Deseos Prohibidos

All Rights Reserved ©

Summary

Sumérgete en un mundo de pasión y deseo sin límites. Este libro de microrelatos eróticos te llevará a un viaje de seducción y placer, donde los personajes se dejan llevar por sus instintos y deseos. Prepárate para sentir el calor de la pasión y dejar que tus sentidos se desaten.

Status
Complete
Chapters
48
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Una noche de fuego

Como cada mañana, me desperté temprano y fui a correr al parque. Después de una ducha rápida, desayuné y me preparé para ir a trabajar. Cuando estaba a punto de salir por la puerta, sonó el teléfono. Era Martha, una amiga de la infancia que había perdido de vista hace años. Nos pusimos al día y quedamos en encontrarnos para tomar un café después del trabajo.


Desde que la vi en el café, supe que iba a ser una noche especial. Tenía una figura espectacular y su sonrisa era más encantadora que nunca. Después de un par de horas de conversación y risas, me invitó a su casa. Acepté sin pensarlo dos veces.


Cuando llegamos a su casa, me ofreció una copa de vino y comenzamos a hablar de nuestras vidas. Poco a poco, nos fuimos acercando y comenzamos a besarnos. Sus labios eran suaves y dulces, y su lengua se entrelazaba con la mía de una manera que me hacía sentir vivo.


Después de un rato de besos y caricias, Martha me llevó a su dormitorio. Me desvestí lentamente y ella me miraba con lujuria. Su cuerpo era aún más impresionante desnudo que con ropa. Sus pechos eran grandes y firmes, con pezones erectos que pedían ser mordisqueados. Su vientre era plano y sus caderas anchas, perfectas para abrazarme.


Nos tumbamos en la cama y continuamos besándonos y acariciándonos. Mis manos recorrieron todo su cuerpo, desde sus pechos hasta su sexo, húmedo y abierto para mí. Martha gimió de placer cuando pasé mi lengua por sus labios mayores, saboreando su jugo. Lentamente, fui introduciendo mi lengua en su interior, explorando cada rincón de su vagina.


Después de un rato de cunnilingus, Martha pidió más. Quería que la penetrara, que la hiciera gemir de placer. Así que, con cuidado, introduje mi polla en su sexo. Era apretado y caliente, y ella gritó de placer cuando la sentí dentro de ella.


Comencé a moverme lentamente, disfrutando del placer que me daba su cuerpo. Pero Martha no quería que fuera lento, quería que la follara duro. Así que aumenté el ritmo, metiéndola y sacándola de su interior con fuerza. Ella gritaba de placer, pidiéndome más y más.


Después de un rato, Martha quiso probar algo nuevo. Se puso encima de mí y comenzó a cabalgarme. Su cuerpo se movía arriba y abajo, frotando su sexo contra el mío. Podía ver sus pechos balanceándose al ritmo de sus movimientos, y su cara de placer era indescriptible,


Después de un rato de follar en esa posición, Martha se corrió. Su cuerpo se convulsionó de placer y gritó mi nombre. Yo también estaba a punto de correrme, así que saqué mi polla de su interior y me corrí sobre su vientre. Ella sonrió y acarició mi polla, cubierta de mi semen. Nos quedamos un rato en la cama, abrazados y acariciándonos. Habíamos disfrutado de una noche de pasión y lujuria, y nos habíamos convertido en amantes. Desde entonces, Martha y yo nos vemos a menudo, disfrutando de nuestras sesiones de sexo y de nuestra compañía.

Next Chapter