Lluvia en octubre
Me encontraba cocinando cuando mi celular sonó. Me aturdí un instante porque me sorprendió, pues no era común que me llamasen a esa hora. Normalmente no hubiese atendido porque siempre odié que me molestasen. En fin. Sostuve el celular y me di cuenta que no era una llamada, sino varios mensajes de mi compañero en la agencia.
Aquella tarde lluviosa salí de mi casa directo a la agencia. En cada paso que daba intentaba no resbalarme; mientras eludía a las personas de la calle, miraba los mensajes y me sorprendía cada vez más.
Normalmente, un caso así sería para una persona más capaz, uno más eficiente y con sentido agudo. Me extrañó la felicidad de mi compañero ante tal situación, y este mismo habrá pensando igual porque, aunque no lo admita, me gustaba estar ahí.
¿"Qué tenemos aquí"? Nos preguntamos al mismo tiempo. "Vamos a ver", me dije yo, y me dispuse a recorrer la casa. Todo estaba normal en la cocina, limpio y muy bien ordenado. Los vecinos nos habían dicho que no escucharon ningun grito femenino. Ni 1 ni 3 vecinos escucharon nada, entre las 2 casas de enfrente y las 2 casas a lado de esta donde me encuentro; nadie escuchó nada.
Los 2 policias afuera de casa solamente hablaban entre sí, igual los vecinos. A nadie le importaba sinceramente esta situación. A quien de verdad le importaba era a él. Ese chico que está totalmente preocupado y mortificado, apoyandose en la puerta con las manos en la cara, como si se lamentase de lo más terrible del mundo. Entonces, nuevamente, fui a la habitación de la victima y observé todo: la cama desacomodada, las almohadas tiradas, la mesa de luz a lado estaba tirada, y un vaso tirado. También venía una pequeña brisa desde una avertura minuscula de la ventana corrediza. Todo, a excepción de aquello, estaba en orden.
Me acerqué a mi compañero y discutimos el asunto. Terminamos la charla y este sujeto se acercó para interrogar al joven por segunda vez.
"Vos, amigo, contáme otra vez. Con detalles. Para mí y para mi compañero acá que no me cree", expresó mi superior con una tonada culpante. Yo ya había preparado mi cuaderno detapa marrón para escribir todo lo que escuche.
El joven se limpió las lagrimas, titubeó un rato y nos dijo: "Bueno. Yuli y yo teniamos algo... bueno, no exactamente, pero yo le había propuesto ser parejas. En fin. Eso no va al caso. El punto es que, después de nuestra última cita que fue hace una semana, 3 días después dejó de responder mis mensajes. Así nada más. Y ahora resulta que nadie la vio. Hace 3 días que no fue a trabajar ni al gimnasio. Tampoco fue al café donde trabaja su hermana. Nadie sabe nada de ella. Nadie la vio salir de la casa. Ni sus vecinos, ni las cámaras de los vecinos, nadie. Desapareció de repente sin dejar mensaje. ¿Entienden?"
Yo me llevo excelente con sus padres y me dijeron lo mismo, tampoco saben nada de ella. Su hermana menos. Su ex pareja menos todavía".
Mi compañero le pidió que le mostrara los mensajes enviados a dichas personas para confirmarlo. Entre eso yo pensé el caso, y debido a mi naturaleza fatalista, pensé en un suicidio. Pero tendría que ver indicios de ello.
Mi superior confirmó efectivamente la veracidad de lo que dijo el joven. Entonces, le pregunté sobre si fuese posible un suicidio o algo así; sin embargo, el chico dijo que en ningun momento ella se deprimió por su antigua relación; tampoco tuvo intenciones de autolesionarse; según él, ella era feliz porque tenía un trato que cumplir.
Después de que sonara la lluvia, se escuchó un perro en el patio trasero. Pregunté si es que la victima tenía mascotas, a lo que mi compañero me dijo que sí, que ya me lo había avisado. Entonces dije en voz alta: "¿siempre estuvo el perro acá? ¿Adoptado? ¿Sabés si normalmente es muy ruidoso, o sea, ladra por todo? ¿Es muy defensor?".
El joven me miró sorprendido, luego dijo: "el perro está desde que la conocí. Yuliana ama a su mascota. Se llama Rocky y supuestamente era de su padre. Ella se lo quedó cuando vino a vivir sola. Les sorprenderá saber que ella entrenó muy bien a su mascota; Rocky sabe morder un trapo y usarlo para limpiar agua u orina del suelo, tambien sabe abrir la canilla del agua del lavamanos, tirar la cadena, y usar la canilla de la ducha. Sabe tirar la basura tambien; incluso es muy limpio y educado porque cuando quiere salir, abre la puerta y sale. Es increible y muy mimoso".
Escuchar eso inmediatamente me heló la sangre. Dudé unos segundos sobre lo escuchado, miré a mi alrededor y me dirigí hasta el patio trasero. Me detuve después de pasar la puerta que daba el jardín, sostuve el picaporte con firmeza como si me fuese a caer. El jardín observable tenía una parrilla para cocinar, troncos de madera y césped poco verde, que junto al territorio, se extendía varios metros y finalizaba chocando un muro de ladrillos altísimos. Entre los juguetes de la mascota y una pelota de futbol, a lo lejos, estaba sentado el perro; me miró atentamente, casi con una expresión humana, inmutado por mi presencia, atento a mis movimientos, este estuvo con los ojos totalmente abiertos y lagrimosos. Me miraba sin jadear ni mover la cola en plena lluvia. Lo miré y me encontré cansado de la situación, predije que este movería la cola si me fuera, así que abrí poco a poco la puerta mientras el perro comenzaba a babear. Entré otra vez a la casa, sin molestías.
"Si la joven se encuentra desaparecida hace 3 días, y nadie sabe nada de ella, significa que sigue aquí en la casa. Pero, veo que está todo ordenado, sin manchas en el suelo a excepción de la habitación donde dormía ella. Allí parece que forcejeó contra alguien y perdió inevitablemente, alguien que pudiese hacer que desapareciera. Pero, tambien, las cámaras de seguridad de los vecinos no muestran nada de alguna persona entrando o saliendo de esta casa. A nadie. Excepto al perro que abrió la puerta y sacó la basura. Sin embargo, eso fue el primer día de desaparecida. El resto de días el perro no salió".
Pensé por largo rato, luego fui hacia el baño y otra vez al pasillo, volvi sobre mis pasos mientras miraba la cocina; miré a mi compañero y al joven; el sillón acomodado; las paredes y la puerta del baño abierto por mí. Todo estaba en orden. De repente, recordé la imagen del tacho de basura de hace segundos, aún tenía la bolsa negra pero sin nada adentro. Eso significaba que alguien lo había puesto hoy.
Nuevamente analicé: "si existiese la posibilidad de un ataque salvaje. Aunque suene tonto o alocado mencionarlo. Podría ser un ataque de animal. O de una persona que fuese capaz de matar y hacer desaparecer a una persona, en su propia casa, con protección de un perro guardian, en plena noche rotunda. Fue capaz de entrar, matar, limpiar toda la escena del crimen sin dejar huella ni rastros de olor, sin ser oído por nadie, sin poder salir a no ser que lo viese las cámaras o le gritaran los perros".
Me dirigí hacia la ubicación del perro mientras terminaba de pensar profunda y tontamente: " alguien o algo que fuese capaz de desaparecer a una persona de pies a cabeza. Que no hubiese querido dejar rastros de manos, de sangre u olor. El perro entonces habría abierto la canilla de la ducha y hubiese limpiado el suelo del pasillo con sábanas, hubiese guardado todo en una bolsa de basura sin antes devorar completamente a su dueña. Seguramente habrá tardado 2 días en limpiar todo lo que habrá hecho con el cuerpo. Aunque fuese una locura pensarlo, tengo que averiguarlo para despejar mi cabeza", me dije para mis adentros.
Llegué hasta donde estaba el perro, este me miró sonriente, casi como molestandome.
Observé por todo el jardín, y entre unas plantas y tierra se encontraba a medio procesar un dedo de la mano, descubierto por la incesante lluvia de la tarde.