Radioapple week 🦌🍎

Summary

Diferentes universos en donde Alastor y Lucifer comparten un amor por el otro. Magia, vida escolar, guerra... Acompáñalos en estas pequeñas aventuras. 👻 👻 👻 ¡Hola! Tarde, muuuy tarde, pero aquí traigo los One Shots de la Radioapple week! XD Esta semana los estaré publicando, espero que les guste. 🦊 Los personajes no me pertenecen, son de Hazbin Hotel. Créditos a Vivziepop 🍭. 🦊 One Shots 100% míos de mí. 🦊 Dinámica de Junio 03 a 09 #Radioappleweek. 🦊 Igual contiene un OS Appleradio. 😅

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TARDE POR LA NOCHE (Día I)

Todos en el pueblo temían al escalofriante bosque negro, no solo era por la pesada bruma que salía de él y sus árboles completamente oscuros, sino por la criatura que habitaba en ese lugar.

-Bel, por favor, nunca te acerques a ese bosque, todos los que han entrado ahí, nunca salen.

Son las palabras que recordaba el rubio cada vez que se adentraba al lugar. Ahora le daba gracia cuando escuchaba los terroríficos rumores de los aldeanos – Si supieran… - pensó mientras corría con emoción bajo la compañía de la diosa Ilargi, a quien siempre le sonreía, agradeciendo cada noche por dejar ver a aquel ser que tanto amaba.

Llegó al límite del bosque, siempre antes de adentrarse, se aseguraba de que no hubiera nadie merodeando por los alrededores. Suspiró – Indaria, pido tu permiso para adentrarme por esta noche a la Sátira Perlada – susurró con entusiasmo, cerró sus ojos para dar un paso, el clima cambió levemente de cálido a uno más fresco, fue entonces que abrió sus ojos nuevamente.

El paisaje era una de las cosas que más le gustaba; la luna bañaba con su esplendor la vegetación bioluminiscente y a la fauna fantástica del lugar; muy al contrario de la oscuridad que se asomaba hacia el pueblo, el interior fulgía con gracia.

Emprendió su camino por los estrechos senderos, aquellos que fue creando con el paso del tiempo.

***

La llegada de la familia Morningstar al pueblo Belladona no fue muy grata para los vetarros habitantes del lugar, mucho menos para los menores que veían al pequeño Luzbel con inquina. La envidia corroía sus pequeños corazones, uniéndolos para cometer actos nefastos contra el güiro dorado. Las maldades escalaron de esconder las pertenencias del rubio a acosarlo físicamente con golpes en su ya adolescencia y pronta adultez.

-¡No importa cuánto corras, estrella quemada, te vamos a atrapar!

Lo que no le importaba era cuánto le gritaran eso, él no se detendría, había visto las herramientas que utilizarían para “jugar” con él, no quería que lo quemaran vivo o le destrozaran medio rostro. Corrió y corrió por todo el pueblo, pero ningún lugar era seguro, solo le quedaba una opción; prefería eso antes que dejarse atrapar por esos maldosos zagales. Con todas las fuerzas que le quedaban en sus piernas, se apresuró al temido bosque negro.

Los individuos al percibir esto, pensaron un momento sin detenerse, ya que el líder galopaba como si fuera a ganar una competencia mundial - ¡Cletus! Espera, la doncella se dirige al bosque oscuro.

-¿Acaso le temes a los cuentos para niños?

-No es eso, pero realmente…

-¡Cállate! Si no quieres divertirte con Lucecita puedes irte, cobarde – tras esas palabras, arrancó aún más, seguido por su hermanita Keenie. Collin dudó un poco, pero decidió seguirlos.

Ya dentro del bosque, Luzbel tenía mucho miedo de todo; la oscuridad, sus cazadores, los rumores de la bestia que vivía entre aquellos árboles negruzcos. Rogaba a las divinidades y sus ancestros que lo cuidaran de cualquiera de los males a los que estaba expuesto en ese momento.

Cuando perdió de vista al trío, se ocultó en uno de los robles. Su respiración estaba muy agitada, juraba que su corazón se detendría en cualquier momento, puesto que hasta su cabeza latía con fuerza. Se sentía observado, pero por más que buscó, no logró visualizar nada.

Un silencio sepulcral se hizo presente, un poco más calmado, su oído se agudizó. No se escuchaba ni siquiera un grillo; algo no estaba bien. En medio del vacío nocturno, distinguió movimiento de lo que parecía ser un animal gigante.

-¡Te encontré, manzana podrida! – el pelirrojo lo tomó de los hombros, el ojiazul solo alcanzó a girarse para caer por culpa de las ramas traicioneras - ¿Por qué no quieres jugar con nosotros? – si bien utilizó un tono inocente, las armas en sus manos relucían con amenaza.

-N-no, ¡vete! ¡Déjame!

-Por supuesto que no. Te prometemos que será divertido. Keenie, Collin, agárrenlo – los mencionados siguieron la orden sin rechistar-

-¡NO, CLETUS!

-Shhh, cállate, no quieres despertar a la bestia del bosque, ¿o sí? – se agachó a la altura de su presa -. Antes de prender esta botella, primero comprobaremos cuán resistente es la piel de tu cara – rio con malicia -, esto será muy divertido.

Sus gritos se ahogaban en la mano de la rubia, no podía hacer nada, solo le quedaba esperar a que el cuchillo desgarrara su rostro, lágrimas salían sin parar, cerró los ojos esperando sentir el dolor de su vida, no obstante, las acciones del trío se detuvieron por el bramido de un ciervo, sintiendo un escalofrío recorrer sus cuerpos.

-Vaya, vaya, Alostra, mira lo que tenemos aquí, carne fresca – los cazadores quedaron atónitos al ver cómo el caballo cambiaba de forma a un humanoide.

De pronto Morningstar sintió como era capturado por cosas que parecían tentáculos, siendo tragado por la tierra. Por supuesto que los otros no se dieron cuenta por el miedo que tenían.

-Ya que tienes a tu princesa, ¿quieres ver quién corre más rápido? – de un momento a otro, el humanoide tenía un arco con flecha lista, apuntando a Cletus -, puedo apostar a que tú serás el ganador – sus ojos dorados brillaban con sed de sangre, intimidando a los presentes -. Esto será divertido. ¿No?

El trío logró reaccionar un poco, dando vuelta al mismo tiempo para correr, pero no pensaron toparse con algo más escalofriante que el ente del arco.

-Concuerdo contigo, Ejar, me parece que ya sé cuál es mi primera presa – miró con sus extrañas pupilas al más pequeño del grupo - ¿Tú que piensas, Ggie?

-Pienso que hoy hay diversión para los tres – de las sombras salió lo que parecía una mujer con una “X” en vez de su ojo izquierdo, fijando la mirada en Keenie.

Lucifer despertó en su cama, estaba muy desorientado. ¿Qué había pasado? ¿Todo fue un sueño? ¿Cómo carajos llegó ahí? Lo último que recordaba era que Cletus estaba por destrozarle la cara y entonces… entonces…

-Luzbel, estás a salvo.

Todo hizo clic en su mente. Después de que se lo tragara la tierra, se encontró en un pequeño cuarto bastante cálido, estuvo solo por unos minutos, hasta que apareció un ser de extraña apariencia diciéndole que estaba bien, que ya no sufriría por aquellos niños. De ahí solo recuerda ser tragado nuevamente por los tentáculos. Quería creer que fue solo un sueño.

Sin embargo, después de ese día, ninguno de los jóvenes volvió a molestarlo, menos el trío que más lo torturaba, ni siquiera le dirigían una sola mirada. Con el paso de los días, comenzó a sospechar que lo que soñó realmente no era un sueño, puesto que hasta las familias de esos tres se mudaron a semanas de lo ocurrido.

Estaba decidido a agradecer al ser que lo salvó de ser incinerado por sus cazadores. Si bien, esa noche tuvo miedo, ahora no sentía más que respeto y gratitud por ese extraño pelirrojo. Llegó al lugar de los hechos; juntó sus manos para hacer un silbido con ellas, como el canto de un ave. Al primer intento no funcionó, el segundo y el tercero tampoco. Estaba por rendirse, cuando el silencio de esa vez se presentó nuevamente.

-¿Qué haces aquí? – esa voz era extraña, pero le gustaba.

-Vengo a agradecerte.

-No encuentro motivos por los cuales debas de agradecerme…

-Claro que sí, me salvaste la vida.

-¿Quién dice que hice eso?

-Nadie lo dice, pero yo lo sé, y eso es suficiente – la criatura se mantuvo en silencio por varios segundos -. Quisiera darte esta protección que yo mismo hice – extendió su mano, mostrando una pulsera tejida a mano – tal vez no la necesites, pero quiero dártela.

La criatura no se acercaba, solo lograba distinguir el brillo rojo de sus ojos.

-Vamos, solo quiero agradecerte.

-¿Y cómo sé que no es una trampa de los pueblerinos?

-Porque si lo fuera, no sería yo quien estuviera aquí.

De pronto una sombra que parecía un ciervo gigante, salió de entre los árboles, dejando anonadado al humano, lo único que logró despertarlo fue sentir la respiración del animal en su mano; estaba olfateando la pulsera.

-¿Enserio crees que esto me protegerá? – su tono burlón logró sonrojar al contrario.

-N-no lo sé, p-pero es lo que mi familia ha utilizado por siglos para proteger sus almas de la corrupción a causa de magia negra. Dicen que es muy poderosa, entonces he de creer que puede servir de algo – rascó su cabeza con algo de pena -. Pero si de verdad no lo quieres…

-No, está bien, estaba jugando – por supuesto que la entidad sabía que esa protección era muy potente, de hecho, podría salvarlo de caer en la locura que su mismo ser emanaba -. Colócala en mi oreja - agachó su cabeza, dando permiso a Luzbel para tocarlo.

Con ternura amarró la tela alrededor de la oreja, dando algunas oraciones para completar la intención, sin embargo, para sellarse, debía indicar el nombre del protegido; por supuesto que recordaba el cómo lo llamaron esa vez.

-… Siendo su deber salvaguardar y guiar el alma de Alostr…

-Alastor – detuvo la oración, viendo con desconcierto al ente -. Mi nombre es Alastor.

-Rayos, tengo que comenzar de nuevo, ahorita pediré explicación.

.

.

.

-Entonces, si tus amigos te llaman así por seguridad, ¿por qué decidiste decirme tu nombre real? ¿Y por qué Alostra? – el reno estaba arrepintiéndose de dejar que el joven rubio lo visitara todas las noches para dar paseos nocturnos, encontrándose ahora sobre su lomo.

-El conjuro que estabas haciendo pudo haber tenido una consecuencia negativa si decías el nombre incorrecto, eso no hubiera sido muy bueno para ambos, más porque tú estabas conmigo – guardó silencio por unos segundos para atender si había alguna amenaza -. Y Alostra es Alastor, pero combinado, fue más fácil para Leraje.

-Ohh, ¡cierto! Jaja, que divertido – Luzbel sobó ligeramente su cuello y se recostó en él.

Después de unos minutos, el chico se durmió, cuando se percató de esto, el reno cambió de forma, pasando el cuerpo inconsciente de su espalda hacia el frente, cargándolo estilo nupcial.

-Sabes que es peligroso que te le acerques antes de tiempo, ¿no Alo?

-No haré nada hasta que no sea el momento. Además, él debe de pedirlo, no yo.

-Que bueno que lo tengas en cuenta, sería problemático si se enteraran de que estás acelerando el proceso – el encapuchado caminaba al lado de su compañero, no obstante, al escanearlo se dio cuenta de algo que lo intrigó -. ¿Y esas arracadas? – las orejas del pelirrojo se movieron unos centímetros, como queriendo esconder, pero a la vez presumir sus adornos.

-Fue un regalo de Luzbel – sonrió con orgullo.

-Parece como si su subconsciente supiera de tu problema, esa magia es tan fuerte que ni Roo puede quitártela… espera, eso significa que es un…

-Catalizador, sí.

-Venado suertudo, te acaba de salvar el cerebro este bello ancestro, ¿Cómo planeas pagarle? – Alastor visualizó nuevamente el rostro blanquecino.

-Cumpliendo sus deseos.

***

Al otro día actuó natural, no entendió completamente sobre lo que hablaban aquellos dos, tampoco tuvo el valor para decirle al pelirrojo que los había escuchado porque se despertó con ganas de hacer del baño, pero no quiso interrumpir.

De todo eso ya habían pasado dos años. Por temas de viajes, sus visitas al bosque se redujeron a una vez por semana. Aunque le dolió no poder ver a su amado todas las noches, no se entristecía por completo; su consuelo era que tenían más aventuras que contarse por los tiempos sin verse, sin embargo, ese día terminaría con esa lejanía.

Sus mejores prendas adornaban con gracia su fino cuerpo adulto; la colonia fresca utilizada se percibía a kilómetros; el cabello mejor peinado de lo normal; por último, en su bolso izquierdo cargaba al causante del comienzo de su nueva vida.

De pronto escuchó el sonido de un objeto acercarse con velocidad extrema hacia él, esquivándolo con facilidad. A lo lejos solo sonaban unos quejidos.

-Suerte para la próxima, querida.

-¡Eres un maldito! – saltó una sombra de las ramas de los árboles para unirse a su caminata -. ¿Cómo fue que escuchaste? No hice nada de ruido.

-Vaggie, Vaggie, no soy como los otros humanos, ¿recuerdas?

-Agh, hace tan solo dos años eras un pequeño crío aterrado de otros de tu edad. Ahora eres un viejo arrogante porque Alostra y Ejer te enseñaron unos cuantos trucos.

-Trucos que solo YO puedo utilizar. Hablando de Al, ¿en dónde está? Ni siquiera lo siento.

-Pues, verás, él… - con nerviosismo rascó su nuca -… está hablando con los ancestros, parece que va a ocurrir algo importante, y necesitaban de su presencia, pero no ha de tardar.

La reacción de la morena se le hizo sospechosa, no obstante, no quiso interrogarla más, su preocupación más grande en ese momento era ensayar el diálogo que escribió para proponerse al pelirrojo.

Llegó al lago, su punto de encuentro de cada fin de semana. Amaba ese lugar, pues fue testigo de muchas cosas entre el venado y él; por ejemplo, el desarrollo de su amistad y su primer beso. De tan solo recordarlo su mente estallaba.

Sí, exactamente ese día era su aniversario de novios; esa noche tenía que ser perfecta. Quería llevarse a Alastor, no soportaba más el estar separado de su amado. Puede que suene muy precipitado que con tan solo un año de relación decida prometerle amor eterno, pero su interior le gritaba que él era el único con quien debía estar.

Se sentó en una roca a esperar, transcurrieron los minutos y las horas. Por cada lapso de tiempo cambiaba de lugar. Era extraño que la criatura roja no llegara al momento en que lo sentía dentro del bosque. – Probablemente la junta con los ancianos se alargó – supuso en su mente. Pero su intuición le decía que algo no iba bien.

De pronto su cabeza comenzó a picar, al rascarla sus manos templaron, de igual manera sus piernas. Sintió como el oxígeno no llegaba a sus pulmones; lágrimas salían junto con la hiperventilación. – Algo no está bien… algo no está bien…

Al… Alastor… Alastor…

-¡LUCIFER! – Una sacudida lo sacó de su ataque, volteando hacia el de capucha verdosa -. ¡Reacciona, por favor! – no se veía su rostro, pero el rubio pudo percibir la desesperación en la luz de sus ojos.

-¿Qué sucede? – la expresión propia no estaba mejor que la del contrario.

-Alastor te necesita, los viejos… ellos…

-¡¿Qué?! ¡Dime Leraje! – no estaba para pausas innecesarias.

-Ellos saben lo que vas a hacer, lo quieren impedir a toda costa.

-¿Cómo? ¿Eh?... No entiendo… - la confusión era grande.

¿Cómo que sabían sus planes?, bueno, aunque lo sepan, ¿en qué les afecta? Por lo que le contaba Al, su existencia no era grata para los ancestros, nunca le había dicho el por qué, pero estaba seguro de que era por temas de dominancia, ya que el venado era uno de los seres mágicos más poderosos del mundo, solo por debajo de Roo y Ancestral, un humano que logró estar por sobre todo ser y divinidad. Cabe mencionar que este es el primer integrante de la sangre Morningstar, es decir, antepasado de Luzbel.

-Te lo explico en el camino, no hay tiempo que perder – lo incorporó del brazo, seguido, el humano corrió a toda velocidad detrás del arquero.

-¿Ahora sí me vas a decir lo que está pasando? – escuchó un largo suspiro.

-Seré concreto, asesinarán a Alastor – todo el mundo se detuvo para Luzbel.

-Es una broma, ¿no? – no quería pensar que el beso, el “te amo”, incluso el abrazo de su última visita fueron los últimos, se negaba a aceptarlo - ¡¿Por qué?! ¿Qué les ha hecho Alastor para que quieran matarlo? – las saladas no paraban de recorrer su rostro.

-Él es creación del ser supremo Ancestral… Te cuento…

>> Como ya lo sabes, este humano era el más poderoso de toda la existencia, llegando al punto de poder crear vida sin necesidad de copular con una mujer, siendo la primera él. Un humano mitad demonio, con habilidades de hechicería y apariencia de venado. El poder que le otorgó a este fue causa de la envidia de muchos, incluidos los ancestros, ellos nunca estuvieron de acuerdo con la presencia de Al, sin embargo, nunca dijeron nada por miedo al inventor.

>> Con el tiempo, estos dos se fueron uniendo demasiado, amo y sirviente siempre juntos. Ganando batallas, saltando reglas, burlando a los viejos; demostrando que su unión era perfectamente poderosa. Esto intimidó a los ancianos, pero hubo un ente que no temió a estos dos, sino que envidió su cercanía, concretamente odió el hecho de que Alastor fuera el consentido del humano…

-Roo…

-Es correcto – sonrió con diversión –. Ella amaba a Ancestral, así que optó por conjurar la mente de Alastor, logrando corromper de principio solo una pequeña parte, pero poco a poco se fue extendiendo. La locura comenzó a consumirlo, al ser muy fuerte, logró mantenerse cuerdo por muchos años, hasta que el supremo se casó.

>> Alostra lo amaba con su vida, y el hecho de saber que no era correspondido lo hizo alejarse del rey. Su dolor fue tan grande que la corrupción se abrió pasó.

>> Causó desastres fatales en varias partes del mundo, nadie lo podía controlar, se volvió un completo monstruo. Solo Ancestral pudo capturarlo, estaba decepcionado de su amada creación, el poder que le otorgó fue para ayudar a otras personas, no para dañarlas.

>> Tarde se dio cuenta de lo que yacía en la mente de Alastor, pues al estar agonizando, solo logró encapsular gran parte de la locura, sin embargo, al no poder hacer un hechizo tan poderoso, dio a conocer que esta en algún momento estallaría.

-Espera, entonces la pulsera que le di…

-Sí, le salvaste la vida, literalmente. Él nunca te lo mencionó, pero ese amuleto es el catalizador que ancestral enseñó a sus descendientes justamente para el momento en el que la capsula estuviera por explotar, no la quita, solo la controla. Esto hace que Al pueda vivir sin problemas.

-Si ya está la solución, ¿por qué quieren asesinarlo?

-Los viejos le temen y a la vez lo envidian por su jerarquía. Se niegan a aceptarlo como un ser superior, todos estos años han esperado el momento en el que la cápsula explote para tener la excusa perfecta y matarlo. Además de evitar que…

-¿Evitar qué? – preguntó ante el silencio.

-Evitar la profecía de Ancestral.

Estaba por preguntar cuál era tal verso, pero una punzada en su cabeza lo detuvo.

-Luzbel, te amo, amor. Nunca lo olvides, siempre te he amado y siempre lo haré… ­- escuchó la despedida acompañada del lamento de un venado.

La sangre hirvió en todo su ser, por supuesto que ese era su amado ciervo. No sabía qué le estaban haciendo, pero era claro que lo sometieron a una tortura, ¡todo su cuerpo dolía! No perdonaría a quienes se atrevieran a tocar a su tesoro, no otra vez.

-Luzbel, ¿estás…? – Leraje estaba por tocarlo del hombro, pero el rubio tomó con rapidez su mano.

-Sostente fuerte.

Ninguno supo cómo o qué pasó, el de verde estaba atónito de la forma demoniaca que tomó aquel ser humano. Además del hecho de que, de un momento a otro, estos se encontraran en el centro de sacrificios. Todos los presentes hicieron silencio.

Mientras tanto, Luzbel estaba frente a frente con Alastor, quien mostraba impresión a través de su rostro ensangrentado.

-Ya estoy aquí, amor – acarició con delicadeza la mejilla maltratada -. Todo va a estar bien, te lo prometo – el contrario sonrió.

-Luz…

-¡Joven Luzbel! Usted no tiene permitido estar aquí, es un simple humano que no tiene derecho a… - paró en seco el viejo al sentir la fuerte presencia de quien temía.

-Ancestros, que gusto verlos de nuevo – giró para encarar a los mencionados -. Creo que un “simple” humano arruinó su plan – soltó una risa sarcástica –. Me doy cuenta de que se les olvidó el testamento de oro – comenzó a caminar en dirección a los ancianos mientras Leraje liberaba a su amigo.

-¿Estás bien, amigo? – susurró.

-Uy, mejor que nunca.

-Ja ja, que chistoso.

-No hagas preguntas tontas…

-Ja, ¿feliz de que tu rey vino a rescatarte? – vio la espalda del más pequeño por unos momentos.

-Te dije que sin preguntas tontas – sonrió embobado.

Volviendo con los otros seres, estaban aterrados – N-no sabemos de qué habla, señorito Luzbel…

-¿Luzbel? – sonrió burlón – Ah, sí… Bueno, al parecer no se han percatado de lo obvio, pero quiero que sepan que su rey ha regresado – posó triunfal y con la frente en alto, viendo con superioridad a la multitud –. Yo soy Lucifer, más conocido como Ancestral.

>> Para los que no sepan, en mi lecho de muerte mencioné que regresaría en la sangre de mi sangre para gobernarlos junto con mi preciosa creación – volteó hacia el mencionado, sonriendo con cariño -, pero me da la impresión de que querían impedir mi regreso, ¿acaso no me extrañaban? – utilizó un tono infantil, causando más desespero.

-¡Por supuesto que no, mi señor!

-¡Sí! No queríamos que regresaras, bastardo de Dios – los presentes quedaron helados, más por la risa que soltó el supremo.

-Que valiente, levántate y dime tu nombre – observó como de la multitud se irguió un hombre que aparentaba rondar por los 35 años humanos.

-¡Claro! Ya estoy harto de que ese estúpido temor, mi nombre es Jo… - no alcanzó a terminar su oración.

Los que lo rodeaban quedaron llenos de sangre y sesos, Lucifer le había reventado la cabeza. Sin embargo, no gritaron, temían ser los siguientes hasta por respirar.

-Ups, creo que no me interesa quiénes son y lo que opinen – habló con indiferencia, dirigiéndose hacia su ciervo para cargarlo estilo nupcial -. Amor, ¿puedes señalarme quiénes fueron los verriondos que te tocaron? Espero no hayan tenido la osadía de tomar por completo tu cuerpo – apretó sus glúteos, buscando alguna señal de sangre, afortunadamente para los torturadores del pelirrojo no encontró nada.

-Luzbel, no creo que…

-Lucifer, cariño, Lucifer, ¿acaso no me reconoces? – conectó las miradas -. ¿O es que acaso prefieres a Luzbel? – estaba indignado, pero Alastor no quería lidiar con eso ahora.

-Lucifer, querido, no creo que sea necesario, yo… - se detuvo por los gritos de seis encapuchados - ¡LUCIFER!

-Lo siento~, no escuché tus dulces gemidos de nena.

Prefirió no seguir reclamando, sería como hablar con la pared. Pasaron alrededor de treinta minutos en donde sus captores chillaron de dolor, hasta que Ancestral se aburrió y terminó con sus vidas; unos mutilados, otros explotaron, pocos de cuerpo intacto, pero con sangre saliendo de todas partes.

-Ahora, escuchen inferiores – la voz de mando salió a relucir, solo un ser como él fue concebido con tal don, el don de intimidar y obligar a la obediencia -, he regresado, sin embargo, no a gobernarlos. Pueden elegir a sus gobernantes como lo prefieran, no me interesa, no seguiré sus reglas de todos modos.

>> Ambos, Alastor y yo no nos meteremos ni pelearemos por el poder. Así que les advierto, si lo vuelven a tocar – dirigiendo su mirada al mencionado, notó las arracadas que portaba -, maldecir o conjurar – con sus manos absorbió la capsula roja dentro del ciervo. En la multitud había un encapuchado que bien sabía Lucifer no se destapaba por su propio bien –, les aseguro que no solo morirán en cuerpo, - con las siguientes palabras, fue aplastando poco a poco la energía en su mano -, destruiré su alma hasta que no quede rastro de ella. ¿Entendieron? ­– con esto terminó por aplastar completamente la capsula, concluyendo por fin con el gran martirio de Alastor.

Ante la pregunta, nadie respondió, pero sabía el humano que todo quedó más que claro.

-¡Perfecto! Con su permiso, me retiro. ¡Espero que aprecien sus vidas y no los vuelva a ver jamás en esta vida ni en las siguientes! – sostuvo por la nuca a Leraje antes de abrir un portal y cruzar - ¡Bonita noche, merlzudos!

Algo falló en sus cálculos que el portal se abrió metros arriba del suelo, cayendo los tres de picada, agradeciendo Lucifer a los dioses por otorgarle en esta vida una forma divina con alas, las abrió solo para protegerlos, ya que aún no sabía usarlas.

-De todos los lugares… ¡¿Tuvo que sostener mi capa de la nuca?! ¡¿Acaso me quiere matar?! – el de menor estatura rio por el comentario.

-Lo siento – percibió con ternura que su creación estaba inconsciente -. Muchas gracias por cuidarlo todos estos años.

-Fue difícil, pero le tomé aprecio – sonrió por un momento -. Entonces supongo que esto es un adiós, ¿verdad?

-Sí… ya cumplieron, ambos – la presencia de la morena hacía que todo fuera más rápido – Leraje, Vaggie, su arduo trabajo ha de ser compensado con su liberación, desde este momento, sus almas dejan de estar atadas a este plano terrenal, pueden regresar a casa.

-Fue un honor, mi señor – dijeron al unísono, desapareciendo sus cuerpos en luminosidad amarilla.

-Vaggie, te encargo a mi Char Char. Abrázala de mi parte y dile que la amo.

-Por supuesto, señor. Nos vemos después – con esto terminó de desaparecer.

El rubio volteó hacia Leraje, quien parecía resistirse - ¿Acaso no quieres ir con tus iguales?

-Señor, no es eso, pero – miró hacia donde estaban rey y súbdito.

-No te preocupes, Leraje, él estará bien, esta vida la terminará conmigo, no dejaré que sufra más – acarició el rostro ensangrentado.

-Muy bien… por favor – con lágrimas en sus brillantes ojos, vislumbró por última vez a su mejor amigo -, haga llegar a sus oídos mi despedida y buenos deseos. Por mi plano, no creo volver a verlos, aunque espero que sí, en algún momento.

-Por supuesto que así será, me encargaré de eso. Ahora ve tranquilo, Leraje.

-Sí… adiós señor… adiós Alostra.

-Amor, no… Ahh – soltó con desesperación, casi acababa de despertar cuando el rubio ya lo estaba manoseando.

-Lo siento, Al, ya no puedo esperar – acarició suavemente la cintura morena, provocando leves espasmos en el contrario.

-Lucifer…

Aquel llamado roto y sin filtro logró hacer que su mirada se dirigiera al rostro de su amado; el dorso de la mano tapaba sus labios, evitando que los lamentos salieran. Esto lo hizo frenar.

-Alastor, ¿qué pasa, cielo? – trató de quitar la mano ajena para escuchar su voz, pero no podía.

-¿Será nuevamente así?

-¿Eh? ¿A qué te refieres? – el pelirrojo giró su cabeza.

-Quiero decir… Conmigo siempre fue sexo, ¿acaso también será así ahora?

-Claro que no, cariño, esto es parte del noviazgo y del matrimonio.

-No recuerdo que con Lilith haya sido así – perfecto, sacó de sus casillas a su creador, ¿cómo lo supo? Por la expresión tan seria que le dio.

-A ver, Alastor – en un movimiento colocó los brazos del mencionado sobre su cabeza, sosteniéndolos con una mano; dado que la segunda obligó al pelirrojo a ver al rubio –. Sí, amé a Lilith, me casé con ella y tuvimos a nuestra hermosa primogénita.

-Basta…

-Fue una muy buena esposa, me satisfacía en todos los ámbitos, incluidos los sexuales.

-Ya, no quiero… - comenzó a removerse, sin embargo, no logró mover ni un centímetro al rey.

-Todo lo hacía de maravilla, Al, me sentí dichoso de tener a tal mujer a mi lado. Sinceramente no había competencia alguna para ella – el interior del ciervo quemaba con cada palabra salida de la boca de su amado creador.

-¡Luzbel! – esto detuvo la boconería de Ancestral; cambiando su semblante burlón a uno molesto.

-Sabes que soy Lucifer.

-¡Lo sé! ¡Pero quiero a Luzbel, no a ti!

-¿Por qué?

-Tú siempre me has lastimado, ¡siempre! Desde mi creación solo me tratabas como una herramienta multiusos, hasta para satisfacer tus necesidades humanas. Nunca pensaste en cómo me sentía, solo te enfocabas en ti.

>> Pero Luzbel no, él me respetó desde un inicio, no avanzó hasta tener mi aprobación. No me veía como un objeto, sino como un igual… solo, solo…

-Al…

-¡No sabes lo horrible que me sentí cuando de repente me dijiste que te casarías con Lilith! – tomó unos momentos para tranquilizar un poco su respiración, se le hacía increíble que el rubio lo escuchara -. Yo te amaba.

-Ali.

-Lo peor es que lo sigo haciendo.

-…

-¿Por qué me salvaste? Si tan solo lo hiciste para regresar a este plano y seguir teniendo sexo conmigo mientras estás con otra, entonces mejor me hubieras dejado mor…

-¡Cállate! – obedeció al mando con sorpresa – No te atrevas a decir eso, tú no sabes lo que hubiera hecho si te encontraba muerto en ese lugar.

El silencio perduró por unos minutos, ambos trataban de templarse a sí mismos.

-Sí, amé a Lith, fue la mujer de mi vida.

-Ya, por…

-¡Pero! No sabes la locura en la que caí cuando me di cuenta de que no regresarías después de cuatro días de haber “salido a comprar unos panes al pueblo”– aflojó el agarre sobre los brazos y rostro ajeno -. No te busqué, porque pensé que una vida cotidiana te aburriría, no quería atarte más a mí.

>> “Tal vez se encontró con alguna mujer u hombre que le interesó de verdad”.

-¡Yo te amaba a ti!

-¡¿Y cómo querías que lo supiera si nunca me lo dijiste?!

-Buen punto – pensó el pelirrojo.

-Pensé que solo querías sexo sin compromiso; además de que yo en ese tiempo no estaba interesado en nada que no fuera conocimiento y poder.

-Entonces, ¿por qué te volviste loco por mi ausencia? – lentamente se soltó del agarre en sus muñecas, bajó los brazos para, seguido, limpiar los ríos cristalinos que comenzaron a salir de la porcelana delante suyo.

-Porque no pasaron tantos días para darme cuenta que de verdad te necesitaba – abrió los ojos con sorpresa – Sí, Lith fue la mujer de mi vida, pero tú fuiste, eres y serás el amor de mi vida.

-Luce…

-Tu compañía, tu voz, tus comentarios sarcásticos, tus caricias, tus gemidos, tu sonrisa; extrañé todo de ti. Pasé años esperándote, no sabes lo horrible que fue el encontrarte como una bestia indomable y que no me reconocieras.

>> ¡Peor cuando tarde me di cuenta de la puta locura en tu cabeza! Si no le hubiera hecho caso a esa maldita de encerrarte para que ella te “sanara”, nada de esto habría pasado.

-Lucifer, no tuviste la culpa.

-¡Lo sé! Pero no puedo dejar de culparme, ¡yo…! – fue cortado por un beso, uno dulce en comienzo, pero que casi al final se tornó candente gracias a los movimientos de lengua y los roces de sus cuerpos.

-Ahorita solo quiero escuchar una cosa de ti.

El más bajo salió del trance, de su bolsillo sacó una cajita. Obviamente sabía lo que su ciervo quería, no es como que no guardara los recuerdos de cuando su mente estaba bloqueada y se hacía llamar “Luzbel”, sí que era todo un cursi, pero si eso le gustaba al moreno, entonces lo seguiría haciendo.

Sacó la gargantilla de plata, antes de colocarla, esperó autorización con la mirada, la cual fue concebida al instante. La colocó con delicadeza, apretándose esta una vez abrochado el gancho. No solo fue hecha justo a la medida, Luzbel la había conjurado, no quería darle algo convencional como joya de compromiso.

Esta cadena los ataría de por vida una vez realizada la ceremonia de matrimonio, claro, haciendo conjunto con la que iría en su cuello; esta sería más simple, pero no menos llamativa.

Ambos sonrieron y compartieron un beso cargado de sus verdaderos sentimientos, aquellos que quedaron pausados por años.

-Te amo, Alastor.

-Y yo a ti, Lucifer.

Aquella noche solo Ilargi atestiguó y aprobó la unión verdadera de ambos seres que, a pesar de todo lo ocurrido, por fin pudieron terminar de enlazar su destino.

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