La Mansión de los Recuerdos Olvidados

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Summary

Emily, una periodista intrépida, llega a la mansión Everwood para investigar los oscuros misterios que la rodean. Pronto, descubre la presencia de Elizabeth, una niña atrapada por una maldición familiar y atormentada por el espíritu de su padre. Mientras explora, Emily se ve envuelta en el dolor y los secretos de la familia Everwood, con una conexión inexplicable que amenaza con atraparla en su propia historia.

Status
Complete
Chapters
9
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1: La llegada de Emily

El pequeño pueblo de Hollow Falls, rodeado de colinas brumosas y bosques oscuros, parecía congelado en el tiempo. La mayoría de sus habitantes se habían marchado hace décadas, y los pocos que quedaban mantenían la tradición de evitar a toda costa la mansión de los Everwood, que dominaba una colina cercana. Era un lugar que emanaba una sensación de abandono y tragedia. Los más viejos hablaban en susurros de sombras que se movían detrás de las ventanas rotas y luces que parpadeaban en noches sin luna.


Emily Taylor, periodista intrépida y racional hasta la médula, había oído hablar de la mansión desde niña. Nunca le dio importancia a las historias, hasta que esa noche lluviosa, una extraña fuerza la impulsó a detenerse frente a la construcción. Con la luz de la luna filtrándose entre las nubes y la lluvia tamborileando sobre el techo de su auto, Emily bajó del coche y avanzó hacia la mansión.


Cuando estaba a punto de tocar la puerta, esta se abrió sola, emitiendo un chirrido prolongado que resonó en la noche. Emily tragó saliva y, con una linterna en mano, dio un paso al interior. El aire en el vestíbulo era denso, con un olor a moho y polvo acumulado.

Emily exploró la mansión con pasos cautelosos. Las paredes estaban cubiertas de retratos antiguos de la familia Everwood, rostros serios que parecían seguir cada uno de sus movimientos. Al final del pasillo, una puerta entreabierta revelaba una galería llena de objetos personales y recuerdos de la familia. Emily se detuvo frente a una fotografía que le resultó inquietantemente familiar: una niña de cabello rizado y expresión melancólica. “Elizabeth Everwood”, decía una inscripción en el marco.


Mientras miraba la foto, sintió una punzada de nostalgia, como si algo dentro de ella reconociera a aquella niña.

—¿Quién eres, Elizabeth? —murmuró.

De repente, escuchó un crujido proveniente del piso superior. Con el corazón latiendo fuerte, comenzó a subir las escaleras, cada peldaño protestando bajo su peso. En el segundo piso, descubrió una habitación infantil abandonada. Al entrar, sus ojos se posaron en una cuna vacía y un muñeco antiguo en el suelo, que parecía mirarla. La pared estaba marcada con letras torcidas que decían: “Elizabeth, mi amor eterno”.

Un escalofrío recorrió su cuerpo cuando el muñeco giró lentamente su cabeza hacia ella.