My sweet girl /Harry Potter/ Oc Longbotton

Summary

Ariana Longbotton, la hermana menor de Neville Longbotton, es conocida por ser la dulzura, amabilidad y maternidad misma. Aunque su abuela suele decir que es muy amable. Para Ariana no hay persona más grande que su hermano Neville, al que considera su héroe. Más todo cambiara ahora con él regreso de Lord Voldemort y el ingreso de Ariana en Hogwarts, después de haber asistido a Beauxbatons. Ahora su abuela considera que es tiempo de que ambos se unan y apoyen a Harry Potter, a quien el ministerio a tachado de mentiroso respecto al regreso de Voldemort. Ahi Ariana aprenderá que es el dolor del cual su hermano ha tratado de protegerla. Pero también conocerá el amor verdadero con Harry Potter quien ha considerado a Ariana como la unica luz en su vida.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
13+

Capítulo 1





— ¿Porque no puedo ver a papi y mami?

—Porque... ellos aún se sienten muy mal, Ari.

—¿Ya no quieren vernos?

—No es eso, ellos nos aman mucho, pero... deben estar ahí, en San Mungo, hermanita.

—¿Puedo ver a papá, solo un ratito?



...



—Papá...

—¿Alicia...?

—¿Papá? Soy yo, Ariana...

—¡NO! ¡NO ESTÁS AQUÍ! ¡NO ERES REAL! ¡ALICIA NO! ¡ALICIA NO! ¡QUÉDATE FUERA DE MI CABEZA!

—¡Papá! ¡Papá, por favor! ¡NO!

—¡NEVILLE! ¡ABUELA!





...




— Ari, Ari... ¿ya despertaste hermana?

Ariana abrió lentamente sus ojos, había tenido un par de pesadillas que le hacían pensar que apenas había dormido. Con la voz adormitada le respondió a su hermano.

— Sí, sí...

La perilla de su habitación se giró y de la puerta se asomó su hermano Neville, quien le sonrío.

— Debes darte prisa, ya sabes cómo es la abuela siempre antes de ir a Hogwarts. le dijo y cerró su puerta.

Ariana se levantó y estiró sus brazos con una sonrisa, hoy sería un gran día, finalmente iría a Hogwarts con su hermano. Desde los 11 años había asistido a Beauxbatons por orden de su querida abuela, hasta ahora.

Después de que, en el año pasado, en Hogwarts se llevó a cabo el torneo de los tres magos, se ha hablado del resurgimiento del que no debe ser nombrado. Pese a que su dulce abuela ha creído firmemente en la palabra de Harry Potter (el-niño-que-vivió) sigue habiendo personas que dudan de su testimonio. Fue por esto que su abuela decidió finalmente enviarla a Hogwarts, para que apoye, junto a su hermano, a Harry Potter.

Se vistió rápidamente con una falda tableada café, un suéter amarillo con flores de girasol tejidas, unas botas cafés largas y una boina roja.

Su corto cabello no era difícil de peinar, como le llegaba hasta los hombros, a lado de su oreja, solía esponjarse y acomodarse solo.

Feliz sonrió ante su reflejo en el espejo y bajo de su habitación a la cocina donde su abuela esperaba "pacientemente" a que bebiera el jugo de naranja que estaba en la mesa para que pudieran irse. Su dulce abuela era una mujer de carácter y puntualidad. Mientras su hermano también le esperaba a lado de su querida abuela.

A diferencia de todos, ese año, Ariana seria la chica nueva de otra escuela y no simplemente alguien de primer año. Pese a esto Dumbledore insistió en que podia viajar en el tren, al parecer él quería que ella viviera toda la ilusión igual que los de primer año.

Y no sería para menos, Ariana estaba muy emocionada por ir a Hogwarts, había escuchado maravillas de parte de Neville, sobre todo de la clase de herbología. Si, ambos mellizos disfrutaban de esta materia. Pero, sobre todo, Ariana amaba cuidado de criaturas magicas.

Cuando termino su jugo su abuela los tomo a ambos y los tres se aparecieron en el Andén 9 y tres cuartos.


...


Ariana jamás había visto tanto movimiento. Cientos de niños llegaban con sus carritos donde llevaban sus baules, a sus mascotas y libros. Algunos se despedían de sus padres con una sonrisa y un abrazo. Otros corrían buscando a sus amigos. Su abuela los miro e indicándole a Neville que esperaba mejores calificaciones se despidió de ellos.

Si bien Ariana estaba emocionada, también estaba un poco nerviosa por hacer nuevos amigos. Pero, en fin, no debía preocuparse mucho por el futuro o olvidaría el ahora.

Su hermano y ella encontraron un vagón vacío y se sentaron en él, Neville guardo su baúl y el de su hermana mientras ella miraba alegre por la ventana, mientras sus pies colgaban del asiento moviéndose alegres.

A diferencia de Neville, que media casi 1.60, ella media 1.56 y sinceramente no creía crecer más. Pero su estatura no le molestaba, aun que, en ciertas ocasiones parecía ser más pequeña por el estilo de ropa que usaba. Le gustaban los colores pastel y la ropa un poquito holgada, como suéteres grandes, faldas, vestidos y esas cosas.

El viaje fue muy ameno, ambos conversaron de muchas cosas como herbología y los profesores, de quienes Neville había tomado la molestia de decirle los nombres. Se sorprendió un poco cuando su hermano le dijo que aún no sabía quién sería su profesor o en este caso profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras.

Cuando faltaban 15 minutos para llegar a Hogwarts, Neville le aconsejo que se pusiera el uniforme mientras él iba a cambiarse a uno de los baños. Sonriéndole salió del vagón y lo cerro con seguro.

Ariana debía admitir que además del colegio en sí, también amaba los uniformes de Hogwarts, por supuesto el de Beauxbatons siempre le seguirá gustando, pero Hogwarts tenía su encanto.

Después de cambiarse y comprobar que en efecto amaba el uniforme, quito el seguro de la puerta esperando a que su hermano llegara. Tomo un espejo de su bolso y miro de nuevo su cabello, no le molestaba para nada, pero tenia una duda existencial en si dejarse o no su broche de abejita. Era el primer regalo de navidad que su grandioso hermano le dio a los 4 años. Desde entonces lo ha mantenido con ella. No quiere quitárselo, pero, tampoco quiere que algún profesor se moleste por él.

Debatiéndose entre si quitárselo o no, se sorprende cuando la puerta se abre abruptamente, pero se relaja cuando ve que es su hermano, quien ya tenía el uniforme puesto y la miraba sonriente.

— Falta poco para llegar, sera mejor que guardes todo — le informo su hermano. Olvidando su debate interno Ariana guarda su espejo y bolso en su baúl, su hermano le había explicado que este después aparecería en su habitación cuando fuera seleccionada a alguna casa. Hablando sobre casas, le preocupaba un poco donde quedaría. La opción que considero lógica era Gryffindor, sus padres fueron ahi y su hermano también, aunque pensó un poco en Hufflepuff. Pero sinceramente si le preguntara preferiría ir a Gryffindor, con su hermano.

— Ari, cuando te seleccionen, quiero que sepas que no importa donde quedes te seguiré queriendo —le aseguro Neville con una sonrisa. Sip, su hermano era el mejor.

— Lo sé, hermanito. Yo también te quiero.

No paso mucho tiempo cuando el tren paro y el silbato sonó, todos salieron rápidamente del tren. Al bajar, Ariana tuvo que despedirse de su hermano quien debía ir con sus demás compañeros, antes de irse Neville la abrazo con fuerza y beso su cabeza.

Ariana debía esperar a que la profesora McGonagall fuera por ella, mientras espero, viendo como los de primer año se iban formando una fila, parecía lindos patitos caminando, se veían muy tiernos, tuvo que contenerse más de una vez para no apretar los cachetes de alguno de primer años, hasta que se fueron. Se quedo unos 10 minutos esperando mientras contaba estrellas en el cielo.

Entonces escucho un PLAF detrás de ella y se encontró con la profesora McGonagall.

— Buenas noches, profesora, hace un clima agradable ¿no lo cree? — saludo con una reverencia mirando al cielo, que se encontraba despejado, dejando ver el firmamento.

— Sin duda querida — la profesora McGonagall le respondió con una sonrisa cálida — Ven conmigo, tu selección se llevará a cabo después de los de primer año.

Tomándola de la mano McGonagall las apareció en los terrenos de Hogwarts donde tuvieron qué caminar hasta la puerta que daba al gran comedor.

Entonces las grandes puertas se abrieron y McGonagall comenzó a caminar a paso decidido con Ariana detrás de ella. Todos la miraban curiosos. Pero ella los ignoraba teatralmente mientras miraba sonriente el techo del gran comedor, donde se reflejaba el firmamento, con velas flotando graciosamente sobre ellos.

— Vaya, pero si muy bonita — dijo Dean.

— Esta mejor que las de aquí ¿o no compañero? —comentó Ron con una sonrisa pícara.

— Silencio, chicos — los reprendió Hermione con una mirada severa. — No es momento de hacer comentarios así.

Ariana miraba sonriente a su alrededor, cuando fijo su vista en la mesa de Gryffindor vio a su hermano quien le sonrió dándole ánimos.

— Como bien saben — comenzó el profesor Dumbledore — En Hogwarts recibimos a todo aquel que lo desee, no importa a que escuela hallan asistido antes, es por eso que su compañera, aquí en frente, sera seleccionada a una casa de Hogwarts.

El profesor miro a la risueña Ariana y no sabía si era solo por el nombre, pero, esa niña le recordaba mucho a su hermana. Con una sonrisa le indico a McGonagall que comenzara. Esta asintió.

— Longbottom, Ariana.

Ariana paso al frente con una sonrisa y se sentó en el banco con cuidado, sus pies colgaban del asiento levemente rozando el suelo, la profesora coloco el sombrero en su cabeza y retrocedió unos pasos. Mientras que todos murmuraban sorprendidos de que el débil Neville Longbottom tuviera una hermana

— Mmm... Si, muy interesante... Veo mucha bondad y un alma demasiado noble, honesta y justa, junto con una lealtad inquebrantable, pero, también hay algo más... No es la osadía temeraria de muchos Gryffindor, pero sí un coraje inquebrantable... ¿dónde te pondré?

Pese a lo que los demás pensaban, Ariana estaba tranquila, sabía que a donde quiera que fuera seria porque ese era su lugar y siguió sonriendo con tranquilidad, incluso los de primer año que ya habían pasado por eso, sentían los nervios que ella no.

— Ho si... Sin duda alguna Hufflepuff te llama... Pero veo algo más... Aja... Ya lo tengo... GRYFFINDOR

La mesa aplaudió fuertemente. Ariana con una sonrisa aún más grande si es que se podia tener, brinco alegre del banco y saltando como una linda mariposa llego a la mesa de Gryffindor donde se sentó con su hermano, a la vez que estrechaba varias manos.

Después de eso Dumbledore hablo feliz.

— Tenemos dos cambios en el personal este año — aquello atrajo la atención de todos. — Por favor reciban de nuevo a la profesora Wilhelmina Grubby-Plank quien estará a cargo de las criaturas mágicas, mientras el profesor Hagrid regresa de sus vacaciones.

Ariana miro la mesa de los profesores donde una señora de edad algo avanzada sonreía a los demás.

— Tambien quiero que le den la bienvenida a la nueva maestra de Defensa Contra las Artes Oscuras —era casi imperceptible pero la voz de Dumbledore reflejaba cierta resignación. — La profesora Dolores Umbridge.

Al final de la mesa, al lado, de quien suponía debía ser el profesor Snape, se encontraba una mujer vestida completamente de rosa con un aspecto de sapo. La mujer soltó una risita.

— Seguramente, todos ustedes cómo yo — continuo el director — le deseamos la mejor de las suertes a la profesora... Como siempre nuestro celador el señor Filch me ha pedido que les recuerde...

Entonces con otra risita la mujer de rosa llamó la atención, levantando su bolso para poder levantarse y camino hacia donde Dumbledore se encontraba.

— Gracias señor director — comenzó con su voz igual de chillona que su risa— Por sus amables palabras de bienvenida — Dolores aparto su vista de Dumbledore y en cambio contemplo a los estudiantes. — Y que hermoso es ver sus brillantes y felices rostros sonriéndome — algo en la manera en que lo dijo asusto a Ariana, quien tomo el dobladillo de la tunica de su hermano. Más a unos cuantos asientos Harry Potter creía que esa mujer debía estar loca, si bien todos en el comedor la miraban, claramente no era sonriendo. — Estoy segura, de que todos seremos muy buenos amigos.

— Si claro — escucho como sarcásticamente respondían en voz baja dos chicos que parecían tener la misma voz.

Ignorando con una sonrisa aquel comentario Dolores continúo hablando — El ministerio siempre ha considerado que la educación de jóvenes brujos y hechiceros es de vital importancia, aunque — comenzó a caminar frente a las mesas — cada director ha traído algo nuevo ha esta histórica escuela.

Miro a Dumbledore inclinando la cabeza, acción que el profesor copio.

— El progreso — continuo — Solo por progresar no puede continuar, hay que preservar los preservable, perfeccionar lo que se debe perfeccionar y eliminar las practicas que deberían... Prohibirse — susurro lo último dando una risita, que para ella quizás fue tierna, pero para los de primero y Ariana, fue aterradora.

Después de ese aterrador discurso (al menos así lo sintió Ariana) la profesora regreso a su asiento y Dumbledore aplaudió, cosa que los alumnos también hicieron.

— Gracias profesora Umbridge, eso fue... muy motivador.

Dumbledore continuo su discurso, recordándoles a todos que está prohibida la magia en los pasillos entre las clases.

Después regresando a su asiento todos continuaron su comida. Más tarde cuando la llevaron a la sala común de Gryffindor se sorprendió lo bella que era. Asi, la llevaron a su habitación, que compartiría con otras tres chicas: Lavander Brown, Parvati Patil y Hermione Granger. Al llegar a su habitación se sorprendió de lo acogedora que era. Ahi encontró una cama con ya todas sus pertenencias. Sin pensarlo dos veces, Ariana corrió y se lanzó sobre su cama, hundiéndose en la suavidad de las almohadas. Cerró los ojos por un instante y suspiró de satisfacción.

—Es como estar en un abrazo gigante —exclamó con una risa ligera.

Lavender y Parvati rieron ante su expresión de pura comodidad, mientras Hermione sonreía levemente, aunque con un gesto de curiosidad.

—Eres muy dulce —comentó Parvati mientras se sentaba en su propia cama—. Pensé que te habrían enviado a Hufflepuff.

—¡Yo también lo pensé! —agregó Lavender.

Con entusiasmo, Ariana comenzó a desempacar sus cosas. Sacó su pijama, pero en el proceso terminó vaciando prácticamente todo su baúl, creando una montaña de libros sobre la cama.

—¡Vaya! —exclamó Lavender con los ojos abiertos—. Creo que ni Hermione tiene tantos libros.

Hermione, que estaba observando con interés, se acercó y comenzó a inspeccionar los títulos. Sus ojos se iluminaron al reconocer varias obras que también tenía en su colección.

—¡Has leído "La historia de la magia" de Bathilda Bagshot! —dijo Hermione con entusiasmo.

Ariana asintió con una sonrisa radiante.

—Es uno de mis favoritos. Aunque también me encanta "Animales fantásticos y dónde encontrarlos".

Hermione asintió rápidamente.

—Newt Scamander es brillante. Sus descripciones sobre las criaturas mágicas son fascinantes.

Mientras Lavender y Parvati se acomodaban para dormir, Ariana y Hermione continuaron su conversación, sumergiéndose en debates sobre sus libros favoritos, teorías sobre la magia y datos curiosos que ambas habían aprendido en sus lecturas.

—No puedo creer que finalmente tenga a alguien con quien hablar de estos temas —dijo Hermione emocionada—. A veces siento que soy la única que se interesa tanto en los libros.

Ariana rió suavemente.

—Bueno, ahora somos dos...

La conversación continuó hasta que el cansancio finalmente las venció. Ariana se acurrucó bajo las sábanas, sintiendo una profunda felicidad.

Amaba Hogwarts.