Pandemia Zombie: El terror comienza

All Rights Reserved ©

Summary

Un virus letal surge de la oscuridad, sembrando el caos y la destrucción a su paso. En un abrir y cerrar de ojos, la mayoría de la población se convierte en monstruos sedientos de sangre, cada vez más letales y astutos. José, Will, Leo, Sayari y la valiente Zoe, una joven de apenas 15 años, se ven atrapados en esta pesadilla sin fin. ¿Será este el fin de la humanidad? ¿Una purga despiadada de la madre naturaleza? ¿O un castigo divino por los pecados del pasado? En un mundo sin reglas ni piedad, donde la muerte acecha en cada esquina, estos protagonistas lucharán con uñas y dientes no solo contra los infectados, sino también contra la crueldad y el egoísmo de aquellos que una vez llamaron 'humanos'. En esta batalla desesperada por la supervivencia, cada paso es una prueba de resistencia, cada decisión un sacrificio. ¿Podrán mantenerse fuertes y unidos, o sucumbirán bajo el peso de la oscuridad que amenaza con engullirlos por completo?

Genre
Horror/Action
Author
Wilder
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

" Los hombres temen a la muerte igual que los niños temen ir hacia la oscuridad; y como ese miedo natural en los niños aumenta con los cuentos, también aumenta el otro"


Francis Bacon.




Cuanta verdad tiene esa frase. La mayoría de personas anhelan una vida larga y prospera, temiéndole a la muerte a cada segundo que pasa, con cada paso que dan. Lo que nadie quiere admitir es que el dulce descanso eterno llega cuando menos lo esperas y de la forma en que nadie se lo imagina…




Me despierta la alarma de mi celular a las siete de la mañana exactamente, como todos los días. Vivir solo no es el horror que todos creen. Puedo demorarme todo lo que quiera en la ducha, la temperatura ha disminuido demasiado en este mes, 12 grados, esos es una barbaridad en un país tropical como Cuba. Desayuno con calma un panecillo con un vaso de jugo mientras reviso Facebook. Tenía la intención de encontrarme las mismas publicaciones de mierda que veo todas las mañanas, pero en vez de eso encuentro más de cinco publicaciones sobre una ola de asesinatos y accidentes por toda la isla.




Me lo hubiese tomado enserio, pero cada publicación terminaba cagándose en el gobierno. A mí nunca me ha gustado la política, así que simplemente termino de desayunar, y al estar preparado, salgo hacia mi simple trabajo. Soy ingeniero informático, aunque en días como hoy hago trabajos como instalar Windows y tal. En el camino me encuentro a mi gran amigo José el cual al verme me saluda. ‒ Deberías trabajar en algo‒ siempre lo regaño, él no quiere trabajar, dice que es mejor si se va del país. ‒ Ya sabes que te voy a responder‒ simplemente me rio y camino junto a él‒ ¿Has escuchado de todo lo que está pasando? Muchos creen que son un culto, incluso dicen que algunos practican canibalismo‒ Rio ante semejante comentario. ‒ Ahora si te pasaste de estúpido. ¿En serio te crees toda esa mierda de Facebook? ‒ Al decir esto, muy cerca de nosotros se escuchan gritos, explosiones y disparos. ‒ Will eso fue a una calle de aquí‒ A unas cuantas calles, aparece un hombre caminando hacia atrás mientras dispara desesperadamente. No sabíamos a qué le disparaba hasta que apareció otro hombre, y otro y otro, eran como una pandilla.


Lo raro de todo es que caminaban a paso normal, pero las balas no les hacía nada. Todas las personas en la calle comenzaron a correr gritando desesperadamente llamando la atención de ese grupo de individuos. Estos comienzan a correr y logran alcanzar a una anciana que había tropezado. Lo próximo que sucedió me dejo aterrorizado y atónito, dos de ellos la atacan mordisqueando todo su cuerpo. Puedo jurar que en este momento no escucho más que los gritos de esa pobre señora. ¿Qué carajos sucede? Esas cosas no son humanas. Desgarraban la piel de la mujer como si fuesen animales hambrientos. Uno de ellos se detiene y se gira en la dirección donde yo y José estamos petrificados. ‒ Will rápido, tenemos que irnos‒ José me hablaba, pero su voz se escuchaba lejos. Esa cosa que antes nos miraba ahora corría en nuestra dirección. Sentía como mi amigo me halaba del brazo y me gritaba, pero no podía moverme.




Cuando esa cosa iba a cruzar la calle para atacarme un auto a toda velocidad lo atropella mandándolo a volar. ‒ Suban, no tenemos mucho tiempo‒ José a rastras me mete dentro del coche. Lo que antes había sido atropellado se movía, era imposible que sobreviviera. Ella va hacia atrás, gira por la calle hacia la derecha y nos movemos en la dirección de donde salió. ‒ ¿Qué carajos son esas cosas? ‒ Pregunto aun en shock y horrorizado. ‒ Parece mentira que pasaras media vida perdiendo el tiempo con videojuegos y no sepas que son‒ veo por el retrovisor como pone los ojos en blanco por la frustración, conozco muy bien a Sayari. Y ella me conoce tanto que tenía razón, se que son esas cosas, solo que no quiero aceptarlo.




José al ver que me quedo callado, me agita con fuerza‒ ¡Zombis idiota! El puto apocalipsis que tanto soñamos de niños‒ Me grita asustado y… ¿emocionado? Luego de unos minutos observando el panorama, logramos salir a la carretera principal, en la cual nos tuvimos que detener por el tráfico. ‒ tendremos que bajarnos‒ Les digo saliendo del coche. Al echar una ojeada a la ciudad, la cual se veía desde ahí, se notaba el caos. Helicópteros disparando, aviones bombardeando y mucha destrucción. Todos los presentes, incluyéndonos, estábamos atónitos. ‒ ¿Cómo y por qué paso esto? ‒ Pregunta Sayari, con lágrimas amenazando con recorrer su rostro. Rápidamente la envuelvo entre mis brazos y acaricio su cabeza. ‒ Tenemos que hacer algo, es cuestión de tiempo hasta que la infección llegue aquí‒ Nos comenta José, sin despegar la vista de lo que un día fue nuestro hogar. ‒ Tienes razón, y creo que tengo una idea…‒ antes de que pudiera decirles lo que pensaba, se comienzan a escuchar gritos a varios metros de nosotros.




Todas las personas corren con temor, luego de unos segundos descubrimos que sucedía. Los zombis habían llegado a nuestra ubicación, pero estos eran diferentes. Los primeros que vi eran muy lentos, solo caminaban y lo único terrorífico era su aspecto demacrado y putrefacto, en cambio estos son delgados, van a cuatro patas y corren tan rápido como un animal salvaje. ‒ Síganme, conozco un lugar‒ Tomo a Sayari de la mano y comenzamos a correr hacia los árboles que habían cerca. Hace tiempo, había descubierto este bosque, y al adentrarme descubrí una cabaña en un estado excelente. Pasamos unos minutos trotando entre los arboles buscando esa cabaña. Cuando al fin la veo a lo lejos, escucho un gruñido. Me detengo y me giro para observar. A varios metros lejos de nosotros, noté algo encima de un árbol. Este tenía los ojos de un color amarillo brillante y sin dudas, era uno de esos zombis salvajes. ‒ Chicos, vayan primero, lo voy a detener‒ Le digo a mis amigos, que se habían detenido segundos después de que yo lo hiciera.




‒ ¿Estás loco? No te dejaremos solo y menos para pelear con esa cosa‒ En lo que discutimos, el "Salvaje", lanza un chido ensordecedor que recorre todo el lugar. ‒ Dios vayan, tengo un plan, confíen en mi‒ Sayari no estaba dispuesta a dejarme, se le notaba en la mirada. ‒ Vamos, él sabe lo que hace‒ Le dice José, tomándola de la mano y corriendo hacia la casa de madera. En verdad no sabía lo que hacía, pero si estaba consciente de que, si llegaba al refugio, nos mataría a los tres. A mi lado, veo una piedra y una rama bastante considerable para usarla como arma. Cojo los dos objetos que me servirán de armas y me preparo para lo que decidirá si vivimos o no.