Capítulo 1.
Un par no tan igual
-No puedo creer que después de ¿Qué? tres años-se quejaba entrado tras de mí a nuestro apartamento-¿Cómo puede seguir confundiéndome ese noviecito tuyo con el tonto de mi hermano?-concluyó cerrando la puerta tras de sí y llegando a la cocina donde yo y Michel ya lo esperábamos.
Los gemelos Smith eran toda la familia que tengo y necesito. Me recogieron de las calles cuando apenas tenía 5 años, me dieron techo, comida y la ropa más limpia que dos niños de 6 años pudieron conseguir.
-No te quejes tanto, en resumidas cuentas somos iguales-le respondió con fastidio Michel mientras revolcaba las bolsas que acabábamos de traer buscando sus tan preciados chocolates.
-Es que ni yo misma entiendo porque no logran diferenciarlos-los interrumpí sacando los chocolates y extendiéndoselo a Michel quien los recibió con una amplia sonrisa de niño pequeño.
Los conocía tan bien que era capaz de saber lo que pensaban sin que tuvieran la necesidad de decírmelo.
-¿Cierto?-afirmó Jackson como si celebrara un gran triunfo.
-Ni tanto-logró pronunciar Michel con la boca completamente atiborrada.
-¿Cómo qué no?-crucé mis brazos en mi pecho con algo de molestia y me recliné en la encimera-Michel tiene el pelo ligeramente más rubio que Jackson al cual algunas ondas castañas lo tornan más oscuros, tú-señale a Jackson con mi dedo índice-tienes los ojos de un carmelita claro que dejan ver vetas verdes en dependencia del tiempo en cambio los tuyos-apunte a su hermano esta vez- los tuyos son de un claro color miel y a la vez este casi imperceptible-toque con la yema de mis dedos el lado izquierdo se su labio superior -tienes un lunar que él no-hice un breve silencio para tomar aire bajo la atenta mirada de ambos gemelos-pero eso es solo lo físico -me encogí de hombros restándole importancia con una pequeña sonrisa mientras ellos intercambiaban miradas-¿Quieren que siga?-concluí aumentando sus expresiones de asombro.
-¿Diosa hay más?-preguntó Jackson haciendo referencia al apodo por el que me llamaban desde niña al enterarse de mi nombre; Afrodita, pero su atención se alejó de mí en el momento exacto en que su móvil comenzó a sonar.
-Es imposible que nos conozcas tan bien-susurró Michel una vez que Jackson nos dejó solos-Creo que ni nosotros mismos sabíamos que teníamos tantas diferencias-concluyó con tono de burla atarugándose con su chocolate
-Los conozco tan bien que se lo mucho que te cuesta decidirte entre la hermana o el amigo de Tom-dije en un tono apenas perceptible para que solo él me escuchara recordando lo embelesado que se quedaba vez que salíamos juntos.
Tom es mi novio hace poco más de tres años por lo que es habitual que su hermana y su pareja y mejor amigo de él salieran conmigo y los gemelos
-¿Pero?-fue lo único que logro decir con la boca repleta de chocolate antes de ser consumido por una tos seca.
-Ese es mi trabajo, ¿lo olvidas?-lo interrumpí con algo de sarcasmo -tranquilo no diré nada pero sabes mejor que yo que Jack Jack te apoyara-concluí terminando de acomodar las compras en los estantes y si iba a decir algo más se lo calló cuando su gemelo regresó a la cocina.
-¿Bueno chicos último repaso antes del golpe de mañana?- preguntó Jack alternando su móvil entre él y nosotros.
Ni siquiera fue necesaria una respuesta cuando Michel tomo un puñado de sus chocolates y yo le lancé una bolsa de Doritos extra picantes que peloteo con una de sus manos y los tres comenzamos a caminar hacia el único cuarto "libre" del apartamento.
Al entrar en la habitación nos recibió una mesa con tres sillas en el centro de la misma y justo frente a ella un mapa de Londres con un pizarrón a su lado.
Sobre la desgastada mesa resaltaba una maqueta del Bank of England, con la precisión del arquitecto que lo construyó o incluso mejor. También había una laptop de última generación o eso nos había dicho Michel para justificar lo absurdamente cara que había salido.
Los chicos tomaron asiento en sus respectivos lugares, Michel en donde la ostentosa computadora permanecía cerrada para comenzar a encenderla y Jack en el puesto vacío frente a él; yo en cambió caminé hasta el pizarrón para comenzar a explicar paso a paso mi plan.
Desde pequeños comenzamos a robar para ganarnos la vida, comenzamos con cosas sencillas como relojes en el metro o chocando con las personas en las calles para despojarlos de su billetera, pero con el paso de los años mejoramos tanto en nuestras habilidades que ya cumplíamos con golpes tan grandes que los más poderosos del mundo solicitaban nuestros servicios, siempre y cuando lograran tener los contactos adecuados para llegar a nosotros.
Jack era el encargado de dar con esos trabajos y solo él decidía quien nos conocía y quién no. La mayoría de los tratos que hacía eran anónimos por medio de una plataforma en una página pirata, los pagos eran igual de misteriosos y todos se filtraban a cuantas de banco ficticias que Michel; nuestro experto en informática, creaba y borraba de la faz de la tierra.
Los gemelos eran extremadamente buenos en los que hacían y gracias a ellos jamás nadie ha logrado dar con nosotros. Mi papel en este equipo era el de planear meticulosamente el plan a seguir y su conveniente distracción, Jack se aseguraba de conseguir los disfraces en caso de necesitarlos y Michel de hackear las cámaras de seguridad.
-Solo tenemos 2 minutos y 19 segundos para ejecutar el plan y salir del lugar sin ser notados-concluí apoyando ambas manos sobre la mesa y recargando todo el peso de mi cuerpo en las mismas-Es nuestra única oportunidad para obtener el diamante y encerrarlo en a la cámara solo se puede poner el código una vez o de lo contrario...
-La cámara se cerrara por 4 meses, 1 semana y 3 días-me interrumpieron los gemelos para completar la frase que tanto les había repetido en los últimos 10 días.
Robaríamos un diamante negro y lo encerraríamos en una de las cámaras acorazadas del mercado negro, era un atraco sencillo lo realmente complicado del robo es que la cámara acorazada cambiaba de clave cada 2 minutos con 20 segundos volviéndola imposible de abrir, claro menos para nosotros que desciframos uno de sus códigos el cual comenzaba a estar vigente el 22 de octubre a las 3:30 de la tarde que casualmente era mañana.
Me limité a asentir sonriente poniendo punto final a la reunión y comenzamos a salir de la habitación cerrandola con llave y zanjando el tema puesto que fuera de estas cuatro paredes somos tres hermanos sin nada ilegal que los rodea.








