Prólogo
Yo no quería esto.
Yo no había pedido nada de esto, ni las joyas, ni los vestidos elegantes, ni mucho menos había pedido éste tonto matrimonio arreglado.
Sabía que algún día pasaría, después de todo eso es normal entre la gente de alto rango en la sociedad, al llegar a cierta edad tus padres te comprometen con quién ellos consideren que es mejor opción...
O eso pasa si eres mujer. A los hombres se les tiene permitido escoger esposa libremente, en cambio las mujeres tenemos que vivir encadenadas -no literalmente- a los hombres que nos escojan, siempre y cuando nuestros padres los consideren apropiados.
Tampoco se nos permite acercarnos a la gente de clase baja, mi madre me ha dicho que tienen demasiada suciedad y piojos, animales diminutos que suelen vivir en el cabello de la gente. Además de que dice que tienen plagas grandes de toda clase de insectos o animales desagradables, como las ratas.
Ella dice que su forma de vestir es muy mal vista para nuestra sociedad, aunque cuando los veo solamente veo ropa igual a la de nosotros pero más desgastada y vieja, algunas veces incluso está remendada.
Bueno, volviendo al tema principal, el matrimonio arreglado es la cosa más cruel -y horrorosa para muchas- que los hombres inventaron.
Mis padres siempre me dijeron que no debía quejarme de todo lo que tenía, en especial mi padre, para él, el estatus social y económico es lo más importante del mundo, después de mi madre, claro.
Ellos dos también tuvieron un matrimonio arreglado, aunque parece más un matrimonio por amor, algo que no suele suceder demasiado, en cambio yo no parezco importarle tanto como mi madre, y no me quejo, así él se ocupa más de sus asuntos y quien me cría es mi madre.
Ella había sido excelente educandome, me enseñó a bordar, a ser excelente en los quehaceres del hogar, a ser organizada, respetuosa y amorosa. Sin embargo no me preparó para el tema del matrimonio.
Eso había sido inesperado para mí, no quería casarme, ni siquiera sabía quién era el hombre del que hablaban cada mañana, tenía miedo, no sabía si esa persona sería amable o agresiva, tenía bastante miedo.
Y eso fue lo que me llevó a la decisión de escapar una noche...