No cruces la linea

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Summary

En un mundo donde la verdad es más aterradora que cualquier sueño, Loria busca desesperadamente el puente en su memoria que la llevará de vuelta a su amor. Pero lo que encuentra es un castillo envuelto en sombras, un lugar donde el tiempo no avanza y donde Evangeline siempre ha estado esperando. Una historia apasionante llena de romance, misterio y un amor que desafía los límites de la existencia.

Status
Complete
Chapters
27
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Capítulo 1

—Hazlo lento, quiero sentirte más tiempo —pidió Evangeline entre jadeos.

Sonreí. Conocía perfectamente a mi chica, a su impaciencia disfrazada de súplica, a la manera en que sus labios temblaban cuando la desesperación la consumía. Si fuese por ella, estaríamos aquí eternamente.

Subí la mirada, buscando sus ojos. Aquel rostro contraído por el placer me dejó sin aliento.

—Mírame —murmuré con voz ronca.

Sus párpados se abrieron con esfuerzo, y el brillo en su mirada me incendió.

—¿Cuánto me amas?

—Ahh...

Un gemido ahogado escapó de sus labios.

—Dímelo... O si no, no voy a continuar —la reté, sosteniéndome sobre sus caderas con deliberada calma.

Ella suspiró, frustrada, pero finalmente cedió.

—Te amo tanto que me consume por dentro, te amo tanto que si este amor tuviera forma, sería un incendio eterno, un sol que nunca se apaga incluso si todo lo demás deja de existir.

Su respuesta me estremeció, y sentí una oleada de satisfacción oscura recorrerme. Nos encantaba jugar con la tortura, con la dulce agonía de prolongar el deseo.

Separé más sus piernas, mis labios rozaron nuevamente su clitoris, y sople despacio.

—Liora....

—Siempre tan impaciente.

Si ella llega desea llegar a la gloria... ¿quién soy yo para negársela?

*

—¿Señorita Liora, desea algo en particular para cenar esta noche? —preguntó Amira.

—Cualquier cosa está bien, Evangeline está ocupada en la biblioteca, no creo que salga a cenar, así que por favor solo prepara algo para mí. Si más tarde tiene apetito, prepararé algo para ella.

La chica asintió, pero antes me hizo saber:

—Señorita Liora, su hermano desea verla, ha sido muy insistente. Está esperando en la sala.

La chica se disculpó y se fue a la cocina. Fui directo a la sala, y ahí estaba mi hermano.

—Hermano —lo saludé de mala gana.

— ¿Te tomaste muy en serio eso de que lo importante se hace esperar, no?

Me encogí de hombros, preguntando qué quería.

—Nuestros padres quieren verte.

Lo observé durante varios segundos antes de responder.

—¿Para qué? No me van a convencer. Amo a Evangeline, no harán que deje de amarla, y no me casaré con alguien más.

—Liora, nuestro futuro depende de ti. No puedes quedarte encerrada en este castillo para siempre. ¿Qué pasa si un día Evangeline se aburre de ti?

—¿Estás loco? Evangeline me ama, no hay manera de que se aburra de mí...

Entonces, alguien interrumpió nuestra conversación.

—Tu hermana está en lo cierto, Caleb —dijo Evangeline— Además, si tanto esperan que su vida vuelva a ser la de antes, ¿por qué no buscas un trabajo y mantienes a tus padres?

Escuché el tono de voz de Evangeline, molesto.

—No es tan fácil como crees. Hemos sido repudiados por tu culpa, Evangeline.

—¿Por mi culpa? ¿Qué he hecho yo?

Dijo ella mientras se sentaba en el mueble con una delicadeza que siempre me robaba el aliento. La primera vez que la vi y nuestras miradas se encontraron, sentí todo en mí arder, y a pesar de los años, su presencia seguía ardiendo en mí. Siempre me sentía atraída y deseosa hacia ella.

—Ha sido tu culpa. Has dicho que te casarías con mi hermana delante de todos. Nos has avergonzado, y no solo eso, has robado a mi hermana...

—Tu hermana tiene 25 años ya, ¿no crees que está bien grande como para tomar sus decisiones? Además, ¿con quién deseas casarla? ¿Quién en este pueblo puede tener más poder que yo? Es decir...

Evangeline se acomodó los lentes sobre la nariz y me guiñó un ojo. Sabía que cuando no estábamos en intimidad era odiosa con los demás, nunca le daba el poder a nadie de descubrir la verdad. Pero a mí, a mí me daba todo de sí misma.

—¿Te has metido en una deuda, supongo?

—No... —dijo mi hermano, nervioso— No es eso... Yo...

—¿Cuánto dinero necesitas? —Evangeline lo interrumpió.

Esta era la tercera vez que mi hermano venía a pedir dinero.

—Lo tienes mal acostumbrado —me quejé— Tú misma lo has dicho, es lo suficientemente mayor como para trabajar.

—Hermana... —dijo él con una risa nerviosa— Prometo que lo voy a pagar...

—Acompáñame —pidió Evangeline, dejándome atrás.

Los miré incrédula y salí a dar una vuelta. Necesitaba aire. Mis pensamientos estaban revueltos, la presión de mi familia, las insistencias de mi hermano y la actitud de Evangeline hacían que mi pecho se sintiera oprimido. Caminé sin rumbo fijo, permitiendo que la noche envolviera mis pensamientos, intentando despejar la tormenta que se libraba dentro de mí.

El viento frío acariciaba mi rostro cuando escuché un murmullo. Me detuve en seco. Mi piel se erizó cuando la brisa pareció susurrar mi nombre.

—Liora...

Giré la cabeza rápidamente, buscando el origen de aquella voz. El camino estaba desierto, las sombras danzaban bajo la luz mortecina de la luna.

Mi corazón latía con fuerza, la sensación de ser observada era abrumadora. Avancé unos pasos cuando de pronto, algo en el reflejo del lago cercano capturó mi atención.

Un par de ojos brillantes me observaban desde la superficie del agua. Mis labios se entreabrieron, mi cuerpo quedó paralizado.