CAPITULO 1
Caminando por las calles de Edimburgo del año 1920 en el país de Escocia, se encontraba una hermosa mujer de apariencia joven con un físico esbelto, de piel suave y ojos rojizos que se asemejaban a las flamas del fuego que combinaban con el color de su cabello rojizo.
Su rostro reflejaba curiosidad, ingenuidad, elegancia, sabiduría y experiencia, su atuendo consistía en un vestido que estaba sujetado en la cintura por una faja, con una capucha que era del mismo color.
[Hestía - Diosa del hogar y la armonía familiar - Guardiana del fuego sagrado - Hermana mayor de la primera generación de los dioses olímpico]
La diosa del hogar estaba en esta ciudad observando las diferentes tiendas que habían en la calle comercial, desde vestidos hasta dulcerías. El motivo por la que se encontraba en el país, era para encontrar un bello vestido para el solsticio de verano que se estaba avecinando, normalmente ella hubiera creado un vestido con su poder.
Pero Afrodita tuvo la brillante idea de que cada diosa que iba a asistir al próximo solsticio, debía conseguir su vestido en el mundo humano y que cada diosa se le iba a asignar un país para que busque el mejor vestido para el solsticio. Y así le tocó quedarse una semana en Escocia en la ciudad de Edimburgo.
Hestía saldría de su recuerdo al sentir una firma de magia rara a unos metros de ella, dirigió su vista al origen de donde se desprendía está magia extraña y loca, captó con la mirada a un conejo blanco que llevaba una saco azul y estaba en una esquina mirándola para que de su saco sacara un reloj de bolsillo y señalarlo.
El conejo guardo el reloj en su saco para luego salir corriendo dando brincos por la calle de la esquina donde había estado, la diosa no se tomó ni un segundo para pensarlo y salió corriendo detrás del conejo, cuando dobló la esquina donde había estado el conejo blanco, noto que era un pasaje que llevaba a un bosque que estaba cubierto por neblina.
Hestía noto al conejo blanco que estaba la entrada del bosque, para volver a sacar su reloj, señalarlo, volver a guardarlo y adentrarse al bosque nublado. Luego de unos minutos la diosa llegó al bosque, dónde noto que en si el bosque estaba oscuro y la niebla era bien espesa que daba la sensación que se podía tocar, alzó su dedo y usando su poder creo una pequeña flama que resplandecía bastante para que pueda ver por dónde caminaba.
“Todo lo que hago por un conejo blanco” pensó Hestía adentrándose al bosque oscuro siguiendo el único sendero que se podía ver.
Había pasado algunos minutos quizás horas desde que la diosa había entrado al bosque buscando al elegante conejo blanco sin tener éxito, pero en eso la flama de su dedo comenzaría a apagarse y encenderse repetidas veces.
“¿Pero que está pasando?” se pregunto Hestía implementando más de su poder en la flama para que no se apagará pero la flama se esfumó como si estuvieran soplando una vela.
“Vaya, vaya, vaya, pero que tenemos aquí” hablo una voz masculina que sonaba curioso.
Hestía giro para encontrar el origen de la voz pero no encontró a ninguna persona solo un gato rechoncho de color gris con franjas azules, tenía una gran sonrisa dónde se podía ver todos sus dientes, estaba recostado en una rama mirándola fijamente y desprendía la misma magia que aquel conejo blanco.
“¿Un gato sonriente?” se preguntó Hestía en voz alta mirando al gato que se desvaneció haciéndola parpadear un par de veces.
“En efecto señorita” respondió el gato apareciendo al costado de la diosa mientras y afirmaba la duda.
“¿Pero como...-? trato de preguntar Hestía mirando al gato que flotaba alrededor de ella sin dejar de sonreír.
“Eso no tiene tanta importancia...” contestó el gato para luego detenerse frente a la pelirroja. “...¿Como dijiste que te llamabas?”
“No lo dije.... Soy Hestía” se presentó la diosa mirando al gato, si el animal podía pensar y hablar por lo menos debería reconocer su nombre o algo.
“¿Hestía?.... Bonito nombre pero será mejor que te vayas por dónde veniste” dijo el gato dándole la espalda a la pelirroja mientras flotaba por el sendero por donde iba a ir la diosa.
“¿Que?.... No sabe quién soy” pensó Hestía con los ojos en blanco para luego reacción por lo último que dijo el gato. “Espera, no me puedo ir sin encontrar a un conejo blanco”
“¡Mmmm!.... Está bien, te llevaré con la liebre y el sombrerero pero eso será todo” dijo el gato desapareciendo nuevamente de la vista de la diosa.
“¿Sombrerero?” pensó Hestía nuevamente mirando a su alrededor tratando de encontrar al gato.
“¡¿Vienes?! pregunto el gato quien apareció a unos metros del sendero llamando la atención de la diosa quien corrió hacia él.
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En un campo donde la niebla era espesa, había un gran molino de viento que se encontraba en pésimo estado que parecía que a cualquier rato se viene abajo, solo lo que funcionaba era las luces dentro del molino que era usado como una casa.
A un par de metros frente al molino había varias mesas de diferente formas, que estaban alineadas y cubiertas por un gran mantel, la mesa estaba repleta de varios utensilios para varias personas puedan tomar un poco de té.
Hestía había caminado por varios minutos para llegar hasta acá mientras que en el trayecto trataba de usar su poder pero algo no le dejaba usarlo. Fijándose en la mesa frente a ella noto que del lado izquierdo de la mesa había una liebre que vestía un saco y recién iba despertando, del lado derecho la tapa del azucarero se abrió de dónde salió un lion que al parecer también estaba despertando.
Pero la persona que llamo la atención a la mujer fue aquel hombre que estaba en la cabeza, sentado con la cabeza agachada, los brazos cruzados, se podía ver el cabello naranja de los costados y llevaba un sombrero de copa alta, supuso que ese hombre debería ser el sombrerero.
El hombre alzó la cabeza mirando para todos lados para luego dirigir su mirada a la mujer que se acercaba lentamente podía ver alrededor de la mujer un aura diferente que a los demás.
“¿Hola?” saludo Hestía mirando a los tres ocupantes de la mesa, siendo los animales que la miraban con curiosidad mientras que el hombre con maquillaje solo sonrió al verla.
El hombre del sombrero se puso de pie para luego subirse a la mesa y caminar sobre ella con dirección hasta la diosa sin importarle las cosas que estaba pisando en el trayecto.
“¡Cuidado con lo que haces!” exclamó la lion al hombre del sombrero quien no le estaba prestando atención.
“¡Oye, cuidado!” exclamó la liebre sacando varias cosas del camino del hombre con sombrero de copa alta.
El hombre bajo de la mesa para quedar frente a ella, a pesar de que el era una cabeza más alto. “¡Eres tú!” exclamó mirando a la mujer de pie a cabeza.
“¿Yo?” pregunto Hestía inclinándose hacia atrás por la cercanía del hombre de sombrero.
“¡Si! Eres la persona de quién sale está magia tan desconocida y tranquila” dijo el hombre con una sonrisa que reflejaba esperanza.
“¿Estas seguro de que es ella?” pregunto la lion no queriendo que su amigo tuviera falsas esperanzas.
“Si.... Reconocería está magia en cualquier parte...” respondió el hombre girando su cabeza para ver a la lion. “...En cualquier parte”
“¡Por fin! Una buena noticia, jajajaja” se rió la liebre mientras acomodaba algunas cosas.
“Disculpa, ¿Tu eres el sombrerero?” pregunto Hestía queriendo saber si era la persona que dijo el gato flotador.
“Ese soy yo...” respondió el hombre con una sonrisa para luego agarrar la muñeca de la diosa. “...Ahora ven conmigo”
“¡Espera!” exclamó Hestía cuando fue arrastrada por encima de la mesa por el hombre mientras pisaba varias tazas y platos.
“Como vez todavía estamos tomando el té, y todo por qué me ví obligado a matar el tiempo esperando tu llegada...” dijo el hombre bajando de la mesa para luego ayudar a la mujer bajar. “...Llegas terriblemente tarde traviesa”
“¿Me estaban esperando?” pregunto Hestía con una ceja arqueada y confundida por lo dicho del hombre.
“¡Así es!...” respondió el sombrerero jalando una silla para que la mujer se sentará, mientras que el gato gris con rayas azules aparecía al extremo donde estaba sentado, asustando en el proceso a la liebre. “...Pero en fin, el tiempo se ofendió y se detuvo, ni un tic después de eso”
“Jejejejeje...” rió la liebre quien temblaba ligeramente para luego mirar fijamente la taza rota entre sus patas. “...Taza” mientras que el sombrerero volvía a su asiento.
“Espera...” dijo Hestía llamando la atención del sombrerero. “...Quiero que me expliques eso del por qué me estaban esperando” pidió, mientras que el peli naranja miro a sus amigos por un segundo para luego volver a mirarla.
“Hace una semana llegaste a la ciudad cercana de este bosque encantado, ¿Verdad?...” comento el sombrerero con una expresión de misterio a la diosa quien asintió con la cabeza. “...Al momento que llegaste a esta ciudad, sentí una magia extraña que no había sentido nunca y supuse que debía provenir de una persona, es por eso que envíe al conejo blanco por aquella persona que resulto ser tú”
“¿Tu mandaste al conejo blanco?” pregunto Hestía al sombrerero quien la miro con esa sonrisa que no se borraba de su rostro.
“¡Si! Pero olvidemonos de eso...” contestó el sombrerero volviendo a mirar a sus amigos. “...Es hora de seguir con el fabrulloso día de nuestra liberación”
“¡Fabrulloso día!” exclamaron la lion y la liebre quienes alzaron sus tazas de té con una sonrisa, mientras que el gato solo alzó su taza.
“Todavía no me han dicho sus nombres...” dijo Hestía llamando la atención de todos esta vez. “...Solo me confirmaste que era el sombrerero pero no me dijiste tu nombre”
“¡Ups! Culpa mía, un placer soy Naruto Hightopp...” se presentó el sombrerero extendiendo su mano a la diosa quien lo estrecho, mientras que su otra mano señalaba a la lion. “...Ella es Mallymkun...” señalo al gato gris. “... El es Sonriente...” Y señalo por último a la liebre. “...Y el es Thackery”
“Un gusto, soy Hestía la diosa del hogar” se presentó la pelirroja ganándose jadeos de sorpresa de los presentes.
“¿Eres una diosa?...” pregunto Naruto tratando de confirmar lo que escucho de la mujer quien solo asintió. “...¡Estupendo! ¡Tu nos puedes ayudar!”
“¿Ayudar? ¿En qué?” pregunto Hestía con una ceja arqueada.
“¡A escapar de aquí!” exclamó Thackery saltando en su asiento sin dejar la taza rota que estaba en su pata.
“¿A escapar?” pregunto Hestía no entendiendo de que querían escapar estos seres que parecían faltarles un tornillo.
“Así es, sabes estuve investigando cosas que empiezen con la letra M...” dijo Naruto mirando fijamente a la diosa con una expresión de curiosidad. “...Sabes de casualidad, ¿Por qué un cuervo es igual que un escritorio?.... ¡Fin a las colas de serpiente!” exclamó sin siquiera dejar que la diosa respondiera mientras se cubría la boca con su palma.
“¿Que?” pregunto Hestía no entendiendo la última parte, sabía la respuesta del cuervo y del escritorio pero lo que el sombrerero dijo último la dejo desconcertada.
“Fin a las colas de serpiente...” hablo Sonriente llamando la atención de la diosa del hogar. “...Colas de serpiente se refiere a las Dracaenae”
“¿Hay Dracaenae en este lugar? ¿Y por qué no los sentí?” pregunto Hestía mirando al sombrerero quien sonrió de manera un tanto nerviosa.
“Si hay Dracaenae...” respondió Mallymkun caminando por la mesa. “...Pero no lo sientes por la magia de Naruto Hightopp, El Sombrerero Loco”
“Si tienes magia, ¿Porque necesitas de mi ayuda?” pregunto nuevamente Hestía al sombrerero.
“Po que mi magia no es para atacar y por eso te necesitamos para poder planear las matanzas y todo eso, por lo tanto ya es momento de perdonar y olvidar ó olvidar y perdonar lo que ven primero, osea en todo caso, lo que sea más conveniente...” dijo Naruto sacando de su bolsillo un reloj de bolsillo para mirarlo atentamente. “...Espero”
Thackery saco un reloj de bolsillo pero de taza de café. “Hace click, hace click otra vez” haciendo reír al Sombrerero Loco.
“Con tanta charla de matanzas y sangre no puedo tomar mi té” comento Sonriente dejando su taza en la mesa para ver al peli naranja.
“Ah.... Nuestras vidas están al borde de la ruina y el humilde Sonriente ya no quiere su té” dijo Naruto borrando la sonrisa de su rostro sin despegar su vista del gato, el cambio de comportamiento llamo la atención de la diosa quien decidió prestar atención a lo que iba a suceder.
“Lo que pasó ese día, no fue mi culpa” dijo Sonriente mirando sus patas peludas, sin saber que tales palabras hicieron que las ojeras del sombrero se oscurecierán más de lo normal y sus ojos color verde se volvieran de color amarillo.
“Uuuuyyyy, no” esbozo Thackery encogiéndose en su asiento, haciendo que la diosa se enfocará en el sombrerero.
Naruto se levantó de su asiento caminando alrededor de la mesa con dirección al gato gris y franjas azules, sin despegar la vista del animal. “Nos dejaste para salvar tu pellejo gran goodler, scooty, spilgar, licker, munjonglins, ¡Lorkin! ¡BARLOW! ¡MUCK UP! ¡BRITNEY!
“¡Sombrerero!” exclamó Mallymkun mirando severamente al peli naranjado quien giro para verla.
“Gracias” dijo Naruto con una voz áspera, agradeciendo por detenerlo para que no se pasará de la raya.
“¡Uuuuyyyy! Miau” se burló Thackery tomando un sorbo de su té
“Estoy bien” menciono Naruto mirando a la liebre con una sonrisa.
“¿Que es lo que acaba de pasar? pregunto Hestía mirando a la lion quien sintió su mirada y volteo a verla.
“Hay momentos en el que el Sombrerero pierde los estribos eso se debe a su trabajo de sombrerero, así que una llamada de atención para que vuelva a sus cabales, o lo que quedan de ellos, jajajajaja” menciono Mallymkun haciendo que la diosa entienda.
“¿Que pasa contigo Naruto? Eras siempre el alma de la fiesta...” dijo Sonriente mirando a su viejo amigo lo miro de reojo. “...Hacías el mejor fotherwacken de todo Witzer” haciendo sonreír al peli naranja quien recordó los viejos tiempos.
“¿Foto que-?” pregunto nuevamente Hestía.
“¡Fotherwacken!” exclamó Thackery golpeando la mesa mirando a la diosa con una gran sonrisa.
“Es una danza” dijo Mallymkun inclinándose levemente mientras sujetaba si vestido.
“Jajajaja” se rió Thackery saltando en su silla como si estuviera danzando.
“En el fabrulloso día en el que escapemos de aquí todos nosotros...” hablo Naruto caminando nuevamente hacia su asiento. “...Ese día haré un fotherwacken.... Vigoroso”
“¡Jajajajajajaja!” se rieron Mallymkun y Thackery.
“¿Desde cuándo están atrapados acá?” pregunto Hestía al hombre quien giro para verla por unos segundos en silencio para luego levantarse y caminar unos pasos lejos de la mesa dándole la espalda a todos.
“Hace más de doscientos años desde que esas cosas con cola de serpiente llegaron a mi hogar...” comenzó a narrar Naruto mirando a la nada, mientras que los demás prestaban atención a lo que iba a decir. “...El pueblo de Witzer siempre se mantuvo dentro de este bosque para estar oculto de las personas normales”
“¿Personas normales?” pregunto Hestía teniendo en mente que el único con magia era el sombrerero.
“Personas sin magia, cada habitante de Witzer tenían magia que lo usaban para trabajar en productos para después ir a venderlos en Edimburgo” contestó Sonriente a la diosa que entendió lo que quería decir.
“Todo era perfecto hasta que llegaron las Dracaenae...” dijo Naruto cuando las ojeras nuevamente se oscurecieron y sus ojos cambiaban de color para luego darse media vuelta y mirar a los demás. “...Na cleasan salach, èalaidh sin.... Mataron a cada persona de mi pueblo, a mis amigos, a mi familia hasta que solo quede yo”
“¿Pero por qué te mantuvieron vivo por tanto tiempo?” pregunto Hestía notando como el color de sus ojos y párpados volvían a la normalidad.
“El verdadero motivo no lo sé, pero lo que si se, es que cada año llegan más mounstros a este lugar y se reduce nuestros movimientos” dijo Naruto caminando hacia su asiento.
“¿Y quieres mi ayuda? ¿Para?” pregunto Hestía al sombrerero quien se sentó nuevamente en su silla.
“Para que nos alejes lo más posible de aquí” respondió Naruto mirando a la diosa quien lo pensó por unos segundos.
“Está bien, te ayudaré pero tendrás que hacerme un favor” pidió Hestía con una sonrisa haciendo sonreír al sombrerero.
“¡Seremos libres!” gritaron la lion, la liebre y el gato.
Continuara....