UNICO
Ese día iba tan tranquilo, las clases le iban de maravilla, a pesar de que ya iba a casi finalizar el ciclo, nada estaba siendo tan costoso como había supuesto en un principio.
Ese día en particular había salido temprano. Con buena actitud y una sonrisa en sus labios se dirigía a trabajar, lo disfrutaba, no sabía que ser archivadora era sencillo pero entretenido.
Llegó una hora antes de su entrada; como ya había almorzado, se dirigió a la bodega donde se encontraban dos de sus amigos, quienes a su vez habían asistido al mismo instituto, por ende pasaban tiempo juntos en ese tipo de ocasiones, ya que TaeHyung se encontraba en otra área.
Tocó la puerta y uno de sus amigos le abrió amablemente con una sonrisa. Se saludaron de abrazo como normalmente. Al parecer se encontraba solo ese día, su jefe estaba fuera y HoSeok llegaría más tarde.
Kim buscó un asiento y se dejó caer cansada, suspiró —No sabes lo cansado que es caminar bajo este sol. Es una agonía— se quejó —, pero realmente me gusta el recorrido— complementó con una sonrisa final, mientras cerraba los ojos y disfrutaba del aire acondicionado que se colaba.
No recibió respuesta aún después de unos minutos, pero no era raro, su amigo no era alguien que hablara mucho.
Lo que no esperó era aquel picoteo en sus costillas, algo que sabía que lo mortificaba en gran manera pero que al otro no parecía importarle.
Mas no iba a dejar que aquello arruinara su buen ánimo. Se paró en busca de venganza, una persecución dio lugar. Se sentía feliz. Por ello, no supo en qué momento se encontró acorralada contra un muro, con su amigo enfrente suya, ambos con la respiración agitada.
—O-Oye eso estuvo... estuvo divertido— comentó aún ajena a cómo su amigo veía sus labios y relamía los propios.
Ella reía tranquila de todo, obviaba todo lo relacionado a su ambiente, debido a eso se impresionó cuando sus labios fueron estampados por los ajenos, los fuertes brazos del chico se apretaron en su torso, no podía respirar bien siquiera y por mucho que forcejeara en agarre era increíblemente fuerte. De pronto, todo atisbo de alegría fue suplantado por angustia pura, una desesperación inmensa y lágrimas comenzaron a abarcar su ser.
Las manos quemaban su piel cuando el otro decidió explorar debajo de la ropa. Se removió lo más que pudo. Hasta que él dejó sus labios y bajó a su cuello mientras sus manos buscaron su trasero tratando de apartar la ropa lo mayor posible.
—¡N-no; déjame!— gritó por última vez antes de deshacerse con un fuerte empuje del abrazo y con pasos temblorosos salir de ahí. Él se encontraba sin expresión alguna, quizá fue la impresión que le hizo detenerse y dejarla ir.
La chica caminó hasta donde su bolsa se encontraba. —Amor… necesito, amor...—helada cual hielo y entre balbuceos buscó su celular. Marcó el número de favoritos y cuando la llamada entró en seguida —amor, amor— lloró al teléfono.
—cielo, ¿qué sucedió?, ¿por qué lloras?
—ven a bus-carme… por fa-vor…
Él no tardó en buscar sus amadas botas y tomar su billetera más sus llaves para salir de casa —¿dónde estás?
—trabajo… oficina…
El llanto la ahogaba, el tacto que anteriormente había surcado su cuerpo le quemaba, la ansiedad estaba consumiéndole poco a poco, con su mano libre se abrazaba así misma. Se hizo bolita en un lugar entre todas las cajas que había ahí. La tímida luz del archivo la cegaba, todo se volvía blanco por instantes.
La otra persona, de la cual se había olvidado absolutamente, caminó con cautela hacía extendiendo los brazos queriendo levantarla. Ella se alteró cuando trató de hacerlo.
—¡No! ¡No! ¡Aléjate! —entre empujones y patadas el contrario la dejó en paz.
—Oye, de verdad, lo siento, no fue mi int-
—Princesa. ¿Amor? ¿Qué pasa? ¿Quién es?
—Corre… corre…— fue lo único que logró decirle cuando su saldo se agotó.
Ella entró en pánico nuevamente, sus manos rascaban sus brazos en agonía, su cabeza daba vueltas, ella solo quería dejar de sentirse vulnerable.
Con un atisbo de valentía tomó sus cosas y salió de aquel cuarto sin volver a ver a su alrededor. Corrió hacia un baño donde se acurrucó y lloró, decidió esperar y tratar de relajarse.
֙⋆ ་ ᳝ ◝ 🔒. ˚ ̨
—¡Le dije que me deje pasar! ¡Necesito hacerlo!
—No puede hacerlo sin que pertenezca a esta organización, sea repartidor o tenga contacto directo con alguien superior.
—Pero ya le expliqué que si lo tengo. Kim TaeHyung me ha llamado que viniera a buscarla y justo ahora no responde ni llamadas ni mensajes
—Pues, sin evidencia no puede en-
—¡Hoseok! Oye, ¡ayúdame!— llamó al chico que se dirigía hacia la entrada y por ende, hacia ellos.
—Hey, ¿qué pasa? ¿Qué hay de nuevo?— saludó cuando estuvo lo suficientemente cerca
—Ayúdame, por favor; no logro localizar a TaeHyung por ningún medio, y hace unos 20 minutos me llamó llorando que viniera a recogerla.
—Tranquilo, no debe haber salido. Iré a buscarla.
El castaño pasó como si nada, sin embargo, una vez más Jeon fue detenido por el policía, resopló exasperado, por lo menos ya tenía ayuda interna.
֙⋆ ་ ᳝ ◝ 🔒. ˚ ̨
No sabe cuánto tiempo había estado sentada enfrente de la puerta sujetando su cabeza tratando de no cometer alguna locura, revisó la hora en su celular que había quedado en el buró que ahí se encontraba. Seguramente su novio ya estaba cerca.
Se echó agua en la cara, tomó aire y abrió la puerta rezando para no toparse a nadie y menos con él<.
Su celular vibró en su bolsa y cuando se distrajo para poder sacarlo, chocó con alguien haciendo que casi pierda el equilibrio, logró sostenerse contra la pared y mirar quién había sido su tropiezo.
—¡Tae! Hasta que te encuentro, JungKook está-
No le dejó terminar. JungKook ya había llegado. Corrió sin cesar hasta que se encontró nuevamente llorando a diferencia que ahora estaba entre sus cálidos brazos.
—Gra-Gracias por venir en mi auxilio.
—¿Está segura que él es quien la lastimó?
Jeon tomó con fuerza la mano de su novia, dándole así valentía para responder.
—Sí, oficial. Él es.
*^*^*^*^*
Ojalá fuera así en casa caso.
De corazón deseo que nadie de los que me lee pase o haya pasado por algo similar, y si es así, no se queden callados. Su vida tiene demasiado valor como para que alguien sin poder venga a querer quitárselos.
Saludos y besos a cada unx.