The trash truck ©Taekook

Summary

Taehyung trabaja en el camión de basura como en otros trabajos de medio tiempo para poder mantenerse a él y a sus cinco hermanos, los cuales son su vida entera, a pesar de estar en una constante lucha para permanecer juntos. Jungkook ha tenido un crush con el chico del camión de basura desde hace un tiempo, pero no se atrevía a hablarle, o al menos así fue hasta que su mejor amigo lo obliga a darle una botella de agua en un día de calor. El destino juega con ellos para que se vuelvan a ver después de ese día, ambos comenzando a interesarse en el otro y deseosos de aventurarse en la vida ajena. Pero no todo es color de rosas, porque las inseguridades, los traumas y el pasado que les pisa los talones, no se detienen, la vida es una hija de puta que no tiene piedad. ¿Qué harán ante las patadas que les de la vida? ¿decidirán rendirse o las enfrentarlas? cover hecho por @Noahhdarkk de @Star_Club en Wttp. ☆TaeKook (Tae top, Koottom). ☆Threshot largo. ☆Smutt, temas sensibles, +18 ☆NO se busca ROMANTIZAR nada, si lo haces estás cucú, porque yo los mandé a terapia. NO SE PERMITEN COPIAS, NI ADAPTACIONES, NI NADA

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18+

I: El jardín oculto

01

Hay cientos de miles de trabajos en el mundo, tantos que sería imposible contarlos todos, porque siguen creándose más, y hay tantos que puedes trabajar de lo que sea, Taehyung lo sabía muy bien, ha probado tantos trabajos que su currículum es estelar, de hecho es tan extenso que la gente no cree qué tantos empleos ha tenido.


El pelinegro ha trabajado desde los trece años, obviamente que a sus veintisiete años ha pasado por cientos. Ha sido repartidor de comida, de peridico, de leche, del correo y de supermercados, ha paseado perros, ha sido niñero, lavó, vigiló y aparcó autos, ha sido mesero, portero, conserje, asistente de eléctricos y de albañiles; también trabajó en los clásicos, en el McDonald´s, Starbucks, Panda Express y Burguer King. Incluso fue modelo en una escuela de artes en Daegu y si tiene tiempo libre hacía malabares en la calle 8 por algo de dinero.


Taehyung ha trabajado en casi todas las cosas legales que no requieran una profesión, pero hay un trabajo que desde los veintitrés no ha abandonado, el único trabajo al que jamás renunciaría y ese trabajo es…


Trabajar en el camión de basura.


Sí, Kim Taehyung es ese joven que se sube y baja del camión apestoso, que genera tráfico por tu calle todos los miércoles y sábados, para recoger las bolsas gigantes de basura que dejas fuera de tu casa, incluso es ese chico que corre porque un perro lo persigue con la basura que se pensaba comer y también es el mismo que se alegra de encontrar cosas que puede reparar y darles un buen uso.


Quizá sea uno de los trabajos más infravalorados que existan en el planeta y también puede que sea uno del que algunos se avergonzarían, pero él no, él jamás.


Aquel trabajo era al que le tenía un cariño inmenso, después de todo ahí estaba su segunda familia y quienes lo acogieron en el tiempo donde los empleos escaseaban.


Y hoy es miércoles, por lo que el bello pelinegro debía ir a recoger basura en su amado camión, así que ya había llegado al recinto con algo de tiempo extra, eran las cuatro y media de la mañana, alcanzaba a desayunar algo junto a los chicos.


—Buenos días, SeokJin —saludó con ánimo mientras se dirigía a los camerinos—. Buenos días también para nuestro don Lee Jungjae.


Ambos hombres que tomaban desayuno en la pequeña mesa redonda le sonrieron e hicieron una venia con la mano, mientras él fue a los camerinos a vestirse con el overol café con reflectores y a ponerse los viejos bototos gastados que aún le servían para la batalla.


Una vez vestido revisó que sus guantes de cuero estuvieran en sus bolsillos y salió para desayunar con los chicos, como siempre encontró un pan tostado con mermelada de frambuesa y su taza de acero inoxidable, medio abollada, con café hecho en la cafetera que encontraron el mes pasado. El mejor desayuno de todos.


Se sentó en la mecedora que declaró suya hace un tiempo y se dispuso a desayunar, Jungjae trataba de reparar una radio antigua mientras desayunaban y medio veían las noticias, porque la televisión era tan vieja que funcionaba con antenas.


—Un día de estos voy a ir a un remate para conseguir una televisión buena, esa cosa me desinforma más de lo que debería informar con tantos cortes en busca de señal —dijo SeokJin mientras comía de su pan con mermelada.


—Hasta donde sé no hay remate este mes, Jin—respondió el pelinegro a la vez que le entregaba el alicate a Jungjae—. Así que quizá tendrías que ir a Bujeon-dong por un remate.


—No tengo dinero para viajar, apenas si tengo para manejar por aquí en Yangjeong-dong —suspiró mientras hacía para atrás sus cabellos castaños que estaban algo largos—. Y eso que solo manejo del departamento a aquí, ida y regreso —negó con la cabeza en desaprobación por el alta de la bencina—. Aunque también llevo a Da-hye a los controles del embarazo, quizá eso afecta un poco esto de la factura del mes.


—¿Cómo ha ido todo con tu futura princesa? —preguntó Jungjae, quien se tomó un descanso de la radio para beber café.


—A fines de septiembre nacerá mi pequeña Yoon-suh, la princesa de papá, la más bella —respondió con orgullo.


—¿No se supone que Da-hye era la más bella? —cuestionó con diversión mientras tomaba la radio para echarle un ojo.


—Pues mi amada esposa será la segunda más bella de esta tierra —comenzó a explicarse—, porque nuestra bebé tomará el primer puesto.


Taehyung negó con la cabeza mientras veía de cerca la radio cassette, debían pasar por una tienda de conveniencia para comprar baterías, así podrían verificar que la radio estaba reparada. Dejó la radio en la mesa y observó como sus otros compañeros, pero de diferente camión, entraban a desayunar junto a ellos e iniciaban una charla amena.


Ya eran las cinco con diez, y los tres hombres se preguntaban dónde estaba el chiquillo de su camión.


—Ya faltan veinte minutos y ese chiquillo aún no llega —habló Jungjae, diciendo lo que SeokJin y Taehyung pensaban en silencio—. Si llega tarde no subirá a mi bella Pini.


Taehyung se rio algo bajo y el mayor negó con la cabeza, Pinina o más conocida como Pini, es el camión de basura, Jungjae le había llamado así luego de quedarse viendo horas y horas “Dile Sí al vestido”, al parecer le habían gustado los vestidos de Pnina Tornai y desarrolló una especie de obsesión con los vestidos de boda y ese programa (aunque quizá influyó el hecho de que su hija mayor se había casado). Por eso un día, mientras hablaban de como llamar al camión para que tenga más esencia, Jungjae gritó que debía llamarse Pinina porque le recordaba a su diseñadora de modas favorita y como él era el que conducía, SeokJin tuvo que aceptar a regañadientes y Taehyung pensó que era un buen nombre para el camión.


Incluso eso del nombre ya era más que oficial, porque tenían decorada la placa con colores rosas y brillos, además de haber pintado la parte de atrás, en donde está el centro de control junto a la bandeja abierta en la parte frontal y superior con un mango en su parte posterior, para que Taehyung y SeokJin se sostengan, de color rosa, cosa que estaba contra las reglas, pero el camión se hizo famoso y varias personas donaron dinero para las mejoras del resto de recolectores de basura (además de que una chica les obsequió una placa hecha a mano en la que decía que debían tener cuidado con una diva).


SeokJin comenzó a hablar respecto a que debían cambiarle los brillos a la placa porque se le habían salido varios y que si iban a lucirse debían hacerlo bien, y Jungjae le decía que también necesitaban retocar la pintura de la placa de diva, porque con subir la basura y todo el ajetreo que conllevaba aquello la pintura se gastaba.


Hasta que el chiquillo flacucho entró corriendo con su mochila abierta, que dejó caer una libreta de dibujos, los tres hombres fijaron su atención en el castaño que recogía con prisa la libreta y se acercaba a ellos.


—Buenos días, Beomgyu —saludó el pelinegro mientras le ayudaba a recoger las hojas sueltas que cayeron a sus pies.


—Buenos días, Taehyung —reverenció algo tímido—. Y, gracias… ¡Buenos días, SeokJin y para usted también Jungjae! —reverenció de forma veloz a la vez que recibía una tostada con mermelada por parte de Taehyung.


—Si llegabas tarde no pensaba darte permiso de subir a la bella Pini, muchacho —habló el hombre que se levantó de la silla mientras veía el reloj de su muñeca—. Es hora de trabajar, florecillas.


SeokJin se levantó de su asiento mientras perseguía al mayor con las orejas rojas, completamente avergonzado, y el pelinegro reía a carcajadas.


—¿Por qué SeokJin se avergüenza tanto con ello, Tae? —cuestionó el menor.


—Esa es una muy buena historia, Beom, si quieres puedes preguntarle a Jungjae cuando estén solos adelante —el menor le guiñó el ojo izquierdo y levantó un pulgar.


El día de trabajo comenzó con Jungjae y Bemgyu en la parte delantera, después de todo el chiquillo estaba allí para iniciar en este mundo, por lo que Lee le enseñaba todas las rutas que debían dar en cada día y el pequeño anotaba todo en su cuaderno con suma atención, aunque también Jung jae le daba datos sobre los lugares en los que vendían buenos desayunos, meriendas o almuerzos a un buen precio y que quedaban en las rutas trazadas.


En la parte de atrás el ambiente era más movido y más frío, aunque eso se iba quitando un poco mientras iniciaba el ajetreo de subir y bajar con bolsas. Los dos Kim tenían una pequeña competencia, quien lograra llevar más bolsas al camión por barrio ganaba un punto y al final del día se coronaba a uno, al final del mes quien tenía más días ganados le debía una cena al otro; así que la competencia los mantenía despiertos y entretenidos.


Miércoles y sábado era destinado a Yeonji-dong, a Taehyung le encantaba dar vueltas por allá, era de sus días favoritos, en especial pasar por el barrio Tulip Lips, era un pequeño barrio con lindos grafitis de tulipanes y varios de ellos en los jardines de sus casas o en macetas que decoran por fuera estas, era muy lindo.


Pero el lugar favorito del veinteañero era el pasaje Red, aquel pasaje tenía un letrero de madera barnizada en la que decía en grande su nombre, era sumamente limpio y todas las casas tenían un tulipán rojo, ya sea en una pequeña pintura, un mosaico o una maceta con alguno, pero todas lo tenían.


Taehyung siempre pedía ese pasaje, él sabía que perdía bolsas por contar en la competencia contra Jin, porque no eran tantas casas como en el pasaje Yellow, pero no le importaba, a él le encantaba ese pasaje.


Aquel barrio tenía varios pasajes, los cuales eran bastante angostos como para que el camión entrara, así que Jungjae estacionaba a Pinina en un lugar donde les acomodará a los dos Kim y los dos jóvenes tendrían que hacer el recorrido de casa en casa con las bolsas de basura.


Taehyung bajó del camión junto a Jin, cada uno yendo en dirección contraria al otro, SeokJin a la izquierda y Tae a la derecha, para buscar las bolsas de los pasajes. El pelinegro llevaba tres bolsas en cada mano y decidió detenerse a medio camino para hacerse una coleta, dejó las bolsas en el piso y se quitó los guantes de cuero para amarrarse los cabellos rebeldes y los que se le pegaban a la frente, eran las doce y el sol estaba pegando fuerte a pesar de ser invierno, claramente estaba sudando, incluso tenía el traje arremangado en la parte de los brazos.


Estaba dando la segunda vuelta de la coleta que se estaba haciendo cuando escuchó cuchicheos de la casa a su lado izquierdo, lo cual le resultaba algo extraño, pero le restó importancia hasta que…


—¡Dale la puta botella de agua, Jeon!


Taehyung detuvo sus movimientos y quedó con las manos a punto de hacer la tercera y última vuelta de su coleta.


Qué diablos fue eso, pensó.


Pero, como si alguien leyera sus pensamientos, su respuesta llegó a los segundos. Un chico con un sonrojo, igual de rojo que su cabello de cereza, salió de aquella casa con una botella de agua helada, aunque el pobre chico parecía que iba a colapsar, sus manos temblaban tanto que la botella en cualquier momento se caería.


Dicho y hecho, la botella se le cayó y rodó hasta los pies del pelinegro, ambos jóvenes vieron como rodó hasta los bototos de guerra de Taehyung.


Silencio.


Taehyung lo miró directo a los ojos y el chico cereza también lo vio, solo que ese chico parecía estar en un viaje astral o replanteando todos los sucesos de su vida.


Kim sonrió enternecido, le dio la vuelta final a su coleta y se agacho para recogerla, acto seguido se acercó al lindo chico que parecía haber vuelto en sí y ahora tenía sus bellos ojitos de bambi abiertos a más no poder.


—Ten, chico cereza —dijo una vez estuvo frente a él, tendiendole la botella—. Creo… que se te cayó.


El chico lo apuntó y Kim no comprendió mucho, hasta que el desconocido habló.


—E-es para ti —habló mientras se abanicaba con una mano y quitaba su vista del mayor.


—Oh, ¡gracias! —sonrió en grande y reverencio un par de veces—. Muchas gracias, te debo una.


El pelinegro abrió con cuidado la botella y bebió de ella, dejando menos de la mitad de un viaje, suspiró una vez separó la botella de su boca.


—Yo tengo calor, pero creo que, por alguna razón, tú tienes más —rio un poco y el desconocido se tapó un poco la cara y reía de de forma leve—. Soy Taehyung, ¿y tú?


—Ehm, Jungkook, Jeon Jungkook —respondió extendiendo su mano en forma de saludo.


—Un gusto —acercó su mano mas no la apretó—. Estoy algo sudado por los guantes, no sé si te agrade eso… —dijo nervioso.


Jungkook alzó los hombros, no dando tanta importancia a ese hecho y en su mirada se veía determinación, así que Taehyung rio de acuerdo y apretó su mano.


—Muchas gracias por la botella, Jungkook, te debo una —-dijo regalándole una sonrisa de labios—. Pero por ahora creo que deb-


Escuchó la bocina del camión y ambos asintieron, Taehyung se alejó un poco para mostrarle una seña a Jin, levantó tres dedos y luego los hizo hacia abajo, como si fuera una M, paso seguido se escuchó un trote, era SeokJin acercándose.


—Espero vernos otra vez, chico cereza —se despidió mientras volvía a ponerse los guantes y a tomar tres bolsas en una mano.


Jungkook se despidió con una venia de mano y abrió la puerta para entrar de vuelta a su casa.


—Estas cuentan para mí, Taesito~ —dijo sacándole la lengua.


—¿No podías solo hacerme un favor, Jinsito? —preguntó de mala gana y haciendo énfasis en el “Jinsito”.


—No, me caes mal —dijo mientras caminaba de vuelta al camión con las bolsas en mano como si fueran bolsas de compras.


—Pues no te doy mi poco de agua~ —se burló el menor.


—¡¿Tienes agua?! —exclamó asombrado mientras el pelinegro lo sobrepasaba y aventaba las bolsas al camión—. Maldito de cara bonita —dijo negando con la cabeza.


Luego de aquello ambos se subieron de nuevo al camión mientras tonteaban y seguían con el recorrido. Cuando el reloj marcó las 14:30 horas, había acabado el turno de los cuatro, pero Jungjae se salió de la ruta original y tomó un pequeño desvío para ir a dejar a Taehyung cerca de su departamento. Normalmente el pelinegro volvía a la estación con los chicos arriba de Pinina, tomaba una ducha en la misma central y tomaba el autobús para ir a trabajar a otro lado por el resto de la tarde, pero hoy había ocurrido un problema y debía ir rápido a casa para poder solucionarlo e ir a trabajar en el supermercado.


Kim bajó del camión de forma veloz, ya había hablado con Jin, él le dejaría su ropa junto a su mochila y resto de cosas en el supermercado, al menos tenía eso resuelto. Corrió hacia su edificio y subió las escaleras de dos en dos para llegar al quinto piso y luego volvió a correr hacía su departamento.


Llegó frente a la puerta y tocó con desespero, pudo suspirar aliviado cuando vio a Haewon abrirle la puerta y entró en busca de la pequeña Haneul.


—Le tomé la temperatura y tiene fiebre —habló la chica.


—¿Cuánto de fiebre Wonnie? —preguntó mientras veía a la pequeña de tres años dormida en la cama desde fuera de la habitación.


—Hace diez minutos tenía 39°, Tae —dijo angustiada—. Por lo menos pude bajarla un poco con paños húmedos y algo de medicina que teníamos en el botiquín.


El mayor fue al baño a quitarse el overol de trabajo y la ropa sucia que mantenía debajo y tomó una ducha rápida, una vez vestido se dirigió a la habitación de las niñas y se acercó a ver a la pequeña Haneul.


La pequeña despertó al sentir una mano acariciar sus cabellos azabaches y sonrió cansada a su hermano mayor, se inclinó en busca de mejor contacto con él y Taehyung sonrió por la ternura de su pequeña.


—Te extrañé, Tete —le comentó acomodando de lado para verlo a la cara.


—¿Lo hiciste, bebé? —la niña asintió despacio y acto seguido Kim besó su frente con cariño—. Mi amor, yo sé que no te gustan los doctores… —la menor comenzó a negar de forma veloz con la cabeza a la vez que sus ojitos se humedecían—. Hannie, mi amor, te tengo que llevar, estás enfermita, el doctor va a darte algo y te sentirás mejor.


—Me dan miedo, ellos s-son malos… ellos —comenzó a hipar.


El pelinegro se acercó a su pequeña y la abrazó, él sabía lo complicado que era para ella ir al doctor, después de todo ella fue una bebé prematura y ha tenido varios problemas por ello, en especial en invierno ya que tiene problemas respiratorios. Por eso el que se haya contagiado un resfriado era sumamente importante y trataron de cuidarla desde casa, Haewon la cuidaba cuando podía, lo cual era cuando no tenía clases en la universidad, y Youngsun, su otro hermano y él que seguía luego de Haewon, la cuidaba luego de volver de clases con los mellizos, y, si le quedaba un hueco en el que no había nadie que cuidara a la pequeña, llamaba a Namjoon o Hoseok, quienes son sus mejores amigos.


Taehyung sabía que debía llevar a la pequeña Ha-neul al médico, incluso había llamado al doctor de la niña para notificarle sobre su estado y le recomendó que fuera al hospital para poder revisarla, el único problema es que tenía turno en el supermercado desde las 15:45 hrs y sabía que la visita al médico se tardaría más, después de todo ya eran las 15:00.


Mientras consolaba a la pequeña y le decía que todo iría bien, comenzó a pensar sobre los horarios de todos este miércoles. Haewon tenía que ir a realizar un trabajo con sus compañeras, el cual estaba planeado desde la semana pasada, así que no se podía correr y él jamás permitiría que ella descuidara sus estudios por una responsabilidad que no le pertenecía. Youngsun ese día iría por los mellizos al colegio, pero se suponía que los llevaría al supermercado para que él los cuidara y así podría ir al taller de básquetbol, además de que no podía faltar, después de todo su hermanito es el capitán del equipo.


Piensa, piensa.


Namjoon estaba libre desde las 17:15 hrs, a esa hora salía del gabinete de abogados, pero no sabía si estaba libre, después de todo casi todos los miércoles salía con su novia. Y Hoseok salía quince para las siete del jardín infantil, quizá él podría tener a los mellizos en alguna sala con unos juguetes o algo.


Cuando Haneul se calmó un poco, después de que él le prometió que cuando estuviera mejor cenarian la comida que ella quisiera, y paso seguido comenzó a alistar la mochila de la niña, metió la manta, ropa de cambio, el peluche de conejito y salió de la habitación para buscar algo de comida para llevar.


—Vas a tener que comer algo, Tae —habló Haewon, quien dejó un ramen instantáneo y una manzana en la mesa—. Ya debo irme, me avisas cualquier cosa —besó la cabeza de la pequeña que traía su tutú desarreglado y la corona en la mano—. Portate bien, princesa Haneul.


Dicho aquello la fémina tomó su bolso y salió apurada del departamento, Tae se agachó para arreglar el tutú rosa de la niña y luego colocar la corona sobre el cabello negro de ella.


Se sentó a comer rápido mientras Hannie veía algo en la televisión y comenzó con las llamadas por ayuda.


—Nam, sé que estás ocupado a estas horas —comenzó a hablarle a través del celular—. Pero Haneul tiene fiebre y no le baja, así que tengo que llevarla al hospital.


—Diablos, pero yo aún no salgo, Tae —contestó, después de todo las formalidades estaban de más en esos momentos, Taehyung se oía bastante acomplejado.


—Créeme que lo sé —masticó un poco de fideos—. Ahora estoy comiendo algo rápido y ya voy al hospital, pero hoy tengo turno de tarde-noche en el supermercado.


—Necesitas que la traiga de regreso y que esté un tiempo con ella en la consulta, ¿no?


—Exactamente, además hablaré con Hobi para ver qué hago con los mellizos —suspiró agotado—. Espero pueda tenerlos con los otros niños un rato, hasta que Youngsun salga de la práctica y pase por ellos.


—¿El plan hipotético es que tú irás con Hannie al hospital, cuando salga yo del trabajo me la dejaras a mí, luego intercambiar con Youngsun los mellizos para llevarlos al trabajo de Hobi, tú llegar tarde al trabajo, paso seguido Sun los irá a buscar después de la práctica y luego se irían a casa? —preguntó luego de analizar todo.


—Ese es el plan hipotético, lo único que necesito es que Hobi me confirme si puedo llevar a Jihoon y Eunji al jardín infantil —suspiró agotado mientras apoyaba el celular entre el hombro y oreja, y sacudía un poco sus cabellos húmedos—. Además, en el trabajo tengo a alguien que me debe un favor, así que me puede cubrir un rato.


—De acuerdo, escríbeme para saber sobre lo que diga Hoseok, ¿de acuerdo?


—Sí, Namu —el mayor se despidió deseándole suerte y cortó.


Se levantó de la silla para ir a botar el pote de plástico del ramen instantáneo y, a la vez que buscaba una botella con jugo y hacía un pan con jamón y queso, tecleó el número de su otro mejor amigo.


—¿Qué pasa, Tae? —preguntó el otro a través de la línea.


—Necesito un favor, dime que puedes por favor.


—¿Para qué soy bueno, niño bonito? —dijo y de fondo se escuchaba a niños jugar.


—¿Puedo llevarte a los mellizos por un rato? —preguntó angustiado.


—¿Cuánto tiempo?, hoy tengo junta de padres y no podré tomarles mucha atención.


—A la hora de la salida de tus niños, ni más ni menos —el azabache escuchó como el mayor pensaba—. Youngsun irá por ellos a esa misma hora, sale quince minutos antes de que tus pequeños deban ir a casa e inicie la junta de padres.


—De acuerdo, pero sabes que si inicia la junta y Sun no ha ido por ellos, yo tendré que seguir y no me haré responsable de si hacen algo.


—¡Gracias, Hobi! —le mandó besos por el teléfono con entusiasmo—. Y Sun estará ahí a la hora, te lo aseguro.


Cuando la llamada finalizó Taehyung sentía veinte kilos fuera de sus hombros, luego de ello tomó la mochila rosa con princesas y se la puso al hombro, tomó en brazos a Haneul y salió a buscar un taxi.


Por mera suerte encontró uno afuera del edificio, y quizá un taxi era más caro que el autobús, pero no tenía el tiempo suficiente para esperar por él y mucho menos que la niña, que ya estaba enferma, tuviera contacto con más gente.


Una vez llegaron al hospital Taehyung se dirigió al tercer piso, el cual era pediatría, y fue a recepción, sin percatarse de unos grandes ojitos brillosos que lo veían desde lejos.


—Hola, Hikari —saludó con una sonrisa y la mujer se la devolvió mientras sacaba una paleta para entregarla a Haneul y la pequeña la recibió algo adormilada—. Gracias, y bueno… ya sabes a qué vengo, tiene fiebre desde las doce, sube y baja, ya no lo puedo controlar.


—Tranquilo, mi niño —dijo la mujer con una voz calmada que siempre lograba tranquilizarlo, mientras acariciaba el dorso de la mano del veinteañero, quien suspiró totalmente agotado y con los ojos algo quebradizos—. El doctor Kang está atendiendo a un paciente en estos momentos, ahora yo le hago el control a nuestra pequeña Hannie.


Kim se dirigió con la mujer hacia el sector con varios juguetes y dibujos de animales, el joven sentó a la niña en la camilla y comenzó a quitarle la chaqueta para que pudieran tomarle la presión y la temperatura.


Una vez realizado ese procedimiento la vistió nuevamente y se dirigieron a la sala de espera, el azabache se sentó con la niña en sus piernas y la abrazó con cuidado mientras le cantaba una canción de cuna, cosa que no funcionó porque Haneul tenía hambre y tuvo que sacar de la mochila el pan y el jugo.


Pasaron unos diez minutos y escucho pasos acercarse a él, levantó la vista y vaya sorpresa que se dio, porque frente a él estaba el doctor Kang junto a Jungkook, el chico que le había dado la botella de agua.


Ambos se quedaron viendo, ahora Taehyung vestía ropa casual, no la del trabajo, y ahora Jungkook vestía formal y con bata de doctor. El azabache detallo con más cuidado el rostro del otro, era bastante pálido, tenía un lunar debajo del labio y por alguna razón quiso acercarse a verlo mejor, sus labios eran rosados y algo finos, aunque él juraría que podría morderlos a la perfección, sus ojos eran oscuros pero a la vez tan brillosos y su cabello ahora estaba menos esponjoso que en aquellas horas, parecía que lo hubiera alisado.


Jungkook, verdaderamente, era arte.


La voz del doctor Kang hizo que dejara de apreciar al chico de hebras rojizas y se concentrara en él.


—Él es mi alumno en práctica, se llama Jeon Jungkook —hizo una seña para que se apretaran las manos, cosa que hicieron mientras compartían una sonrisa tímida—. Él me estará ayudando, así que conocerá del caso de Hannie —Taehyung asintió comprendiendo mientras guardaba la botella con jugo con la mano derecha—Y dime, ¿Qué ha pasado Tae?, ¿qué le pasó ahora a Haneul?


Preguntó mientras todos se dirigían a la sala del doctor.


—Es temporada de invierno, doc, sabes que todo se complica —suspiró mientras acomodaba a la niña en sus brazos y una vez entraron a la sala la sentó en la camilla—. Al parecer un compañero del kinder estaba un poco resfriado y, a pesar de que les dije que me avisaran ese tipo de cosas, pues no lo hicieron.


—Sácale la ropa, Jungkook le revisará los latidos.


—Hannie, vamos a sacar esa ropita —la niña no parecía muy convencida—. La parte de arriba solamente, ¿cierto, doc? —preguntó y él asintió, paso seguido comenzó a quitarle las prendas—. Muy bien, princesa.


—Tete, tengo frío —los ojos llorosos de Haneul alertaron a Taehyung.


—Hannie —dijo tomando la corona desarreglada de la cabeza de la pequeña—. Él es el doctor Koo, es un doctor de princesas, así como tú, así que él va a escuchar ese lindo corazoncito, ¿sí?


La niña de grandes ojos observó al chico que estaba al lado de su hermano con algo de duda.


—El doctor Koo ha viajado por muuuuuchos reinos ayudando a las princesas enfermas, cielo —le explicó y le puso la corona al pelirrojo que estaba sonrojado hasta las orejas y con el endoscopio en mano—. Míralo, él es bonito, no es un doctor malo.


Haneul asintió varias veces con una gran sonrisa y movió sus pies que colgaban de la camilla.


—-El doctor Koo es bonito —respondió mirando al mencionado que estaba más que nervioso—. Doctor Koo, aquí está el corazón de Hannie —dijo apuntando su pecho.


Jeon asintió y sonrió con ternura.


—Con permiso, princesa Hannie —habló mientras se acercaba con el endoscopio y la niña acarició los cabellos rojos del practicante quien le sonreía contento—. Princesa, su lindo corazón está muy bien, ¿me deja oír sus pulmones? —la pequeña asintió encantada dándose la vuelta y realizando los ejercicios de respiración que le indicaba—. Muy bien, usted es mi princesa favorita.


—¿En serio? —preguntó entusiasmada y con un brillo inigualable en los ojos.


—Sí, y la más bonita —le contestó y miró de reojo a Taehyung que los veía con una sonrisa encantadora y con los ojos brillantes.


El doctor Kang retomó el habla.


—Haneul nació con 28 semanas, por lo que, claramente fue prematura, tuvo complicaciones debido al abuso de alcohol que tuvo la madre en-


—Esa mujer no es su madre… no es nuestra madre—susurró lo último.


—Bueno, quien la dio a luz abusó del alcohol en su embarazo, eso y los malos cuidados como el realizar fuerzas llevaron al nacimiento prematuro de la pequeña, por lo que…


—Puede tener problemas cardiacos, respiratorios…


—Haneul puede tener asma, pero no se ha comprobado ya que necesita cumplir los cinco años —Taehyung estaba acomodando la ropa a la pequeña que abrazaba su peluche, hasta que tosió—. Síntomas de la niña, Tae.


—Fiebre, dolor de cabeza, mocos, fatiga y creo que en una ocasión diarrea —observó su reloj de mano y vio que ya Nam debía estar por llegar—. Y-


El sonido de su celular lo interrumpió, así que debió pedir un minuto y se alejó un poco para contestar.


—¿Llegaste?, porque Youngsun debe estar por salir con los mellizos.


—Estoy en la sala de espera.


—Dile a Hikari que vas a entrar a la consulta para hacer el cambio —dicho eso colgó—. Doc, viene Nam, vamos a hacer cambio, debo llevar a mis otros hermanos con Hoseok y luego ir corriendo al supermercado.


—De acuerdo, hace tiempo no veía a mi primo —rio despacio—. ¿Y cuál era el otro síntoma?


—Escalofríos, incluso estando en reposo y abrigada temblaba.


Dos golpes en la puerta llamaron la atención de todos y el doctor Kang se acercó a abrir, mientras Taehyung se dirigía a Hannie.


—Mi amor, el tío Nam viene aquí —la pequeña asintió comprendiendo—. Yo debo irme, Sun debe ir al entrenamiento y los mellizos necesitan ir donde el tío Hobi, ¿sí, mi amor?


—¿Vas a llegar tarde? —el azabache asintió despacio y vio la tristeza invadir el rostro de la niña—, ¿por qué?


—Uhm, porque Tete tiene que ir a trabajar, tie-


—Siempre trabajas… nunca estás en casa —dijo frunciendo el ceño.


Para ese momento Nam había entrado, pero estaba teniendo una pequeña charla con el doctor Kang y Jungkook se limitaba a observar y escuchar la charla del par de hermanos.


—Haneul, ya lo hablamos… somos seis —explicó algo agobiado—. Necesito trabajar para que todos podamos estar juntos.


—¡Pero tú nunca estás!, ¿cómo vamos a estar juntos? —cuestionó enojada y con los ojos llorosos.


—Kim Haneul, estás siendo egoísta —dijo con un semblante más serio mas en sus ojos se veía el dolor—. Buscaré a los mellizos para llevarlos donde el tío Hoseok y tú te quedarás con el tío Nam que te llevará devuelta a casa y yo iré a trabajar porque tengo que darles de comer —la pequeña le estaba dando la espalda, pero comenzaba a dudar sobre si estar o no enojada—. No llegaré hasta mañana, así que buenas noches.


Dicho aquello sacudió con frustración su cabello y con un vistazo veloz pudo ver los ojos del practicante sobre él, lo veían curioso, como si quisiera saber más de él, como si quisiera atravesar cada pequeña y angustiante fracción de su existencia con sus bellos ojos oscuros que eclipsaban a las estrellas del universo, pero ¿por qué?, ¿por qué querría hacerlo?, ¿pena, curiosidad, lastima?, Taehyung no quería saber la respuesta.


—Nam, cuídala con tu vida —dijo dirigiéndose al mayor que lo veía con una sonrisa.


—Ven aquí —el pelinegro se acercó a él y juntaron sus frentes—. Lo haces increíble, Taehyung, yo lo veo, yo te veo.


—También te veo, Namu —le respondió mirándolo a los ojos, luego se separaron con una sonrisa.


Kim Taehyung salió de esa sala médica con una sonrisa cansada, con ojeras bajo sus ojos, con el cabello con ondas producidas por secarse de forma natural y con un dolor en el corazón.


Pero él iba a seguir, porque la vida no se detuvo con el inicio de las deudas, tampoco con el abandono de su progenitora, mucho menos cuando su papá se suicidó frente a él y el tiempo no quiso detenerse cuando su “madre” le dejó a la pequeña Haneul junto a una nota en la puerta de su casa con restos de sangre por el reciente parto.


La vida no se detenía, la vida era una perra, y Kim Taehyung lo sabía muy bien, porque renunció a su infancia para criar a sus hermanos, renunció a su juventud para poder terminar con las deudas del banco, renunció a sus sueños para mantenerse junto a sus hermanos y poder darles comida, una casa y educación digna.


La vida no tenía piedad, masacraba la esperanza y se burlaba de los pobres intentos por vivir mejor, pero Taehyung jamás dejaría que ganara el round final.



02


Eran las nueve de la mañana del día viernes y Taehyung se encontraba saliendo de una entrevista de trabajo para ser conserje en una cafetería, por suerte la señora dueña del local quedó encantada con él y le dio el trabajo, así que ya tenía un nuevo empleo, después de todo lo habían despedido del supermercado, pero no era como si pudiera objetar, después de todo él llevaba a los mellizos de forma clandestina y en más de una ocasión llegó tarde,


Salió de la oficina de la tierna señora y aprovechó para comprarse un café, mientras esperaba por su orden pudo distinguir una cabellera roja en una mesa al lado suyo. Jungkook vestía una camisa blanca de seda con algunos volantes en los hombros y decorado en el cuello, estaba escribiendo algo en una libreta azul y tenía al lado una malteada de banana, de la cual había bebido hasta la mitad.


Se quedó viéndolo detenidamente, su rostro se veía sereno, como si nada le perturbara, pero sus ojos reflejaban otra cosa, se mantenían brillantes, como si su mera existencia fuera un brillo esclarecedor que te atraía con un magnetismo que parecía jamás fallar, pero ese brillo en esos momentos brillaba en pena, en miedo, en algo que Kim no sabía que era pero quería aplacar.


Y Taehyung se preguntó si acaso él también quería atravesar cada pequeña y angustiante fracción de la existencia del otro. Y, esta vez, quizá sí quería saber la respuesta.


—¡Kim Taehyung! —gritaron y él en vez de voltear a recibir su orden, prefirió apreciar como el chico cereza levantaba la vista y clavaba sus ojos en él.


¿Por qué el brillo había vuelto a cambiar y ahora pareciera que brillaba en felicidad?, Kim Taehyung necesitaba saber la respuesta.


Carraspeó un poco y se volteó a recibir su café, dio las gracias y avanzó hacia la salida, pero, cuando iba a cruzar la puerta, negó con la cabeza y decidió devolverse.


—Buenos días, doctor Koo —saludó al otro mientras se sentaba frente a él.


—Buenos días, Taehyung —contestó con una suave sonrisa a la vez que cerraba la libreta—. ¿Cómo estás?


—Uhm, yo diría que bien —contestó con una gran sonrisa para luego beber de su bebida—. El miércoles me despidieron del supermercado, pero acabo de ser contratado aquí —dijo con un pulgar arriba.


—¿Te despidieron? —cuestionó asombrado y se acomodó en la silla.


—En realidad no puedo alegar nada, después de todo llevaba a los mellizos de forma clandestina y había llegado tarde dos veces antes —se explicó algo nervioso—. No es que esté orgulloso, pero manejarme de un lado a otro entre tantos trabajos, sumado al cuidado de mis hermanos y a veces surgen algunos imprevistos, entonces…


—Sinceramente, me parece increíble la devoción que tienes con tus hermanos, los has criado básicamente y —Kim frunció un poco el ceño en confusión—. Ouh, bueno —el pelirrojo comenzó a ponerse algo nervioso—. Quizá escuché un poco de la conversación que tuviste con Haneul y quizá pueda que le pregunté a Namjoon del tema.


Kim se recargó en el respaldo de la silla y lo miró a los ojos, analizándolo mientras bebía de su café, y el menor luchaba por mantener el contacto visual, pero se mordía los labios ansioso.


—Tus labios son muy bonitos, no los muerdas —dijo rompiendo el silencio, a lo que el menor bajó la mirada algo avergonzado y con un leve rubor en sus mejillas—. Después puede que se agrieten, Koo, no lo hagas —comentó con una sonrisa mientras apoyaba sus brazos en la mesa—. ¿Por qué querías saber de mí?


—Y-yo… solo.


—Tranquilo, no es que me moleste —aclaró para que el otro se calmara un poco, pues lo veía inquieto—. Es solo… que yo también quiero saber más del lindo doctor Koo y que tú también quieras saber de mí me hace ilusión.


—¿Quieres saber sobre mí? —cuestionó con algo de emoción el menor y Kim asintió con decisión.


—Sí, quiero saber más sobre ti.


—Eso… no me lo esperé —habló asombrado el chico de cabellos rojos—. ¿Por qué quieres saber de mí?


—Uhm… —apoyó su mentón sobre la palma de su mano mientras apreciaba a Jeon con la mirada—. Es extraño, porque juraría que me miras como si vieras algo en mí —dijo recalcando el “algo”—, y no sé qué es, pero me gustaría algún día verlo… pero también hay algo en ti.


—¿Algo en mí? —preguntó el menor totalmente interesado en lo que decía el pelinegro.


—Brillas, Jungkook, y, a pesar de que tus ojos están tristes, brillas muy bonito.


El joven con cabellos rojos que caían en forma de ondas sobre su frente, quien mantenía sus labios color rosa entreabiertos y se le podían ver un poco los dientes blancos, el que tenía un bello lunar debajo de su labio inferior, el mismo que jugaba con los anillos de sus manos sobre la mesa y quien tuvo que mirar hacia otra dirección para que Kim no viera sus ojos llorosos, habló.


—Nunca me habían dicho algo tan lindo… —dijo mientras se relamía los labios.


—Si te relames los labios también se te van a resecar y no se verán tan lindos.


—¿Cómo puedes ser tan… así? —interrogó con una hermosa sonrisa que dejaba ver completamente sus dientes y atreviéndose a verlo a los ojos, a pesar de estar sonrojado—. ¿Por qué eres tan así?


—Si te refieres a directo y totalmente honesto, pues así siempre he sido y me gusta halagar lo bonito —explicó—. Cuando dije que el doctor Koo era bonito, es porque lo eres.


—Gracias —rio de forma nasal y tímida—. Tú también eres muy bonito, Taehyung —se atrevió a decir.


Kim rio enternecido y bebió de su café, a su parecer hablar con Jungkook era como un oasis, porque en su mundo de ajetreo y desestabilidad, en el que debía estar sobreviviendo y luchando por algo de calma, Jungkook era paz, era tranquilidad, era una suave caricia entregada por una mano gentil, suave y cálida, el pelirrojo era una brisa que le daba un poco más de oxígeno a sus pulmones intoxicados de un desastre que lo asfixiaba.


Sonrió mientras hablaba con él de temas banales, sobre el tráfico, sobre la delincuencia, sobre las bandas del momento e incluso sobre pandas. Sonrió porque era adictivo y, lo más bonito, es que esta droga que lo mantenía tan encantado, esta droga llamada Jeon Jungkook, era totalmente sana, no era tóxica, mucho menos dañina.


El chico cereza era tan dulce, tan bonito y delicado como una flor, tan refrescante como brisa de primavera, tan tierno y simpático que llegaba a querer más de eso, el menor lo escuchaba con atención, lo comprendía, opinaba de forma sincera y se reía de los chistes más malos que decía.


—Así que, estudiaste medicina, pero por algunos problemas no pudiste terminar la práctica, así que ahora estás haciendo las horas que te faltaron —dijo el pelinegro.


—Exacto —contestó el otro con una sonrisa mientras asentía—. Pasaron cosas… algo feas, así que tuve que tomarme un tiempo para mí —explicó con calma y el mayor asintió comprendiendo—. Ahora cuéntame sobre ti, ¿has estudiado algo?, ¿sacaste alguna carrera?


—No, no tuve la oportunidad —contestó con un suspiró—. Bueno, si tuve la oportunidad honestamente… pero no podía darme ese lujo —Jeon lo miró con confusión—. Cuando salí del colegio lo hice con muy buenas notas, además de que en la prueba de admisión me fue bastante bien…quedé en la universidad de artes de seúl, pero no pude darme ese lujo.


—¿Lujo?


—Para mí hubiera sido un lujo estudiar una carrera que sea sobre lo que me apasiona, siempre amé pintar al oleo —suspiró con una media sonrisa—. Pero no podía simplemente dejarlos e irme a Seúl.


—¿O sea que no fuiste a la universidad por tus hermanos? —preguntó el menor.



—Yo no lo diría así, Koo, yo prefiero decir que pospuse algo para darle prioridad a lo que más amo, que son mis niños —respondió con una bella sonrisa.


—¿Y tus… padres? —preguntó con algo de miedo—. Namjoon no me dijo nada sobre eso, después de todo no le correspondía y yo no quise preguntar eso.


—Yo creo que la historia sobre cómo llegué a estar a cargo de cinco niños revoltosos, debe ser para nuestro próximo encuentro, lindo —los ojitos del otro brillaron al escuchar lo último—. Y sí, vamos a tener más encuentros, lo prometo —dijo sonriente para luego sacar su celular de su bolsillo—. Así que dame tu numero, por favor, ahora tengo que ser un sexy repartidor de comida china.


Ambos rieron por lo último y Jungkook le dictó su número de celular.


—Prometo llamarte en mi receso —dijo levantándose de la silla—. Ahí coordinamos algo.


—¿De verdad lo prometes? —interrogó el futuro doctor con cierta inseguridad en la pregunta.


—Yo jamás rompo una promesa, Jungkook —respondió viéndolo directamente a los ojos, transmitiendo tanta seguridad en lo que decía, que los rastros de inseguridad de Jungkook desaparecieron en segundos—. Ahora debo irme, fue increíble hablar contigo, me encantó pasar tiempo junto a ti, nos vemos luego.


Jungkook susurró una despedida y realizó una venia con la mano, lo último que vio Kim fue como él sacaba de nuevo la libreta azul para anotar algo, pero esta vez con una enorme sonrisa.



03


Ya eran las seis de la tarde, Taehyung estaba exhausto, en el local lo mandaron por toda Busan a hacer entregas en la motocicleta y, por alguna extraña razón, todos querían comida china.


Salió del local con cuatro bolsas, dos en cada mano, su jefa le había dado algo de comida para la cena. Suspiró agotado y se dirigió a la parada de autobuses y así poder llegar pronto a casa, por suerte el autobús llegó en pocos minutos y casi vacío.


El azabache sacó su celular para hacer dos llamadas, primero llamó a Haewon.


—Wonnie, ya voy camino a casa, no hagas de cenar, yo llevo comida.


—¿Traerás algo?, ¿y ese milagro? —preguntó con deje de diversión.


—Oye, no es como si nunca los consintiera —contestó con un resoplido y ambos rieron—. No seas una mocosa malcriada y agradece que llevaré comida china, dile a los chicos, deberían estar en casa.


—Youngsun está explicandole algo de matemáticas a Jihoon y las niñas están jugando a las princesas.


—¿Y tú qué hacías, Wonnie? —preguntó con una sonrisa, él siempre preguntaba por todos sus niños, ninguno quedaba fuera.


—Estaba terminando un trabajo de la universidad, está algo complicado…


—¿Para cuando es?, podría decirle a Nam si puede venir a ayudarte, después de todo él ya es abogado.


—Es para la próxima semana, te agradecería mucho que preguntaras si puede ayudarme.


—Yo le digo, mi mocosa, ahora estoy pasando por el supermercado, ya casi llego.


—De acuerdo, ya le aviso al resto para comer, te veo luego Tae, te amo.


—También te amo, Haewon —dijo en forma de despedida y antes de colgar pudo escuchar el gritó de la fémina avisando sobre lo que cenarán.


Para Taehyung no había un amor igualitario para sus niños, porque con cada uno tenía un amor diferente, claro que los amaba como a nadie, a todos los amaba de forma desmedida, él ya había entregado su vida por ellos y hasta moriría si con ello se aseguraría que los cinco estuvieran bien.


Pero no amaba a Jihoon como amaba a Haewon, porque ha vivido diferentes cosas con cada uno, Haewon era la mayor y a la primera que tuvo que criar, y, aún siendo un niño, él aprendió a limpiar pañales, a hacer leche, a tratar resfriados y mucho más por ella, gracias a Haewon sabe a hacer peinados decentes, aunque la pobre tuvo que pasar por coletas y trenzas desastrosas, incluso gracias a ella sabía cómo tratar cólicos y qué toallitas higiénicas comprar que fueran cómodas y buenas.


Después, criar a Youngsun tuvo otras trabas, porque él ya estaba entrando a la adolescencia y Sun era bastante energético, varias veces tuvo que salvarlo de que no se matara tirándose de alguna escalera o que se metiera tanta cosa a la boca. Incluso con él tuvo más roces en la crianza, ya que era llevado a su idea y bastante terco, tuvo que ir varias veces a su antigua escuela por peleas en las que se metía.


Con los mellizos fue toda una odisea, porque eran dos al mismo tiempo, además de que era el doble de gastos, él ,en ese entonces, era un adolecente de 17 años y no puede negar que en algún punto quiso rendirse y mandar todo a la mierda, porque se sentía sobrepasado con dos bebés y sin ningún tipo de ayuda, aparte de la económica por parte de su padre.


Y con Haneul todo fue demasiado sorpresivo, su padre ya se había suicidado, su “madre” había desaparecido del mapa luego de reclamar su parte de la herencia y él junto a los niños ya se encontraban, de alguna forma, bastante estables económicamente. Hasta que un día mientras estaban cenando llamaron a la puerta, y vaya sorpresa que se llevó al ver a una pequeña bebé ensangrentada, cubierta con una manta y dentro de una caja de cervezas. Taehyung no tuvo que leer la nota para saber sobre qué se trataba, nuevamente su progenitora había quedado embarazada y, otra vez, dejaba al bebé a su cargo.


Con cada uno de sus hermanos tiene un amor diferente, debido a las diferentes experiencias que ha vivido con ellos, así que no es un amor igualitario, pero a todos los ama con su vida.


Ellos son todo para él.


Luego de la llamada a Haewon se dispuso a realizar la segunda llamada, luego de un par de beeps le habían respondido.


—Hola, doctor Koo, lamento la tardanza, es que no tuve ningún descanso —se explicó—. Y, por alguna razón, todos quisieron ordenar comida china hoy.


—Realmente llamaste… —respondió el otro a través de la línea de teléfono.


—-Claro, te dije que iba a hacerlo y también te lo prometí —el azabache se levantó del asiento y tomó las bolsas con una mano, se acercaba su parada—. ¿Pensaste que no llamaría?


—Sinceramente, sí lo pensé —se sinceró el menor, quien se escuchaba algo abatido—. Perdón por dudar de tu palabra…


—No pidas perdón, no has hecho nada malo —dijo mientras se bajaba del autobús y emprendía camino a su edificio—. Tuviste motivos para dudar, tardé más de medio día, así que es entendible.


—Aún así-


—Aún así no debes pedirme perdón cuando no has hecho algo malo —caminó por las frías calles y cruzó a su complejo de departamentos—. No tiene sentido pedir perdón cuando no hay un error o alguna falta, le quita sentido a la palabra.


—De acuerdo… —contestó el otro y se le escapó un pequeño suspiró—, ¿C-cuándo podría verte? —preguntó nervioso.


—Uhm… —Taehyung comenzó a pensar mientras saludaba al portero con una sonrisa—. Mañana tengo turno en el camión, quizá pueda pasar a saludarte si sales de casa —mencionó y comenzó a subir las escaleras, otra vez el ascensor estaba averiado—. Pero si quieres una junta más formal, mañana estoy desocupado desde las las tres de la tarde hasta las seis, aunque tengo que hacer unos mandados… si gustas puedes acompañarme.


—Suena bien, yo debo ir a buscar algo en el correo, podríamos acompañarnos a hacer los mandados, ¿qué opinas?


—Me gusta la idea —jadeo agotado al llegar al quinto piso—. Aquí aún no reparan el elevador y acabo de subir cinco pisos —rio de forma nasal.


—¿Cuánto tiempo lleva averiado? —interrogó con curiosidad.


—No lo sé, como dos meses, cre-


Kim vio como Youngsun junto a los mellizos jugaban con los autos a control remoto en el pasillo, justo afuera de la puerta del departamento.


—¿Y si me ayudan con las bolsas? —preguntó y los dos más pequeños corrieron a ayudarlo, Jungkook oyó a través de la línea telefónica las risas de los mellizos—. Entren que hace frío —carraspeó un poco para volver a hablar con el pelirrojo—. Acabo de llegar a casa y voy a cenar, hablamos al rato por mensaje, ¿sí?


—De acuerdo, disfruta de tu cena, Tae.


Ambos se despidieron y lo último que escuchó Jungkook fue como Kim le preguntaba cómo estuvo su día a uno de sus hermanos.



04


Nuevamente eran las cuatro y media de la mañana cuando entró a la central, saludó a uno que otro compañero de oficio y se dirigió a saludar a los chicos, los cuales siempre se quedaban en la cocina a desayunar.


—Buenos días, florecillas~ —canturreó al ver a los chicos tomando el desayuno.


Sorprendentemente Beomgyu ya estaba ahí, y, por lo que podía ver, había traído donas para el desayuno. Beom se carcajeó por lo de “florecillas”, así que supuso que Jungjae le había contado, Jin resopló hastiado y Jungjae se encontraba leyendo el diario.


Antes de que se acabaran las donas sacó una y se la comió camino a los vestidores, en donde volvió a vestirse con el overol y botas, dejando en su casillero la mochila con ropa de cambio y demás.


La jornada inició como siempre, los cuatro recorriendo su parte de la ciudad en Pinina, solo que una vez llegados al barrio Tulip Lips, Jin cambió con Beom, al chiquillo le hacía falta ensuciarse las manos, así que cambiaron para que recogiera las bolsas.


—Si hay algo muy pesado me llamas y te ayudo —habló Kim mientras el camión bajaba la velocidad—. No necesito que te hagas el fuerte y te lesiones, siempre usa los guantes y si ves una bolsa sospechosa no la abras y llamame, ¿de acuerdo? —preguntó por una confirmación.


—Sí, Taehyung —contestó el menor con un puño alzado demostrando determinación.


Ambos bajaron del camión para ir en busca de las bolsas, recorriendo los coloridos pasajes con las manos ocupadas con basura que aventaban al camión.


Kim se dirigió al callejón Red, en el que vivía Jungkook y sonrió al verlo apoyado en su puerta con una botella de agua y un sandwich, de forma veloz trotó hacia él.


—Buenos… —revisó su reloj y faltaban dos para las doce—. Sí, todavía faltan para las doce, buenos días, Cerecita.


—Buenos días, Tae —le contestó con una sonrisa adormilada—. Te hice esto, espero te guste —dijo entregandole una botella de agua junto a un pan.


—Gracias —habló con entusiasmo a la vez que se quitaba los guantes para poder beber y comer a gusto—. Uhmm… —abrió un poco más los ojos asombrado por el sabor—. Esto está buenísimo, Kook.


—Es solo un pan con jamón y queso, bobo —respondió con media sonrisa.


—Pero está buenísimo, quizá sea porque es de mejor calidad —opinó dandole el último mordisco al sándwich y escuchó el grito de Beom a lo lejos—. ¡Ya voy! —le respondió al chiquillo y dirigiéndose al pelirrojo dijo:—, Nos vemos frente a la cafetería, Koo.


Se despidieron con un movimiento de mano y Taehyung trotó hacia Beomgyu, que trataba de llevar al camión una enorme bolsa de basura.


Más rato, cuando ya habían terminado su turno Kim y los demás, Jungjae conducía hacia la central con la radio del camión a todo volumen, todos en la calle podían escuchar Bad Romance de Lady Gaga y Beom junto con Kim cantaban a todo pulmón la canción.


Llegaron entre risas y bromas a la central, Jungjae estacionó a Pinina y todos bajaron para ir a los casilleros a buscar sus prendas e ir a las duchas.


SeokJin se mantenía revisando algo en su celular con el ceño fruncido.


—¿Te preocupa algo? —interrogó el otro Kim—. Te ves… ¿angustiado?


—¿Crees que seré un buen padre? —dijo el mayor, sacando a la luz su mayor temor—. Sé que tú sabes sobre criar niños, has criado a tus hermanos básicamente… ¿tú crees que seré un buen padre?, dime con sinceridad, por favor.


—Sinceramente, no solo creo que lo serás Jin, sé que lo serás —posó su mano en el hombro del castaño—. Sé que da mucho miedo, pero te has estado preparando con Dahye por bastante tiempo, ambos serán unos grandiosos padres —el castaño sonrió sintiéndose un poco mejor—. Además, cualquier duda puedes preguntarme, sabes que te responderé absolutamente todo.


—Gracias, Tae —despeinó los cabellos oscuros del menor—. Y ahora hay que ducharnos, porque creeme que olemos mal —ambos rieron y se dirigieron a las duchas.


Luego de estar vestido con ropa nueva le pidió el favor a SeokJin de llevarlo cerca de la cafetería, después de todo él vivía cerca de ahí, así que se subió al Fiat del 96 de su compañero y emprendieron marcha.


El mayor le hablaba sobre que la ropa de bebé estaba algo cara y que tendría que ir a tiendas de segunda mano, a lo que Taehyung le dijo que él tenía algunas prendas que le podrían servir y que se las entregaría la próxima semana o si las quería para antes debía ir a su departamento, y también le dijo que la ropa de bebé no dura mucho, después de todo los bebés crecen bastante rápido y ensucian todo.


Una vez llegó cerca de la cafetería se despidió del mayor y bajó del automóvil, caminando hacia la banca que se encontraba afuera de la bella cafetería, se sentó y le notificó al menor a través de un mensaje sobre su llegada y en unos minutos lo tuvo enfrente.


—Buenas tardes, Kim —saludó el pelirrojo, sacandole una sonrisa de labios al mayor—. ¿Tienes hambre?, podría invitarte a almorzar.


—Buenas tardes, Cerecita —contestó a la vez que se levantaba de la banca y colgaba su mochila del hombro—. Por alguna razón te gusta alimentarme, ¿tan hambreado me veo? —rio de forma nasal por lo último.


—N-no quería que-


—Tranquilo, es una broma —se medio carcajeo al ver el nerviosismo de Jungkook—. Pero cuidado con alimentarme tanto, puede que me acostumbre, eh.


—No creo que eso sea malo —comentó caminando junto al otro—. Hasta consideraría una linda rutina el darte una botella y un sándwich los miércoles y sábados.


—Uhm, siento que si me acostumbro después mi estómago también lo hará —le dio un pequeño codazo con el brazo derecho—. Tendrías que prometerme que todos los días me esperarás con mi sandwich.


—Lo prometo —dijo viendo a los ojos del azabache—. Te prometo esperarte con una botella de agua y un sandwich, pero si tú prometes ir a mi puerta por ello… no quisiera quedarme esperando y que tú te hayas llevado solo mi basura y no lo que realmente prepararé para ti.


—Eres tan lindo, Koo —acarició los cabellos ajenos con delicadeza, a lo que el otro cerró los ojos por el contacto—. Te prometo ir todos los miércoles y sábados por mi colación —picó la mejilla ajena, provocando un sonrojo en esta.


Luego de ella siguieron caminando, dirigiéndose primero a comprar unas zapatillas para Youngsun, Tae le explicó al otro que ya se le habían roto a su hermano y que como le habían pagado quería darle una sorpresa. La siguiente parada fue para comprar materiales que le pidieron en el colegio a Jihoon y Eunji, los cuales eran pinturas y arcilla.


La tercera parada era la biblioteca, Haewon le había pedido si podía pedir un libro por ella, pero Jungkook le exigió ir por algo de almorzar, le dijo que debía comer algo para que sus energías estuvieran al cien, así que se dirigieron a un McDonald´s, aunque a Jungkook le dijo que esas energías no vendrían de una hamburguesa.


—Tal vez la super energías no vendrán de una hamburguesota —comentó luego de tragar—. Pero está de paso y no es tan caro.


—Pero yo iba a invitar…


—¿Quieres ser mi sugar baby o algo así? —cuestionó con diversión.


—¡N-no! —respondió totalmente avergonzado.


—Creéme que lo sé —dijo después de reírse un poco—. Es solo que me da risa como te avergüenzas por todo, además es tierno.


—Idimis is tiirni —le imitó con voz aguda y haciendo caras, ambos rieron cómplices por ello—. Ay, hace años no como una hamburguesa —acotó viendo su hamburguesa con queso.


—¿Hace años?, woah, ni yo me atreví a tanto.


—Es que mis padres me lo tenían prohibido —respondió y luego le dio su primer mordisco a la hamburguesa—. ¡Uhm! —exclamó con el ceño fruncido, realmente parecía disfrutar de su comida—. Está riquísima, Dios, es increíble.


El pelinegro observó con una media sonrisa como el otro devoraba su hamburguesa, pero aún tenía la espinita del porqué los padres del otro le tenían prohibido comer aquello, él entendía que no era la comida más sana, pero prohibirlo parecía algo excesivo, después de todo se podía comer de vez en cuando.


—¿Por qué tus padres te lo prohibieron? —preguntó tomando un par de servilletas.


—Porque estoy demasiado gordo —contestó y volvió masticar, como si lo que dijo no hubiera sido algo.


Taehyung observó con mucho más detalle al chico frente a él, claramente no estaba gordo, hasta podría apostar a que está algo bajo de peso y quizá la piel pálida de Jungkook no era exactamente por naturaleza, quizá era porque comía muy poco.


Por otro lado sintió algo de rencor hacia los padres de Jungkook, porque si Koo estuvo con kilos demás era entendible que fuera a un nutriologo para una dieta y que si esa dieta decía que no podía comer ciertas cosas debía respetarse, pero tampoco era necesario completamente prohibir aquello y mucho menos decirle cosas para acomplejarlo, porque ahora Jungkook creía que estaba gordo cuando, claramente, no lo estaba.


Una vez el menor terminó de comer su hamburguesa, Taehyung se acercó a él con servilletas en mano, limpiando con delicadeza y dedicación los rastros de comida que tenía cerca de boca y mentón, mirándolo con apreciación, porque Jeon Jungkook era bello, era precioso, era magnífico.


Una vez terminó de limpiarlo, dejó las servilletas de lado y con los atentos ojos del pelirrojo se lo dijo.


—Eres jodidamente precioso, eres simplemente bellísimo y me duele que pienses que estás gordo cuando hasta quizá estás bajo peso —el contrario volteó hacia otro lado, pero Taehyung tomó su mentón con delicadeza e hizo que lo volviera a ver—. Mírame cuando hablo, Koo…


—Es que me da vergüenza… porque dices cosas lindas y no estoy acostumbrado a eso, ¿sabes? —suspiró y lo vio a los ojos—, estoy acostumbrado a los comentarios pasivo-agresivos o a que no me digan nada, solo me den algo y ya… en mis cumpleaños solo me enviaban un regalo y ya, nunca alguien me había hablado así, porque cuando lo hacían era para decir cosas como que me veía más lindo estando callado o ese tipo de cosas.


Taehyung acarició con su pulgar la mejilla del otro, dibujando pequeños círculos que con delicadeza hacían sentir seguro a Jungkook, le entregaban calidez y cariño, algo que él no conocía muy bien.


—Mis padres siempre están en viajes de negocio, así que casi nunca estuvieron en mis cumpleaños, solo enviaban algo como un automovil nuevo, prendas de diseñador o, incluso, una mascota… pero jamás estuvieron ahí, y cuando lo estaban era horrible, porque solo me decían que estaba gordo, que me veía feo, que era demasiado tonto para medicina o lo que sea, pero todo era malo.


El azabache acomodó unos cabellos detrás de la oreja ajena y jugó un poco con su arete, para luego volver a las caricias en la mejilla.


—C-cuando salí del closet —dijo con nerviosismo, mas las caricias no pararon, de alguna forma se volvieron más cariñosas, más cálidas, más dedicadas—. Ellos no se enojaron tanto con que fuera gay, porque yo no les importo, más bien les importó que su imagen de la familia perfecta e ideal sería interrumpida… de hecho por eso es que vivo en Tulip Lips, mis padres no quisieron que comprometiera su imagen y me echaron de casa pero se inventaron que yo era un chico sin causa, una oveja negra en la familia, así que todos sus amigos pensarían que el problema soy yo, cuando simplemente no me gustan las mujeres…


La mano de Kim bajó un poco a darle una caricia al cuello ajeno, acariciando con calma el collar que traía puesto el pelirrojo, acariciando la cadena con sus largos dedos, pero sin despegar sus ojos del menor.


—Así que p-por eso vivo solo, aunque la casa era de mi ab-buela —Taehyung dejó el collar en paz y posó su dedo índice bajo el mentón del otro, levantádolo un poco más—. Y bueno, ¿no piensas alejarte porque soy gay?


Kim se alejó un poco, esta vez tomó una papa y se la llevó a la boca, dejando con una notable incertidumbre al otro.


—¿Por qué debería alejarme de alguien que solo me atrae? —preguntó después de beber un poco de su gaseosa.


—¿Cómo? —dijo confundido.


—También soy gay —encogió su hombro izquierdo y viendo los ojos ajenos tomar una pequeña chispa—. Aunque bueno, no es algo que muchos sepan, la mayoría piensa que no tengo pareja porque estoy siempre trabajando y pendiente de mis niños, solo que la realidad es que si fuera hetero ya habría presentado algunas parejas a mis hermanos, pero soy gay y claramente encontrar pareja es más complejo —explicó con calma—. Así que es algo más privado, porque mi sexualidad no es un secreto.


—¿R-realmente eres gay? —interrogó con asombro—. Es que no lo pareces…


—Me lo han dicho varias veces —rio un poco—. Casi siempre dicen que parezco hetero.


El pelirrojo lo veía como si analizara su existencia, como si no creyera que Taehyung fuera gay o quizá lo veía así por lo dicho con anterioridad.


—Sobre lo otro, no eres tonto, mucho menos feo, gordo o lo que sea que te hayan dicho tus padres. Jungkook, eres increíble, te lo dije, brillas maravilloso, a pesar de esos ojitos algo tristes, y me encantaría que puedas verte como yo te veo, como la belleza en persona —acarició las manos del otro y dejó un pequeño beso.


—Definitivamente eres tan… tú —dijo con un leve sonrojo y una sonrisa de labios tímida.


Después de todo eso siguieron con sus planes, haciendo los mandados, caminando juntos y rozando sus manos al caminar.



05


Las semanas pasaron y los dos chicos hicieron su nueva rutina, todos los miercoles y sabados Jungkook esperaba a Taehyung para darle algo para comer, incluso conoció a los chicos del camión, hablaban por teléfono cuando tenían tiempo y antes de dormir, incluso había visto a los hermanos de Tae por videollamada e intercambiado algún par de palabras con ellos.


La cosas iban bien, se seguían conociendo, aunque Taehyung ya no sabía hacia donde iban, porque él ya comenzaba a sentir más cosas por el pelirrojo, no podía verlo como un simple amigo, no podía encasillarlo en aquello, pero tampoco sabía cómo lo veía Jungkook a él.


Todo era muy confuso.


Porque paseaban de la mano, tonteaban llamandose “cariño” y se mandaban corazones al darse los buenos días y buenas noches, hasta sus juntas de “amigos” se sentían como citas, o al menos así era para Kim.


Ese día era bastante ajetreado, en la mañana estaba en su turno en la cafetería y luego iría a almorzar con Jungkook, para luego ir a casa a preparar los carteles para animar a Youngsun en su partido de la tarde, después iría con los niños y sus mejores amigos al partido.


Pero justamente ahora tenía una espinita, porque faltaban solo media hora para salir de la cafetería y quería hablar con Jungkook sobre lo que eran, porque él sí quería intentar algo con el otro, se moría por intentarlo, pero tenía miedo de que Jeon le dijera que solo lo veía como un amigo.


Suspiró abatido y se quitó la gorra para hacerse una coleta, su cabello sí que estaba largo, pero no se lo cortaba mucho para que las niñas jugaran a hacerle peinados, además de que no le molestaba… Jungkook también le hacía peinados, también le había dicho que lucía increíble con el cabello así y que era adicto a peinarlo con los dedos.


Siguió trapeando, sin percatarse de que cierto cliente de ojos preciosos lo veía desde lejos.


—¡Taehyungieeeee! —gritó uno de sus compañeros de trabajo, quien hacía de mesero—. Vaya que te ves comestible con esa coleta —le chuleo mientras pinchaba con su índice el pectoral izquierdo—. ¿Cuánto ejercicio haces, hombre?


—Pff, no hago ejercicio, solo trabajo —el otro levantó la manga de su camiseta y comenzó a tocar su bicep—. ¿Qué se supone que haces Dohyun?


—Examinar tus músculos, bonito —Kim se quitó y tomó más distancia—. Como sea, la jefa dice si le puedes bajar los kilos de café del camión…


—En seguida voy, deja pongo el cartel de piso mojado y voy.


—¡Gracias mi amor! —gritó el otro mientras se iba a hacer su trabajo.


—Idiota —lo insultó en un susurro mientras negaba con la cabeza.


Cuando resolvió lo del cartel, caminó a la salida del local, para así buscar los kilos de café, encontrándose con Jungkook en la misma mesa en la que tuvieron su primera charla formal, solo que tenía una cara de pocos amigos y no le dirigió la mirada.


Taehyung pensó que eso era raro, pero ya saldría de su turno para preguntar si algo le había pasado, así que fue a dejar las bolsas a la bodega y fue a terminar de trapear, para poder retirarse del trabajo.


—Ya estoy listo, bonito —le dijo acercándose a su asiento—, ¿pasó algo?, tienes cara de pocos amigos, Koo.


—Nada.


—¿N-nada? —preguntó nervioso, ahora creía que estaba enojado con él—. ¿Hice algo?, ¿estás enojado conmigo?


—¿Hiciste algo por lo que yo debería enojarme, Kim? —preguntó levantándose de la silla y caminando a la salida.


—No, no he hecho nada…


—Ajá.


El camino al restaurante fue en silencio, pero no porque Taehyung lo quisiera, sino porque el otro solo respondía con monosílabos y él ya comenzaba a desesperarse, qué había hecho mal, ¿Jungkook ya no lo quería?, ¿qué estaba pasando?


En el restaurante el pelinegro sentía que iba a explotar, ¡Jungkook no le hablaba!, no le decía nada, le estaba haciendo la ley del hielo, apenas si lo veía, estaba escribiendo en el celular.


—¿Cómo estuvo tu paciente hoy? —preguntó angustiado mientras veía su bulgogi que se estaba poniendo frío.


—Ajá —respondió el otro sin inmutarse.


—¿No quieres estar aquí?, porque si es a-


—Ajá.


—¡Entonces vete! —gritó dejando caer sus palillos al suelo y con los ojos cristalizados—. Si no quieres estar aquí conmigo vete, no te estoy obligando a pasar por ese suplicio.


—¿Qué? —Jungkook parecía confundido, y era claro que lo estaba, si no le estaba prestando atención a nada de lo que decía el mayor—, ¿De qué ha-


—Hablo que desde que te hablé en la cafetería no me has prestado atención, me has dicho solo monosílabos y yo… —Kim tomó sus cosas y se puso de pie mientras el otro le preguntaba que porqué se iba así—, Mira, Kook, no sé qué hice mal, ya te pedí disculpas por todo y por nada, ya no sé qué hacer, me has estado ignorando tanto que ya hasta pienso que no quieres estar aquí conmigo y cuando te lo pregunto solo me dices “ajá”, todo es “ajá”, el cómo estuvo tu paciente, el si te aburro, el si ya estás harto de mí… todo.


El mayor sacó su billetera para dejar su parte de la cuenta y cuando volvió a poner su mochila al hombro, el pelirrojo lo detuvo tomándolo del brazo.


—¿En serio no sabes qué me molestó?


—He estado más de media hora preguntándotelo, Jungkook —dijo viéndolo a los ojos—. Más de media hora de ajás, más de media hora sin que me hables, aún si te pedí perdón por nacer.


El otro soltó su brazo y suspiró abatido, Kim colgó su mochila al hombro y esperó una respuesta, claro que la espero y se quedó ahí esperándola, pero el menor solo sacó su celular para escribir algo.


—De acuerdo, me hablas cuando se te pase el enojo, pero conste que pregunté más de una vez y que te esperé, pero yo ya me estoy sintiendo mal con tu indiferencia —el otro lo vio con algo de duda, pero siguió ignorándolo—. Ajá.


El mayor salió del restaurante con los ojos lagrimeantes, él realmente no comprendía qué había hecho mal, él pidió disculpas por todo, hasta por la comida que eligió, y él preguntó de todas las formas posibles qué le pasaba al pelirrojo, pero no puede solucionar algo sin saber la problemática y tampoco podía solucionarlo si Jungkook no quería hacerlo.


Se subió al autobús con pena, mucha pena, él planeaba declararse, quería decirla a Jungkook que más que quererlo lo amaba, que se sentía tan lindo estar con él, que todo fluía, que se sentía afortunado de poder conocerlo, de pasar tiempo con él, de poder abrazarlo, acariciarlo, mimarlo, y que ahora también quería besarlo, tocarlo, adorarlo.


Se puso los audífonos y se dedicó a ver el paisaje, a ver las calles de su ciudad, y luego pensó sobre dónde llevaría a los niños luego del partido, quizá podrían ir por una pizza o ir al Burguer King, habían varias opciones.


Se bajó del autobús y caminó a su edificio, por mera suerte el ascensor funcionaba, así que no tuvo que subir cinco pisos, agradeció eso.


Entró al departamento y Haewon estaba con los niños en la mesa con varios plumones y cartulinas, saludó a todos con un beso en la frente y fue a la habitación de los chicos.


El departamento no era muy grande, así que tuvieron que dividirse para que todos cupieran. La distribución era muy simple, la habitación matrimonial era para las chicas (Haewon, Eunji y Haneul) y la habitación, que debía ser individual, era de los chicos (Youngsun y Jihoon), y bueno, el sillón era de Taehyung, aunque a él le gustaba. El departamento tenía un solo baño, el cual la mitad del tiempo era un desastre, la cocina era bastante pequeña y frente a ella estaba el comedor, el cual consistía en una mesa redonda con varias sillas, aunque por espacio a veces él comía de pie, luego estaba el living que solo era un sillón con varios almohadones en el piso y una televisión vieja sobre varios libros.


Taehyung sabía que no era el lugar más lindo y/o espacioso, pero lo consideraba su hogar, el que con esfuerzo mantenía en pie.


Dejó sus cosas en el sillón y fue a la habitación de los chicos, sabía que Sun estaría allí.


—¿Cómo está mi superestrella? —preguntó abriendo la puerta.


—No soy una super estrella —contestó avergonzado mientras se colocaba la camiseta del equipo.


—Claro que lo eres, niño —sacudió los cabellos ajenos y besó su cabeza—. Eres la super estrella más brillante que existe, Sun.


—Yaa~


—Los chicos te están haciendo los carteles, ¿cuál crees que será el más vergonzoso?


—Estoy seguro de que ninguno se va a comparar con tus gritos, Tae —respondió abrochando sus zapatillas.


—Me encanta gritar para avergonzarte… y creo que a las madres de tu equipo les gusto.


—Algunas creen que eres mi padre y me hablan para… ya sabes.


—¿Para ser el padrastro de tus amigos? —dijo mientras reía—, lo siento, pero paso.


—En realidad, pocos saben que eres mi hermano…


—¿Eso es malo?, el que yo sea tu hermano.


—No lo malentiendas, no lo es… pero varios de mis compañeros han dicho que les gustaría tener un padre como tú, porque siempre vas a los partidos, me haces carteles, me animas y siempre preguntas por mí… no sé cómo sentirme respecto a eso.


—¿A qué te refieres con lo último?


—A que yo conocí a mi padre —dijo viéndolo a los ojos—. Conocí a nuestro padre, pero… al parecer tengo todo lo que un padre ideal daría por su hijo, pero a través de ti, de mi hermano.


—¿Me ves más como un padre que a nuestro verdadero papá?


—Sí… ¿es malo? —cuestionó dudoso.


—No lo creo Sun, pero sí es bastante complicado —ambos se sentaron en una cama—. Yo conocí a nuestro padre, pero no era una figura paterna para mí, después de todo el trabajaba todo el tiempo y más cuando su empresa fue a la quiebra, así que para mí él era el hombre del dinero, quien dejaba dinero para que yo los cuidara, para que los criara.


—¿Te arrepientes?


—Jamás me voy a arrepentir de cuidar de ustedes, solo que me hubiera gustado hacerlo siendo mayor de edad y con mejor economía… nos habría ahorrado varios problemas, ¿no?


—Tienes razón, la época de la ducha cada dos días fue oscura —comentó con una sonrisa.


—O la época de ramen instantáneo —miró al otro con diversión—, ¿Recuerdas?


—Ramen de carne en el desayuno…


—Ramen de pollo en almuerzo…


—Y ramen de camarón en la cena —finalizó el menor y ambos rieron.


Luego de su momento de risas ambos salieron de la habitación para ver los carteles que los chicos habían hecho, y esa era la magia que tanto amaba Taehyung, porque la vida podía hacerlo mierda o Jungkook hacerlo sentir feo con su indiferencia, pero siempre que llegaba a casa todo lo malo se iba, sus niños hacían todo más bonito.


Kim Taehyung solo necesitaba llegar a casa para ver a sus pequeños, nada más, lo demás siempre sería segundo plano, porque el amor más importante que tenía le pertenecía a los cinco niños que ha estado cuidando, criando, apoyando, regañando y, sobretodo, amando con cada respiro.


Lo único que podría destruir al pelinegro era estar lejos de sus hermanos.


Cuando faltaban cuarenta minutos los hermanos Kim se dirigieron a tomar el autobús, todos maquillados y vestidos con los colores de la escuela, con sus carteles en mano y pompones de porristas para animar al basquetbolista con esmero.


Al llegar al colegio se juntaron con Namjoon y Hoseok, los cuales también iban vestidos para la ocasión, todos entraron y le desearon buena suerte a Youngsun, en especial Taehyung que le repitió que él era capaz de muchas cosas y que si no ganaba estaba bien, que tendría que entrenar un poco más duro, pero que pasara lo que pasara, estaba orgulloso de él.


Todos tomaron asiento y Taehyung pasó a saludar a las madres de los otro jugadores, charlando un poco sobre la competencia, los gastos para realizar a futuro y más, hasta que el sonido del reloj marcó que era hora del inicio del partido, por lo que pidió permiso para ir a sentarse con sus chicos.


—Tae, tu celular ha estado sonando un buen rato —le dijo Hoseok que sacaba una botella de agua de la mochila de princesas de Hannie.


—Gracias por avisar —contestó y lo sacó de la misma mochila, para luego cerrarla y acomodar a la niña en sus piernas.


Revisó el celular y vio que eran llamadas perdidas de Jungkook, y aunque quería devolverle la llamada, ahora estaba ocupado, ahora su prioridad era su niño, Youngsun. Así que puso el teléfono en silencio y lo volvió a guardar.


El partido comenzó bastante reñido e incluso gritó con enojo ante una falta que no cobraron, pero no había estado tan mal, aunque se veía que el otro equipo era bastante fuerte, pero Taehyung sabía que su niño desobediente podía con ello y más.


En el primer tiempo quedaron en empate y Taehyung ya había descubierto en qué estaban fallando, así que le dijo a Nam y Hobi que cuidaran a los niños, él iría a hablar con el equipo.


Bajó de las gradas de dos en dos, debía apresurarse, el medio tiempo duraba quince minutos. Una vez llegó a la cancha pudo ver lo nervioso que estaba su hermanito y que, al parecer, el entrenador los estaba regañando, lo cual esos chicos no necesitaban, ellos necesitaban aliento.


—Voy a hablar —dijo alejando un poco al entrenador que lo miró mal—. Con su permiso, entrenador Choi —dijo viendo al mencionado y les hizo una seña al equipo para que se acercaran, por lo que lo rodearon—. Lo están haciendo increíble, pero tenemos una falla, capitán.


Youngsun lo vio a los ojos, demostrando la confianza que le tenía y con una sonrisa de labios, después de todo su hermano siempre lo apoyaría y trataría de ayudarlo.


—Capitán, como tengo vista panorámica he visto que la mayoría de las anotaciones del otro equipo son por el número 9 —comenzó a explicar—, y siempre se queda cerca del aro, se queda ahí esperando un pase —los otros chicos comenzaban a susurrar sobre que tenía razón—. Los pases los hacen por los laterales cuando ustedes se están concentrando demasiado en el medio de la cancha, sugiero que bloqueen mejor al alero.


—Pero si nos concentramos en bloquearlo más tiempo puede que no alcancemos a hacer anotaciones, sería un juego en base de defensa en el que solo haríamos eso, ¿no? —dijo un chico, a lo que a Taehyung le brillaron los ojos.


—Youngsun ha estado practicando los tiros a distancia, ¿no? —comentó—, he visto los vídeos de las prácticas, su capitán ha mejorado demasiado en ello y tú —señaló al chico que había hablado—, he visto tu mejoría en pases, lo cual deberían poner en práctica… Sé que son capaces chicos y como equipo son espectaculares, creo que es hora de que muestren lo que han estado practicado todo este tiempo, demuestren que merecen la medalla.


Todos asintieron y juntaron sus manos en el centro.


—Porque sé que van a ganar, gritenlo —dijo el mayor.


—¡Arriba el azul, arriba el amarillo, arriba Halcones! —gritaron todos y levantaron sus manos.


El sonido del silbato llamó la atención de todos, por lo que el equipo fue a la cancha y con una sonrisa su hermano le susurró un “gracias”.


Luego de aquello Taehyung corrió a las gradas, tomando asiento al lado de Hoseok.


—¿A dónde fuiste, Tae? —preguntó Eunji que estaba a su lado con los pompones en ambas manos.


—Fuí a ayudar al equipo, linda, necesitaban palabras de ánimo y una nueva tactica.


—¿Youngsun va a ganar?


—Eso espero, mi niña —respondió sacudiendo los cabellos castaños de la pequeña de ojos pequeños.


El segundo tiempo inició y Taehyung junto al resto gritaban como locos mientras animaban a los chicos, el cambio de táctica se hizo notar y los halcones comenzaron a tomar la delantera, de a poco comenzaron a realizar mejores pasos, ya empezaban a confiar en sus propias capacidades y el juego fluyó solo a la gran victoria del equipo alado.


Taehyung gritó como nunca mientras alzaba a Jihoon, que tenía una trompeta de plástico, en sus hombros, Haewon le notificó que tenía todo grabado y las otras niñas estaban en brazos de sus mejores amigos.


Había sido una gran victoria.


Todos bajaron de las gradas a felicitar a Youngsun y al equipo, el azabache abrazó con fuerza al basquetbolista y besó su cabeza.


—Estoy orgulloso de ti, Sun, lo hiciste increíble.


—Gracias, pero tú igual nos ayudaste…


Un chico del equipo se acercó para hablarles.


—¡Sun, tu papá es increíble! —gritó con entusiasmo a lo que el mencionado se quedó pensando—, ¡Gracias por la ayuda, señor Kim!


—No hay de qué, siempre estoy para apoyar a mi pequeño y su equipo —contestó abrazando por los hombros al adolecente.


—Sí, mi papá es genial —contestó viendo a los ojos a Tae, quien le vio sorprendido y los ojos vidriosos.


Taehyung mentiría si dijera que jamás pensó en él como padre de sus hermanos, de forma inconsciente lo hacía, porque él los crío, los vio crecer y simplemente son su todo, quizá no son de su propio linaje, pero si los veía como los hijos que jamás podrá tener, porque eran sus niños, eran suyos y de nadie más, sus pequeños, no de su progenitora que los dejó, no de su padre que se mató… esos niños eran de él.


Varias veces tuvo ese problema con que ya no los veía como hermanos, sino como hijos y siempre tenía el dilema de cómo deberían llamarlo sus hermanos más pequeños, porque él solo decía que le dijeran Tae, como si ese nombre englobara la relación que tenían, la cual estaba entre la hermandad y paternidad.


Y era complicado, porque sus hermanos menores, los mellizos y Haneul, no recordaban a su padre, pero Jihoon y Eunji si recordaban a su madre, y en ciertos días donde la tristeza y la nostalgia atacaban, los dos preguntaban sobre ella, pero Taehyung no les podía decir que su madre solo estuvo en cortos momentos de la vida ellos solo para sacarle dinero a su padre y que tintaba con esperanza a ellos y a Youngsun junto con Haewon para luego desaparecer como si nada, como si ellos no importaran.


Haewon y Youngsun con el tiempo entendieron que Misuk, la mujer que deberían llamar madre, solo se acercaba a ellos para que su padre cayera en la mentira de que volverían a ser la familia feliz que nunca fueron, así él le daría la llave de la casa y dinero, para que después esa mujer se fuera con cualquier otro hombre con todo el dinero y con cosas de valor de la casa. Ellos ya lo entendían, el como esa mujer manipulaba su padre y este caía una y otra y otra vez, porque ese hombre estaba completamente enamorado de Misuk, e incluso le guardaban rencor, sobre todo Youngsun, porque él la amaba, él quería ir con ella a sus “viajes”, que solo eran huidas lejos de la que se suponía era su familia, y era a quien más usaba para que Jiseok, su padre, la perdonara y ella volviera a robarles.


Pero eso era diferente con Jihoon y Eunji, porque ellos sólo tenían diez años, ellos no tenían ni idea de la realidad de la historia, la cual Taehyung les contaría a su debido tiempo, y tampoco podía culparlos por vivir en la ignorancia, dado que él mismo les había inventado la historia de que su madre era una doctora que viajaba por el mundo para curar a todos los enfermos posibles; y es que algo tuvo que inventarse algo, porque no podía decirles que su mamá los abandonó para irse a drogar y beber como si no hubiera un mañana en algún lugar del país que él desconocía, decirles eso sería darles traumas en bandeja de plata y eso no era lo que quería, así que les diría todo a su debido tiempo y si fuera necesario hablaría con un psicólogo para que no tuvieran problemas de inseguridad o en su desarrollo.


Y por último estaba el caso más complicado, Haneul, a ella si que se le hacía difícil verla como su hermana menor, porque él tenía veintitrés años cuando la pequeña llegó a la puerta de su departamento y aunque no fue el primer bebé que crió, claramente, si era la única que no conocía sus padres, ni a Misuk ni a Jiseok (aunque su padre no era el padre biológico, en ese tiempo ya estaba bajo tierra), entonces todo lo que conocía como figura paterna era a él y claro que a la pequeña se le complicaba a veces no decirle “papá”, después de todo sus compañeros del kinder le hablaban de sus padres y lo que ella reconocía como padre era a él. Pero era complicado, porque él amaba que le dijera “papá”, pero se suponía que él no era eso, y si su madre intentaba volver a su vida, tendría que decirle que Misuk es su madre y en el peor de los casos tendría que entregarla, porque Haneul era un hueco legal.


Él era tutor de Haewon, Youngsun, Jihoon y Eunji, eso era legal, estaban todos los papeles… pero Haneul era otro caso, porque a pesar de que llegó casi recién nacida a su puerta, traía un acta de nacimiento, no sabía en donde Misuk dio a luz a Hannie, pero estaba en el registro civil con el nombre de Min Haneul y Taehyung no tenía ni puta idea de dónde salió el Min, porque Misuk era Hwang, así que la niña tenía un padre, el cual probablemente no sabía de la bebé o no quiso hacerse cargo, y del cual no sabía el nombre, porque esa acta de nacimiento estaba solo con cierta información, la cual era muy escasa.


Entonces con quien tenía ese mayor dilema era con Haneul, pero si era sincero lo tenía con los cinco, a los cinco los veía como sus hijos y el que Youngsun lo llamara “papá” era un gran orgullo, hasta quería gritar a los cuatro vientos que su pequeño lo veía como un padre.


Luego del partido decidieron ir todos a comer, así celebrarían la victoria y Sun decidió ir a por pizza, así que todos tomaron el autobús para ir a la pizzería favorita del basquetbolista, realmente todos iban apretados, pero se divirtieron jugando al veo veo.


Una vez llegaron al local de comida italiana los mayores, Namjoon, Hoseok y Taehyung acordaron que pagarían la cuenta, por lo que podrían darse el lujo de comer un poco más.


El azabache se dirigió al baño y revisó su celular, encontrándose con cientos de llamadas perdidas y más de trescientos mensajes de Jungkook, extrañado por ello decidió llamarlo y en segundos escuchó la voz del menor.


—¿Dónde estás? —preguntó y sonaba algo agitado,


—E-estoy en la Mario´s pizzas, ¿po-


—Voy para allá —dijo y colgó.


Taehyung se encontraba algo confundido, pero pensó que quizá le pasó algo malo, Jeon se escuchaba agitado, así que la preocupación se transformó en preocupación. Salió del baño mientras le marcaba y se dirigió a la mesa en la que estaban los chicos, les avisó que debía hacer una llamada y que pidieran una coca-cola para él y salió del local.


Pasaban los minutos y el azabache seguía llamando al pelirrojo, mas no había respuesta, hasta que vio el Jeep Wrangler de Jeon estacionarse de forma veloz al lado de él, ni siquiera se había estacionado bien, estaba de costado.


Kim colgó la llamada y guardó su celular en el bolsillo, por otro lado Jungkook bajó del automóvil y se dirigió directo hacía él.


—Ju-


El menor jaló su chaleco hacia el frente con la mano derecha y con la izquierda lo acercó por la nuca, dándole un beso desesperado, un beso ansioso, uno inestable, bastante desastroso y sin ritmo.


El mayor abrió la boca y le dio mejor acceso al otro que lo devoraba como si su vida dependiera de eso, como si su saliva fuera elixir de vida, lo besaba con hambre y desordenado, con rapidez, con intensidad, y Taehyung se dejó, dejó que tomara lo que quisiera de él y le devolvió el beso de la misma forma, pero poco a poco fue bajando el caos, ingreso su lengua con cuidado y acarició la otra con adoración, con calma, con paciencia, todo mientras le acariciaba el cuello con ambas manos, delineando con sus pulgares la manzana de adán de Jeon y dándole cariño a su nuca.


Cuando la falta de aire se volvió necesaria el mayor se separó dejando la boca del otro rozando la suya, y, no resistiéndose, dejó varios besitos en los labios que esperaban por él, dejó cientos de ellos mientras Jungkook hacía un leve puchero con los ojos cerrados y con frente apoyada en la del pelinegro.


—Perdón, lo siento —habló el de piel nivea abriendo los ojos—. Te hice sentir mal, lo siento, Tae, perdoname, por favor.


El mayor cerró sus ojos y acarició con su nariz la mejilla ajena, dejando besitos en ella y yendo a los ojos contrarios cuando sintió una lágrima ser derramada.


—¿Qué pasa, cielo? —preguntó dejando un beso en la esquina del ojo—, ¿qué pasó?, ¿por qué estabas enojado? —pasó la mano izquierda de la nuca a los cabellos rojos—, háblame, te lo ruego, dime, Koo…


El menor hipó un poco y cerró los ojos al sentir las caricias del mayor, así se sentía seguro, así sabía que Taehyung no se enojaría con él.


—Es que…—abrió los ojos y se quedó viendo al azabache que en las mejillas tenía rayas azules y amarillas, y en sus cabellos tenía una media coleta con moños de los mismos colores—, ese chico te dijo “bonito” y también te dijo “mi amor” —comenzó a explicarse mientras tocaba con su dedo índice la pintura seca—. Y yo, creí que solo yo te decía así y p-pensé que le decías ese tipo de cosas a otros chicos, yo-


—Eres al único al que le digo “mi amor”, “cariño” o “mi bonito”, Koo.


—P-pero él te tocó y ni siquiera yo lo hago…


—Dohyun siempre me molesta con ese tipo de cosas —colocó su mano izquierda en la cintura ajena—. Él no me gusta, tú sí… Él tiene novia y yo planeaba pedirte ser tu novio en el almuerzo.


Los ojos del menor brillaron opacando a todas las estrellas del universo y bajó la mirada sintiéndose culpable.


—La cagué con mis celos, ¿no?


—Un poco —se sinceró el otro—. Pero eso no evita que te siga amando, que quiera ser tu novio, que quiera pasar a ser tuyo, Koo.


—¿Qué? —preguntó confundido.


—Que la cagaras no significa que yo ahora no me vaya a arrodillar para pedir ser tu novio, bonito —dijo arrodillándose.


El menor se sonrojo poniéndose nervioso, no creyendo que él aún así lo quisiera.


—Pe-pero la cagué, deberías estar enojado y mandarme a la mierda —habló confundido y sin saber qué hacer.


Taehyung lo veía desde abajo con una sonrisa de labios y apoyando sus manos en su rodilla derecha.


—Eres tan…


—¿Tan yo que te vuelvo loco? —interrogó.


—Tan tú que me da miedo que quieras alejarte por cosas como las de hoy… cuando me siento pasado a llevar de alguna forma, me enojo, me pongo más agresivo… porque si piensas dejarme, prefiero odiarte a tener que llorarte.


Taehyung siguió viéndolo a los ojos, apreciando la sinceridad que emanaba el hombre frente a él, quien se abrazaba asimismo, quizá por frío, quizá por sentirse expuesto.


—¿Confías en mí, Jungkook?


—Sí, confío en ti, Tae…


—Lo sé, sé que confías en mí, porque si no lo hicieras no me habrías dicho eso, no te habrías abierto a mí, un intruso, un hombre que solo conoces hace unos meses, un hombre que te ama y sabe que estás hecho de escudo tras escudo, un hombre que no piensa decirte que va a curar todas tus heridas con el poder del amor o una mierda así… sé que confías en mí, en el hombre que está arrodillado frente a ti demostrando que perdona tu indiferencia que fue solo un escudo, el hombre que quiere apoyarte para ser feliz, el hombre que quiere conocer cada parte de ti aunque haya tropiezos como este —tomó un respiro y sonrió—. El hombre que ahora quiere pedir ser tu novio, para mimarte, para quererte, para amarte, para ayudarte, para darte ánimo, para estar ahí y demostrarte que el amor es bonito cuando es real y sano.


El menor ya tenía lágrimas rodando por sus mejillas, las cuales limpió con torpeza y sonrió con algo de nerviosismo.


—¿Puedo ser tu novio, cariño? —preguntó finalmente.


—Sí, mi amor —contestó con orgullo, porque ahora sí que eran el “cariño” y el “amor” del otro, por fin era algo oficial.


Taehyung besó el dorso de la mano ajena y luego se levantó para besarlo con cariño y anhelo, un beso suave, tierno, amoroso.


—Ahora hay que entrar, la pizza de los chicos ya debería haber llegado —dijo a la vez que entrelazaba su mano con la del pelirrojo.


Entraron los dos de la mano al local, Taehyung presentó a Jungkook a Namjoon y Hoseok, quienes le dijeron que ya habían oido de él, luego los niños le contaron lo épico que estuvo el partido, Youngsun dijo que le debían casi todo a Tae y este negó, Haewon le mostró el video con entusiasmo, Jihoon le dijo que su cabello se veía mucho más genial en persona que en las videollamadas, Eunji le hizo una pequeña coleta toda chueca con un moño de color amarillo y Haneul se sentó a su lado para darle de comer de forma torpe.


Taehyung observó el panorama frente a él y sonrió mostrando sus dientes, su familia estaba ahí, sus niños junto a sus mejores amigos y el chico que amaba estaban compartiendo entre risas, algunos gritos y muchas sonrisas.


Y una pequeña lágrima se escapó de su ojo izquierdo, la cual limpió de forma veloz… realmente estaba feliz.