All My Love [3ra Parte Semicolon] - Omegaverse

Summary

Tercera parte de Semicolon Seungcheol es un Alfa menospreciado por su familia, fue minimizado desde joven. Un día conoce a un Omega que hace poner todo su mundo de cabeza, y a pesar de que lo ama demasiado, sus sentimientos se vuelven un terremoto que sacude todo. ¿Será capaz de seguir amando a ese Omega?

Genre
Romance/Drama
Author
Lyn
Status
Complete
Chapters
62
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

Choi Seungcheol es un cachorro que no conoce el calor de una familia. Que no conoce el amor de un padre ni de una madre. Creció solo en su gran casa, siendo cuidado por su niñera y pocas veces por su padre Omega.

Tenía un mejor amigo, un año menor que él, era hijo del mejor amigo de su madre Alfa. Su nombre era Mingyu. Mingyu siempre visitaba su casa cuando su padre Alfa iba a visitar a la madre Alfa de Seungcheol. Siempre jugaban encerrados en la habitación del cachorro mayor cuando sus padres usaban la primera planta o en el jardín cuando se encerraban en el estudio.

Era su mecánica de juegos.

Mingyu amaba a Seungcheol, pues lo veía como su hermano mayor aunque solamente se llevarán un año de diferencia. Siempre lo veía un poco triste, muchas veces tenía moretones en su cuerpo e incluso llegó a tener puntadas por algunas cortadas que tenía, pero Mingyu nunca se atrevía a preguntar qué le pasaba a su mejor amigo.

—Mañana mi papá Alfa me llevará a una prueba de casta —comentó Mingyu mientras tomaba uno de los carritos que Seungcheol tenía en su habitación. El cachorro de ojos verdes lo observó con curiosidad.

—¿Una prueba de casta? —preguntó en voz baja, queriendo una explicación por parte de Mingyu.

—Es cuándo te dicen si eres un Alfa, un Beta o un Omega —explicó con una sonrisa llena de emoción—. Mi papá Alfa quiere que sea un Alfa, pero mi mamá Omega me dice que lo que sea está bien —bajó la mirada para prestar atención al camino improvisado que hicieron con un par de reglas y lápices—. Yo quiero ser un Alfa, son fuertes y grandes —extendió sus manos—. ¿Y tú? —miró a Seungcheol con curiosidad.

Seungcheol se quedó pensativo. Nunca se había preguntado qué era lo que deseaba ser. Recordaba que su madre Alfa era muy intimidante, fuerte y con un carácter gruñón, mientras su padre Omega era serio, sumiso y siempre decía lo que su madre Alfa dijera.

En resumen, ella daba miedo.

Si era un Alfa, no volvería a temerle a su madre Alfa, incluso creería que ella le miraría con otros ojos, pero si era Omega, quizás tendría el mismo destino que su padre Omega.

—Quiero ser un Alfa también —respondió tímidamente.

—Entonces, seremos los mejores Alfas del mundo —dijo Mingyu con emoción y una gran sonrisa en su rostro.

Sin embargo, para Seungcheol parecía que esa opción no era factible.

Cuando cumplió los seis años, fue llevado a una clínica especial para realizarse una prueba de casta. Su segundo género saldría a la luz y Seungcheol tenía una esperanza de que sería un Alfa.

Estaba sentado en la silla que dejaba sus pies colgando mientras esperaba a que le realizaran la prueba. Su madre Alfa estaba sentada a su lado, leyendo lo que era el periódico. La miró con curiosidad, notando que tenía ese aspecto serio y dominante que siempre tenía en su rostro. El rostro que le daba miedo.

—M-mamá —habló Seungcheol mientras tartamudeaba. La Alfa retiró el periódico para darle un vistazo a su cachorro. Seungcheol inmediatamente desvió su mirada, pero con algo de valor se atrevió a mirarla de nuevo—. ¿T-tú crees que y-yo sea un Alfa? —preguntó con voz inocente.

Ella lo examinó por unos cuantos segundos, y luego soltó una carcajada, burlándose de las palabras de su hijo.

—¿Tú? ¿Alfa? —dijo con burla—. Con lo llorón que eres, dudo que seas Alfa —Seungcheol sentía que lloraría en ese momento, mientras su madre Alfa se enfoca de nuevo en el periódico—. Aunque pensándolo bien, reza porque lo seas —dijo—. De lo contrario, solo serías un estorbo en mi vida.

Bajó la mirada, tratando de soportar las lágrimas que estaban amenazando por salir. Tomó una gran cantidad de aire para calmar su llanto, pero nada funcionaba. Pronto lloraría.

El doctor llegó justo a tiempo, tomó la mano de Seungcheol y lo llevó consigo a una sala especial donde le sacaría una muestra de sangre. Seungcheol extendió el brazo como el doctor pidió, y al ver la aguja sintió pánico. Fue fuerte, porque deseaba mostrarle a su madre Alfa que no era ningún llorón. El doctor pinchó su vena y logró sacar una generosa muestra de sangre.

Le entregó una paleta de dulce a Seungcheol por haberse portado tan valiente, y salió de la sala con un algodón en su brazo y con la paleta en su mano. Caminó con un poco de miedo hacia su madre Alfa que lo esperaba y tan pronto notó su presencia, regresaron a casa.

Los días transcurrieron con normalidad, Seungcheol iba a clases a la misma escuela que Mingyu asistía. Estaba emocionado porque los resultados llegarán pronto a casa y le podría mostrar a su madre Alfa que él también sería un gran Alfa en el futuro.

Esa tarde, la niñera de Mingyu había recogido al cachorro a la escuela, cuando siempre lo hacía su madre Omega, sus padres se encontraban en el extranjero y le tocaba quedarse con esa Omega que era su segunda madre. Tenía órdenes de acompañar a los dos cachorros a sus casas, y cuidar del menor en la suya.

Cuando Seungcheol llegó, se despidió de Mingyu y de la Omega para correr dentro de casa. Abrió la puerta y fue corriendo por el pasillo hasta su habitación, pero antes de llegar fue detenido por la voz de su madre Alfa.

—Seungcheol —no se escuchaba contenta. El cachorro bajó los pocos escalones que había subido para encontrarse con su madre Alfa—. Llegaron tus resultados…

—¡¿De verdad?! ¡¿Y qué soy?!

Su emoción era demasiado, sus ojos brillaban al saber que sería un Alfa, pero su madre Alfa no estaba para nada contenta por los resultados. Así que su sonrisa se borró de inmediato.

La Alfa se acercó a él, lo tomó con brusquedad del brazo, haciéndolo daño en el proceso. Encajaba sus largas y afiladas uñas sobre su brazo izquierdo y Seungcheol chillaba por querer liberarse. Lo arrastró consigo hasta su estudio y cerró la puerta bajo llave.

Los gritos del cachorro se escuchaban por toda la casa. No era novedad que su madre Alfa le pusiera una mano encima. Lo golpeaba regularmente con reglas, cinturones, bastones o cualquier otra cosa larga y de un material fuerte. También tenía rasguños, cicatrices y quemaduras que la mujer le provocaba.

Odiaba a su madre.

Pero se odiaba más a sí mismo por no ser como él quería. Un cachorro fuerte, un Alfa que le demostraría a su madre Alfa que no era un chillón.

Odiaba ser él.


Sus heridas fueron sanadas por su padre Omega. Colocó una pomada sobre las marcas rojizas y limpió las heridas que estaban abiertas. El cachorro no paraba de llorar por el dolor que sentía en su cuerpo, pero más en su pecho.

Su padre Omega colocó varias banditas en su cuerpo, y al terminar, tomó el rostro de Seungcheol para limpiar sus lágrimas y dejar un pequeño beso sobre su frente, queriendo aliviar su dolor.

—¿Por qué mi mamá Alfa me odia? —preguntó con tristeza, llorando y mirando a su padre Omega alguna pizca de esperanza.

—Ella no te odia —acarició el cabello de su frente y lo peinó—. Solamente está dolida con la vida, porque su vida también fue dura —explicó con un poco de tristeza—. Cuando la conocí, era una persona amable, linda y muy protectora.

—Conmigo es diferente —respondió Seungcheol—. Todo lo que hago está mal para ella, y ya no sé qué hacer para ganarme un “te amo” de su parte.

—Sé que ella te ama —pasó el dorso de su mano sobre su mejilla para limpiar las lágrimas que seguían saliendo—. Estoy seguro, que ella te ama, aunque no lo demuestre, ella lo hace. Eres su hijo.

—Ella prefiere a Mingyu antes que a mí —murmuró con la mirada baja—. Él si es un Alfa y yo solo soy un estorbo —se llevó las manos a su rostro para evitar que su padre lo viera.

El Omega lo abrazó con delicadeza y lo atrajo a su cuerpo para darle confort.

Aunque su padre Omega no estaba demasiado tiempo con él y pareciera que no le importara nada de lo que sucedía cuando su madre Alfa se molestaba con él, le demostraba que realmente había una persona que lo quería. Seungcheol no lo sabía, pero en silencio, su padre Omega también sufría. Sufría por ver a su hijo con heridas, sufría porque no podía hacer nada por salvarlo de eso, sufría porque él también era víctima de eso.

Pero, un día simplemente dejó de sufrir.


Seungcheol estaba de pie, frente a la tumba de su padre Omega. Mirando la lápida y escrito que había en ella. La miraba con seriedad. Tenía muchos sentimientos encontrados en su pecho. Sentía odio, rabia, enojo y molestia.

Apretó con fuerza su mandíbula y sus puños, y lágrimas salieron de sus ojos resbalando por sus mejillas. Sollozó y abrió la boca para dejar salir un suspiro.

—Sí me hubieras dicho, que mi madre te hacía lo mismo que a mí, la hubiera matado con mis propias manos… —soltó con rabia—. Perdóname, por ser siempre el niño débil que no pudo protegerte…