el sabía que gracias a las indiferencias de su hermano mayor, la pequeña Keiko estaba dejando de ser esa linda Estrella que conoció hace dos años.
Ikki permitió que Keiko llevara las cenizas de su madre a su habitación en vez de poner un altar tradicional como deberían, la dejara tenerlos ahí mientras La Niña se recupera, pero el también sabe que algo anda mal con su niña y que no ha sido la misma desde hace tiempo.
Keiko vio como su madre se volvía débil con el paso del tiempo, como su cabello se caía y sufría por los miles de medicamentos y terapias que debía pasar, La Niña evitó meterse con su hermano mayor sobre todo para ahorrarle disgustos a sus padres que estaban enfocados más en otras cosas en esos momentos, sus momentos de salvación fueron encerrarse en su baño y sentir el ardor de sus muñecas mientras pasaba la navaja por ellas.
Todo eso permanece oculto de sus hermanos y de su padre, gracias a que se un tiempo en adelante se dedicó a usar mangas largas aún habiendo temperaturas tan altas.
Pero ahora que su más grande tesoro desapareció siente que no necesita estar más en ese mundo.
Una semana después de la muerte de su madre Ran comenzó a notar extraños comportamientos de su hermana menor, si bien aún le molesta, sintió algo de lastima y culpa por ella al verla llorar tan desgarradoramente a su madre. Comenzó a notar que La Niña dejó de comer las cantidades de siempre, incluso notó que tenía más ojeras y que se veía incluso más delgada y débil. Eso le preocupo verdaderamente esta vez, pero no dijo nada, grave error.
Una semana después, mientras ambos hermanos varones jugaban videojuegos, Ikki sale casi a toda prisa y arreglando su traje.
- Chicos, por favor, cuiden de Keiko, tengo que ir a entregar unas cosas y regresaré lo más pronto posible - dice apurado.
- ¿Porque lo haces tú si eres el jefe? - Ran dice perezosamente.
- Aun siendo el jefe a veces es bueno hacer las cosas por ti mismo, vigilen a Keiko... no ha salido en todo el día de su habitación, si se siente mal llamen al doctor familiar, no tardaré - termina de decir y sale a toda prisa de la casa.
- Uh... papá siempre está ocupado - Rindou dice curioso.
- Si... - Ran murmura y se estira - creo que ya va siendo hora de que la mocosa salga de su cuarto.
- Hasta cuando la vas a tratar así de mal, es nuestra hermana y debemos protegerla - Rindou niega con la cabeza.
- Es una mocosa - Ran se encoge - ¿no la has notado más rara de lo normal?
- Si... lo qué pasó con Midori la dejó muy mal, es entendible, al menos nosotros tenemos a nuestra madre aun - Rindou se encoge.
- Mmhh... irás por ella ¿no? Te acompaño, creo que va siendo hora de que madure y empiece a conocerla un poco más - Ran dice y sonríe a su hermano.
- Sabia que ibas a caer por ella - Rindou sonríe - ven, su habitación es demasiado tierna, escogió un lindo color lila para las paredes y tiene un montón de peluches - Rindou lleva a su hermano a la habitación de La Niña - que raro... debería estar aquí.
- Hay luz en el baño, tal vez esté ahí - Ran señala la puerta dentro de la habitación - oye... mocosa, ¿estás ahí?
- No le digas mocosa - Rindou hace un puchero y toca la puerta - Kei... ¿te sientes mal?
Ambos hermanos esperan a que conteste pero nadie contesta, ni si quiera se escucha un ruido.
- Tengo un mal presentimiento hermano - Rindou dice algo temeroso.
- Haste a un lado - Ran aparte a su hermano y de una patada bota la puerta.
- ¿Kei? - Rindou entra y abre la puerta de la bañera - ¡Keiko! ¡Ran, llama a una ambulancia!
- ¿Que...? - Ran no entiende pero luego abre los ojos impresionando y en shock.
Keiko está en la bañera, pálida y con un líquido carmesí rodeando toda el agua, líquido que sale de sus muñecas.
- ¡Ran! La ambulancia - Rindou dice sollozando y presionando las muñecas de La Niña para que dejen de sangrar.
-Si - Ran sale corriendo al teléfono y llama a emergencias.
Los paramédicos no tardaron en llegar, como no hay un tutor que vaya con La Niña, llevaron a ambos hermanos, en el camino se pusieron en contacto con el padre de los tres.
Los niños se quedaron en la sala de espera, Rindou llorando preocupado y sintiéndose culpable por descuidar a su hermana y Ran... aún peor que su hermano menor, más culpable por jamás preocuparse en conocer a su hermanita, a su mente llega el recuerdo de cuando se conocieron, el como La Niña quería abrazarlo y el solo la empujó y la desprecio. Sin notarlo empieza a llorar en silencio, porque lo que su padre alguna vez le dijo cala profundo en su corazón, se arrepiente y mucho. Solo ruega por que su hermana se recupere.
- Familiares de Keiko Kobayashi - dice el médico varias horas después, Ikki abandonó la oficina y corrió al hospital. Se encargó de abrazar y contener a sus hijos.
- Es Haitani - dice Ran antes de que su padre conteste.
- ¿Perdón? - dice el médico confundido.
- Es Keiko Haitani - repite Ran con los ojos húmedos y el ceño fruncido bajo la mirada sorprendida de su padre y hermano menor.
- Lo siento... me dieron el expediente antiguo - dice el médico avergonzado - Keiko Haitani.
- ¿Como está? - Ikki pregunta tenbloroso.
- Tiene mucha suerte, pudimos detener la hemorragia a tiempo, le administramos una bolsa de sangre para que se recupere, pero debo decirle que presenta muchos síntomas de anemia, además que seguramente tiene una depresión seria - el doctor explica con pesar, es doloroso ver a una niña fan pequeña sufriendo asi - la llevamos a una habitación asi que pueden ir con ella ahora, despertará hasta mañana.
- Muchas gracias - Ikki dice sollozando de alegria porque su niña está viva - vamos a ver a su hermana - les dice a sus hijos.
Rindou se adelanta y casi que corre a la habitación, al entrar corre hasta la cama y solloza escondido en las sabanas junto a su hermana. Ran solo se queda parado en la puerta, le duele ver a una niña tan frágil conectada a esos miles de tubos.
- Vamos Ran, entra, no te quedes aquí parado - Ikki sostiene a su hijo por los hombros y lo lleva dentro.
Entre los tres acomodan los sillones para que puedan descansar bien y estar cerca de Keiko.
Cuando Ikki y Rindou se quedan dormidos Ran se sube a la cama con Keiko y toma su mano, solloza en silencio.
- Perdóname Kei... prometo que seré un mejor hermano a partir de ahora, pero no nos dejes, harás llorar a Rin - dice bajito El Niño.
- ¿Ran? - dice entrecortado y bajito La Niña.
- Kei... no te fuerces, debes descansar - Ran le acaricia el cabello.
- Perdón - solloza Keiko.
- No... no digas nada, quien debe pedir perdón soy yo - dice igual sollozando.
- Quería ver a mamá... - comienza la pequeña y Ran la mira horrorizado - pero cuando la alcance, me dijo que me estabas buscando, que querías conocerme y hacer las pases conmigo, no pude irme sabiendo que dejaría una horrible espina en ustedes. Es cierto? Quieres conocerme...
- Eres mi hermana ¿no? - Ran dice y abraza a la pequeña.
Keiko deja salir con más fuerza sus lágrimas y se acurruca en Ran.
- No te vayas Ran, quédate aquí conmigo - dice Keiko perdiendo fuerzas por el cansancio y las emociones.
- Aqui estaré cuando despiertes Kei - Ran deja un besito en la frente de La Niña y ambos se acurrucan juntos para dormir.
Ikki no cabe de la emoción al otro día por ver a sus hijos durmiendo juntos. Y Rindou aunque está contento porque sus hermanos al fin sean unidos, el también quiere dormir junto a su hermanita. Así que yendo del otro lado, se abraza a Ran y dejan a Keiko siendo aplastada por ambos con ella en medio.
Las cosas parecen ir mejorando para esos tres hermanos que ahora se amarán más que nunca.
Continuará...
