Prólogo
En un rincón del universo, más allá de lo que la mente humana puede concebir, los hilos del destino se entrelazan en un tapiz invisible. Mundos desconocidos, llenos de misterios y poderes antiguos, existen paralelos al nuestro, aguardando el momento en que las barreras entre realidades se rompan. Y cuando eso sucede, nadie está preparado.
Carlos von Hohenberg nunca pensó que su vida, una rutina marcada por las responsabilidades y el consuelo de los videojuegos, lo llevaría más allá de los límites de su imaginación. Pero el destino rara vez avisa antes de desatar su fuerza. Una tarde cualquiera, mientras dirigía sus tropas virtuales hacia una victoria gloriosa, su mundo cambió para siempre.
En un parpadeo, la realidad que conocía se desvaneció. El teclado y la pantalla desaparecieron, y en su lugar, la fría piedra de un suelo antiguo se materializó bajo sus manos. La luz, suave y dorada, proyectaba sombras largas sobre tapices y vidrieras que representaban escenas de guerra y conquista, como si observara una historia olvidada hace milenios. Pero lo más desconcertante no eran los ecos de tiempos pasados... sino el hecho de que ahora formaba parte de ellos.
Cinco reyes, de reinos que jamás había escuchado, lo observaban desde sus tronos elevados, con rostros impasibles, pero ojos cargados de secretos. A su alrededor, otros cuatro extraños se hallaban de pie, tan confusos y asombrados como él. No estaban solos en este nuevo mundo. Pero lo que Carlos no sabía aún, lo que ningún libro de fantasía ni videojuego podría enseñarle, es que este nuevo lugar no era una simple aventura: era un campo de batalla donde los dioses mismos habían dejado de lado sus leyes, y el equilibrio de las naciones colgaba de un delicado hilo.
Un hilo que, sin saberlo, ahora él debía sostener.
Las palabras del rey anciano resonaron como un trueno en la sala, arrancando a Carlos de sus pensamientos:
—Carlos von Hohenberg... tu historia comienza ahora.