Capítulo 1

El señor Tomate está en el último lugar de la fila de los demás tomates dentro de las hectáreas de la finca de una adinerada familia.
Frente al señor Tomate se encuentra la señora Zanahoria. También en el último lugar de su fila.
El campesino que recoge la cosecha los ha pasado por alto, quizá debido a problemas de la vista, o porque hay una rama que los cubre.
—Buen día, Tom —dijo Zanri quien tenía sus mejías sonrojadas.
—Buen día, Zanri —contestó Tom cortésmente—.
—¿Qué soñaste ayer?
—Soñé que nos bañaban de pesticidas.
Zanri hizo un gesto de asco. Mientras que Tom, lucía cabizbajo.
—Lo siento, solo estoy siendo sincero.
—No te preocupes, Tom. De todos modos fui yo la que preguntó.
Pero por cierto, hablando de ser sincero, quiero preguntarte algo.
—¿Algo como qué? —preguntó Tom mientras levantaba su ceja izquierda—.
—No me decido si decírtelo con pistas o directamente.
El señor Tom estaba preocupándose.
—Mejor dímelo directamente porque después de ese sueño, que digo sueño, después de esa pesadilla, qué cosa peor podría pasarme.
—¿Quieres ser mi novio?
Los ojos del señor tomate se pusieron como platos.
—Después de todo este tiempo frente a usted, he descubierto que los pieles roja me atraen.
¿Qué dices, Tom?
El señor Tom queriendo hacerse un poco el chistoso quiso tomar un tono cómico, pero le ganó más el mismo sentimiento que tenía Zanri y dio por abandonar dicha postura para decirle:
—Sí, acepto ser tu novio, Zanri.
Mientras el señor Ajo gruñó.
FIN