Único
Jungkook siempre había sido un chico fascinado por lo paranormal. Desde que era pequeño, había leído todos los libros que podía encontrar sobre demonios y otros seres sobrenaturales, sus amigos tanto como familiares siempre habían pensado que era un poco raro, pero al peli-rojo no le importaba.
Para él, era una forma de escapar de la realidad y explorar lo desconocido, además como cualquier fan estaba sumamente encantado por lo increíble que podía ser.
El día de su cumpleaños número diecisiete, sus amigos le regalaron un libro antiguo en manera de burla, creyendo que esas cosas no existían y eran una total perdida de tiempo. El libro estaba encuadernado en cuero negro y tenía un título que parecía estar escrito en sangre: El Libro de los pactos.
Jungkook se sintió emocionado pero también estaba asustado. ¿Qué tipo de pactos podría hacer con este libro? Al abrirlo, encontró una página desgastada que parecía haber sido leída muchas veces. La página estaba llena de símbolos y diagramas que parecían ser algún tipo de ritual, ante esto, se sintió atraído por la página, así que comenzó a leer los pasos, por suerte estos estaban escritos en su idioma.
Según el libro, para hacer un pacto con un demonio, el peli-rojo debía realizar un ritual específico, debía encender velas, recitar palabras antiguas y ofrecer un sacrificio; la sangre del invocador.
Sin embargo, decidió seguir los pasos para hacerlo, encendió las velas, recitó las palabras escritas y derramó su sangre de manera en que está cayera sobre las velas de color negro. Cerro los ojos para ver que sucedía, pero no pasó nada al pasar de los minutos, se sintió un poco decepcionado y se fue a la cama, pensando que todo había sido una estafa de ese libro, el cual podría ser una total broma para quien lo leyera
Pero en la madrugada, kook se despertó con un sobresalto. Había un ruido extraño en su habitación, como si alguien estuviera moviéndose en la oscuridad. Asustado se sentó en la cama mirando a su alrededor, pero por la luz totalmente apagada no podía ver nada, de repente, el ruido cesó y la habitación de quedo en total silencio.
El peli-rojo se sintió un poco asustado, pero también emocionado. ¿Había realmente hecho un pacto con un demonio? Esperaba que así lo fuera, tenía esperanzas que todo fuera como lo había imaginado.
En cuanto se distrajo, una presencia comenzó a moverse desde la esquina de su habitación, el ambiente comenzó a ponerse pesado, algo que daba a entender que no estaba solo. Al darse cuenta, abrió los ojos en sorpresa, notando como la figura era enorme y terrorífica.
Le emociono de sobremanera cuando lo miro desde lejos, su coño comenzó a lubricarse con entusiasmo, podría estar loco pero era uno de sus grandes sueños. Se sentó de manera en que sus piernas quedarán abiertas, aún cubiertas por la cobija. Pero nuevamente se movió, acercándose de manera rápida, al verlo de cerca se sorprendió.
El demonio era realmente atractivo, tenía la apariencia de un hombre de treinta años, con una cara fuerte y angular, sus ojos brillaban como carbones encendidos. Pero sus cuernos sobresalían de su cabeza, curvándose hacia atrás. La ropa que llevaba era un poco reveladora, mostrando su pecho y abdomen definidos.
El chico no pudo evitar sentir una oleada de placer y gusto al verlo, quería hacer cosas tan impropias con el, no podía esperar más por hacerlo, si era posible lo seduciria para que lo tomara.
Aquel ser se acercó hacia el pequeño, su mirada intensa y penetrante lo hicieron temblar en su lugar.
—Tú me has invocado— Habló con una voz profunda y resonante, ladeando su cabeza hacia un lado de manera escalofriante, mirándolo de arriba abajo detenidamente, esperando su reacción, podía percibir su miedo y excitación—Ahora, debes cumplir con tu parte del pacto.
Las palabras del demonio lo dejaron sin saber que hacer o actuar, seguía sumamente nervioso ante su presencia.
—¿Q-qué quieres de mí?— Preguntó con una voz temblorosa, estaba confundido, había ciertas indicaciones pero no estaba escrita esa regla.
El demonio carcajeo, mostrando sus dientes afilados, los humanos eran realmente patéticos e ingenuos a su parecer, y el chico era ambos.
—Quiero que me des tu alma, pero también quiero que me des algo más. Algo que solo tú puedes darme— Aquella sonrisa se esfumó de su rostro, quedando con una expresión escalofriante.
Jungkook parpadeo repentinas veces, no podía creer lo que le estaba diciendo. Por instinto se levantó de la cama acercándose hacia el demonio, quien solo se quedo observando sus movimientos.
—¿H-hablas de mi cuerpo?— Pregunto mirándolo hacia arriba, con una mirada de duda.
El espíritu maligno sonreía de manera escalofriante mientras tiraba a Jungkook sobre la cama. Intentó resistir, pero su fuerza era demasiado grande, el demonio se inclinó sobre él, su aliento cálido y pesado cernia sobre la cara del peli-rojo.
—Hablo de tomar tu virginidad, no soy un simple demonio. Me has invocado, así que cumple con tu deber— Dijo para comenzar a tocar su vientre con una de sus manos, eran tan grandes a comparación a las de un humano, siendo totalmente diferentes.
Las palmas eran más anchas y las dedos más largos, con uñas afiladas que brillaban en la oscuridad. Jungkook se estremeció al sentir el tacto del demonio, pero la intriga de saber cómo sería hacerlo con el, cada vez se intensificaba.
Continuó tocandolo hasta quitar su pantalón de pijama, dándose cuenta que su ropa interior estaba húmeda con un simple toque. Sin duda se divertiría como nunca lo había echo, después de muchísimo tiempo desde que hicieron un pacto con el, puesto a que esté era un demonio sumamente importante dentro de los rangos de demonología.
Aún así, parecía disfrutar del miedo y la incertidumbre del chico, su sonrisa se hizo aún más amplia, su boca se abrió lentamente, revelando una lengua larga y delgada que se deslizó hacia afuera con una movimiento sinuoso. La lengua parecía tener vida propia, moviéndose con una gracia almostreptiliana.
A medida que la lengua se extendía, Jungkook podía ver que medía más de treinta centímetros de largo, y su textura parecía ser suave y húmeda. La entidad demoníaca la movía con una precisión casi hipnótica.
Jungkook gimió bajito al visualizar todo lo que podría hacer con esa lengua tan grande, nuevamente su coño comenzó a mojarse de sobremanera. Lentamente quitó su braga y abrió sus piernas.
—A-aqui, me gustaría que la usarás en mi, porfavor— Le pidió con la mirada puesta en el, deslizando sus dedos sobre sus labios vaginales húmedos por los jugos de su coño.
La lengua del demonio se desplazó desde su vientre hacia su pelvis, tratando de jugar con su invocador. Gemido tras gemido era lo que se escuchaba por toda la habitación, en cuánto vio la desesperación de Jungkook, volvió a deslizarla pero está vez sobre su necesitado coño.
Lamió toda su entrada con la punta de su lengua, probando los ricos fluidos del peli-rojo.
En cuanto se inclino para quedar entre sus piernas, la cama se movió con brusquedad, el tamaño del demonio era prominente, aún asi, sostuvo sus muslos entre sus manos, las uñas se clavaron en su carne, causando que pequeñas gotas de sangre se deslizaran por su piel.
Los muslos de Jungkook ardieron con intensidad al sentir las uñas del demonio encajandose sobre su tierna carne. Sus piernas temblaron cuando la calida y esponjosa lengua se adentro en su interior, llenándolo de una manera inimaginable.
Froto su clítoris con sus dedos, mirando como el ser maligno penetraba su coño siendo totalmente brusco, parecía que la lengua crecía en su interior, desplazandose y retorciéndose probando cada parte de su ser.
—¡Mmgh! S-señor demonio, me va a romper si sigue haciendo eso ¡Ah♡!— Se aferró a la cama, notando como el demonio mostraba sus largos y afilados dientes, para volver a penetrarlo una vez más con su calida lengua.
Su coño soltó pequeñas cantidades de fluidos que fueron bien recibidas por aquel ser, su mirada dejo se der intimidante a pasar a una de lujuria y gusto.
—Dime Taehyung, pequeña puta. Tu coño es exquisito, se aferra tan bien a mi lengua, no puedo evitar imaginarme en como sería con mi polla en tu interior— Hablo con una voz grave, haciendo estremecer al chico, pero su coño se contrajo al sentir como la lengua en su interior se movia con descontrol, moliendo cada parte de su interior, sus paredes vaginales fueron acariciadas sin cuidado alguno.
Arqueó la espalda cuando su coño soltó sus fluidos por toda la lengua del demonio, meneó sus caderas tratando de sentir aún más de sus lamidas, pero sintió como se retiraba poco a poco de su coño. Sintiendose vacío, queriendo ser llenado de nuevo, con la polla de Taehyung si era posible, la necesitaba en ese momento.
Fue apricionado por un manto negro que apriciono sus muñecas, dejándolo confundido por la acción tan inesperada. Mordió su labio en cuanto miro la erección del ser maligno. Su polla era enorme, mucho más grande, sobrepasando a un humano, fácilmente podría ser partido en dos si el demonio quisiera.
Los plieges de su coño estaban rojizos por la estimulación, deslizando sus fluidos en grandes cantidades por fuera de su cavidad, listo para tomar la polla del demonio sin ningún inconveniente.
Taehyung retiró su pantalón de seda liberando su adolorida polla, el peli-rojo jadeó en cuanto vio el tamaño de su longitud, su boca y coño babearon ante la maravillosa vista.
Tomo sus muslos con fuerza, abriendolos lo más que podía, lloriqueo moviendose de un lado a otro con sumo miedo. Podia estar encantado por la situación, pero no podía seguir ocultando su temor de que el demonio le hiciera algo doloroso. No quería morir mi mucho menos sufrir de agonía.
—Deja de llorar, aún no comienzo, trataré de ser gentil. Me has gustado, dame tu virginidad ahora— Alineo su polla en su entrada, empujando su cadera sin llegar a introducirse.
Jungkook sollozo, sintiéndose poco tranquilo con las palabras que le había dicho Taehyung, esperaba que cumpliera con su palabra.
—B-bien, follame. Lléname con tu polla, hazme tuyo— Suplico, esperando a que el demonio lo tomara.
Taehyung sonrió en grande, empujando su cadera para adentrar su polla, pero fue imposible, el coño de Jungkook era pequeño y apretado. Ejerció fuerza para seguir intentando adentrarse, hasta que lo logro, oyendo los gritos desgarradores del menor en cuando entro en su interior.
—¡A-auch! Duele, duele ¡Agh¡— Grito pero fue callado por la boca del demonio, jugueteando con su lengua entre un beso fojoso y juguetón.
Sus entrañas dolieron en magnitud, pero las embestidas en su interior comenzaron a intensificarse, su cuerpo se sintió intranquilo, siendo totalmente brusco y desenfrenado.
Sus ojitos se pusieron en blanco cuando la polla en su interior tocó su punto sensible, haciéndolo chorrear mojando las sábanas de la cama. El espíritu maligno gruño cuando su longitud fue apretada, a tal punto de hacerlo perder la cordura.
Uno de los mejores coños que se había follado en siglos, el chico bajo su cuerpo era tan hermoso, recibia tan delicioso su polla. Los fluidos y la sangre de Jungkook facilitaron su trabajo, lubricandolo para seguir entrando en su calido interior, molió su clítoris entre su dedo pulgar, mirando como el chico se retorcía.
Sonrió triunfante, le había arrebatado lo más preciado para algunos humanos, su virginidad o pureza que los determinaba. Pero no era su culpa, aquel muchacho lo había invocado para hacerlo ¿No?
Era tan evidente por la manera en que este reacciono en cuanto noto su presencia. Así que no podía hacer más que hacerlo, además también necesitaba la energía del chico para reunir más fuerza, apesar de ser un demonio poderoso, tenía que alimentar su apetito sexual.
Lo coloco en cuatro y sujeto su culo con fuerza, penetrándolo con profundidad machacando su punto sensible en cada embestida. Jungkook casi convulsiona del placer que su pobre cuerpo estaba siendo sometido, apretandos los dientes para no gemir en voz alta. Los jugos de su coño eran tantos que provocaban un ruido de chapoteo cada que el demonio entraba y salía.
Se sostuvo fuerte de los tobillos mientras se corría, temblando por la sensación. Taehyung continuó por más tiempo hasta que se corrió con un jadeo ahogado vaciando su carga en el interior del menor.
—Umh, la manera en que te miras es malditamente increíble, parece que no puedes dejar de venirte ¿Tanto te gusto mi polla?— Pregunto con burla, mientras aún permanecía en su coño.
Al no resivir respuesta alguna, dio una profunda embestida, causando que el cuerpo del peli-rojo tiemble, mientras su coño seguía chorreando.
Lo volvió a recostar boca arriba para sujetar su cadera con presicion. Pero Taehyung olfateo su cuello y encajó sus filosos dientes en la blanquecina piel de Jungkook, haciéndolo lloriquear por la inesperada mordida. La sangre comenzó a brotar a montones, manchando la sábana blanca y todo el cuello del peli-rojo.
Su lengua limpio todo rastro de aquella sustancia, probandola con gusto, con su mirada intensa y posesiva, junto a una sonrisa cruel, extendió su mano mostrando sus uñas largas y afiladas. Jungkook se estremeció al verlas, sabiendo que estaban destinadas a marcarlo de alguna manera, el demonio seleccionó una de sus uñas más largas y la colocó en el vientre del peli-rojo.
Con un movimiento lento, comenzó a dibujar un símbolo desconocido en la piel del chico, la uña del demonio parecía dejar una marca ardiente y dolorosa, como si estuviera quemando su piel.
Jungkook se mordió el labio para evitar gritar de dolor, pero no pudo evitar sentir una sensación de placer y sumisión. El demonio parecía estar disfrutando del proceso, su sonrisa creciendo con cada trazo.
Finalmente, el demonio terminó de dibujar el símbolo. Era un diseño intrincado y oscuro, se separó para besarlo, como si estuviera sellando su propiedad.
—Ahora eres completamente mío— Susurró el demonio, su aliento cálido en la oreja de Jungkook—Este símbolo te marca como mi propiedad, y nadie podrá quitarte de mis manos.
—Te pertenezco, s-solo soy tuyo~♡— Balbuceo, siendo totalmente apricionado por el demonio que lo beso con intensidad, sin salir aún de su coño.
Su interior era un desastre, la verga del demonio chocaba con el fondo de su útero, aplastando y empujando todo lo demás hasta reorganizarlo a su antojo dejandolo sobreestimulado y más sensible.
Taehyung empuja de nuevo, retirándose después para dejar solo la punta antes de forzarla a entrar de nuevo en una embestida que le robó el aliento, provocando que su coño tenga un orgasmo en el proceso.
El ritmo de las embestidas se torna bruto, errático, duro como una bestia salvaje que solo está pensando en llenarlo de esperma para preñarlo. Jungkook solo puede dejarse hacer, gimiendo con la lengua de fuera y los ojos en blanco mientras disfruta de ser usado.
—Humano tan ingenuo, y tan mío— Se burla, hasta terminar eyaculando en su interior nuevamente.
Por suerte la noche era larga, aquello fue solo el comienzo. Era un demonio insaciable, capaz de pasar días completos en esa situación si se lo proponía.
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Desde entonces, cada noche, el demonio regresaba a la habitación de Jungkook, para reclamar lo que por privilegio le concierne. Follandolo a su antojo hasta saciarse, importandole poco si el pequeño cuerpo de Jungkook sea capaz de aguantar sus impulsos carnales.
Apesar de eso, siempre le daba una genuina recompensa. Cofres de dinero habían en su habitación, con joyas preciosas jamás vistas, que solo el podía gozar y apreciar.
La conexión entre ambos cada vez crecía, desarrollando un vínculo profundo hacia Taehyung. A pesar de que el demonio había marcado a Jungkook como su propiedad, no se sentía atrapado. En cambio, se sentia satisfecho por tener ese tipo de relación con un espíritu maligno.
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