Donante de "felicidad"

All Rights Reserved ©

Summary

Desde pequeño Zorian sabía que su vida estaría llena de felicidad y de diversas emociones positivas, como toda persona colorida en el mundo. A él le gustaba cantar, pintar, patinar, tocar algún instrumento, jugar con sus amigos, estar con su familia, ir a clase y la fotografía. Y, como buen ciudadano, también sabía que debía ir cada mes al pequeño puesto de salud en su comunidad para donar una gota de su"felicidad". Él tenía un sueño, y ese era capturar con su cámara fotográfica la sonrisa de un monocromo. ¿La razón? Por que solo él pensaba que las mejores y más hermosas sonrisas se escondían detrás de esos rostros apagados.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

:۞:••:۞:•Capítulo 1•:۞:••:۞:

–¿Zorian, estás seguro de que esto es una buena idea?— habló con voz temblorosa Farrah, mi mejor amiga y compinche en mis locuras (aunque siempre parecía que iba a darle un infarto con cada ocurrencia que le decía que quería hacer).

Me acomodé mejor la mascarilla sobre mi rostro y bajé un poco más la capucha que cubría mi cabeza para que pudiera ocultar también la mitad de mi rostro y así mi piel amarilla no se notara. Era casi un desafío ocultar mi color, debido a que todo era de colores tan monotonos como el blanco, negro y gris que cualquier color, aparte de esos, resaltaría por todo el lugar.

–Por supuesto que no es una buena idea– la tez de Farrah palideció. Su redondeado rostro azul también se encontraba cubierto, pero no del todo. Voltee y la ayudé a acomodarse la mascarilla y la capucha–. No te preocupes, nadie nos descubrirá. Incluso si eso llega a pasar asumiré toda la culpa– dije para tranquilizarla–. Mira a todos esos monocromos–. Apunté con mi cabeza detrás del callejón hacia afuera–. Están tan ocupados mirando sus relojes o celulares que no tendrían tiempo de prestarnos atención.

Farrah asomó un poco la cabeza y, en efecto, pudo comprobar que lo que decía era cierto. Eso pareció calmarla un poco y sus piernas ya no temblaban tanto.

Le di la espalda y también me asomé para marcar que camino tomar sin llamar demasiado la atención. Ahora nos encontrábamos en una avenida con cuatro cruces, las luces de los semáforos cambiaban de color haciendo que los autos o los monocromos pudieran ir por la pista.

Todo se hacía de manera tan ordenada que pensé que me encontraba en otro planeta. Recordando el lugar donde vivía, sería una suerte si no tuvieras que esperar media hora para cruzar la pista con tantos autos.

Los edificios altos eran grises y sombríos, y combinandolo con el cielo nublado, daba una sensación de tristeza y decadencia. Al principio, cuando vine aquí la primera vez, sin Farrah, me sentí incómodo por la sensación, pero me forcé a acostumbrarme a partir de la tercera vez.

Así es, no era la primera vez que venía aquí, al sitio donde vívian los monocromos, separados de las personas coloridas, como yo. Pero eso era algo que nunca le diría a Farrah o en serio le daría un infarto.

Palmee mi pecho para confirmar que mi cámara fotográfica siguiera allí y le hice una señal a Farrah para que me siguiera. Ella me siguió de cerca y ambos salimos del callejón para adentrarnos en la multitud de monocromos con rostros neutros y opagados.

–Actua de forma más natural Farrah, como te enseñé– le susurré–. No te apegues mucho a mí, mira como ellos caminan, parecen robots.

–Eso intento, pero estoy algo nerviosa– me susurró de vuelta. Se frotó sus manos enguantadas y suspiró–. No puedo creer que te haya seguido en otra nueva locura tuya, de verdad debí romper nuestra amistad en el jardín de niños.

–Farrah, me duele el corazón cuando dices eso– fingí dolor en mi voz.

–Baja la voz, nos oirán– dijo nerviosa.

–Esta bien, esta bien. Ya estamos por llegar al otro lado, solo aguanta.

Farrah solo tragó saliva, intentando no ver los cuerpos altos y rostros fríos de los que nos rodeaban.

La razón por la que esta vez traje a Farrah conmigo, era porque necesitaba la ayuda de alguien más para poder allanar una casa. No iba a hacer bandalismo o robar, no planeaba ir a la cárcel, solo quería tomarle una fotografía a alguien del que me era difícil acercarme.

Sabía que mis ideas eran bastante alocadas, como cuando fui a patinar en la nieve con botellas de vidrio pegadas a mis zapatos, o también cuando puse pintura rosa chillón en los rociadores en la escuela secundaria o como cuando se me ocurrió construir un bote con palitos de helado (lo cual salió terriblemente mal, puesto que solo duré cinco segundos sobre el agua antes de que una ola gigantesca viniera y nos rebolcara, destruyendo mi bote. Ese día no solo perdí mi preciado bote si no también mi ropa de baño).

Pero lo que estaba a punto de hacer no se comparaba con nada de lo que había hecho desde mi nacimiento.

Al terminar de cruzar de forma exitosa las avenidas nos volvimos a esconder dentro de un callejón detrás de un restaurante. Farrah dejó de estar tensa y se sentó sobre el suelo, secándose el sudor de la frente con una servilleta de papel.

–Dios mío, creo que esto es lo más loco que he hecho contigo.

–Así es, amiga mía, conmigo aquí siempre podrás hacer cosas nuevas– dije orgulloso–. Es mejor que quedarse en casa y leer revistas sobre tejido.

–Mis revistas no tienen nada de malo– me fulminó con la mirada.

Levanté las manos en señal de rendición.

–Sí, sí. Son tan entretenidas que al empezar a leerlas a los dos minutos pueden hacerme dormir como a un bebé.

–¡Zorian!– Farrah puso los ojos en blanco y soltó una risa.

–Jajaja, mira, allí está. Que bella risa, pensé que tendría que ver tu cara arrugada de miedo todo el camino.

–Oye... – Farrah se levantó y me lanzó un leve puñetazo al hombro que no me hizo ni cosquillas–. ¿De quién es la culpa que estuviera así?

–Perdón, te compraré una pizza familiar cuando terminemos lo que vine a hacer.

Farrah hizo una pausa y me miró con dudas.

–Te lo he preguntado antes y no quisiste responderme, pero ahora que estamos aquí, ¿puedo saber por qué nos hiciste entrar de manera ilegal a ciudad Gris y en que necesitas que te ayude?– esta vez mi tímida y temerosa amiga puso un tono serio, lo que demostraba que si no le decía la verdad podría irse sin dudar, dejándome solo, aún si tuviera miedo de caminar entre los monocromos. Como aquella vez que me dejó solo en ese barco de palitos de helado.

—Bueno... – miré hacia otro lado. Farrah levantó una ceja–. ¿Recuerdas que te conté sobre lo que pasó en mi clase de fotografía en la universidad?– empecé a decir con cautela.

Farrah arrugó su pequeña nariz, recordando.

–¿Aquella vez que te peleaste con Isaac por un lugar en la competencia de fotografía de la ciudad?

–Sí– asentí–. Eso pasó, pero no te lo dije todo– me rasqué la cabeza y sonreí nervioso.

–¿A que te refieres?– la última palabra lo dijo con un leve temblor, parecía tener una leve premonición de que nada bueno saldría de mi boca.

–Puede que... haya aceptado un reto con él para conseguir el lugar en la competencia– no podía ni mirarla y yo también empecé a ponerme nervioso, no sabía si por mí mismo o contagiado por mi buena amiga azul.

–¿Pu-puedo saber q-ué que clase reto aceptaste?– mi mejor amiga me cogió del abrigo y me sacudió con fuerza, como si de esa manera pudiera obtener más rápido una respuesta–. Zorian, no me asustes...

Tomé sus manos para detenerla, sintiéndome algo mareado por tanta sacudida.

–Prométeme que mantendrás la compostura, Farrah. No puedes hacer una escena aquí, recuerda donde estamos– la tomé de los hombros quedándonos frente a frente.

Farrah empezó a respirar pesadamente.

–No sé si pueda mantener la calma– dijo. Tomó un respiro y soltó–. Creo que es mejor que me lo digas, la duda va a matarme antes de que escuche lo que estás por decirme.

Solté una carcajada seca.

–El reto que él aceptó fue escalar el monte arcoíris y tomar una fotografía desde la cima, y yo...

–¿T-tú qué?– repitió nerviosa.

–Yo...–. No sabía porqué antes en esa clase fui capaz de decirlo con claridad y seguridad, gritándolo a todo pulmón, pero frente a Farrah, que estaba a punto de desmayarse, sentía que había hecho algo malo y la había arrastrado a ella conmigo. Y ahora no solo me atacó la duda si no también la culpa.

–¡Dilo de una vez, Zorian!– exclamó con ansiedad.

–¡Dije que iba a capturar en mi cámara la fotografía de un monocromo sonriendo!– finalmente grité.

Me llevé las manos a la boca y ambos nos miramos conmocionados. Volteamos nuestras cabezas hacia la entrada del callejón y al ver que no habíamos llamado la atención soltamos un suspiro de alivio, sosteniendo nuestros corazones palpitantes a full.

Después de calmarnos, levanté la mirada y ví a mi amiga mirándome fijamente, pero su mirada era algo extraña. Como si en vez de ver a su mejor amigo tuviera frente a ella a un extraterrestre con dos cabezas y cuatro piernas.

–¿Por qué me miras así?– pregunté lentamente.

–Zorian, eres un idiota.

–¿Qué?–. Era la primera vez que la escuchaba llamarme así, sin embargo sabía que me lo merecía.

–¿En serio caíste en la trampa de Isaac? ¡Es más probable ganar la lotería que fotografiar a un monocromo sonriendo! ¿¡En qué estabas pensando!?– dijo furiosa, pero bajando la voz–. Podrías meterte en problemas si alguien sabe que estas aquí. Si Isaac se entera...

–No lo sabe y me aseguraré de que no lo sepa– aseguré–. Él piensa que intentaré fotografiar a los pocos mocromos que se encuentran en Ciudad Primario.

Farrah soltó un suspiro.

–¿Cómo se le ocurrió a Isaac una idea como esa? ¡Es una locura y tú la aceptaste así como así!

–En realidad... fue idea mía– confesé.

Escuché a mi amiga inhalar y exhalar con fuerza.

–Matar es ilegal, matar es ilegal... – oí que empezó a susurrar mi mejor amiga como un mantra. Me dieron escalofríos.

Sentí pena al verla de esa manera e intenté consolarla.

Tampoco es que fuera un total idiota al ponerme la cuerda al cuello, no habría dicho aquello con tanta seguridad si no tuviera un Az bajo la manga. Jamás le daría la posibilidad a Isaac, esa berenjena engreída, de quitarme el lugar que me correspondía desde el principio en la competencia.

A Isaac le tomaría casi un mes y medio escalar esa montaña y luego bajar de ahí, si tomamos en cuenta también los preparativos que tendría que hacer para su viaje y escalada, así que sentía que tendría tiempo más que suficiente para ganar el reto.

La competencia se llevaría a cabo en exactamente dos meses.

Me mordí el labio y alcé el puño animándome internamente, hasta que lo que dijo Farrah a continuación rompió mi burbuja.

–Regresemos.

–¿Ah?, No, espera–. Me puse frente a ella y agité los brazos–. No podemos irnos todavía, tengo que sacar esa fotografía.

–Eso es imposible, Zorian– Farrah negó con la cabeza–. Sabes perfectamente que ellos... no tienen emociones.

–También hay algo más que tengo que decirte. Lo descubrí hace un tiempo, pero créeme, lo que voy a decir a continuación es absolutamente cierto y no estoy delirando.

Mi mejor amiga me miró dubitativa, pero al final se rindió.

–Está bien, dime. Te escucharé sin decir nada.

Le agredecí bajito y tomé una bocanada de aire. La noticia explosiva que estaba a punto de contarle debía hacerlo de manera directa y sin anestesia.

–Hace unos meses atrás conocí a un hombre monocromo en esta ciudad por accidente...– comencé a decir–... y lo ví sonreír, Farrah. Te lo digo enserio, no, te lo juro. De verdad lo ví con mis propios ojos, no miento. Lo juro por nuestra amistad.

Farrah abrió los ojos en shock. Cuando hacía ese tipo de juramento, mi mejor amiga sabía que el asunto iba enserio.

–Madre mía, Zorian...

La escuché empezar a decir, emocionado tomé sus manos y asentí frenéticamente con la cabeza.

–Realmente es cierto Farrah, ví a un monocromo sonrien-

Pero su grito horrorizado cortó mis palabras.

–¿¡Viniste tú solo a ciudad Gris, Zorian Leo Vides Florián!?

Ups.

Creo que acabé metiendo la pata.

Intenté decir alguna excusa que la tranquilizara, pero ví su cuerpo caer inerte contra el suelo. Me quedé tan sorprendido por estos acontecimientos tan repentinos que no pensé en sostenerla para evitar que se golpee la cara contra el suelo.

A los segundos salí de mi estupor y fui rápidamente a uxiliarla.

Mi mejor amiga azulada había caído insconsciente por culpa de su mal amigo.


Gracias por leer 😘😘😘😘

Les traigo una nueva historia. Espero la disfruten.

😇😇