Uncontrollable
Autora: MaddieSagita.
Fandom: InuYasha
Parejas: Kagoya x Inusakuya.
Género: Drama.
Derechos: Los personajes no me pertenecen sino a Rumiko Takahashi.
Advertencias: AU, Genderbender, Acción, Sobrenatural, Asesinato, Gore.
Clasificación: Mayores de 15 años de edad.
Aclaraciones:
Esta historia es una adaptación al Genderbender de los capítulos 51 y 52 de la serie animada InuYasha.
Se encuentra dentro del mismo universo que Viajando contigo, Tomorrow, My Paradise, Festival escolar, Otra vida, Solo por ti y Bride.
Notas de la autora:
¡Hola! Otra vez yo jejeje. Ahorremos las excusas y mejor disfruten el cap.
A leer!!
*
El lado secreto de mi, el que nunca te dejaré ver
Lo encierro pero no puedo controlarlo
Aléjate de mi, la bestia es fea
Siento la rabia y no puedo aguantarla
Araña las paredes, el clóset, los pasillos
Ha despertado y no puedo controlarlo
Escondido bajo la cama
En mi cuerpo
Y en mi cabeza
¿Por qué nadie viene y me salva de esto y hace que termine?
Lo siento muy profundo
Debajo de mi piel
¡Debo confesar que me siento como un monstruo!
Odio en lo que me convertí...
—Monster, Skillet.
-Sabes Inusakuya, creo que has madurado mucho.
Inusakuya, quien había estado mirando distraídamente el cielo hasta ese momento, frunció el ceño y miró al joven arquero.
-¿Ah? ¿De qué estás hablando?
-Te estoy alagando. Lo importante es que salvaste la vida del pequeño Kohaku.
-Keh. Lo único que no quiero es que Naraku no se salga con la suya. Al ver que recuperó a ese niño con vida lo más seguro es que se haya arrepentido por lo que hizo.
Kagoya sonrió enternecido.
"Actúa como si no le importara".
-Además-continuó ella, desviando la mirada con un leve sonrojo en sus mejillas-No se atrevió a matarte, por eso no le hice nada.
El aludido alzó las cejas con sorpresa.
-¿Eh?-parpadeó-¿Te preocupaste por mi?
-Por supuesto que sí, tonto, pero no te emociones. Simplemente creo que sería molesto no contar con tu habilidad para ver los fragmentos de la perla.
Kagoya suspiró.
-De acuerdo. La verdad yo también me preocupe mucho, pero por ti. Tardaste en llegar, sabes.
-No tienes que preocuparte por mi, no soy tan débil-respondió, fijándose en el brazo herido del chico del futuro. Una punzada de culpa presionó su corazón-Te duele ¿cierto? Lo revisaré.
Kagoya se sonrojó hasta las orejas al sentir el calor del cuerpo de Inusakuya apoyado en su brazo mientras intentaba retirar el vendaje para revisar la herida. El arquero podía sentir perfectamente la forma redondeada de sus senos frontándose involuntariamente en su brazo herido con el menor movimiento de la chica de cabellos plateados, causando reacciones para nada santas en él.
-¡A-Ah no te preocupes!-exclamó alarmado-¡Ya estoy mejor!-dijo tratando de apartarla, pero la hanyou se aferró.
-¿Pero qué dices? Debes tener mucho cuidado, si no podría empeorar Kagoya.
-N-No es tan grave, tranquila.
-Pues yo no lo creo, muéstrame.
-¡Te digo que estoy bien!
-¡Seguro estás mintiendo!
-¡Que no, Inusakuya!
Tan enfrascados estaban en su discusión que no se dieron cuenta de la presencia de Sango y Shippo en el lugar, quienes carraspearon para llamar su atención. Al reparar en ellos, ambos jóvenes se separaron rápidamente.
-Perdón, solo venía a darles las gracias.
-¿Eh?
La pareja se miró.
-¿Agradecernos por qué, Sango?
La exterminadora le sonrió a su amiga.
-Muchas gracias por estar conmigo, Inusakuya, Kagoya-explicó y luego giró para dejarlos solos.
-Disculpen la interrupción.
Al quedarse solos de nuevo, Inusakuya miró con extrañeza al chico.
-¿Gracias por estar con ella? Pues es lo más lógico ¿no?
Kagoya le devolvió la mirada y le sonrió con dulzura, estirando la mano para acariciar su mejilla.
"Has cambiado Inusakuya, de alguna forma me pareces más hermosa."
-¿Kagoya?
-No es nada. Andando-dijo, poniéndose de pie y tendiendole la mano a la hanyou-Aún tenemos un largo camino que recorrer.
Inusakuya asintió y tomó la mano que le ofrecían para ponerse de pie también y retomar su camino.
-Sí.
Casi al medio día, el grupo de amigos se encontró caminando muy cerca de una aldea cuando unos extraños alaridos llamaron su atención. Inusakuya se puso en alerta de inmediato.
-¿Qué fue eso?
-Alguien está gritando.
Al instante un niño apareció corriendo del otro extremo del camino luciendo muy asustado.
-¡Aaahhh!
-¿Qué le pasa a ese niño?
-¡Mi abuelo! ¡Ayuden a mi abuelo!
-¿Un monstruo?-exclamó la hanyou desplegando sus garras y echando a correr en dirección de donde venía el menor-¿Qué le pasó a tu abuelo? ¿Hacia dónde se fue el monstruo?
Inusakuya no esperó respuesta y comenzó a saltar entre los campos de cultivo, olfateando y mirando a todos lados en busca del supuesto monstruo sin hallarlo. Finalmente se detuvo frente a una colina y frunció el ceño.
-No percibo ninguna presencia extraña-dijo para sí misma.
Justo en ese momento una voz llamó su atención desde la cima, donde pudo ver a un hombre mayor colgando de cabeza.
-¡Auxilio! ¡Aquí estoy! Creo que pise mal y me resbalé, ¡ayúdenme!
La hanyou sintió un tic en el ojo.
-¿Qué qué?
¿Esa era la emergencia? Esto tenía que ser una broma.
-¡Inusakuya!
La aludida giró para ver a Kagoya pedaleando de prisa hacia ella, deteniéndose solo cuando estuvo a su lado.
-¿Y el monstruo?
-No hay ningún monstruo. Vámonos.
-¡Ayuda por favor!
Kagoya miró mal a la chica y luego le sonrió al anciano en problemas.
-Descuide señor, lo ayudaremos-lo tranquilizó el estudiante, dejando su bicicleta en el suelo-Inusakuya, ayúdame a ponerlo en mi espalda. Lo cargaré de vuelta a su aldea.
-¿Ah? ¿En serio? No tenemos tiempo para esto.
-Pues no me voy a ningún lado sin ayudarlo, así que tú decides
-Tsk-gruñó-Eres una molestia.
Más tarde, el ambos jóvenes estaban de vuelta con sus amigos, quienes amablemente los acompañaron de regreso a la aldea del anciano y su nieto.
-Gracias por su ayuda-dijo el adulto mayor.
-Argg. Pensé que era un monstruo y solamente resultaron ser estás raras personas-se quejaba la hanyou, quien caminaba a lado de Kagoya llevando su bicicleta.
-Ya te ves bien, abuelo.
-No saben cuánto les agradezco que me hayan ayudado justo cuando me lastimé el pie. Además se toman la molestia de llevarme hasta la aldea.
-Descuide, ayudar a las personas fortalece y alimenta el alma. ¿Verdad, señorita Inusakuya?
-Cállate-masculló la chica.
-Estoy muy agradecido con ustedes.
-Allí está la aldea-señaló Shippo.
Kagoya alzó la mirada.
-Es cierto, se ve desde aquí.
El arquero apresuró el paso. Minutos después bajó con cuidado al anciano y recuperó su bicicleta que la hanyou le había hecho el favor de llevar por él mientras cargaba al mayor.
-Señor, cuídese mucho-le dijo mientras se montaba en ella.
-Muchas gracias joven sacerdote, y a usted también señorita perro-respondió el pequeño con una enorme sonrisa.
Inusakuya tuvo otro tic en el ojo.
-¿"Señorita perro"?
-En agradecimiento les daré un tesoro.
El niño buscó entre sus ropas su posesión más sagrada y luego se acercó a la hanyou para ponerla en su mano.
-Adiós y gracias de nuevo.
Kagoya agitó su mano en despedida mientras Sango y Miroku rodeaban a la hanyou con curiosidad.
-¿Qué te dio el niño, Inusakuya?-preguntó Sango.
-Una piel de serpiente.
-¿Qué? ¿Una piel serpiente?
-Uy, qué envidia me da Inusakuya. Regálamela ¿sí? Regálamela.
La chica de cabellos plateados chasqueó la lengua y le entregó la piel al zorrito, quien chilló fascinado.
-¡Gracias!
-Sí, como sea, vámonos ya.
Bufó, cruzando los brazos y echando a andar de vuelta al camino principal. Kagoya y sus amigos la siguieron.
-Qué coraje-masculló Inusakuya, una vez se habían alejado lo suficiente-No tenemos tiempo para estar ayudando a todas las personas.
-No nos costaba nada ayudarles, Inusakuya.
-El hacer una buena acción debería darte felicidad, Inusakuya-dijo Sango caminando detrás de ella.
-Ket.
La hanyou estuvo a punto de responder a eso cuando un aroma bastante familiar inundó el aire. La chica se detuvo abruptamente y volvió la mirada en dirección a donde provenía el olor.
-¿Inusakuya?-la llamó Kagoya y Sango se acercó.
-¿Qué sucede Inusakuya?
-Huele a sangre humana.
-¿Qué?
-Y al parecer son demasiados.
La hanyou alzó la mirada más allá de sus amigos, haciendo que ellos también voltearan, dándose cuenta de que había una gran humereda saliendo de la aldea que habían visitado minutos antes.
-Hay mucho humo-dijo un preocupado Miroku.
-Es en esa aldea donde vive el anciano y el niño que rescatamos.
"Alguien o algo los atacó"
. Sin perder tiempo, Inusakuya echó a correr de vuelta siendo seguida por Kagoya en su bicicleta y sus amigos. Más adelante vieron al niño que ayudaron tambaleándose hacia ellos con una flecha clavada en su hombro.
-¡Mira, es el niño!
Kagoya se adelantó y frenó su bicicleta para atender al pequeño, quien terminó desplomándose en sus brazos.
-A-A mi abuelo lo...
-¡Resiste!
-¡¿Estás bien?!-preguntó un asustado Shippo.
-...a-ayudenos...
Inusakuya se acercó.
-Kagoya, cura la herida de ese niño.
-Lo haré.
-Excelencia, por favor quédese aquí y protejalos-pidió Sango cambiándose rápidamente a su traje de exterminador.
El monje asintió.
-Está bien, pero, ¿están seguras de ir solas? Me parece peligroso, tal vez uno de nosotros debería...
-No se preocupe, estaremos bien. Seguramente se trata de bandidos ya que no percibimos ninguna energía maligna.
-Bien, pero...
-¡De prisa, Sango!-la apuró la hanyou retomando la carrera.
La exterminadora la siguió.
-¡Sí!
-¡Tengan cuidado!-gritó Kagoya, sacando las vendas de su mochila.
-Supongo que nos toca esperarlas.
Kagoya lo miró de soslayo.
-No, las alcanzaremos tan pronto como termine de curar a este niño.
"Tengo un mal presentimiento."
Un intenso incendio consumía la aldea, ambas mujeres podían verlo desde lejos, las chozas estaban destruidas o quemadas, los cadáveres de los hombres estaban regados por todos lados y las mujeres, particularmente las más jóvenes, estaban reunidas en un rincón mientras varios sujetos con armaduras saqueaban el lugar y remataban a los heridos.
-Me gustó mucho esta aldea-dijo uno de ellos a su compañero.
-Nos quedaremos aquí hasta que terminemos con toda la comida.
-¡Reúnan a las mujeres en un solo lugar! Si se escapan, matenlas.
Las jóvenes chillaron y soltaron a llorar desconsoladas. Una de ellas miró hacia la hanyou y a la exterminadora, quienes se acercaban al lugar. Su rostro palideció y comenzó a hacerles señas desesperadamente para que se alejaran de ahí, si los hombres las veían tendrían en mismo destino que ellas.
Sin embargo, pese a haberla visto, ni Inusakuya ni Sango dieron media vuelta y continuaron hasta llegar con los soldados.
-¡Son bandidos!-dijo Sango lanzando su bumeran para derribar a varios de ellos.
-¡Me las pagarán!-rugió la hanyou.
Inusakuya desenvainó su espada, saltó e intentó a atacar a uno de ellos, pero el peso de su espada terminó por llevarla al suelo, partiéndolo y enviando una poderosa onda que lanzó a varios bandidos lejos de ahí.
"Otra vez. Maldito Totosai"
, gruñó en su interior. Decidió sacar provecho de esto y miró amenazante a los hombres.
-¡A un lado malditos! Díganme, ¿quién es su jefe?
-Inusakuya-llamó Sango, atrapando su su arma de regreso-Presiento que no está lejos.
-Sí, puedo olerlo. Un monstruo está con ellos...
Una risa desagradable interrumpió a la chica de cabellos plateados, quien alzó la mirada hacia el recién llegado. Los bandidos abrieron paso y un hombre montado en un caballo blanco cargando una enorme hacha en su hombro apareció ante ellas.
-Mujer-habló él mirando despectivamente a las amigas-¿Qué hace una linda chica como tú con una espada tan poderosa en sus delicadas manos? Es un desperdicio, una mujer tan pequeña y frágil no puede manejar su poder como se debe.
-Bastardo, tú eres el monstruo. Mejor dime tú qué haces con estos bandidos.
Los soldados jadearon con sorpresa.
-¿Qué dijo? ¿Que nuestro general es un monstruo?
-Qué tonterías está diciendo esa mujer.
Antes de que los murmullos continuaran, el general volvió a hablar.
-Te lo advierto mujer, entregame esa espada y rindete a mi, entonces prometo ser bueno contigo.
Sango, detrás de ella, apretó el bumeran en sus manos.
-Ten mucho cuidado con él, Inusakuya, no es cualquier youkai.
-Hmphs. ¿Acaso crees que dejaré que ese maldito me gane?
El hombre miró a la otra chica y frunció el ceño.
-Un exterminador. ¿Acaso vienes a matarme?
-Lo haré, no lo dudes-respondió Sango con altanería.
-Eso ya lo veremos-escupió, regresando su atención a la hanyou-En cuanto a ti mujer, si no quieres rendirte por tu voluntad y entregarme esa espada tendré que ponerme rudo contigo.
-Ja ja. No me hagas reír, ¡inténtalo si es que puedes! ¡Tú no me asustas!
Sango frunció el ceño al ver a su amiga desafiar tan confiadamente al youkai y no pudo evitar sentir miedo por ella.
"Inusakuya todavía no puede dominar la espada por el gran peso que tiene. Si pelea con ese sujeto así, lo más probable es que termine lastimada."
-Inusakuya, tal vez deberías...
-Ahora no Sango-gruñó ella, intuyendo lo que la exterminadora iba a decirle y miró al youkai-Te quitaré ese disfraz...-comenzó haciendo un enorme esfuerzo por levantar a Tessaiga-¡para que todos vean tu horrorosa cara!
Inusakuya saltó al ataque y su espada chocó con la poderosa hacha del general. La colisión fue tan fuerte que el hacha se hizo pedazos y el youkai tuvo que saltar de su caballo cuando la hanyou amenazó con cortarlo.
-¡General!
-¡Esa mujer rompió el hacha del general!
-¡Ja! Te lo merecías, maldito-se burló Inusakuya.
Su adversario sonrió.
-Ya veo que tienes mucha fuerza para ser tan pequeña, estoy muy impresionado, y veo que esa espada tuya tiene un excelente filo. Qué bien, premio doble.
-Qué bueno que te das cuenta rata miserable-escupió con rabia-Porque si crees que voy a entregártela o a ceder a tus asquerosos deseos, estás muy equivocado-alzó su espada y se lanzó al ataque de nuevo-¡Prepárate para morir!
El youkai miró de soslayo a las mujeres reunidas detrás de él.
-Necesito un buen escudo-dijo cínico y tomó a una de las jovencitas para luego arrojarsela a Inusakuya, quien abrió los ojos por completo.
-¡¿Qué haces?!
-¡Cuidado Inusakuya!
La hanyou no tuvo tiempo de esquivar a la humana y terminó en el suelo por el impacto.
-¡Kyaa!
-¡Inusakuya!
Ignorando a su amiga, la aludida sacudió levemente a la joven encima de ella.
-Oye, ¿estás bien?
La chica miró débilmente a la menor.
-...n-niña...hu-huye...-susurró antes de caer inconciente.
-¡Oye, no te duermas!
El monstruo aprovechó eso para acercarse. Tomó a la humana y la arrojó a un lado como se tratara de un costal de papas, para luego centrar su atención en la hermosa hanyou de cabellos plateados y ojos dorados que yacía en el suelo.
-¡No te atrev-¡ngk!
-Te tengo-sonrió él sujetándola del cuello.
-¡Aggkk!-se quejó Inusakuya tratando de deshacer el agarre-¡S-Suél-tame!
-Jujuju. Eres muy hermosa, debes ser suculenta mmm.
El general se relamió los labios y pasó su larga lengua por el rostro de la chica, causándole asco.
-¡Déjame!
-Sabes, nunca me he comido a una hembra tan agresiva, pero apuesto que debes ser exquisita.
-¡Inusakuya!-gritó Sango arrojando su bumeran-¡Sueltala malvado!
El hombre soltó a la menor y retrocedió para esquivar el bumeran, no sin antes soplar un extraño polvo dorado a la chica mitad demonio, quien chilló de dolor cuando el polvo quemó su rostro.
-¡Jajaja! Son mis polvos venenosos
"¡¿Venenosos?!"
-¡Sango, aléjate!
-Yo me preocuparía más por ti, mujer-escupió el hombre atacándola con lo que quedaba de su hacha.
Inusakuya gritó desgarradaramente y se encogió sobre sí misma sujetándose el vientre.
-Es una pena, eras tan apetecible.
-¡Maldito!-gruñó, recogiendo su espada y lanzando otro ataque que el youkai esquivó con facilidad.
-Insisto, es una lástima que tan magnífica espada esté en manos tan inadecuadas. Ahora estoy más deseoso de tenerla-dijo y sopló más de su polvo venenoso con el cual tejió una telaraña que envolvió a la hanyou.
-¡Waahh!-gritó ella cubriéndose la nariz para evitar inhalar el veneno.
Al verla, Sango dejó a la joven inconciente y corrió a ayudarla.
-¡Inusakuya!
Sacó rápidamente los pergaminos sagrados que Miroku le había dado hace tiempo para combatir a los monstruos y los pegó en su bumeran, llegando con su amiga justo a tiempo para envolverla en sus brazos cuando las piernas de la hanyou finalmente cedieron.
-Resiste, Inusakuya-dijo poniendo el bumeran entre ellas para crear un soporte que mantuvieran las paredes venenosas del capullo que las envolvía lejos de su piel.
Sin embargo, la exterminadora sabía que eso no duraría mucho, por lo que tenía que pensar en una forma rápida de salir de ahí.
Afuera, el youkai rio victorioso, cortando los hilos que salían de su boca ante la atónita mirada de sus hombres.
-Nunca conocí mujeres más molestas, pero con eso ya no me causarán problemas.
-¿P-Pero qué es esto?
-G-General.
-¡Jajajaja!-rio, mirándolos de soslayo-¿Y a ustedes qué les ocurre? No me digan que les dio miedo enterarse de que soy un monstruo.
-¡No, de ninguna manera!
-Mientras usted sea fuerte nadie podrá detenernos, señor.
-Nosotros seguiremos con usted cómo siempre.
-¡Jajaja! Esas mujeres se lo merecían, tal vez así conozcan su lugar-se burló uno de los bandidos pateando el capullo.
Inmediatamente después cayó al suelo gritando de dolor para diversión de su general.
-Ja. Son capullos de veneno, sufrirán terribles quemaduras si los tocan-explicó y miró al interior-Seguramente de esas mujeres ya no queda ningún rastro. Es una pena, la más pequeña era muy hermo...¿Mm?-el youkai entrecerró los ojos, agudizando su mirada al capullo-No se han desintegrado. Claro, ya entiendo, han puesto un campo de energía con los pergaminos sagrados de ese bumeran.
Adentro, Sango trabó los dientes al monstruo, abrazando a la hanyou con un brazo y manteniendo su arma con el otro. Miró a su amiga prácticamente recostada en ella y temblando como una hoja, soltando leves quejidos que la preocuparon al extremo.
-¿Estás bien, Inusakuya? ¿Puedes moverte?
La menor chasqueó la lengua.
-P-Por supuesto, Sango. Y-Ya verás cómo destruiremos este capullo y...-dijo, pero al intentar levantarse sintió una punzada en todo su cuerpo-¡Ket!
-¡Inusakuya!
La hanyou alzó la mirada y gruñó al ver al youkai acercarse al capullo.
-Wajajaja. Veo que no se pueden mover, el polvo venenoso que te arrojé entró en tus heridas y contamina rápidamente tu exquisito cuerpo. Qué pena, tendrás una muerte lenta y dolorosa. En fin, alguien traiganme la espada.
-A la orden, señor.
Uno de los bandidos desenterró a Tessaiga y se la entregó a su general.
-¡Sujetó a Colmillo de Acero!
El youkai sonrió ante incredulidad de la exterminadora e intentó empuñar el arma, pero fue inmediatamente repelido por ésta misma. Ambas mujeres suspiraron con alivio.
"El campo de energía de la espada no dejó que la tocara"
, pensó Sango.
-¿General?
El hombre miró a la hanyou con molestia.
-Mujer, explícame, ¿qué significa esto? ¿Por qué no puedo sujetar tu espada con mi mano?
Inusakuya resopló.
-Mi gran Colmillo de Acero tiene el poder de elegir a su dueño. A lo que me refiero es que esa espada no puede ser tocada por un monstruo despreciable como tú.
-Ya veo. Entonces esa espada eligió las manos de un bandido común y corriente ¿a eso te refieres? La espada de una niña tenía que ser, por eso las mujeres no deberían jugar con armas.
-P-Pero señor, soy uno de sus mejores hombres.
El general miró fijamente a su soldado, pensando, para luego mirar de nuevo hacia las chicas dentro del capullo.
-Claro, ya empiezo a entender. Tú eres una mujer mitad demonio ¿cierto? Una hanyou. Que curioso, es la primera vez que veo a una, no creí que existieran siquiera-escupió y luego comenzó a reír-Jajajaja. ¡Esto sí que es gracioso! Una pobre niña híbrida como tú se atrevió a desafiar la ira de la poderosa bestia legendaria, Gatenmaru jajajajaja.
Al instante todos sus soldados comenzaron a reír también, causando que la hanyou apretara los puños.
"Mal.va.dos."
Mientras tanto, en el bosque, tanto Miroku como Kagoya iban a toda prisa hacia la aldea para reunirse con las chicas. El monje montaba a Kirara y el arquero pedaleaba con toda sus fuerzas en su bicicleta, transportando al niño que habían ayudado en la parrilla de atrás.
-Ya se retrasaron mucho, algo debió pasar en la aldea-dijo Miroku y Kagoya asintió de acuerdo.
-¿Estás bien?-le preguntó al pequeño que se aferraba a él para no caer.
-Me preocupa mucho mi abuelo, joven sacerdote.
"Y a mí Inusakuya"
, pensó y apresuró el paso, dejando atrás a su amigo.
-¡Espera Kagoya!
-¡Me adelantaré!
"Espero que estés bien, Inusakuya."
De vuelta en el capullo, Sango comenzó a sentir sus brazos entumecidos por mantenerlos en la misma posición, pero si se movía, aunque sea un poco, el poderoso veneno de Gatenmaru caería sobre ellas y desintegraría hasta sus huesos, algo que no podía permitir. Por sí fuera poco, desde hacía rato que su amiga hanyou no se movía y eso la tenía muy asustada.
-¿Inusakuya?
Ella no respondió. Sango miró sus heridas y tragó saliva.
"Las heridas de Inusakuya son muy graves. No se cómo saldremos de esta".
"Demonios. No puedo controlar mi sangre...¿será por el veneno?"
"Usé todos los pergaminos que me dio su excelencia para poner este campo de energía, pero a cada minuto su poder se debilita. No sé por cuánto más resista así."
-Disculpe general-habló el soldado que había recogido a Colmillo de Acero, reclamando la atención del youkai que observaba impasible a sus víctimas-¿Qué debo hacer con esta espada?
-Haz lo que quieras con ella-escupió furioso-No me interesan las espadas que no puedo utilizar.
Tantos problemas que le causó su dueña y al final ni siquiera podía empuñarla.
-Oh. Se lo agradezco mucho.
Encantado, el soldado recogió a colmillo y se reunió con sus camaradas, quienes lo felicitaron por su buena suerte, todo ante la impotente mirada de cierto anciano que aún seguía con vida.
-Tengo que entregarle...esa espada a su dueña...a como de lugar...-dijo el mayor.
Gatenmaru, aburrido de permanecer de pie, tomó asiento en un tronco y miró al capullo.
-Es cuestión de tiempo antes de que el campo de energía se desvanezca y sean derretidas por el veneno. No sería mala idea observar este deplorable espectáculo.
Sango gruñó e Inusakuya gimió, adolorida.
-Jujuju. Mientras, traiganme a una de las otras mujeres-ordenó a sus bandidos, quienes inmediato acataron su orden.
Una de las jovencitas chilló cuando el hombre la sujetó de la cabellera y la arrastró hacia su general, haciendo a Inusakuya rabiar. Pronto su aura comenzó a volverse hostil para el terror de su amiga, quien observó impotente como el cabello de la hanyou flotaba y su mirada se ensombrecía.
-Maldita sea-rugió y Sango jadeó al ver sus ojos oscilar entre el blanco y el rojo.
-Inusakuya...
"Por favor, que no sea lo que estoy pensando. Kagoya, por favor, no tardes."
Si era lo que creía, Sango definitivamente no podría lidiar con Inusakuya y sin el joven del futuro no habría quien la parara si comenzaba una masacre.
Ignorantes del terrible peligro que los acechaba, los soldados continuaron saqueando la aldea, reuniendo la comida y repartiendo el licor.
-Mire general, encontramos más licor en la aldea.
El youkai, que saboreaba con su lengua a la mujer, sonrió. Uno de los soldados sujetó la cabellera de otra de las chicas y la acercó a sus camaradas
-Ven acá y sirvenos licor.
La chica, aterrada, obedeció, temblando de forma incontrolable cuando se acercó a llenar el platillo del general. Estaba muy asustada, al igual que sus compañeras, todas temían lo que los hombres harían con ellas, pero tenían más miedo de lo que haría el monstruo si se resistían o intentaban escapar, podrían terminar como la mujer de cabellos plateados y la exterminadora, y ninguna quería ese destino.
El general notó su terror y se rió, mirando hacia el capullo de nuevo.
-Jeje. Seguramente te has debilitado mucho, mujer hanyou. Qué lástima me das, esto no te hubiera pasado, pero quisiste hacerte la difícil conmigo. Habría sido mejor para todos que simplemente me entregaras tu espada y me dejarás devorarte, no puedo dejar de pensar que tenías buen sabor.
Sango cerró los puños y miró a su alrededor, notando con horror que las paredes del capullo comenzaban a cerrarse.
"No duraremos más. Los pergaminos se deshacen."
Inusakuya también lo notó y maldijo en su interior, sintiéndose cada vez más fuera de control.
"Mal.di.ci.ón."
Si no hacía algo pronto, tanto ella como Sango terminarían derretidas por el veneno de ese maldito youkai, pero sin poder moverse no había mucho que pudiera hacer. La hanyou rechinó los dientes, observando a uno de los soldados tomar a otra de las mujeres capturadas.
-¡¿Y tú qué esperas?! ¡Atiende a nuestro general!-ordenó arrojándosela al youkai.
El hombre descubrió los hombros de la joven, quien rompió en llanto imaginando lo peor.
-Jujuju. ¿Tienes miedo?-entrecerró los ojos-Perfecto, me gusta esa expresión.
Gatenmaru disparó su lengua a la piel de la humana, quien chilló horrorizada antes de ser drenada hasta parecer una momia. El youkai dejó el cuerpo sin vida de la chica tras haberla devorado y las otras mujeres gritaron de horror. Incluso los bandidos estaban asustados por la criatura que los lideraba.
-¡Si es un monstruo!
-Ya sé porque las mujeres que le dábamos al general desaparecían. Eso era muy extraño.
Inusakuya cerró los puños con tanta fuerza que sus garras lastimaron sus palmas e hizo amago de levantarse para hacer pedazos al monstruo.
-¡Eres...UN SER DESPRECIABLE! ¡Ngk!-gimió con otra dolorosa punzada en su cuerpo, cayendo de vuelta al pecho de su amiga.
-¡Inusakuya, resiste!
-¡Jaja! Se ha vuelto loca por tanto veneno-se burló Gatenmaru, sujetando del cabello a la joven que le había servido licor-Quédate mirando hasta el momento de tu muerte, hermosa híbrida, porque pienso comermelas una por una.
Las otras chicas chillaron y el anciano que había estado esperando el momento de actuar, se puso de pie con dificultad y se acercó al soldado que tenía a Tessaiga, quien se encontraba demasiado distraído con su general como para prestarle atención.
"Si recupero esa espada, todos se salvarán"
, pensó el anciano. Él había visto la fuerza de la hanyou, sabía que era poderosa y poseía un gran corazón que la impulsó ayudarlos desde el principio. Estaba seguro de que si recuperaba su arma ella sin duda los salvaría, al igual que a las jovencitas que los soldados habían capturado, quienes terminarían secas si permitía que ese monstruo las tocara, es por eso que se acercó sigilosamente al bandido con la espada y se la arrebató en un rápido movimiento.
-¡Woah! ¡Oye!
El anciano corrió rápidamente hacia el capullo y extendió la espada hacia él.
-¡Por favor!-suplicó mirando a Inusakuya-¡Señorita, rescate a las otras jovencitas con esto, por favor!
Los soldados se apresuraron a cerrarle el paso antes de que se acercara al par de amigas.
-¡¿Qué le pasa a este anciano?!-exclamó uno de ellos golpeándolo brutalmente con su lanza.
-¡Waahh!
-¡Malvados!-exclamó una indignada Sango-¡Cómo se atreven! ¡Es un anciano!
Inusakuya gimió impotente.
Los bandidos ignoraron las protestas de la mujer y continuaron pisoteando y golpeando al pobre anciano, quien se aferró a la Tessaiga para evitar que se la quitaran.
-¿A qué quiere jugar este viejito loco?
-Entiendelo, ustedes son hombres muertos.
Inusakuya lo vio todo, temblando de frustración y rabia sin darse cuenta de que el rojo en sus ojos comenzaba a predominar sobre el blanco. Ese humano había depositado su confianza en ella, él creía que podía salvarlos y allí estaba la hanyou, inmovilizada y sin poder ayudar mientras el pobre anciano recibía una paliza de la mano de sus captores.
No los perdonaría.
-El muy tonto quería pasarse de listo. Está loco-se burló el soldado alzando su lanza para acabar con él.
Sin embargo, justo en ese momento una conocida voz infantil llamó la atención de todos hacia el grupo que recién llegaba a la aldea.
-¡Abuelo!
El niño saltó de la bicicleta de Kagoya y corrió hacia su abuelo, rompiendo en llanto al verlo tan lastimado.
-¡A un lado niño!-escupió el soldado dispuesto a empalarlo también, pero Miroku fue más rápido y lo golpeó con su báculo.
Kagoya también se acercó, cayendo de rodillas a lado del mayor.
-Señor, ¿está bien?
-...l-la espada...
-¿Eh?
El hombre le entregó a Tessaiga y Kagoya abrió los ojos con temor.
-D-Dasela...a la señorita.
"¿Colmillo de Acero?".
-¡Inusakuya!-exclamó y miró frenético a todos lados, levantándose-¡Inusakuya, ¿dónde estás?! ¡Inusakuya!
Gatenmaru entrecerró los ojos a los recién llegados y se puso de pie.
-Un monje y un sacerdote-escupió, reconociendo el poder espiritual que emanaba de ambos hombres, especialmente del que vestía de forma extraña-Ellos serán un problema, matenlos.
-Sí, general.
Los bandidos desenvainaron sus armas y rodearon al par, quienes se pusieron en guardia. Kirara saltó delante de ambos y Shippo se puso a su lado.
-¿Qué van a hacer?
-¡No se muevan!
Dentro del capullo, Sango miró a su amiga quien había dejado de quejarse por sus heridas.
-¿Inusakuya?
No hubo respuesta y por si las cosas no pudieran empeorar, el campo de energía a su alrededor comenzó a desaparecer.
-¡No! El campo se desvanece.
Sango cerró los puños, consciente de que los chicos estaban peleando con los bandidos y no podrían ayudarlas, ni siquiera se habían dado cuenta de que estaban ahí todavía, tendrían que salir del capullo por su cuenta.
¿Pero cómo?
-¡Miroku!
-¡Estoy bien, Kagoya!
-¡Cuidado!
El monje se agachó para esquivar la espada de uno de los soldados y lo golpeó con su báculo para arrojarlo al suelo. Kagoya esquivaba y golpeaba a los que lo atacaban mientras sostenía a Tessaiga y buscaba a la hanyou con la mirada, preocupado por su ausencia.
"Inusakuya, ¿dónde estás?"
-¡Así serán buenos!-exclamó Shippo protegiendo la retaguardia de Kirara.
-Son órdenes del general. ¡Lárgate si no quieres morir también!
-¡No! ¡No dejaré que lastimen a mis amigos!
-Shippo.
-¡Son demasiados!-dijo Miroku deteniendo apenas las espadas de los soldados con su báculo.
-No dejaremos que escapen.
-¡Acaben con ellos!
Un grito ahogado llamó momentáneamente la atención de los jóvenes hacia el capullo, donde el campo finalmente cedió y las paredes venenosas cayeron sobre ambas mujeres. Sango no pudo evitar gritar al sentir el letal veneno hacer contacto con su hombro derecho, quemando su piel y parte de su bumeran. Sabía que Inusakuya debía estar igual con las capas de telaraña cayendo sobre ella, pero el hecho de que no emitiera un solo sonido la asustaba más que la certeza de morir dentro de ese capullo venenoso.
-¡Ya cedió...el campo de energía!-dijo, pero en lugar de recibir una respuesta de su amiga sintió cómo su cuerpo entero comenzó a palpitar-¡Inusakuya, resiste!
Las palpitaciones se hicieron más constantes repentinamente, el aura maligna a su alrededor creció de pronto y el cabello plateado de la hanyou se elevó por encima de su cabeza.
-¡Inusakuya!
"¡¿Qué le pasa?!"
Aterrada, Sango sintió el cuerpo de su amiga tensarse y desplegar sus garras mientras sus ojos adoptaban una tonalidad rojiza en sus glóbulos oculares.
-¡Controlate, Inusakuya!
La hanyou rugió y Sango la soltó, echándose hacia atrás justo a tiempo para ver a su amiga hacer pedazos el capullo con el filo de sus garras de acero.
Afuera los soldados miraron estupefactos al capullo deshacerse repentinamente, desviando su atención del monje y el joven sacerdote que su general les había ordenado matar.
-¿Qué sucede?
-¡Miren!
-¡Es la mujer que desafió al general!
Inusakuya rugió como un monstruo y saltó fuera del capullo con esa mirada demoníaca que tuvo cuando su espada fue rota.
-¡Inusakuya!-gritó Kagoya, pero ella lo ignoró y se lanzó hacia los soldados, cortandolos y desmembrándolos con sus garras, gruñendo y rugiendo como una bestia.
-¡Waahh!
-¡Aahh!
-¡Huyan!
-¡Ay!-chilló Shippo, horrorizado y abrazándose a las piernas del chico del futuro, quien estaba paralizado.
"Inusakuya..."
-¡El rostro de Inusakuya se ha...
-¡Transformado!
Kagoya parpadeó con horrorizado al ver a la mujer que amaba masacrando a los bandidos con la facilidad de un asesino. No era la primera vez que pasaba, pero al igual que las veces anteriores Kagoya fue más consciente que nunca de la naturaleza de la chica de la que se había enamorado. No era una joven cualquiera con problemas de ira, era una hanyou, una mujer mitad demonio que en cualquier momento podría ser dominada por su sangre demoníaca y arrasar con enemigos y amigos por igual. Una chica que podría cortarle el cuello si así lo quisiera y no podría evitarlo porque él era un simple humano que moriría antes de levantar su mano contra la mujer que amaba.
Y sintió terror.
El chico del futuro desvió la mirada y atrajó al niño que habían ayudado hacia su pecho, abrazándolo para evitar que viera el lado más oscuro de su salvadora.
Con las manos escurriendo sangre, Inusakuya miró a Gatenmaru acercarse con una sonrisa burlona.
-Tu insensatez me hace reír, mujer-escupió él, revelando su verdadera forma.
Se trataba de un youkai de polilla que extendió las alas y se elevó por encima de ella.
-
¿En serio creíste que una hembra hanyou como tú podría derrotar al poderoso Gatenmaru?
Inusakuya mostró sus colmillos.
-
¡Insolente!
El youkai agitó sus alas, creando ráfagas de polvo dorado venenoso que rodearon a la chica mitad demonio, quien lejos de intimidarse comenzó a reír extasiada. Las ráfagas pronto se convirtieron en un torbellino que Inusakuya atravesó sin ningún problema, tomando por sorpresa al youkai de polilla y cortando una de sus alas.
-
¡Waahh!
El monstruo se desplomó al suelo y miró a la hanyou que aterrizó frente a él.
"¿Por qué su sangre huele igual a la de un monstruo?"
. Gatenmaru no se permitió pensar mucho en eso y le escupió más veneno, cuyo humo obstruyó su visibilidad momentáneamente. Cuando se disipó sonrió al no encontrar ni rastro de la chica.
-
Jajaja ¡se desintegró! Sabía que era un ser inferior.
-
¿Dijiste algo?
-
¡¿Qué?!
-
¡Maldito insecto!
Con un zarpazo de sus garras de acero, Inusakuya partió en pedazos al youkai y aterrizó limpiamente en el suelo, horrizando a los bandidos que salieron huyendo.
-¡Vámonos de aquí!
-¡Corran!
Inusakuya los miró de soslayo y saltó para cerrarles el paso.
-
Jeje no escaparan.
-...Inusakuya...
En otro lado, cerca de ahí, cierto youkai pequeño y verde llamaba desesperadamente a su amo mientras una pequeña niña detrás de él acariciaba a su mascota.
-¡Amo Sesshoumaru! No me diga que salió de emergencia otra vez, ¡amo Sesshoumaru! ¿En dónde se encuentra? ¡Por favor salga!
Al no obtener respuesta el pequeño youkai hizo una rabieta.
-¡Ay, ¿porqué siempre deja a su fiel sirviente?! ¡No lo entiendo, amo bonito!-de pronto se detuvo y miró a la pequeña humana-¿Acaso esto es por culpa de esa niña pequeña llamada Rin?...¡Ay! Debería deshacerse de esa humana, solo ocasiona problemas...¡Ah! Tal vez el amo fue a buscar a Inusakuya para comprobar todas las cosas que le dijo el Árbol Sabio de ese bosque.
-Y...-se atrevió hablar Rin-¿Cómo es la señorita Inusakuya, señor Jaken? Suena a alguien agradable.
-¿Eh? Haz hecho una buena pregunta. Es una historia muy larga, pero es necesario que sepas todo. Ejem-se aclaró la garganta y comenzó a narrar-Pues verás, Inusakuya es la media hermana menor del amo Sesshoumaru, sin embargo, nunca se comparara con mi amo, lo hemos visto durante las batallas que tuvimos con ella ¿y quieres saber por qué Rin? Buenos, es porque ella es solo una mujer mitad demonio inferior que ni siquiera sabe usar todo el poder de la grandiosa espada que le dejó su padre y siempre es protegida por un sacerdote humano, y...-al voltear hacia la pequeña, se dio cuenta que ella se alejaba con Ah-Uh sin prestar la menor atención a lo que decía-¡Oye Rin! ¿A dónde, a dónde? Dijo el Conde.
-Creo que tu relato es demasiado largo-explicó y luego miró al demonio a su lado-Vamos hacia allá, hay deliciosa hierba.
-¿Ah-Uh?-llamó Jaken, pero el youkai no se volvió-Entiendo, no te interesa nada.
De vuelta con Inusakuya, la hanyou alzó los brazos y rebanó a los soldados que intentaban escapar de ella, gruñendo con satisfacción al ver su sangre manchando sus garras. Los bandidos jadearon y echaron a correr a otra dirección, pero al notarlo la chica corrió detrás de ellos.
-¡No escaparán!
Los caballos relincharon encabritados y tiraron de sus sogas para escapar mientras los gritos de los soldados atacados aumentaban y la sangre cubría la tierra. Inusakuya no se detuvo por nada, cortó y asesinó a todos los bandidos que veía, incluso aquellos que intentaron escapar en sus caballos ante la mirada atónita de Kagoya, quien aferró a Tessaiga en sus manos.
Sin poder soportarlo más, el chico del futuro corrrió hacia la hanyou para devolverle su espada.
-¡Kagoya!
Tanto Sango como Miroku corrieron también hacia ella, dejando a Kirara atrás para proteger a las jovencitas y al anciano y su nieto.
-¡Inusakuya!-la llamó, pero la hanyou ignoró su llamado y saltó para cerrarle el paso a los últimos bandidos que quedaban con vida, quienes cayeron de rodillas frente a ella.
-¡No nos lastimes!
-Obedecíamos órdenes de nuestro general, ¡no nos mates por favor!
Sus amigos se detuvieron a unos metros de ellos, observando la escena.
-No les hagas daño, Inusakuya-pidió el estudiante desesperado.
-Escuchalos-intervino Sango-Te piden que los perdones.
La hanyou ni siquiera alzó mirada. Tronó sus dedos y preparó sus garras para terminar con los soldados que restaban.
-La señorita Inusakuya no escucha la voz de Kagoya.
"Está riéndose"
, pensó el aludido trabando los dientes.
"Hay que hacer algo o va a matar a esas personas."
-Kagoya-chilló Shippo saltando a su hombro-Entregale a Inusakuya su espada para que se tranquilice. No quiero ver a Inusakuya con esa cara tan aterradora.
El estudiante asintió y corrió hacia la chica.
-¡Inusakuya, recibe a Colmillo de Acero! ¡Regresa a la normalidad, Inusakuya!-gritó, observando a su amada levantar el brazo para matar a los soldados, sin embargo, justo cuando llegó a ella un aroma familiar la detuvo y la hizo saltar hacia atrás, poniendo distancia entre ambos antes de girar hacia el recién llegado.
Se trataba de un youkai muy poderoso, un youkai que todos conocían muy bien. Kagoya no pudo evitar abrir los ojos con horror al reconocerlo y Sango, a su lado, jadeó con sorpresa.
-¡Sesshoumaru!
-¿Pero qué hace aquí?
El aludido entrecerró los ojos ante la nueva apariencia de su media hermana y miró a su alrededor los numeroso cadáveres que dejó regados por doquier, humanos y animales, e incluso un youkai de polilla cuyos pedazos yacían regados en medio de un charco de sangre.
-¡Ja! Así que es un monstruo que solo pelea-se burló, observando a la susodicha ponerse en guardia para pelear contra él.
La sangre que heredó Inusakuya de su padre tiene poderes que solo monstruos como ustedes pueden controlar, lo cual es muy difícil, y a medida que esas transformaciones se repitan, Inusakuya perderá su mente y corazón.
-
¡Grrr groawr!
-Peleemos, hermanita, quiero ponerte a prueba para ver cuáles son tus poderes durante esa transformación.
La hanyou tronó los dedos y atacó al mayor, quien rápidamente desenvainó a Tokijin y le apuntó con ella. El aura maligna que emanaba de la espada fue tan poderosa que detuvo el ataque aéreo de la hanyou, quien gruñó más fuerte al verse inmovilizada.
-¡¡Inusakuyaa!!
-¡No se acerque señorita Inusakuya, la espada Tokijin de Sesshoumaru es capaz de pulverizar al enemigo con solo su energía!
-¡Te derribará antes de que la toques!-gritó Sango tan asustada como sus amigos-¡Entiende! ¡Puedes morir!
Inusakuya, sin embargo, hizo oídos sordos a las voces de sus amigos humanos. Rugió y golpeó la espada de su hermano, sin importarle lastimarse todo el brazo, el cual reflejó diversos y profundos cortes que comenzaron a sangrar sin control. Kagoya, Miroku y Sango jadearon incrédulos.
-No puede ser-gimió la exterminadora, cubriendo sus labios-¡Inusakuya le dio un golpe a la espada!
-No te servirá hacer eso, hermana-gruñó Sesshoumaru, saltando para esquivar los zarpazos de la hanyou.
El InuYoukai aterrizó detrás de Inusakuya y volvió a apuntarle con su espada, enviando una poderosa onda de energía que la hizo retroceder, hiriéndola de gravedad con los rayos que desprendió la espada y haciendola sangrar por todos lados. Pese a eso, la hanyou de InuDaiyoukai volvió al ataque para el horror de sus amigos, especialmente para el estudiante del futuro.
-Su cuerpo tiene heridas graves-chilló el zorrito.
-¡Detente Inusakuya!
Sesshoumaru arqueó una ceja al ver que su hermana no reaccionaba a las órdenes del hombre que amaba, aquel joven sacerdote que vestía de forma extraña y siempre estaba tratando de protegerla con su débil e inútil cuerpo humano, quien parecía desesperado por llegar a ella sin lograrlo, pues la hanyou ya no escuchaba razones ni era consciente de lo que hacía. Esa era una señal inequívoca de que estaba completamente perdida en su transformación, pues en los pocos recuerdos que tenía de su media hermana desde que volvió a encontrarse con ella luego de tanto tiempo sin buscarla, siempre la vio detrás de ese muchacho humano con poderes espirituales que lo enfrentó cuando Naraku lo utilizó. Él siempre la protegía, incluso cuando pelearon en la tumba de su padre, su inútil hermana menor solo encontró su propio valor para pelear contra él inspirada por el coraje del débil humano que quiso protegerla del poderoso InuYoukai que era el gran Sesshoumaru, cuando antes, en cada enfrentamiento que tuvieron, ella huía de la batalla consiente de que nunca podría derrotar a su fuerte hermano mayor y cuando era capturada ofrecía darle lo que quería a cambio de que la dejara vivir.
Recuerda haberse sorprendido por eso, la orgullosa Inusakuya que no se fiaba de nadie de pronto se había vuelto obediente con el joven sacerdote que la acompañaba, aceptando su protección aunque se esforzara por hacer creer lo contrario y, en un principio, dejando que él peleara sus batallas. Ese humano ejercía un inegable control sobre ella que a menudo la mantenía a raya, aunque no era del todo un suceso extraordinario porque según recuerda la hanyou era propensa a enamorarse de sacerdotes, la vez anterior incluso había sido traicionada por ese tonto amor a los humanos, pero ese era otro asunto. En punto es que ahora ni siquiera su amado podía hacerla reaccionar y esa era la prueba de que las palabras del Sabio eran verdad.
Inusakuya se había convertido en un demonio.
"Inusakuya, has perdido el sentido del miedo, mejor dicho ya no sientes el dolor de tus heridas, ni siquiera eres capaz de reconocer la voz del hombre al que amas"
, pensó esquivando los zarpazos de la hanyou.
"La sangre de aquella bestia salvaje que corre por tus venas te come lentamente el corazón y tu mente, pronto perderás la noción de tu verdadero ser y continuarás peleando hasta que perezcas, sin poder hacer nada por evitarlo. Matarás con tus propias manos a ese sacerdote al que sigues, a tu amiga exterminadora y al monje, serás la asesina de tus seres queridos y ni siquiera te darás cuenta. Hmphs. Solo me das lástima. Ahora me queda claro."
-Solo vine aquí para comprobar que las palabras del Árbol Sagrado eran ciertas-dijo esquivando otro ataque-En estos momentos no eres una verdadera bestia como crees.
Inusakuya rugió y volvió a atacarlo para disgusto del mayor, quien bloqueó su ataque con su espada.
-Tan solo eres una insignificante hanyou, ¡date cuenta!
Sesshoumaru frunció el ceño y liberó el poder Tokijin contra ella, quien chilló al verse frenada.
-Si eres una mujer híbrida, ¡Comportate como tal!
El choque entre ambos hermanos cegó momentáneamente a quienes presenciaban la batalla. Para cuando la luz mermó, Inusakuya salió repelida a varios metros lejos de Sesshoumaru, aterrizando dolorosamente en el suelo, inconsciente, para horror de Kagoya, quien salió disparado hacia ella.
-¡INUSAKUYA!
El joven no dudó en pararse frente a su amada, con Tessaiga en mano, amenazando a Sesshoumaru, quien se acercó para asegurarse de que estaba inconsciente.
-¡Detente ahí, maldito!
-Hmphs. Al fin dejó de moverse.
-¡Dije que te detuvieras! ¡No des un paso más o no respondo!
Sango, Miroku y Shippo se apresuraron también a ponerse a lado del estudiante, protegiendo a su amiga en el suelo.
Sesshoumaru, por su parte, observó impasible al humano, guardando su espada en su funda.
-Si quieres que se detenga, desvanece su transformación con Colmillo de Acero.
-¡Bastardo! ¡No dejaré que la...Espera, ¿qué?
Kagoya parpadeó y miró a sus amigos con desconcierto.
-Si vuelve a recuperarse, comenzará a atacarlos otra vez.
"¿No quiere...matarla?"
Eso era nuevo, cada vez que ese InuYoukai aparecía, Inusakuya terminaba gravemente herida a causa del enorme desprecio que su hermano mayor sentía por ella, era tal el odio que Kagoya siempre tenía miedo de encontrarse con él sabiendo que cada vez que aparecía lastimaba a su amada sin que él pudiera hacer algo por protegerla.
Que ahora simplemente diera la vuelta tras derrotarla era algo completamente inesperado y lo hacía sospechar de sus verdaderas intenciones.
Pensando lo mismo, Miroku se aventuró a preguntar.
-Hace un momento pudiste matarla con tu espada, pero lo único que hiciste fue alejarla. ¿Por qué no la mataste? Se supone que tú odias a la señorita Inusakuya. Dudo que ahora te haya nacido el amor por tu media hermana.
-Algún día la mataré-gruñó el youkai-Ahora de nada me sirve acabar con una miserable mujer que ni siquiera sabe quién es.
Dicho esto, Sesshoumaru se alejó de los amigos de su hermana para volver con sus acompañantes, detestando el olor a humanos y sangre que impregnaba el lugar, aunque debía admitir que ver a la hanyou adoradora de humanos masacrandolos sin piedad fue un espectáculo digno de ver. Ojalá se repitiera algún día.
Kagoya frunció el ceño al ver alejarse a su cuñado.
"Parece que solamente vino a detener a Inusakuya."
Justo en ese momento, los quejidos de la hanyou en el suelo reclamaron su atención y el joven sacerdote se abalanzó sobre ella, apartando sus cabellos de su hermoso, (ahora golpeado) rostro y acariciándolo con ternura.
-¡Inusakuya!-llamó Sango, cayendo de rodillas a su lado.
-Ya reaccionó-suspiró el estudiante comenzando a tratar sus heridas.
Inusakuya, de pie sobre piernas temblorosas con el brazo de Kagoya rodeando su cintura y el otro sujetando su mano para evitar que se desplomara, miró con un nudo en la garganta los numerosos cadáveres de los bandidos que había asesinado en medio de su descontrol.
-Inusakuya-la llamó el chico del futuro-Aún no debes moverte, estás gravemente herida, déjame...
-¿Y-Yo hice todo esto?
La pregunta hizo que su amigos desviaran la mirada con tristeza, dejando a Kagoya la difícil tarea de responderla. El joven cerró los ojos un momento y luego asintió, frunciendo el ceño al escuchar el sollozo de la hanyou en sus brazos, quien se tambaleó y se recargó en su pecho.
-Inusakuya.
"¿Acaso no lo recuerda?"
, se preguntó Sango apretando la correa de su bumeran. La menor miró sus garras, todas estaban cubiertas de sangre humana y el aroma era tan fuerte que se sintió mareada.
-M-Mis manos...-sus labios temblaron y su voz se quebró, rompiendo el corazón de su amado que quiso revivir a los muertos solo para poder matarlos él mismo al ver el daño que le habían hecho a su hermosa hanyou, quien lucía tan frágil en sus brazos-...mis manos están llenas de la sangre de los bandidos que atacaron la aldea...los maté con estás manos...
"Mi cielo, no llores por favor."
-¡No es así!-exclamó envolviendo a la joven mitad demonio en un abrazo-Las usaste para protegernos, a todos, esa es la única verdad.
Inusakuya abrió la boca para decir algo cuando reparó en la penetrante mirada del niño que habían ayudado. El pequeño intentó acercarsele, pero las mujeres que rescataron lo detuvieron.
-¡No te acerques a esa mujer, es un monstruo!
-Si lo haces, es capaz de matarte.
-¡Oigan!-rugió Kagoya a punto de ir a encararlas, pero el apretón en el hombro que Miroku le dio lo detuvo.
-Dejalas Kagoya, son solo jovencitas y están asustadas.
"¡No deberían estar asustadas, Inusakuya las salvó!"
La hanyou vio el miedo y el recelo de sus homónimas humanas y no pudo evitar enterrar el rostro en el fornido pecho de Kagoya, rompiendo en un amargo pero silencioso llanto que terminó de hacer pedazos el corazón del joven sacerdote, quien comenzó a darle caricias en su cabeza para calmarla.
-¡No me importa que ella sea un monstruo!-gritó el niño, furioso con las mujeres que rechazaban a su slavadora-¡Ella mató a los malos para salvar a mi abuelo y a todos! ¡Acabó con los hombres que iban a destruir esta aldea!
Sus palabras, lejos de consolar a Inusakuya, fueron como sal en la herida. Sabía que el niño tenía buenas intenciones, pero estaba en un error. Ella no había actuado para salvar a nadie, en realidad...
"Estaba cazando a los humanos."
Gimió con dolor y se desplomó en los brazos del chico del futuro, quien la atrapó y la cargó al estilo nupcial, para luego darse la vuelta y marcharse. Debía alejar a Inusakuya de la aldea lo más pronto posible, era obvio que estar ahí solo le hacía daño.
-Andando, chicos.
-¡Sí!
Inusakuya miró por encima del hombro del muchacho al niño y a su abuelo, ambos despiendose con sus manos con una sonrisa de agradecimiento que le supo amargo.
"Esta no es la fuerza que yo quiero, no soy la criatura que deseo ser."
-Cuando la señorita Inusakuya se transforma, dice que pierde la noción de quién es. Hoy ni siquiera escuchó a Kagoya-dijo Miroku con preocupación, llenando sus botellas de agua para continuar su viaje.
Sango, a su lado, abrazó sus rodillas y miró el lago que brillaba con el sol del atardecer.
-Excelencia-habló, haciendo que el monje se volviera hacia ella-Inusakuya es mi amiga, no me importa que se transforme en un demonio, yo quiero permanecer a su lado.
-Pero Sango...
-Después de lo que pasó con Kohaku aún así todos estuvieron conmigo dispuestos a ayudarme, por eso pienso que...
Calló y miró a Miroku, quien asintió.
-Entiendo.
Sin embargo, pensó, debían tener cuidado a partir de ahora. Inusakuya era una dama, sí, pero la mitad de ella era peligrosa y a menos que encuentren una forma más efectiva de calmarla, tenían que comenzar a ser más cautelosos y activos con las batallas que enfrentaran, la hanyou ya no podía seguir cargando con sus enemigos sola o simplemente con la ayuda de la exterminadora, porque si la batalla se tornaba demasiado para ellas, situaciones como la de ese día podían repetirse y Sesshoumaru no aparecería siempre para calmarla.
"Que Kamisama nos ampare."
Y que lo perdonaran sus ancestros, porque Miroku ahora veía a su amiga hanyou como una amenaza más para ellos....
Fin
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