El asesino de los claveles rojos

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Summary

En el estado de Utah en el año de 1979 empeso a registrarse no solo la desaparicion de chicas universitarias sino que despues de encontrar sus cuerpos en un estado de descompocision elevado, estos tenian unos clavel rojo. Esto era como una forma algo sarcastica si sabes el significado de las flores, que el asesino les colocaba a sus victimas. Pero para el asesino todas sus victimas eran tan importantes que todas ellas o la gran mayoria tenian en sus ojos o boca claveles dependiendo de lo que el asesino creia que se merecian esas chicas. El inspector Taylor junto a su compañero Moore llevavan la cuenta de unas 20 chicas aproximadament, solo en su estabo sin saber cuantas más de estos podres chicas se podria tener registro fuera de este.

Genre
Horror
Author
janeth
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

En el estado de Utah, en el condado de Ogden, eran las 3:30 a.m. cuando el detective Taylor recibió por su comunicador un mensaje para salir disparado de su casa, ya que encontraron un cuerpo.


El código que enviaron desde la estación era para notificar su presencia lo más rápido posible, y esto fue porque era uno de los pocos investigadores competentes que tenían en la estación y que tenía conocimiento de crímenes violentos, eso le dio la fuerza o el impulso suficiente para alistarse lo más rápido que pudo, sin desayunar y solo con su caja de cigarrillos en el bolsillo derecho. Salió de su apartamento casi tropezando con un escalón y se subió a su auto para ir a la casa de su compañero a recogerlo. Ese trayecto, que normalmente dura unos 45 minutos, lo realizó en 25 minutos por la urgencia. Seguramente, le llegarían algunos regaños de sus superiores por su forma de manejar tan peligrosamente, pero la ocasión lo ameritaba.


Una vez fuera de la casa de su compañero, este ya lo esperaba con una taza de café en la mano y un pan para que desayunara, como muchas veces lo hacía, para que este no muriera de hambre. Se subió al auto y le entregó el pan para que se lo comiera mientras conducía. - ¿Y bien, qué tenemos esta vez? - le preguntó Moore, mientras tomaba un sorbo del café.

Según el código que enviaron, encontraron un cuerpo. Aún me falta preguntar dónde, pero sé que a la señorita Leila le gusta escuchar tu voz en la mañana más que a la mía - le comenté, mirando cómo Moore tomaba el radio del auto y se comunicaba con la estación.

- Muy buenos días, Leila. ¿Me podrías decir a dónde tenemos que ir, cariño? - le pregunté de forma carismática mientras me miraba con ganas de matarme.


- Muy buenos días, Moore. Tienen que ir a De Moisy Peak, cerca de Burch Creek. Está a unos 110 metros río abajo. Al parecer, un grupo que deseaba acampar allí encontró el cuerpo en ese lugar. Buena suerte, cariño - respondió Leila, haciendo que sonriera de la emoción.


-Dios, Taylor pareces muy emocionado por ir. Si yo fuera tu me sentiria del asco por tener que ver de nuevo el cuerpo de una chica o lo que queda de ella- dijo Moore mientras miraba, por la ventana para cerrar los ojos y seguro hablar con Dios. El siempre fue un hombre que preferia no tener ver los cuerpos de chicas que se parecian a su hija.


Pero lo que se mantenía en el modus operandis del desgraciado era que las chicas que mataba siempre eran blancas, pequeñas y hermosas, con edades comprendidas entre los 18 y 25 años. Según lo que sabíamos de los 19 cuerpos encontrados hasta el momento en su condado, solo 3 casos correspondían a chicas locales; todos los demás eran de personas desconocidas, ya que el asesino casi no dejó nada en la escena para identificarlas.


El detective Taylor, al ver a su compañero sin voltearse, aun puso algo de música por la radio del auto para romper el ambiente tenso que se estaba formando. Sabía que Moore deseaba la jubilación este año, ya que no podía soportar ver más cuerpos de personas mutiladas. En cambio, él en su mente aún podía soportar la mierda que dejaban otros a su paso. En ese momento, estaba sonando una canción tranquila que podía ayudar a que el ambiente fuera un tanto más tranquilo o neutral, y de hecho, ayudó a Moore.


Moore se volvió para ver al frente y le pasó el café que tenía en sus manos. Él lo tomó y dio un sorbo al café.


—Escucha, Taylor, tenemos que atrapar a este desgraciado. Si los del FDI aún no pueden ayudarnos porque están hasta las pelotas con casos más 'importantes', eso será su problema. El mío es que deseo jubilarme este año y poder tenie en una celda a este maldito.- miro a Taylor a los ojos para que comprendiera que lo que decia era en serio.


Al llegar a la escena, se encontraron con algo que jamás habían visto en las otras escenas de crimen. La persona, si se le podía llamar así, estaba colgada de los pies, boca abajo, en un árbol, como si fuera un animal trofeo. Le faltaba la cabeza, y las dos manos; los intestinos estaban expuestos, desnuda, y, por lo que se podía ver debajo de la sangre seca, tenía algunos moretones. Este cuerpo era una nueva forma de comunicación para nosotros: "no todas las chicas les podrían gustar".


Y sacaría su enojo en el cuerpo de la víctima. Miré a Moore, que tenía la mano en la boca para no vomitar o porque no podía digerir lo que veía. Yo, por otro lado, me acerqué a nuestro forense, que estaba intentando recolectar algo junto a la pequeña fogata que estaba a unos metros del cuerpo.


- Hola, Ruth. ¿Qué encontraste? - me puse a un lado de ella para escucharla, ya que era una chica tímida y estar con mucha gente a su alrededor le dificultaba hablar con claridad.


-De acuerdo, Moore. Espero poder darte a ese maldito como regalo de jubilación, compañero -sonrió de lado, mientras llegaban a un lugar donde estaban todas las patrullas estacionadas y algunos novatos se encontraban poniendo la cinta para que nadie pudiera entrar.


Bajaron del auto y empezaron a caminar. Era una mañana fría, y ninguno tenía una chamarra para abrigarse, así que compartieron el poco café que tenían hasta que se terminó a mitad del camino.


-Hola, detective Taylor. Por lo que pude recuperar aquí, solo encontré muy pocas pistas de ropa que posiblemente pertenecían a la víctima -me lo comentó mientras me mostraba una bolsa con algunas muestras que apenas eran cuatro.


-El tipo se tomó el tiempo para no solo hacer una fogata, sino también esperar a que la ropa se quemara en su totalidad -comentó Ruth mientras se ponía de pie y tomaba su equipo.


-En otras palabras, aún no tenemos -la miré algo irritado.


-No estaría tan segura -me sonrió de lado.


-¿Qué quieres decir con eso? -me volví para caminar a su lado.


Ella me miró y me llevó hacia donde estaba el cuerpo de la víctima. Se acercó detrás del árbol y allí encontró dos suelas de zapatos, pero sin diseño en ellas.


-No tenemos un solo asesino, sino dos -me comentó Ruth, con los ojos angustiados.


-Dos y no uno. Esto es una maldita broma -golpeé el árbol para sacar mi enojo, lastimándome la mano.


-Oye, no golpees la escena del crimen -gritó Ruth, enojada, mientras dejaba su equipo.


Ellas sacaron una bolsa que tenía unos polvo y agua para hacer una especie de pasta dentro de estas bolsas, y esta mezcla la dreno en cada una de las huellas de los cuatro zapatos, que por desgracias no tenian diseño solo la forma.


- Sé que no es la pista, que deseabas optener, pero ahora sabemos que los asesinatos no solo los está realizando una persona, sino dos. La cuestión aquí es saber qué tipo de relación tienen estos dos individuos.- comento mietras esperaba que se secara la mezcla y optener la suela de los zapatos y llevarla al laboratorio.


-Lo siento, Ruth, por desquitarme contigo, pero esto es muy frustrante. Llevamos meses sin tener nada de este maldito y ahora resulta que son dos individuos los que están realizando estos asesinatos -le comenté mientras me colocaba de cunchillas a su lado.


Miré por un momento las huellas y eran iguales o muy similares; eso quería decir que tenían la misma altura y que calzaban igual o similar y por lo visto hacian que sus huellas fueran la de una sola persona para no ser descubiertos pero ahora cometieron un error en esta esena.


-Gracias, Ruth -me levante de hay y le toqué el hombro para despedirme de ella y caminé para encontrar a mi compañero, tenía que darle la noticia de este descubrimiento.


Lo encontré en un arbusto, posiblemente vómito, ya que se limpió la boca con la manga de su camisa.


—Dime que Ruth encontró algo útil— saqué mi caja de cigarrillos para sacar uno y colocarlo en mi boca, lo encendí con un encendedor que tenía en el pantalón y lo miré a los ojos. Exhalé el humo por la boca, cerré los ojos para encontrar un poco de calma antes de darle la nueva información que Ruth nos pudo dar.