La carta
Hay cosas que no puedo cambiar, como la manera en la que mi corazón late desenfrenada y clandestinamente cuando estás a mi lado. Pero no solo causas ese efecto en mi corazón, es decir... no solo mi corazón es lo que late.
Endulzar mi mundo y mi sexualidad era algo que estaba fuera de tu alcance, pero lo conseguiste, conseguiste que me enganchara contigo.
Fantasear y suspirar se había convertido en una rutina, debajo de mis sábanas en la madrugada, cuando te pensaba. Estaba muy feliz, en la lejana cercanía de nuestras almas.
Pero no me bastó, quería más, quería acercarme, pero te vi con ella y mi mundo se volvió añicos. Estabas enamorado de ella, pero no por mucho tiempo.
Porque... donde yo ponía el ojo también ponía el amarre.