~Dedire~
Cuando tus memorias fueron regresando, te diste cuenta el porque aquel otro mundo a pesar de tener sus cosas aterradoras, no te daba genuinamente miedo.
No eres diferente a ellos. Incluso te atreves a decir que aquellas entidades fueron mucho mejores seres, ¿Humanos?, ¿Vivos?, que tu, a pesar de que muchos fueron hostiles, también hubo quienes fueron bastante amables.
Sobre todo tu ahora compañero de cuarto.
Al abrir la puerta, sonreíste al ver a Mr. Crawling asomándose por sobre el sillón con una alegre sonrisa, solo para arrastrarse hacia ti.
- Hola.- saludaste en aquel nuevo idioma, con una sonrisa a pesar de la pesadez en tu voz.
Fue un día agotador. Entre la escuela, proyectos y tus “pasatiempos”, tus días han estado realmente ocupados.
Encontraste la energía para agacharte ligeramente y acariciar la cabeza de Crawling, él como siempre respondió con sonidos alegres regresando las caricias, nunca tienes que agacharte demasiado, él suele ponerse de rodillas para estar al alcance de tu cintura, a veces olvidas lo grande que es realmente.
- ¿Cansado?
- Si. Pero no mucho.
Explicaste con una sonrisa tranquilizadora.
- ¿Cena?- le preguntaste alzando una bolsa plástica negra. A lo que tu compañero asiente animadamente para seguirte hasta la cocina.
Por suerte aún tienes comida para Crawling de tu “proyecto anterior”. Cuando regresaste de aquel lugar te preguntaste si debías dejar tu pasatiempo de lado.
La primera vez te justificaste, esos hombres se lo merecían, lo que hicieron no tuvo perdón. Al principio investigabas realmente a tus víctimas, que fueran realmente culpables, que realmente fueran violadores y abusadores. Era parte de la diversión, la cacería. Pero después solo buscabas una razón mínima, y tu pasatiempo se volvió adicción. A veces te preguntas si esa es la razón por la que terminaste en aquel extraño lugar.
Cuando saliste de allí con Mr. Crawling, pensaste que era una señal para dejar eso atrás, pero después te diste cuenta que aunque el peculiar hombre de piel gris podía comer comida normal, no siempre comía y cuando lo hacía, había cierto disgusto en su rostro. Entonces, como experimento volviste a tu pasatiempo hasta encontrar a la presa perfecta y decidiste cocinarlo para Crawling. El hombre realmente estaba feliz con tu nueva receta culinaria, tú no te atreviste a probarlo, pero fuiste experimentando poco a poco basándose en las opiniones de tu compañero para preparar nuevos platillos.
Ahí te diste cuenta de que no podrías detenerte. No estás segura de sí por Crawling o por ti, pero solo lo haces cuando es necesario y las reservas de comida se van acabando, aunque siempre tienes a alguien en la mira como próximo objetivo.
- Descansar.
Escuchas la voz del hombre detrás de ti mientras enciendes la cacerola de él y metes tu comida instantánea en el microondas.
- Aún no. Cena.
Le contestas sin mirarlo, sintiendo su mirada juzgadora detrás de ti. Lo que hace que te estremezcas, sabes que se preocupa por ti, quizá a veces demasiado, pero eso hace que una sensación cálida atraviese tu cuerpo y te ponga nerviosa y tímida algunas veces.
- Sabes que no soy alguien delicado, no tienes que preocuparte, prometo descansar.
Hablas en tu idioma con un tono divertido para hacerle saber que estás bien. De verdad desearías que su idioma fuese más extenso como el humano, asi podrías expresarte perfectamente con él. Aún que no lo parezca, él parece entender lo que dijiste, ya que asiente aun con esa, ¿Mirada? preocupada.
Finalmente, sirven la comida de ambos y Crawling se ofrece a llevar los platos hasta la mesita de la sala, al principio no sabías si podría arrastrarse sin sus manos, pero al parecer puede hacerlo usando sus rodillas.
Sabes que puede levantarse, lo has visto hacerlo, pero has aprendido que no le gusta hacerlo y no eres quién para cuestionarlo al respecto.
Se sientan en el mullido sillón mientras colocas algún video sobre True Crime de fondo. A ambos les gusta la televisión, incluso Crawling ha estado viendo esos programas infantiles para aprender algunas palabras en tu idioma, sin embargo su pronunciación es extraña. Te preguntas si tu te escuchas igual hablando el suyo.
Él siempre es el primero en terminar, llevando su plato al fregadero y regresado al sillón para acostarse sobre tu regazo, ríes con ternura al sentir su rostro en tus piernas, su piel es naturalmente helada, pero de alguna forma te causa calidez.
Finalmente terminas y dejas tu plato de lado para empezar a acariciarlo, dejando que tus uñas masajeen su craneo y desenreden su largo cabello negro, siempre estas tentada de hacer su flequillo a un lado y ver que hay debajo de el, pero prefieres no hacerlo, odiarias traicionar su confianza si no te ha mostrado debe ser por algo, ¿Cierto? El video termina seguido de molestos comerciales, cuando miras hacia abajo ves la expresión sonriente del hombre que arrullas con ternura cuando pasas tu mano sobre su mejilla, eso solo lo hace verse tan adorable que tu corazón no lo soporta.
- Muchas caricias. Yo. A ti.
Le dices con una voz tierna que te da vergüenza a hacer, pero a Crawling parece gustarle. El chico entiende perfectamente a lo que te refieres y hace esa risa chillona suya antes de separarse y dejarse caer de espaldas sobre el sillón extendiendo sus brazos hacia tí con una sonrisa alegre. Arrullas emocionada arrastrándote sobre él y poder empezar a besarlo.
No estás segura si lo que ustedes tienen, tiene alguna etiqueta. Supones que podrían llamarse pareja.
Dejas pequeños besos en toda parte visible de su rostro antes de besarle los labios y acariciar su cabeza. Tomas la mano de Crawling y la llevas a tus labios haciendo lo mismo. Amas hacer esto, simplemente acurrucarse sobre él y empezar a llenarlo de besos, te encanta que él también lo ame, puedes escucharlo reír y su permanente sonrisa solo te da seguridad.
Sigues moliéndote sobre él mientras llevas tus besos a su cuello con alegría. Sigues haciéndolo con cariño hasta que escuchaste un ruido que nunca habías escuchado de él.
Sonó como un gemido ahogado. Giras tu vista hacia el chico pensando si tu peso está siendo demasiado o si lo has incomodado, pero entonces, mientras te sientas sobre su regazo, sientes el problema.
El rostro de Crawling es entre sorprendido y avergonzado, y tu puedes sentir toda tu sangre ir a tus mejillas.
- No sabía que tú. Bueno, tenía que suponerlo pero ¿Como-? Yo-
Balbuceas nerviosa sin saber que hacer ¡Esto no había pasado antes! Y la idea de que tuviese algo allí abajo había cruzado tu cabeza, pero jamás supiste como preguntar al respecto.
- Debería bajarme ¿No? ¿Quieres el baño? .- sigues preguntando nerviosa a pesar de que está claro que el chico no te está entendiendo.
Tratas de poner tus pensamientos en orden y saber que decir o hacer, pero mientras toda idea se detiene y tu mente se congela al sentir un par de grandes manos sobre tus caderas.
- Yo bien. Gustar ¿Tu, bien?
Pregunta Crawling, alzando la frente hacía ti, estas casi segura que te está observando.
Tu boca parece seca mientras intentas hablar, ¿Él realmente entiende esto? Sabes que es listo, solo que la manera peculiar de hablar de su idioma y su manera curiosa de ver el mundo te ha hecho pensar en él como un ser, relativamente inocente.
- Yo gustar.- te atreviste a mover tus caderas haciendo que el mismo sonido de antes saliera del hombre.- ¿Bien?
- Sentir bien. Juntos รєץ.-
Te responde con esa sonrisa negra suya. No entendiste aquella última palabra pero te sientes confiada con él.
- Espera.- le detienes olvidando hablar en su idioma por los nervios.- No aquí.
Señalas hacia tu habitación y él parece entender el mensaje. Justo cuando te quitas de encima suyo, él hace algo que no esperabas. Te toma entre sus brazos para cargarte y se levanta.
Ahora no solo estás nerviosa, también caliente. Recuerdas cuando lo viste de pie por primera vez, cuando Stich te secuestro para molestarlo, pero estabas demasiado asustada para pensarlo en ese momento, pero carajo, ya lo sabías, pero con su actitud adorable a veces olvidas lo sexy que es.
¿Es normal encontrar adorable y sexy a un espectro? Seguro que no, pero tampoco eres muy normal.
Crawling se acuesta contigo sobre la cama que comparten. Mirándote con la cabeza ladeada.
- ¿ภєгשเ๏รค?
No entendiste aquella palabra, pero te das una idea de que está preguntando si estas bien o algo parecido.
Alzas tus brazos para darle esa caricia que tanto le gusta en la cabeza, mirando a donde deberían estar sus ojos con una sonrisa.
- Yo feliz. Gustar. Tú gustar. Quiero.- terminas diciendo, señalandolo a él.
Cierras los ojos con dulzura dejando que te bese. La primera vez estabas nerviosa, no sabias como se sentiria sus labios sobre lo tuyos y te daba ansiedad su boca absolutamente negra como un agujero oscuro, además de sus dientes filosos con miedo que te fuese a lastimar por accidente, pero el se lo tomó con bastante calma, emocionandose cuando le pediste más y le dejaste experimentar.
Ahora no puedes evitar succionar su labio inferior mientras él deja que su afilados dientes rocen tus labios abiertos. Su lánguida lengua se cuela en tu boca robándole un gemido, tímidamente intentas hacer lo mismo, pero siendo él tan anormalmente grande como es no puedes darle competencia.
¿Y si es enorme?, Ese pensamiento te excita y te asusta a la vez. No quisieras terminar herida y preocuparlo. Sabes como es y se culpará por ello.
Mr. Crawling se separa de ti sabiendo que necesitas recuperar el aliento, no como él. Tomas aire agitada, seguro que te ves como un desastre.
- Enseñar.- dice el hombre tomando una de tus manos en la suyas.
Bueno, quizá no lo sepa del todo.
Piensas, tratando de buscar una manera de explicar, o mejor, mostrándole.
- No. Ropa.- hablas de manera entrecortada empezando a desabotonar tu camiseta escolar y bajando el cierre de la falda.
Te quedas a medio camino cuando ves al hombre deshacerse de su única prenda arrojándola al suelo junto a tu camisa. Sabías que no llevaba nada más abajo, pero nunca te habías molestado en pensarlo demasiado. Simplemente pasaste saliva viendo a la cosa realmente parada, te habías imaginado que sería grande por simple lógica, pero no estabas realmente preparada para eso ¿Cómo mierda se supone que eso entrara en ti? Incluso eres relativamente pequeña para las chicas de tu edad ¿Cómo iban a-?
Tus pensamientos se detienen al escuchar un chillido por parte de Crawling.
- ¿Bien?
- Si. Bien.-respondes a su pregunta, colocándote de rodillas para mirarlo de frente.
Tentativamente mueves algunos de sus mechones detrás de su oreja y mueves ligeramente su flequillo solo como una caricia. Él detiene tu mano pero sin fuerza, perfectamente puedes quitar su mano.
- Ojos. Tú. ¿Yo ver?
Mr. Crawling parece serio un momento alzando la frente.
- Miedo.
-¿Yo dar miedo?- preguntas tentativamente.
- No. Tú miedo. Yo.- Crawling lleva su palma a donde deberían estar sus ojos cubriendolos.
Tus dedos acarician su muñeca deslizándose por su brazo y regresando, logrando estremecerlo.
- No miedo. Tú. Gustar.- con vacilación te acercas para quitar su mano y besar sus nudillos. Nunca lo has visto sonrojarse, quizá porque no pueda, pero puedes sentir como se sacude bajo tu caricia.- Gustar. Amar. No miedo.
Dices segura llevando tu otra mano a su rostro. Aún con su gesto vacilante, no se mueve cuando mueves su grueso y largo flequillo hacia los lados.
Cómo pensaste, no tiene ojos. Pero aun así, sientes, su mirada. Las cuencas están totalmente vacías y cubiertas alrededor por sangre seca, lo que explica la sangre que a veces ves alrededor de su cara, pasas con delicadeza tus pulgares por debajo de las cuencas sintiendo su piel helada y reseca.
- ¿Duele?
Preguntas con pena. Eso sería horrible.
- Ya no.- contestó con simpleza.
Quieres preguntar si puede ver, pero es estúpido, ya que literalmente lo has notado. Pero te preguntas cómo funciona y si siempre ha sido así. Además de intentar cambiar tu moral después de salir de ese lugar, también aprendiste gracias a Mr. Silver que de seguro muchas de esas criaturas fueron humanos que terminaron allí quizá por casualidad y estuvieron tanto tiempo allí hasta que se volvieron lo que ahora son, como tú, solo que lograste salir antes de que eso pasara o terminara el proceso; además de todo el tema con Scartella.
- Yo. Amo. Tú. Gustar.
Dices con seguridad, mirando hacia sus oscuras cuencas vacías. El gesto y la sonrisa que hace lo dicen todo. Él se lanza a ti antes de que puedas reaccionar besándote con ferocidad mientras solo puedes atinar a sonreir.
Cuando él se separa para besar tu cuello, como sueles hacerlo, tú te estremeces al sentir su húmedo pene rozar tus muslos, puedes sentirlo intentando llevarlo a tu entrada de manera desesperada.
- Espera, espera.- le dices separándolo un poco. Él te mira girando la cabeza a un lado de manera demasiado adorable para tu ser.
Intentas encontrar las palabras para explicarle que primero debe prepararte, porque dioses, no hay manera de que eso entré así como así.
Finalmente te quitas la falda y con ella tus bragas humedas tirándolas a un lado.
- Aquí.- señalas tu entrada.- Primero... beber.
Habrías usado el término comer, pero no quisieras que use sus dientes allí, gracias.
- Usa.- señalas tus labios y sacas la lengua para darle a entender.
Crawling asiente, tomando tus muslos lo que te da una grata sorpresa que te hace estremecerse más. Observas como el chico empieza besando y lamiendo tu abdomen, hasta llegar a tu parte intima, tu respiración comienza agitarse y las cosquillas de tu interior solo lo mejoran.
Él besa. Literalmente. Besa de manera voraz tu entrada, tú espalda se arquea por la sensación. Su, extrañamente, larga lengua se desliza entre tus labios inferiores, quizá en un intento de meterla en tu interior, su saliva se siente más viscosa y fría sobre tus pliegues que en tu boca.
- ¡Ah!- ese gemido fue especialmente fuerte porque chupo tu clítoris.
Crawling se levanta ligeramente para verte.
- ¿Bien?- pregunta curioso.
- Muy bien. Bien.- respondes con la respiración entrecortada.- Seguir.
Él asiente con esa sonrisa orgullosa cuando aprende algo nuevo de ti. El hombre volvió a repetir la acción de antes que te hizo gemir con fuerza. Las sensaciones hacen que abraces su cabeza con tus piernas de manera inconsciente para atraerlo más a ti, tus manos van hacia tus senos amasando y jugando con los pezones simulando los movimientos de tu amante.
- Por favor, por favor, por favor.- comienzas a suplicar cuando sientes el nudo de tu estómago expandirse.
Arqueas tu espalda cuando la estimulación te hace intentar cerrar las piernas, pero Crawling las extiende sosteniendolas con fuerza impidiéndo hacerlo.
Un grito sordo sale de ti cuando tu cuerpo parece fallar. Tienes pequeños espasmos cuando Crawling vuelve a besarte allí para tu placer.
- Para, ya es- dices jadeante en tu propio idioma.- Parar.
Finalmente dices en la lengua de Crawling, a lo que el hombre se detiene levantándose con una sonrisa.
- Gustar mucho.- afirma el hombre con una sonrisa orgullosa.
- Si, gustar mucho.
Respondes con un suspiro. Te levantas adolorida, no es justo que también lo dejes solo así, pero por muchas ideas que quieras probar de algo estás segura, lo necesitas dentro de ti. Tu vagina palpita dolorosamente por la anticipación.
- Ven.- le dices con una sonrisa atrayendolo con un movimiento de dedo.
Amas ese momento en que te obedece. Lo sostienes del rostro una vez cerca con una sonrisa.
- Buen chico.- le dices pasando tus uñas por el cuello cabelludo.
Él se ríe con esa risa suya. Llevas tus manos a su pecho y comienzas a empujarlo para que quede debajo, él simplemente no opone resistencia dejándose llevar por ti.
Tragas saliva cuando intentas acomodarte sobre él. Lo único que piensa es que va a doler, pero tampoco quieres detenerte.
- Quieto.- le ordenas para que tampoco se emocione demasiado y termine lastimándote de manera accidental.
Él asiente sin dejar de mirarte. Tomas su pene entre tu mano y usando la otra para sostenerte de su pecho, gimiendo para ti misma cuando sientes lo pegajoso que esta.
Crawling suelta un chillido aferrándose a las sabanas. Puedes ver la fuerza que le está costando no sostenerte a ti cuando comienzas a bajar.
- Ya casi, ya casi.- te dices a ti misma al sentir la forma en que te estira.
Es tan placenteramente doloroso que tus ojos se ponen en blanco cuando resuelves simplemente dejándote caer estando a medio camino. Tanto tú como Crawling sueltan un grito de placer al sentirse el uno con el otro.
- Cálido. Tú, cálido.
Esas palabras logran estremecerte.
No dices nada, solo ves hacia donde deberían estar sus ojos a través de su flequillo mientras comienzas a montarlo, no puedes sacarlo por completo, tus brazos no son tan largos para darte ese alcance pero esperas que se sienta tan bien para ti como para él.
Los gemidos que hace el chico solo te motivan a seguir con el ritmo a pesar del dolor de tus piernas.
- Puedes sostenerme. Tú. Tocar.
Le dices, desesperada por sentirlo.
Él se sienta un poco, usando la pared como respaldo. Una de sus manos va a tu trasero, ayudándote a empujarte sobre él, mientras su otra mano va a tu pequeño seno, apretándolo como te vio hacerlo antes.
En esa posición puedes acercarte más a Crawling por lo que te aferras a sus hombros para sostenerte y él aprovecha eso para besarte.
- Crawling.- murmuras en tu propio idioma cuando dejas tu boca libre.
- คค
Te separas un poco sin entender lo que dice, parece tartamudear. Crawling quita su mano de tu seno para llevarla a su garganta, el mismo sonido sale de su boca y parece como si usara su mano para sentir la vibración de su garganta, hasta que finalmente un sonido coherente sale.
Es tu nombre. En tu idioma. Usualmente te llama humana o de otra manera en su propio idioma.
- Si.- murmuras con alegría.- ¡Soy yo!
Exclamas con alegría sujetando su rostro entre tus manos para besarlo. Puedes sentirlo sonreír en el beso, lo que hace que la calidez que sientes en el pecho recorra todo tu cuerpo.
- ¡Aah!
Un grito sollozante sale de ti cuando las manos del hombre sujetan tus caderas para encajarse en ti. Sus manos vuelven a sostenerte para sacarte por completo, miras avergonzada hacia tu vagina, realmente se ve diferente después de haber sido penetrada por él. Quieres preguntar que hace, pero él solo te inclina hasta que quedas por debajo suyo, te preparas para que vuelva a entrar en ti, pero te sorprende que él te dé la vuelta alzando tu trasero y abriendo tus piernas.
Tu rostro se pone totalmente rojo. ¿Cuándo aprendió eso?
Gritas de placer cuando te penetra desde ese ángulo de una sola estocada, él pareció aprender que ese es un buen sonido, por qué entonces comienza a bombear con fuerza y rapidez; tus pensamientos se vuelven un lío, simplemente atinas a sostener las sábanas debajo de ti mientras gemidos y jadeos sin sentido salen de tu boca. Puedes sentir tu propia saliva humedeciendo las sábanas, seguro debes verte muy lasciva de esa manera, giras tu cabeza para ver a tu amante, jamás habías visto esa expresión en él, tiene una sonrisa que te recuerda a la tuya cuando matas a alguien pero también notas el ceño fruncido detrás de su flequillo.
El cosquilleo que reconoces como un orgasmo se expande en tu interior.
- ¡Crawling!- gritas desesperada cuando el nudo en ti estalla y recorre tu cuerpo por completo, incluso desde esa posición tu espalda se arquea y tus dedos de los pies se enrollan.
Él comenzó a empujar más rápido al sentir cómo tus paredes lo abrazaban con fuerza. Tu orgasmo se prolongó haciéndote chillar de placer; con él persiguiendo su propio placer, sentiste un espasmo en tu interior cuando se corrió en ti. Tus piernas simplemente pierden cualquier fuerza y no eres más que una masa bajo Crawling mientras él mismo se pierde en su orgasmo.
Temblaste ante el líquido en tu interior, es extrañamente frío como todo en él, la sensación es tan diferente a cualquier cosa que podrías haber imaginado. Él permaneció dentro de ti, dejándose caer sobre ti; te sientes un poco aplastada, pero no te sientes en peligro, simplemente es reconfortante, como una gran cueva en la oscuridad.
Cuando saca su flácido miembro de ti, suspiras de alivio. Jamás pensaste en que alguien podrías estirarte tanto, ni siquiera intentas cerrar las piernas al sentir cómo los fluidos de ambos se deslizan hasta las sabanas.
Giras levemente para ver al hombre que aún tiene la respiración agitada. Sonríes de manera tonta acercándote a él.
- ¿Bien?- preguntas para ver cómo se siente.
Crawling te da esa sonrisa suya con chillido.
- ¡Bien! ¡Quiero! ¡Mio! ¡Mio! ¡Amor!
Su emoción te contagia, revolviendo su cabello como si fuese un perro. Deberías ir al baño ¿Su semen podría ser malo para ti? ¿Incluso podría embarazarte? El pensamiento es gracioso en tu mente, no hay manera de que eso sea posible, pero nunca está demás.
- Ya vuelvo.- le dices por un momento levantándote para ir al baño a tropiezos.
Lo escuchas arrastrándose hacia ti, por lo que volteas con una sonrisa. No es la primera vez que va al baño contigo, así que lo dejas ser. Al sentarte señalas con tu cabeza la bañera.
- Agua.
Con ello Crawling sabe a lo que te refieres y se arrastra desnudo hasta la bañera donde abre el agua para llenarla. No puedes evitar morderte los labios al ver la espalda y el trasero desnudo del chico, diablos realmente lo hicieron.
Una vez que terminas tus necesidades y te limpias, te arrastras perezosamente a la bañera, disfrutando del agua casi hirviendo contra tu piel.
- ¿Entrar? Juntos.
Le dices con una sonrisa.
Estás segura que si pudiese sonrojarse, estaría así ahora. Parece nervioso y sorprendido. Ahora que lo piensas él realmente no te había visto totalmente desnuda hasta ahora, te había visto en ropa interior sin duda y a veces mientras tomabas un baño él entraba pero el agua y burbujas cubrían tu cuerpo, y el siempre salía en cuanto le decias que habias terminado.
-¿Tú, yo? - pregunta señalando entre ambos a la bañera.
Asientes recorriendote hasta el borde. Habías comprado una tina mucho más grande después de traerlo a casa, él había sentido curiosidad por el baño y aunque no estabas segura si necesitaba bañarse, él pareció disfrutar de ello, como él dijo: Agua. Cálido. Considerando lo fría que es su piel seguro es reconfortante. Esto solo hace que te sonrojes al recordar lo que dijo cuando estuvo dentro de ti, cálido.
Dejas que él entre a la bañera y te vuelves para recostarte en su pecho. Su piel helada pronto se junta con la temperatura del agua hasta que te sientes a gusto. Pasas los dedos y las uñas por su cuero cabelludo, haciendo su flequillo a un lado para mirar sus oscuras y sangrientas cuencas.
- Tú bueno. Gustar, mucho. Realmente te amo. - terminas diciendo con una sonrisa, estirando y alzando tu cuerpo para darle un beso pequeño beso.
- Tú gustar. Amar. Buena.
Sonries con ternura al hombre de piel grisácea. No puedes esperar para tratar cosas nuevas con tu amante, o novio o lo que sea de ti.
- ¿Tú, yo, juntos? ¿Mucho tiempo?
Él responde algo que no logras entender, necesitas que te traduzca eso después, pero alcanzas a entender: Juntos.
Esta fue una de las mejores noches de tu vida. Mucho mejor que los asesinatos.