En tus Dulces Pesadillas [Taekook]

Summary

Jeon Jungkook, un semidiós de hielo, llevó una vida relativamente normal hasta que cumplió 18 años. Desde entonces, comenzó a soñar cada noche con un hombre al que jamás había visto. Sus sueños se volvieron tan recurrentes y extraños que toda su vida terminó girando en torno a la búsqueda de aquel misterioso hombre, quien, al final de cada sueño le susurraba. "Nos vemos en tus dulces pesadillas, bebé."

Genre
Fantasy/Romance
Author
Naro
Status
Complete
Chapters
4
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

1 - El semidiós de hielo: Jeon Jungkook

Jungkook podía sentir esa lengua atravesando toda su cavidad. Llegaba tan adentro que sus gemidos se escuchaban por todo el lugar. Nunca había sentido un placer tan desorbitante. 

Sus manos estrujaban la sabana lo más fuerte tanto que sus nudillos estaban lastimados. Se correría en cualquier momento.

El chico de cabello platinado se apoyó en sus codos y levanto un poco el torso para ver al hombre entre sus piernas. Esa mirada de tigre amenazando a su presa era lo único que pudo distinguir.

Jungkook llevo su cuello hacia atrás, gimiendo muy fuerte y agudo cuando su orgasmo al fin llego.

Dejo caer su cuerpo exhausto por tan exquisito orgasmo, sobre la cama. Estaba tratando de regular su respiración cuando comenzó a escuchar un chillido muy molesto de fondo.

“Nos vemos en tus dulces pesadillas, bebé”

Jungkook abrió los ojos de repente, despertándose de un salto. Miro a su alrededor mientras su pecho subía y bajaba por la intensidad de su… ¿sueño?

El chico tomo rápido su celular para apagar la molesta alarma que no dejaba de soñar.

—Qué demonios... —susurro, tratando de aclarar su mente.

Otra vez uno de esos malditos sueños. Estaba tan harto de tenerlos. ¿Cómo era posible que soñara cosas como así todas las noches? Todas.

Miro hacia abajo y se dio cuenta que debajo de la sabana había un gran bulto asomándose.

—Maldición. —murmuro irritado. Esos sueños eran tan reales que este problema lo tenía prácticamente todas las mañanas.

Se levantó prácticamente corriendo al baño para darse una ducha fría, y terminar con ese problema.

[…]

Mientras el agua caía por en su nuca, se puso a pensar en ese sueño. Podía cambiar la situación, pero siempre era con el mismo hombre.

Desde que cumplió dieciocho, comenzó a soñar todas con un hombre que lo cogía. La situación podía cambiar, pero el rostro del hombre era siempre el mismo.

No importaba cuantas veces Jungkook tratara de no soñar aquello, no funcionaba, su mente parecía empecinada en soñar con ese maldito hombre.

El chico platinado suspiro tratando de exhalar toda su frustración. Odiaba tenerlas, no podía controlar su cuerpo en los sueños, y por más que sintiera placer, los catalogaba como pesadillas horribles que lo obligaban a tomar una ducha fría todas las mañanas.

[…]

Jungkook hacia ruidos con el sorbete de su refresco mientras miraba la nada. Aun seguía molesto por esas malditas pesadillas.

—Entonces le dije Namjoon, por favor entiende que ya te supere y necesito intentarlo con Yoongi. Sigue siendo muy dulce, pero cambie la página ¿entiendes?

—Mhmm…

Al escuchar esa respuesta tan vaga, Jimin volteo a mirar a su amigo, quien seguía haciendo ruidos con el sorbete.

—¿Me estas escuchando?—Jimin le toco el hombro tratando de llamar su atención. —¿Jungkook?

El platinado se giró de inmediato para mirarlo, saliendo por completo de su mente.

—Si perdón, es solo que últimamente no estoy durmiendo bien… —podía sentirse el desdén y cansancio en su voz.

—¿Qué te pasa?

—Últimamente estoy teniendo una especie de…mmm, pesadillas.

—Es normal tenerlas, todos las tenemos. —respondió con un tono de obviedad, sin entender el problema.

—Pero es… ¡Ahg! —Se sentó derecho, mientras Jimin levantaba una ceja desconcertado, al no entender porque tanto enojo por unas pesadillas. —Escucha,¿ Nunca que paso de soñar con alguien que no conoces?

—No puedes soñar con alguien que no conoces, todas las personas en tus sueños son rostros que alguna vez viste y están guardadas en tu inconsciente. —explico el azabache, pero al ver la cara de su amigo trato de ser más claro. —Lo que quiero decir, es que científicamente está probado que si sueñas con alguien es porque lo viste alguna vez, tu mente no inventa rostros.

—¡Jamás en mi vida vi a ese tipo! — Exclamó mientras, con nerviosismo, peinaba su cabello plateado hacia atrás.

—¿Tipo? —pregunto muy curioso por esa respuesta y reacción desmedida.

—Qui- quiero decir, hay un tipo en mis sueños, pero no es lo importante. —Trato de no desviar el tema de conversación. —Lo importante, es que las situaciones de los sueños son siempre iguales. Y son situaciones, que me molesta porque como es un sueño no soy consciente de mis actos ¿Entiendes?

—Ammmh…creo, ¿No buscaste en internet lo que pueden significar? —Propuso como ultima idea. —Los sueños siempre intentan decir algo de manera disfrazada.

Oh si, voy a buscar en internet “¿Qué significa soñar que te coge el mismo hombre todas las noches?”

—Olvídalo, yo-

En ese momento la campana para entrar a clases sonó, así Jimin y Jungkook dieron si conversación por terminada.

—Ya no importa, vamos a clases.

Ambos amigos salieron de la cafetería para dirigirse a clase de historia, su última clase antes de terminar el instituto.

—¿No te pondrás un abrigo? Afuera está nevando.

—Emhh no, no tengo frio. —dijo antes de abrir la puerta de la cafetería.

Para llegar al aula Jimin y Jungkook debía cruzar todo el campus mientras nevaba. Y Jungkook solo traía puesto un suéter térmico de color negro y un gorro azul.

A Jimin siempre le pareció extraña la manera en que Jungkook percibía el frio. En la ciudad del Surr en donde vivían la temperatura promedio era de 5ºC, por lo que las personas tenían grandes camperas de invierno, junto con pantalones y zapatos especiales. Pero Jungkook no, él siempre traía un suéter de color negro, un gorro de color azul, un pantalón holgado y sus zapatillas.

Según él, nunca sintió frio realmente.

[…]

Jungkook miro la hora en su teléfono.

23:00

Suspiro con pesadez y se preparó para dormir.

Estaba decidido a no soñar lo mismo esta vez, y si encontraba a ese hombre le daría una patada en la cara antes de que se lo coja.

Había leído en internet algunos tips para controlar el cuerpo en los sueños y esperaba que le funcionen.

Cerró los ojos tratando de relajarse y suspiro listo para lo que vendría.

[…]

Jungkook se encontraba en su salón de clases con una hoja en mano. La profesora de historia en el escritorio lo llamo para que entregara su trabajo.

El Nevado sonrió estirando el brazo para que la profesora tome las hojas, pero la sonrisa se le borro al darse cuenta de que en el escritorio ya no estaba la señora Lee, estaba él.

—Hola bebé, te extrañe mucho.

Jungkook quiso retroceder pero el hombre tomo su muñeca y lo acerco. De pronto el chico se encontraba sentando a ahorcajadas en las piernas del hombre.

—Déjame… —susurro mientras el azabache tomaba con fuerza su cintura y besaba su cuello. ¡Suéltame!

—¿Estás seguro de que no quieres bebé? —Esa voz aterciopelada hizo que un escalofrió recorriera toda su espina dorsal.

El castaño llevo sus labios hasta su boca, comenzando un beso apasionado y lento. Jungkook sintió toda su sangre llegar hasta su cabeza. Trato de negarse pero esos labios lo aprisionaron de manera tan deliciosa, que termino cediendo. Abrió la boca dejando que la lengua entrara sin descaro mientras envolvía los brazos en su cuello.

Jungkook estaba en las nubes mientras era besado por ese hombre de una manera tan salvaje. Comenzó a notar el bulto debajo de suyo, y contra toda su cordura, movió las caderas de manera lenta para avivarlo más.

El hombre sonrió, pasando sus besos a su quijada, mientras el chico ladeaba la cabeza para darle más lugar.

—Puedo ver que tu también me extrañaste, bebe.

El hombre toma a Jungkook de las piernas y lo acuesta boca arriba sobre el escritorio. Presiona su bulto en el cuerpo del menor, sacándole un jadeo ahogado.

—Di-dime quien eres…dime tu nombre —exigió el chico plateando, viendo fijamente el rostro delante de él.

No podía negar que era un hombre hermoso. Nunca antes había visto su rostro, porque, si lo hubiera hecho, un semblante tan bello no se le habría olvidado.

Una picara y traviesa sonrisa fue la única respuesta que obtuvo.

—Eso no es importante bebé —susurro con esa voz grave que volvía loco a Jungkook.

Mordió el lóbulo de su oreja y se deleitó con los gemidos del menor.

Cuando Jungkook abrió los ojos se encontraba completamente desnudo, mientras aquel hombre seguía vistiendo de traje. Esa imagen lo excito tanto que casi se corre.

—Conozco todas tus fantasía secretas bebé… a mí no puedes engañarme. —murmuró, antes de llevar uno de sus dígitos a su entrada y presionar con cuidado.

Jungkook soltó un jadeo leve mientras sentía el dedo entrar de manera lenta y tortuosa. Sujeto los hombros del azabache con toda su fuerza.

—Te aseguro que cumpliré cada una de ellas. —prometió, moviendo su dedo en el interior del chico.

A Jungkook se le cortó el paso de aire, cuando metió dos dedos más y los curvo, llegando a su punto dulce.

El hombre de cabello oscuro, el cual tenía recogido de una pequeña cola, quito los dedos, escuchando los quejidos de frustración del menor.

Bajo el cierre de sus pantalones y dejo libre su necesitado y duro miembro.

—Si vas a cogerme, hazlo ya. —exigió molesto el menor, sintiéndose molestamente vacío.

Mordió su labio inferior y tiro su cabeza hacia atrás, cuando sintió el duro miembro entrar de una solo movimiento, hasta lo más profundo de él.

El hombre no espero hasta que se acostumbrara al tamaño comenzó a moverse sin piedad, entrando con fuerza y saliendo hasta la punta para volver a entrar.

Jungkook comenzó a gemir con fuerza, por el placer que estaba sintiendo al ser llenado por ese miembro tan grande y duro.

Cuando pensó que no podía sentir más placer, el hombre sujeto su miembro duro que se encontraba contra su estómago, y empezó a masturbarlo al mismo tiempo de que lo penetraba con mayor velocidad.

Jungkook se sujetó de los hombros por sobre la camisa siento que ya no podías mas. El azabache había encontrado un ritmo rápido y certero, golpeando justo en su próstata de manera celestial.

—Córrete para mi bebé. —exigió con esa voz ronca y dominante. —Hazlo.

—¡Dios…!ah! —Su orgasmo fue tan fuerte que sus ojos se pusieron en blanco, mientras sentía su liberación salpicar todo su abdomen.

Escucho como el hombre gruñía sobre su oreja buscando su propio placer, el cual llego después de unas cuantas embestidas más.

—Di-dime tu…nombre —pidió en medio del éxtasis que lo envolvía.

Sintió un beso suave en su mejilla como respuesta.

—Nos vemos en tus dulces pesadillas, bebé.

Jungkook abrió los ojos de par a par y se percató que estaba en su cuarto.

Fue un sueño… otra vez.

[…]

—Mamá ¿Puedo preguntarte algo?

La madre de Jungkook lo miro con curiosidad mientras terminaba de hacer el desayuno.

—Tu crees que por eso de ser semidiós uno de mis poderes sean no se…¿Soñar con muerta o algo así?—pregunto sintiendo que la pregunta no se escuchaba tan estúpida en su mente.

La señora Jeon soltó una pequeña risita —Amor que cosas dices, no tienes esa clase de poderes. —le aclaro con una dulce sonrisa. —No tienes como poderes en sí, a lo sumo no sientes el frio, pero nada más.

—Si lo sé, pero es que me siento muy extraño desde que lo supe…

—¿Cómo están los amores de mi vida? —Una cálida voz se hizo presente, logrando cambiar el ambiente por completo.

La madre de Jungkook al hombre que entrada a la sala con una gran bolsa llena de pescado.

El hombre era muy parecido a Jungkook, cabello rubio casi plateado con unos hermosos ojos azules. Y su madre en un contraste opuesto, tenía el cabello negro azabache con unos ojos color almendra. Ambos con la piel blanca como la nieve.

Jungkook los miro y sonrió lleno de ternura, se podía ver el amor que se tenían.

Jeon Junseng o mejor conocido comoSnoseng, el dios del hielo. O mejor dicho, ex Dios del hielo.

Snoseng era el encargado de las frías nevadas que cubrían el país de Surr. Como guardián de la naturaleza, su deber era proteger las montañas heladas y mantener el equilibrio del invierno.

Un día, mientras observaba el paisaje, vio a una joven caminar sobre el hielo de un lago congelado. De repente, la superficie se rompió y la chica cayó a las gélidas aguas. Sin dudarlo, Snoseng se lanzó al rescate. Cuando la sacó, quedó fascinado por su belleza y, sin darse cuenta, se enamoró perdidamente de ella.

Desde aquel día, Lira y Snoseng comenzaron a encontrarse en la ladera de las montañas. Poco a poco, su amor creció, pero Snoseng nunca le confesó que era un dios. Sin embargo, todo cambió cuando Lira quedó embarazada.

Atrapado entre su amor por ella y su deber divino, Snoseng tomó una decisión. Se presentó de rodillas ante la Diosa de la Luna, la deidad más poderosa del Olimpo, y le rogó que le permitiera vivir junto a su amada. Conmovida por la sinceridad de su amor, la diosa aceptó su petición, pero a un alto precio: Snoseng perdió todos sus poderes, su inmortalidad y fue desterrado del Olimpo para siempre.

Nada de eso le importó. Para él, no había mayor felicidad que estar con Lira. Como no tenía apellido propio, tomó el de su esposa y se convirtió en Junseng Jeon. Tiempo después, Lira dio a luz a un niño fuerte y hermoso, al que llamaron Jeon Jungkook, en honor al padre de Lira.

Desde ese día, los tres vivieron felices en una pequeña cabaña junto al lago. El gran dios del hielo se había convertido en un humilde pescador, pero jamás se arrepintió de su decisión.

Cuando Jungkook cumplió dieciocho años, sus padres le contaron la verdad sobre su origen. Al haber sido concebido cuando Junseng aún era un dios, Jungkook era, en esencia, un semidiós. De pronto, muchas cosas cobraron sentido para él, especialmente la conexión inexplicable que siempre había sentido con la naturaleza de las montañas.

Sin embargo, sus padres no pudieron decirle qué habilidades podía poseer, y a decir verdad, a Jungkook no le preocupaba demasiado. Solo deseaba llevar una vida más o menos normal.

[…]

El semidiós se encontraba hojeando con aburrimiento el libro frente a él.

—Es increíble que estemos a dos semanas de graduarnos y la señora Lee nos obligue hacer un informe sobre los dioses de nuestra mitología. —se quejó Jimin hojeando otro libro.

Jungkook asintió sin muchos ánimos mientras leía vagamente las palabras en aquellas hojas.

—¿Qué harás cuando te gradúes?

—No lose, pensaba en viajar o algo. No quiero entrar a la universidad aun. —contesto sin ánimos de conversar.

—Yo planeo mudarme con Yoongi. —Jungkook miro de reojo a su amigo y su corazón se detuvo por una milésima de segundo. —Yoongi planea lle-

Jimin enmudeció cuando Jungkook golpeó abruptamente el libro que tenía frente a él.

—E-es… él —balbuceó en un susurro casi inentendible.

Jungkook no podía creerlo. En la página del libro estaba aquel hombre. El mismo que aparecía en sus sueños cada noche desde hacía meses. Su mano no paraba detemblar mientras señalaba la fotografía.

Esa expresión sombría, esos ojos, ese mentón, esa boca. Era él.

Jungkook busco desesperado el nombre del sujeto en medio de todo ese texto. El cual se encontraba en el titulo con letras grandes.

“Vante: El dios de los sueños”