1/1
Zee Pruk jadeó contra la boca de NuNew, sintiendo el agua a su alrededor agitarse al ritmo de los movimientos de su mano.
—Hia, mgh, si, justo así —gimoteó NuNew, aferrándose a su cuello con fuerza, mientras lo miraba directo a los ojos.
Zee sintió que se ahogaba al recibir esa mirada. Normalmente, los ojos de NuNew no expresaban nada más que pura adoración e inocencia, el marrón de sus orbes asemejandose a un pozo de chocolate derretido por su dulzura y calidez. Sin embargo, en ese momento sus ojos le miraban con un hambre voraz y casi animal, con las pupilas tan dilatadas que sus ojos parecían ser completamente negros, peligrosos, listos para absorverlo por completo.
—Nhu… —gimió, apretando su agarre alrededor de sus pollas, sintiendo sus carnes sensibles restregarse una contra la otra en un vaivén desordenado.
NuNew gimió ruidosamente y balanceó sus caderas al ritmo de los movimientos de la mano de Zee, mientras enterraba sus uñas con ímpetu en la piel enrojecida de su cuello, luciendo totalmente perdido en el placer.
El agua a su alrededor se agitó todavía más, salpicando sus pieles y dejandolas aún más mojadas, las gotas deslizándose por sus cuerpos como perlas brillantes bajo la tenue luz de la luna. Estaba oscuro, Zee Pruk apenas podía distinguir el rostro de NuNew en medio de esa oscuridad, pero lo poco que lograba ver era magnífico.
Tenía una expresión salvaje, con sus mejillas regordetas completamente sonrojadas y sus gruesos labios brillosos, hinchados y rojos de tanto besarlos.
Era arrebatador, simplemente hermoso.
—Más rápido, Hia —gruñó NuNew, deslizando sus esbeltos y juguetones dedos por el brazo de Zee Pruk, trazando un tentativo recorrido hasta su cintura, donde hundió sus uñas con saña—. T-tienes que hacerme venir rápido, no quieres… no quieres que alguien más nos vea, ¿cierto? —susurró cerca de su oído, arrastrando sus uñas por la piel de los costados de Zee Pruk, arañando con intenciones de dejar marcas visibles.
Zee Pruk negó inmediatamente, casi con desesperación, mientras aceleraba el ritmo de su mano, masturbandolos a ambos más rápido, ahogandose ante la sensación de la gruesa polla de NuNew restregandose contra la suya.
NuNew tarareó con aprobación ante el cambio de ritmo y empujó sus caderas a la par de los tirones de Zee Pruk, follando su puño mientras sus piernas se apretaban con más fuerza alrededor de las caderas de su novio para no deslizarse fuera de su alcance. Sin dejar de moverse, acercó su boca al cuello de Zee y lamió una larga extensión de su piel mojada, probando su sabor con deleite y escuchando el suspiro entrecortado que Zee dejó salir ante su gesto.
Era una fortuna que estuvisen dentro de la piscina, porque eso hubiese bastado para que las rodillas de su Hia temblaran y cedieran contra el suelo, pero por suerte el agua evitaba que el peso de NuNew afectara sus rodillas temblorosas.
Así que NuNew repitió la acción, atacando el cuello de Zee Pruk con besos, chupones y una que otra lamida, probando sin cansancio aquella piel que ya conocía de memoria, raspando sus dientes en los puntos exactos que provocarían gemidos ruidosos en Zee.
—Rápido, Hia, nos van a atrapar —tarareó contra la piel enrojecida de su cuello, mientras una sonrisa temblorosa delineaba sus labios hinchados—. Alguien podría vernos… verme desnudo —molestó, sabiendo que aquello significaba el peor de los casos para su novio.
Zee Pruk, por su lado, apoyó la frente contra el hombro blanquecino de NuNew y aspiró aire con fuerza por la boca, mientras sus dedos se envolvían un poco más apretados alrededor de ambas erecciones, su palma subiendo y bajando en un estimulante ritmo mientras la carne sensible creaba una fricción maravillosa gracias al agua de la piscina. Uno de sus dedos acarició con sutileza la cabeza de la erección de NuNew, jugueteando con la punta mientras escuchaba los gemidos y gruñidos de NuNew contra su piel.
Podía sentir su orgasmo cerca, demasiado cerca. Su piel estaba erizada y sensible, su vientre bajo se tensaba con cada espasmo de placer y el movimiento de sus manos se había vuelto desordenado, desastroso. Podía sentir los labios de NuNew encima, succionando la piel de su cuello de una manera que seguramente le dejaría marcas para ocultar a la mañana siguiente. Pero también sentía sus manos, acariciando y arañando su piel, como si no le bastara con marcarlo a chupetones, sino que también necesitaba ver las huellas de sus uñas en él para recordarle a todos que Zee Pruk Panich le pertenecía, aunque en realidad nadie más que ellos verían esas marcas.
Daba igual, NuNew aún así sonreiría orgulloso de ver el cuerpo desnudo de su Hia lleno de sus huellas, como el mocoso posesivo que era.
Sus caderas temblaron cuando, de repente, los dientes de NuNew se clavaron en su hombro, presionando la carne hasta que ardió. Zee Pruk tuvo que aferrar su mano al borde de la piscina para no perder el equilibrio y, una vez estabilizado, apretó con más firmeza el cuerpo de NuNew contra las baldosas, atrapandolo entre su cuerpo y la pared para aumentar la velocidad de su mano, masturbandolos desesperadamente para alcanzar el orgasmo de una vez por todas.
No hizo falta mucho, a decir verdad, pues en cuanto sintió los dedos de NuNew deslizarse de su cintura hasta la carne firme de su trasero rozando su dedo medio entre la piel sensible cerca de su agujero apretado, Zee sintió un espasmo recorrerle el cuerpo y luego el orgasmo azotó su cuerpo, liberando una abundante carga de esperma en el agua de la piscina.
«Uh, pobre de quién deba limpiar eso en la mañana» pensó con arrepentimiento.
Gimoteó bajo y cerró los ojos, sin dejar de masturbar a NuNew con su mano derecha, mientras que con la izquierda acariciaba uno de sus muslos con lentitud.
NuNew no tardó en correrse también, dejando caer su cabeza contra el hombro de Zee Pruk mientras gemía ruidosamente.
—Mhhhm, Hia, tan bueno. Tan, tan, tan bueno —susurró NuNew, acariciando los cabellos de Zee con lentitud, mientras más elogios salían de su boca con facilidad.
Amaba elogiar a su Hia, pero amaba aún más el rostro satisfecho y feliz que ponía su Hia al recibir sus elogios.
—Nhu, tú… ¿por qué tocaste allí? —preguntó Zee, luego de recuperarse de las replicas de su orgasmo, sus ojos luciendo vidriosos y algo desenfocados.
NuNew alzó una ceja y le miró burlón.
—¿Qué? ¿Solo tú puedes manosearme el culo, Hia? —rió, mirándole con coquetería.
—¡No! Nhu puede tocar todo lo que quiera —aseguró Zee, rodeandole la cintura en un abrazo apretado que provocó que sus pollas satisfechas chocaran contra la otra—. Es solo que yo nunca… Es decir, yo siempre…
NuNew sonrió aún más grande y soltó una risita burlona, antes de desenredar sus piernas de la cadera de Zee para poder pararse por sus propia cuenta en la piscina. Una vez se aseguró de que sus piernas ya no temblaban, se alzó sobre la punta de sus dedos y se acercó a Zee Pruk, susurrando contra sus labios:
—Que bueno, porque esto también me pertenece —Y le dió un apretón a su trasero, mientras le miraba con lujuria.
Zee Pruk se escandalizó ante esa declaración, pues NuNew nunca había actuado así con él, ni mucho menos lo había tocado así antes.
—¿Uh? ¿Acaso quieres intentar que sea yo quién…?
—¡Ey! ¿Quién anda ahí?
Zee no pudo terminar su frase, pues el grito del vigilante del hotel lo paralizó en su lugar. Ansioso, subió su traje de baño por sus piernas y acomodó también el de NuNew, antes de nadar a la orilla con desesperación, sin dejar de jalar a NuNew con él.
—¡La piscina está cerrada, no deben estar aquí!
Zee no tardó en salir del agua y, sin mirar atrás, corrió lejos de allí con NuNew pisándole los talones, mientras sentía la adrenalina dispararse por su torrente sanguíneo.
Uh, ¡no debió hacerle caso a NuNew y su idea exhibicionista de masturbarse en público! Eso había estado demasiado cerca.
Una vez regresaron a la recepción del hotel, realentizaron sus pasos hasta que Zee Pruk pudo respirar con facilidad, sintiendo el latido desenfrenado de su corazón golpear su caja torácica.
De repente, la risa aguda y dulce de NuNew se hizo presente y Zee Pruk no pudo evitar mirarlo como si se hubiese vuelto loco.
—¡Eso fue divertido, Hia! —carcajeó, sosteniendo su barriga mientras más risas escapaban de sus labios.
—¡Nos pudieron arrestar por exhibicionismo, Nhu! —susurró Zee entre dientes, mientras caminaba hacia el ascensor para regresar a su habitación.
—Eso no le quita lo divertido —rió, apoyándose contra el hombro de Zee mientras las risas disminuían poco a poco—. ¿Qué acaso no te gustó? ¿La adrenalina de poder ser descubiertos?
Zee Pruk no respondió, lamentándose por tener un novio lleno de ideas alocadas. Pero, por sobretodo, lamentándose por ser incapaz de no cumplir sus caprichos y mimarlo en todo, incluso con sus ideas más peligrosas.
—Si, pero preferiría que tuvieses fetiches menos arriesgados y que no impliquen tener que desnudarme en vía pública, Nhu —resopló, pero aún así atrayendo a NuNew por la cintura para abrazarlo.
NuNew guardó silencio y Zee Pruk creyó que sería el fin de su conversación, pero de repente sintió los labios llenos y húmedos del hombre más joven pegarse a la piel de su garganta, quitándole la respiración.
—¿Y qué piensas de dejar que yo te folle a ti, Hia? ¿Mhmm? Déjame intentarlo.
Zee supo que serían unas largas, largas, vacaciones llenas de primeras veces las que lo esperaban.