𝐕𝐈𝐃𝐄𝐎𝐆𝐀𝐌𝐄𝐒 ゲーム♡ kookmin fem

Summary

a jimin le gusta molestar a su novia durante sus transmisiones. esa vez no sería la excepción. ㅤ ⊹ koomimi fem ! ─ ୨୧ oneshot ─ ୨୧ koomimi femenino (lésbico) ─ ୨୧ smut ─ ୨୧ top!koo bottom!mimi ─ ୨୧ no copias ni adaptaciones no autorizadas. ⋆ ˚。⋆୨♡୧⋆ ˚。⋆ ʚ k͟m͟i͟n͟n͟i͟e͟t͟ ⪩ ⪨ 2022 ✧𓈒

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

unique.

advertencias: cunnilingus, exhibicionismo, mimi dom/power bottom!

jimin: pelirroja, 1,54.

jeongguk: pelinegra, 1,75.

Cinco treinta de la tarde, un departamento de estilo campestre en el centro de la ciudad y una cocina repleta de plantitas en cada esquina, con un viejo gato cálico tumbado a una orilla de la ventana mientras se acicalaba bajo el perezoso manto del sol de otoño.

Ahí se encontraba Park Jimin, una pequeña pelirroja de ojitos miel que pasaba uno de sus últimos días libres previos a la universidad horneando galletas y bailoteando sobre la punta de sus pies al son de alguna canción reproducida en el parlante de la habitación continua.

La suave melodía de «I don’t do drugs» de Doja Cat se infiltraba por sus oídos a bajo volumen, con aquél vestido de flores azuladas balanceándose y acariciando el final de sus muslos con delicadeza.

Era un paisaje habitual, después de todo, durante esos últimos meses su pasatiempo principal había sido dedicarse a la repostería y a la pintura al no encontrarse especialmente emocionada por salir de su casa gracias a la pandemia. Su novia la había apoyado en todo lo necesario, como solía ser común, tendiéndole la mitad de la sala en un pequeño acuerdo para acomodar sus lienzos y sus materiales de arte por más tedioso que resultase.

A cambio, Jimin había acordado darle muchos besos y llenarla de galletas de chispas de chocolate por montón, y ésta, cómo no, había aceptado tan sólo por ver sonreír a su pequeña princesita de mejillas regordetas y labios brillosos con sabor a caramelo.

Sus tardes eran completamente tranquilas, era lo único que debía agradecerle al encierro en cual ambas se encontraban sometidas desde hacía un año o algo por el estilo.

Guiada por la armónica voz de Ariana Grande, abrió la compuerta del horno y sacó con ayuda de los guantes de gatitos que llevaba puestos, la bandeja repleta de galletas, esta vez de chocolate, ahuyentando con una mirada amenazante al gato chillón que la miraba con repentino interés después de haberla ignorado soberbiamente toda la tarde.

Bola de pelos interesada. Pensó en un refunfuño la de rizos ámbar, dejando las galletas sobre la rejilla en el mesón para que se enfriaran a la par que retiraba los guantes de sus manos pálidas.

Alzó la vista y miró sobre murillo del lavabo el reloj que con su singular «tic-tac» marcaba los segundos de su aburrida tarde.

Aún no pasaban de un cuarto para las seis, hora en la que su novia había prometido terminar su transmisión en Twitch para pedir una ronda de sushi y sentarse con ella en el sofá del living para ver alguna película o tal vez fundirse en besos hasta que la noche cayese y pudiesen amarse como solían hacerlo cada vez que tenían oportunidad.

Las cosas solían tornarse bastante monótonas cuando Jeongguk se encerraba en su estudio a transmitir sus partidas con su grupo de amigos en la famosa plataforma. Era bastante reconocida en ella, eso era algo destacable, incluso había sido invitada a eventos de gaming en años anteriores y hoy en día contaba con una base de fans bastante sólida y contratos con muchas compañías de videojuegos que la publicitaban a cambio de que ella reseñase sus juegos como solía ser común.

Era la creadora de contenido gaming más relevante de su país, y decir que estaba orgullosa de ella no era poco.

A petición de la misma Jeongguk, ella había tomado la decisión de abrirse su propio canal de videojuegos para subir contenido y grabar videos juntas de vez en cuando. A pesar de ello, Jimin no solía estar muy activa, pues realmente no era su especialidad. Por más poco emocionante que pareciese, Jimin prefería trabajar en el café con temática de floristería a unas cuadras de su departamento y ocuparse de sus pinturas cuando tuviese tiempo libre. La universidad no la ayudaba demasiado tampoco.

Ser una adulta medianamente funcional la había ennegrecido un poco, tal vez. Ella solía llamarlo un estilo de vida orgánico, Jeongguk sólo decía que era una enana aburrida. Funcionaba bien para ambas de cualquier manera.

Sea como fuese, ella se encontraba bastante aburrida, y aún a pesar de los quejidos del gordo gato que tenía como mascota, lo tomó entre sus brazos para llevarlo a su habitación y tirarse sobre la cama sin nada de delicadeza. El gato dió un respingo y clavó sus garras en su ropa maullando con molestia, ella soltó una carcajada, para disculparse después y llenarlo de besos en su rostro peludo.

—Caramelo, eres un anciano quejón, ni siquiera me tiré tan fuerte —murmuró burlona, acariciando por detrás de sus orejitas al minino que cerró sus ojitos y comenzó a ronronear moviendo su colita de lado a lado.

Ella sonrió y soltó un suspiro, mirando a un punto vacío en sus piernas sin nada en mente.

—Hey, no me pongas esa cara, yo también estoy bastante aburrida, y ya no tengo nada que hacer en Tiktok. Supongo que sólo seremos tú y yo como todos los jueves a mitad de tarde, ¿no es así, mi peludo amigo?

El gato la miró con desinterés y se acomodó en sus piernas para volver a dormir como antes en la ventana. La rubia soltó una risita nasal y lo dejó en una esquina de la cama, estirándose en su lugar para ir devolver su vista a la pared sin nada en mente.

Bien, tenía dos opciones, iba a molestar a su novia y a sus seguidores en medio del stream o se hacía la tercera paja del día.

Sí, así de repentino.

Cuando no tenía nada que hacer, se aburría, y aburrirse la ponía caliente. Muy caliente.

Desvió su mirada hacia el vibrador en el cajón de su mesita de noche y se relamió los labios, volviendo a su vista al gato dormido en una esquina de la cama matrimonial, como si nada.

El impulso de sacarlo de su habitación para autocomplacerse se fue tan rápido como un pestañeo, sobre todo si tomaba en cuenta los sonidos de la habitación continua y lo poco dispuesta que estaba a limpiar su desastre después.

Bien, los gritos y maldiciones de su novia mientras jugaba quién sabía qué no eran muy excitantes después de todo.

Suspiró y dio una vuelta sobre su edredón, escondiendo su rostro en la almohada y bufando en ella.

Maldita cuarentena, fue lo que pensó, pero de todos modos no tenía que ver porque no era culpa de nadie que de todas las opciones que tenía para entretenerse, la gran mayoría la hubiesen aburrido ya.

Justo cuando estaba a punto de actuar a pesar de lo mucho que le fastidiaba, una pequeña idea alumbró su cabecita lasciva, a tal punto que abrió sus ojos de nuevo y se sentó de golpe sobre el colchón cubierto con las sábanas negras que Jeongguk había insistido en comprar porque estaban en rebaja.

El gato había salido correteando como de costumbre ante la inquietud de su dueña, y debía agradecerlo, pues si la seguía en su cometido, sería algo muy vergonzoso.

Quince minutos antes de las seis en punto, vió en la pantalla de su celular, y algo emocionada se levantó tomando una liga para cabello de su tocador en frente de la cama.

Tiempo de sobra. Pensó, acomodando la coleta en su muñeca y saliendo de la habitación a paso rápido.

Pensar en lo que haría la divertía en demasía, después de todo.

Su mano se fijó en la manilla de la puerta del estudio de Jeongguk, deslizándola de lado con facilidad, pues no tenía la costumbre de cerrarla con llave.

En realidad, era bastante común que Jimin fuese a “molestarla” durante sus transmisiones. Era casi como una broma interna entre ella y su comunidad, y usualmente cuando eso sucedía terminaba jugando con su grupo de amigos o haciendo comentarios desde el fondo de la transmisión para hacerla reír a ella o a sus seguidores.

Era bastante querida en la comunidad de su novia, y eso la hacía sentir bastante satisfecha, a decir verdad.

Al entrar, luces leds violetas y paredes forradas de pósters de anime y videojuegos la recibieron, acompañadas de repisas llenas de figuras de acción y alguno que otro manga acomodado de manera estética. Su novia se encontraba completamente concentrada en su partida, con la mata de cabellos azabaches cayendo en una coleta floja sobre su cabeza y sus cascos de color negro cubriendo sus oídos mientras se inclinaba a tomar de su gaseosa en su taza con la cara de Taehyung, su mejor amigo, estampada de manera vergonzosa en el cuerpo de una banana.

Soltó una risita sorda y la observó embobada durante un momento, rezando por no ser notada y poder realizar su tarea de manera muchísimo más sencilla.

Tan pronto como Jeongguk escuchó la puerta cerrarse, desvió su mirada hasta la persona en el umbral de ella. Rápidamente, una sonrisa inundó sus labios cereza, y estuvo a punto de hacer algún comentario como saludo de no ser porque Jimin le indicó que hiciese silencio con un pequeño gesto de manos.

Jeongguk alzó su ceja, mirándola como si sospechara de sus intenciones en su estudio. Pero tan pronto como escuchó a Yoongi mencionar un pequeño «¿Por qué tan callada, Jeon?» del otro lado de la llamada de Discord, soltó un bufido, recordando que de hecho estaban jugando en equipos contrarios y por ello hacía unos minutos estaba gritando de frustración al casi perder en su contra.

Ella era muy competitiva, por supuesto, y eso para nadie era secreto. Así que no se le hizo muy difícil olvidar lo que había sucedido unos segundos antes al escuchar a Taehyung quejarse de manera demasiado ruidosa para su gusto por haber perdido. Se suponía que estaban en el mismo equipo, de repente todos en su equipo jugaban para la mierda y la risa de Yoongi la estaba poniendo de mal humor.

Devolvió su mirada hacia la pantalla de su ordenador y siguió jugando con el mando, ignorando por completo la presencia de la pelirroja a un lado de la puerta.

Jimin, que por supuesto, no había ido a visitar a su novia para verla jugar simplemente, encontró la manera más ágil para escabullirse debajo de su escritorio y apretujar sin discreción alguna el muslo desnudo de la pelinegra por debajo de los shorts de chandal que llevaba puestos. La pelinegra dió un respingo en su lugar y miró hacia abajo, frunciendo su ceño sin entender muy bien qué hacia su pareja mirándola con ojitos de cachorro mientras batía sus pestañas tupidas debajo de su escritorio.

Aplicó lo primero que se le ocurrió al recordar que su novia le había pedido no revelar su presencia, y tratando de sonar lo más convincente posible, musitó un:

—Hey, Caramelo, ¿eres tú? quién te dejó entrar aquí, ¿fue Jimin? —soltó lo más natural posible, mirando a su novia mientras le indicaba que hiciera silencio— Yoongi, voy a sacar al gato de aquí, más te vale que no hagas nada estúpido o te arranco las pelotas con mis propias uñas, ¿me oíste? —escuchó la risa histérica de Hoseok y los murmullos molestos de Yoongi a través de los cascos, pero tan rápido como pudo se los quitó y desactivó el micrófono tanto en el stream como en la llamada.

Jimin soltó una risita, tapando su boca con sus manos ante la mirada confundida de la pelinegra.

—Bien, ¿vas a decirme qué haces tú aquí, señorita? está todo muy sospechoso y me estás inquietando. Tú nunca tienes buenas intenciones al venir así.

Jimin volvió a reírse, esta vez más fuerte, y eso la dejó aún más curiosa e inquieta, de alguna manera. Suavemente, retiró las manos de su novia de su boca, y la obligó a hablarle, sujetándola de la barbilla para que la mirara fijamente.

—Habla o te saco del estudio, Minnie, es una partida seria, y sabes cómo me pongo cuando me hacen perder en estas cosas. —habló tratando de sonar seria, jugueteando con el piercing en su labio al no entender nada de lo que sucedía, pero haciéndose una idea de por dónde iba al ver los belfos mordidos de su novia y esos ojitos miel mirándola de manera juguetona.

—Oh, no seas tan aburrida. Yo sólo venía a darte ánimos, ya sabes... —mordió su lengua, haciendo circulitos en los muslos trabajados de la pelinegra con uno de sus dedos.

Jeongguk soltó un suspiro y desvió su mirada a la liga de cabello en la mano de Jimin, entonces conectó sus ideas y abrió sus ojos de par en par.

—Mira, Park, no sé qué estés tratando de hacer pero te advierto que...

—¿Que qué, Ggukie? Vamos, tan sólo faltan unos minutos para que termine el stream, será entretenido, prometo ser callada y también rápida. Sabes que soy bastante eficiente, no me mires así —hizo un puchero pequeñito, apoyando sus mejillas rellenas en uno de los muslos de la más alta.

La pelinegra la miró pensativa, sin estar realmente disgustada por lo que sea que Jimin planease hacer. Mordió su labio inferior por unos momentos, sin percatarse de que Jimin durante los segundos que se encontraba pensándolo, ya había metido una de sus manos por debajo de sus shorts y había rozado su centro de manera superficial, por encima de las bragas de encaje.

Jeongguk dió un respingo y suspiró, mirándole con los ojos oscurecidos, sin querer ceder tan fácil.

—Esto no se va a quedarse así, Park, luego veré cómo cobrármelas —soltó en un pequeño susurro, viendo inexpresiva la sonrisa traviesa que se apoderaba de los labios regordetes de la pelirroja arrodillada en frente de ella. Después de todo, esa posición no estaba tan mal si lo pensaba con algo más de detenimiento.

—Lo que tú pidas, cielo, para mí sería un placer —le sonrió lo más angelical que pudo, acariciando la cara interna de sus muslos con sus dedos pulgares.

Gguk se vio algo inquieta debajo de su porte aparentemente tranquilo. Jimin fue más rápida y sujetó la pretina de sus shorts para bajarlos siendo observada fijamente por los ojos oscurecidos de Jeongguk. Ésta levantó su caderas para facilitar su tarea y antes de lo esperado, Jimin ya se encontraba separando las piernas de la chica con sus paletas atrapando su labio inferior, mientras ataba sus rizos anaranjados en una coleta alta sobre su cabeza.

La pelinegra acarició las mejillas de la ojimiel con delicadeza, rozando el acero de sus anillos con su piel prístina y la yema de su dedo pulgar con aquellos belfos tan rosados y tersos como sólo ellos podían.

Jimin rozó su lengua con el dedo de la pelinegra y sonrió al verla suspirar embobada gracias a ello. No fueron necesarias las palabras o siquiera un permiso, ambas sabía lo que la otra quería con tan sólo mirarse a los ojos. Fue cuestión de segundos para que Jeongguk alzara la cabeza nuevamente, apareciendo en el encuadre de la cámara y colocándose los cascos como si nada hubiese pasado.

—No era Caramelo, ha de haber sido algún ratón que se le habrá escapado, supongo —musitó como si nada, volviendo a la partida mientras escuchaba a Taehyung y Hoseok hablando de cualquier cosa para entretener a sus espectadores ante la repentina desaparición de Jeon.

Jimin no perdió el tiempo y entusiasmada, repartió pequeño besos húmedos en la cara interna de los muslos de su novia, sujetando sus rodillas para atraerla al borde de la silla y tener un mejor acceso a su núcleo.

Jeongguk se veía completamente inexpresiva frente al ordenador, jugando como si nada, a pesar de que tuviese a una singular enana jugueteando con ella a unos pocos centímetros de distancia. Jimin detestó eso, quería verla quebrarse en gemidos y oírla suspirar su nombre.

Y por alguna razón el hecho de que terceros las viesen o supiesen lo que estaba sucediendo la estaba calentando como nunca antes. Ya tendría tiempo de hablarlo con la pelinegra otro día.

Jimin relamió sus labios, rozando sus dedos con el encaje de las bragas de Jeongguk por encima de la protuberancia que era su clítoris en aquél momento. Los besos subieron desde sus muslos hasta su cadera, por encima de la perforación en su ombligo y descendiendo hasta el sur donde el elástico se seguía afirmando de manera molesta sobre sus caderas. Su piel era tersa, acostumbrada a los labios pomposos de la pelirroja que tomó entre sus dientes el borde de las bragas para bajarlas con paciencia. Su novia le ayudó con su tarea levantando sus caderas levemente, permitiéndole a la ojimiel apoyarse con sus propios dedos para hacer descender sus bragas por la curva de sus piernas y dejarlas en algún lugar del suelo alfombrado de su estudio, como muchas veces antes.

La azabache, en cambio, seguía concentrada en su juego, con su lengua golpeando el interior de su mejilla en lo que creía, era un gesto de frustración por el camino que seguía su partida, a juzgar por los quejidos frustrados de Taehyung amortiguados por sus cascos. Se veía increíblemente caliente, y a Jimin no le interesó en lo absoluto soltar un suspiro sobre su centro a pesar de que todo en la situación era una señal enorme de advertencia.

Sus dedos rozaron sus pliegues con delicadeza, formando pequeños círculos que fueron recompensados con un pequeño chasquido en la boca de su novia, aparentemente concentrada en el monitor enorme frente a sus ojos. Sus labios jamás abandonaron el interior de sus muslos, y al contrario, se fijaron en ellos, dejando pequeños chupetones y mordidas que sólo mancharon su piel pálida y humedecieron la vagina de la azabache de manera estrepitosa.

Mimi se encontraba completamente fascinada, acariciando el contorno suave del coño frente a ella mientras jugueteaba con su entrada, antes de fijarse en la pequeña bolita de nervios que era el clítoris de Jeongguk en aquél momento.

La situación resultaba curiosa, con el ruido ahogado de los parlantes aún reproduciendo r&b en la habitación continua y los disparos amortiguados en los cascos de la menor. Jeongguk mordió levemente su labio y soltó un pequeño suspiro, repitiéndose en su cabeza un millón de veces que esto resultaría en algo muy malo.

Aún así, después de todo, el miedo a ser baneada de Twitch resultaba bastante insignificante al lado de los dedos regordetes de su novia jugueteando con su coño distraídamente. El pensamiento la hizo sonreír de inmediato.

Jimin se encontró a si misma acariciando con su pulgar el clítoris de la azabache, variando entre un ritmo bastante lento a uno mucho más rápido una vez la sintió tensarse sobre su silla. Las reacciones de su novia siempre le habían parecido maravillosas, mucho más cuando podía sentir sus muslos trabajados erizarse sobre sus hombros, o su vagina chorrear gustosa por la estimulación que se encontraba recibiendo.

Le fue imposible no morderse los labios y soltar un suspiro, con sus pezones erizados por encima de su vestido suelto y su propia vagina humedeciéndose por las ganas que tenía de tomarle. Pequeños besos fueron repartidos sobre su centro, contrayéndose en un vacío insoportable que estaría dispuesta a llenar con su lengua las veces que fueran necesarias.

Porque así de tanto adoraba a su novia y demonios, estaría completamente complacida de molestarla las veces que fuesen necesarias si terminaría en escenarios como aquél.

Más temprano que tarde, estuvo comiéndole sin ningún tipo de pudor, moviendo su cabeza de arriba hacia abajo sobre el rojizo núcleo que no ponía trabas en recibir todo el cariño de su lengua perforada con aquella pequeña bolita que no dejaba de rozarse contra el clítoris de Jeongguk una y otra vez y hacerla aguantarse los suspiros para no alertar a su chat.

¿Y Jeongguk? Oh... claro.

Jeongguk se encontraba empujando la cabeza de Jimin con firmeza, pasando sus dedos a través de su coleta desordenada y levantando sus caderas con cada roce de la lengua de su novia sobre su coño.

De vez en cuando bajaba la mirada y la encontraba ahí, con sus mejillas sonrojadas y su mirada vidriosa, sin abandonar la sonrisa traviesa que la caracterizaba y siempre la dejaba sin aliento. Entonces, Jeon tendría que acariciarle las mejillas y el cuello, mientras le musitaba un «Buena chica» sin voz, que sólo ella entendería.

¿Jeongguk, todo bien? Te escuchas extraña —la voz de Taehyung se infiltró a través de sus cascos, sacándola de su ensoñación repentina y el pequeño contacto visual que tenía con Jimin, para dejarle frente al escenario real al que se enfrentaba.

Su personaje estaba completamente quieto, con la responsable de manejarlo jadeando de forma extraña contra el micrófono y el chat de su directo dudando de su estado de salud mientras cuestionaban la razón de su rostro rojo y sus labios entreabiertos.

Sólo pudo voltear hacia abajo, donde una distraída Jimin le observaba con burla y aumentaba el ritmo de sus succiones, comiéndole con más dedicación.

—Diles que estás bien o sospecharán, no querrás eso ¿o sí? —El murmuro de Jimin la sacó de quicio repentinamente, y aún así, sólo pudo darle algunos golpecillos en su mejilla, sintiendo sus pezones endurecerse debajo de su camiseta mientras le jaloneaba el cabello ante el singular cosquilleo que la estaba asaltando en aquél momento y mandaba escalofríos a través de toda su columna vertebral.

—S-sí... e-estoy bien... s-sólo me mareé un p-poco... —vociferó lo más convincente que pudo, escuchando el suspiro de Taehyung del otro lado de la línea.

Mimi se encontraba pasándola increíblemente, con los fluidos de su novia empapando sus mejillas y sus dedos rozando su propia intimidad por encima de sus bragas, completamente empapadas y estorbosas en su lugar.

Las manos de Gguk se sentían asombrosas sobre su cabello, y moría como nunca por sentirlas en otras partes de su pequeña anatomía. Por mientras, se conformaba con ayudarla a correrse, amortiguando sus gemidos en aquél coño caluroso y suave mientras los espasmos de su novia se intensificaban cada vez más y más sobre la silla de cuero, y la voz de Jeon parecía acortarse.

El sonido de los cascos cayendo hacia un lado la alertó, al igual que la PC apagándose y Jeon jaloneando sus cabellos en un movimiento brusco, que podría ser captado en cámara si las descubrían.

—Jodida mierda, Jimin —La voz de Jeongguk se encontraba ronca, con sus gemidos saliendo por fin de sus labios mordisqueados y una de sus manos apretujando sus pechos por debajo de su camiseta arrugada y pidiendo a gritos ser arrancada de su torso.

Finalmente, pudo correrse, manchando el rostro de su novia de sus propios fluidos y soltando un grito agudo que retumbó entre las paredes por unos largos segundos.

Jimin continuó moviendo su lengua sobre el coño de la azabache durante unos segundos más, bebiendo lo que quedaba de su orgasmo mientras era presionada con fuerza contra aquella área entre sus piernas, excitada hasta la médula y con sus rizos ámbar cayendo rebeldemente a los lados de su rostro sonrojado.

Ambas se miraron, completamente perdidas y divertidas, respirando pesado ante la bruma de emociones que había resultado de aquél encuentro extraño.

—¿Crees que fue prudente venir a comerme de la nada en medio de mi stream? mis espectadores deben estar twitteando como locos ahora, ni siquiera pude despedirme adecuadamente —Un suspiro la siguió luego de eso, acompañado de una pequeña risita nasal y su dedo pulgar limpiando los restos de fluidos del rostro de su amada, mientras le quitaba los cabellos de encima.

—¿Qué puedo decir? Yo creo que fue algo ocurrente, si me preguntas —Una sonrisita brotó de su semblante divertido, haciéndose paso por debajo del escritorio para levantarse y subir al regazo de la azabache.

Se miraron durante unos largos segundos, sonriéndose con cariño y respirando pesado, Jimin aún mojada y Gguk con los ojos oscurecidos y un semblante satisfecho tintando sus facciones finas.

—No hemos terminado, ¿lo sabes, preciosa? —susurró divertida. Sus manos se infiltraron por debajo del vestido de la ojimiel y dieron un pequeño apretón a su trasero respingado, sacándole un pequeño suspiro.

—Lo sé, cielo, ¿crees que sólo vendría a hacerte correr de la nada? no tienes idea de con quién hablas.

Ambas soltaron una risa sobre los labios de la otra, y consecuentemente, se encontraron uniéndose en un beso húmedo, Jimin apretando los hombros de su novia mientras Jeongguk la tomaba de las caderas.

Y lo que sea que sucediese luego de ello, era parte de otra historia.