La Rosa Blanca

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Summary

-Sabía que eras tú - Exclamó su alteza el príncipe mientras bajaba de su caballo. - ¡Su alteza! - mi corazón estaba a mil, me levanté rápido y terminé resbalándome, cayendo al lago."No puede ser, qué vergonzoso", mi mente se llenó de completa vergüenza. Fui jalada fuera del lago, mi cabello y cuerpo mojados rebelaron la mentira que llevaba escondida, el cabello marrón desaparecía, dejando a la vista un cabello cada vez más blanco. Los ojos azules del príncipe ya no reflejaban sorpresa, sino que estaban inundados de completa paz. - No era mi intención espiarte - su voz suave inundaba mis oídos, recostada en el césped, pude apreciar su hermoso cabello deslizarse por sus mejillas, sintiendo una atracción instintiva por él. Sus suaves dedos acariciaron mi mejilla, un campo eléctrico recorrió mi cuerpo al sentir su tacto - Me siento aliviado de que seas tú - sus ojos empezaron a cristalizarse - Mi madre... siempre habló sobre la gran compatibilidad que tenía con mi padre... desde su primer encuentro... ambos sintieron una gran conexión que no sentían con ninguna otra persona- se mantuvo un momento en silencio, sus dedos abandonaron mi mejilla para acariciar delicadamente mi cabello- Dijo que sentiría esa misma conexión en el instante en que conociera al bendecido por Dios, mi complemento... lo supe en el momento en que te vi,también debiste sentirlo... esa sensación indescriptible

Genre
Fantasy
Author
Rosales
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

El Origen

Un emperador tirano y personas ahogadas en libertinaje. Dios no estaba contento, las puertas de la oscuridad se abrieron castigando a los pecadores. Años pasaron y el imperio seguía pereciendo, monstruos y enfermedades atormentaban a la gente, solo algunas casas nobles pudieron resistir ayudando a su pueblo. El imperio fue limpiado y Dios envió a su hija, la Santa Sofía. La Santa purificó toda la tierra, agua cristalina, árboles llenos de frutos, no quedó rastro alguno de oscuridad, el imperio Hylphensius al fin encontró la paz.

La Santa restauró el orden y emitió el mensaje de su padre — Fueron castigados por sus faltas y solo los puros de corazón fueron perdonados. Mi hija deseó ayudarlos aún sabiendo que su regreso no sería posible, como recordatorio de lo sucedido los nuevos pilares del imperio serán nombrados por mí — La Santa extendió su brazo en dirección al cielo y una gran luz descendió posándose en sus manos — Agua, Tierra, Aire y Fuego serán estos los elementos que los acompañarán para la prosperidad del imperio — . Los Nuevos pilares fueron nombrados, dos nobles poseedores de los elementos aire y tierra y dos plebeyos con agua y fuego.— Mi hija será criada por ustedes los bendecidos por Dios hasta alcanzar la edad adecuada para ser su emperatriz, su pareja será portador de una cabellera blanca al igual que ella, señal de que mi bendición persiste, protegiendo la descendencia de mi hija y el futuro del imperio — .

El imperio disfrutó de años de paz y prosperidad, pero... como siempre... con el paso de los años no todo se mantuvo tranquilo... la codicia humana nuevamente apareció.

Imperio Hylphensius año 1890

— Layla mi emperatriz eres tan apreciada para mí, por qué tuvo que pasarte esto —.El emperador que se encontraba arrodillado al lado de su esposa postrada en cama no dejaba de derramar lágrimas, sus cálidas manos envolvían la fría mano de su esposa.

— Su majestad, la emperatriz se encuentra en estado de reposo, y así permanecerá hasta el día de su muerte, lo intentamos todo, pero no hay precedentes sobre casos como este, es una magia oscura muy poderosa que incluso el poder divino de su majestad no puede disipar... lo sentimos su majestad —. El médico real dio sus últimas palabras antes de retirarse de la habitación. La emperatriz Layla había sido maldecida, el poder divino no la curaba, sino que la hería aún más, la emperatriz entró en un profundo sueño dejando a dos pequeños sin madre.

Al mismo tiempo en un pueblo a las afueras de la capital Imperial

— Tenemos que irnos - dijo mi madre con una voz nerviosa mientras me colocaba la capa - La han visto.

Mi padre sacó del armario dos maletas y las comenzaron a llenar. —¿Qué está pasando mamá? — Al verlos cada vez más nerviosos no pude contener la pregunta.

— Nada, cariño, solo los llevaremos a visitar a sus abuelos paternos, vivirán con ellos por un tiempo — dijo con una ligera sonrisa. — Despierta a tu hermanito y ponle su gorro, por favor.

Kelian se encontraba profundamente dormido, la luz de la luna se asomaba por la ventana, reflejándose en el pequeño mechón de cabello blanco de mi hermano. — Kelian despierta, tenemos que irnos —.

— ¿Yuli?—aún medio dormido, se sentó al borde de la cama. —¿Qué pasa?

—Nada, solo iremos a visitar a los abuelos.

—¿A los abuelos?—dijo contento mientras le colocaba su gorrito.

—Sí, ya tenemos que irnos— le tomé de la mano para dirigirnos al salón. Mis padres trabajaban en casas de los noblez y nosotros nos quedábamos con el abuelo. La casa no era lujosa, pero era espaciosa y muy cómoda en comparación con otras casas de plebeyos.

Antes de bajar al pequeño salón pude escuchar el sollozo de mi madre.

—Tengo miedo amor— dijo mamá apoyada en el pecho de mi padre—. ¿Recuerdas lo que dijo mi mamá?... les harán daño, igual que a esa mujer... no tenemos poder para protegerlos, sería mejor decirle al emperador.

— No podemos, el palacio es un caos con la repentina enfermedad de la emperatriz, ahí tampoco es seguro, debemos esperar a que las cosas se calmen y eso tomará algunos años... la emperatriz, aun siendo parte de una familia noble, se vio perjudicada... solo nos queda esperar.

— Ya estamos listos, madre — dije mientras bajábamos por las escaleras.

— Ya mi amor, nos iremos en cuanto tu abuelo esté listo — dijo con una voz más tranquila mientras se limpiaba las lágrimas. —No te preocupes, todo está bien — sus cálidas manos escondieron mi cabello blanco en la capa.

— Ya estoy listo — dijo mi abuelo bajando lentamente por las escaleras.

— Entonces... es hora de irnos...