Cartas Desde El Abismo
Capitulo Unico
Pido perdón, aun que no se por que, ¿Si por atarte a un matrimonio?, ¿Por separarte de ella? O ¿Por enamorarme de ti?, se supone que cuando leas esto, yo ya no estaré, ¿no es genial?, es lo que querías, ¿no? Pues eso fue tu deseo de cumpleaños, al fin decidi darte un regalo de aniversario, el cual me llevas pidiendo desde el día de nuestra boda.
Gracias por estos 3 años kook, recuerda que te amo, te ame y si te encuentro en mi próxima vida, juro con todo mi corazón que no me cruzare contigo, nuestro destino nunca se volverá a juntar, te prometo que rezare todos los dias por tu bien, para que nunca te recuerde y pueda vivir una vida feliz, ya no quiero sufrír, ya me canse de llorar, de deprimirme, de odiarme, de sentir asco de tan solo ver mi reflejo en el espejo.
Se que nuestro matrimonio fue un total fracaso, se que te quite tu felicidad, que a ella le arrebate su destino, aquel que era a tu lado.
¿Por eso me engañosaste todo este tiempo?, ¿por que no eras feliz?, ¿por que te daba asco tocarme? ¿Besarme? yo tampoco era feliz, me dolía cada golpe tuyo, cada palabra hiriente, cada comparación, pero recordaba que era el único momento que te veía feliz, cuando me lastimabas, te amaba tanto que no quise ver como por mi culpa borrabas esa sonrisa, aquella la cual era la única que me dabas a mi, aquella de satisfaccion por verme llorar de dolor, suplicar tu perdón, aquel que me fue denegado cada noche.
-¿Por que cambiaste tanto?
Respondeme ¿Porque si antes decias amarme?, Antes me llenabas de alajos, eramos adolescentes enamorados, no te avergonzaba si nos veían tomados de las manos.
¿Dime que paso? ¿Que hize mal?
se supone que cunado nos conocimos tu decías amarme, tu si querías casarte conmigo, ¿por que cambiar de repente?, yo si te amo, te fuiste de viaje, de el cual regresate demaciado cambiado, estoy casi seguro que fue hay donde la conociste a ella.
-nunca debí dejarte ir a estados unidos, debí aceptar ir contigo, cada día desde que comenzó mi tormento, me recrimino por no ver aceptado esa invitación, si alguien me hubiera dicho, que con ese viaje mi vida cambiaría, le diría que tu me amas, nunca me lastimarías, ni cambiarías por nadie.
"QUÉ EQUIVOCADO ESTABA"
Ella es hermosa, su piel es como una perla, es una obra de arte la cual es digna de admirar, ella me abrió los ojos.
Me cito en nuestra cafeteria favorita, me grito, me advirtió que si seguia con la boda ella haría mi vida infeliz.
Aun recuerdo ese maldito día...
Era una tarde nublada, mi corazón me decía que todo cambiaría, qué no fuera a aquella cita, ese mensaje me derrumbó, tu y ella, los dos disfrutando de una cena, tomados de la mano, sonriendo, seguramente no te acordate de nuestro día especial, pues ese era nuestro restaurante, esa era nuestra cita, no quise creer a mensajes anónimos, fui a ver con mis propios ojos, por eso no respondías mis mensajes, nunca respondías.
_ella me advirtió que convertiría mi vida en un martirio, todo por querer ser feliz a tu lado, ¿pero que culpa tengo yo?, ¿el aver deseado mi felicidad?, ¿el amarte más que a mi mismo?, ¿por que continuaste con la boda? Si tanto decías odiarme, ¿por que te casate y no terminaste tu más grande error?.
Y lo logro, llore todos los días desde que inicio nuestro matrimonio.
Me dijo que yo le arrebate a lo que más quería, que ella y tu, soñaban con una vida juntos, la cual sería realidad de no ser por que ya estabas comprometido conmigo, por no querer romper nuestro compromiso, por aferrarme a ti, a pesar de saber que todo era verdad, desde niños nuestro futuro estaba decidido y a ti no te desagradaba la idea, pues fuiste tu quien la propuso, quien añoraba pasar la vida a mi lado.
-te acuerdas kook, decias amarme mucho, me celaba con todos, incluso con mis alumnos.
¿Por que si me demostrabas odiarme, te casate conmigo?
¿Por que, si segun ella tu ya no me querias?
maldita sea ¿Por que?.
Primer mes de casados
La pase muy mal, llegabas borracho y apestando a sexo, llore cuando vi las primeras marcas de labial en tu camisa, te reclame, esperando una repuesta equivocada, la cual nunca llegó, en cambio resivi el primer golpe, aquel que daría inicio a un martirio.
Me golpeaste, vi que dudaste, creí que era un error, pues así tu me dijiste.
"amor, perdoname, no sabía lo que hacía, nunca volverá a pasar"
"Te amo jimin"
Me deje hacer lo que sea, por que ese te amo, esa maldita palabra, me dio una ilusión, fue mi motor para seguir este matrimonio.
Segundo mes
Te llame, me dijiste que estabas en la oficina, nuestra relación cambió, te portabas bien, me hacías sentir amado, deceado.
Me respondiste diciendo que llegarías un poco tarde, pero que te preparara la cena, que llegarías justo a tiempo.
Que iluso fui
No llegaste, un día, dos días, una semana...
Apareciste una semana después, cambiaste, me tomaste a la fuerza, te suplique qué no me golpearas otra vez, pero fue en vano.
Lloraste otra vez y me pediste perdón.
Volví a creerte
Tercer y cuarto mes
Me juraste que todo cambiaría, y si cambio, llegaste temprano, me besabas y hacíamos el amor casi todas las noches, pasaron 5 mese llenos de tranquilidad, sentí un cambio en ti.
Por primera vez me dijiste un "te amo" y me llamaste "esposo".
Esas palabras, esas horribles palabras, llenas de mentiras y lastimas.
Tus padres estaba de visita en nuestro hogar, exactamente esos 5 meses que me trataste como humano, como tu esposo.
te odio con mi alma jungkook.
Creí que cuando ellos se fueran seguirás tratándome bien, vaya error.
Regresaron los golpes y disculpas.
2do año de casados, primer mes
El silencio en la casa era insoportable. Cada rincón parecía estar impregnado de nuestras peleas, de los gritos ahogados y las lágrimas que caían en la oscuridad. Traté de acercarme a ti, de buscar consuelo en tu abrazo, pero cada vez que lo hacía, me encontré con el frío de tu indiferencia o, peor aún, con la violencia que se había vuelto habitual. Te volviste aún más distante, más frío. Salías cada noche, volviendo tarde y oliendo a alcohol y perfume ajeno. Me sentía solo, incluso cuando estabas a mi lado.
Segundo año de casados, segundo y tercer mes
Las marcas de tus golpes aún no se habían desvanecido del todo, aprendí a usar maquillaje para taparlos,
Sabia que tenía que dejarte pero yo seguía aferrado a la esperanza de que algo cambiarás . Me convencía a mí mismo de que, en el fondo, todavía me amabas. Cuando estabas sobrio, algunas veces eras amable, como si intentaras recordar quiénes habíamos sido antes de todo este desastre. Pero esos momentos eran cada vez más raros, como breves destellos en una tormenta interminable.
Comencé a escribir más cartas, cada una llena de la tristeza que me consumía, escribir me daba una sensación de control, algo que hacía tiempo había perdido en nuestra relación.
Segundo año de casados, cuarto mes
La soledad comenzó a pesar más de lo que podía soportar. Empecé a evitar los espejos. No soportaba ver mi reflejo: un hombre cansado, lleno de heridas que no solo eran físicas, sino emocionales. Ya no me reconocía. Me preguntaba quién era ese hombre que te amaba tanto, pero que también había permitido que todo llegara a este punto.
Evite a mis amigos, taehyung estaba en estados unidos, al otro lado de él mundo, y yo aquí sin su protección, si el estuviera aquí, no mejor dicho, si tu no lo hubieras corrido, siendo lo imposible para que el no se me hacercara, esto no estaria pasando.
Aun recuerdo que sobornaste a un juez para que le pusieran una orden de restricción. Asiendo así que el no pueda acercarse a mi.
Extraño a mi único amigo, mi familia me había abandonado, solo te tenia a ti.
Me entere que ellos hicieron un trato contigo, estaba en quiebra y ya no tenían dinero, te pidieron ese favor, lo aceptaste, pero a cambio ellos me condenaron a esta vida.
Ya no tenía un lugar a donde regresar o mejor dicho donde poder huir ti.
Segundo año de casados, quinto mes
Este día llego, sabes kook, me duele escribir esto, pero tu no me diste opción, no se recordarás el día en que termine en el hospital ¿oh? Se me olvidaba que nisiquiera tuviste el atrevimiento de llevarme y irme a ver en el hospital.
Ese día, fui a tu empresa, lleno de emoción y felicidad, con una gran noticia que cambiaría todo esto, se que cuando supieras sobre mi embarazo
Segundo año de casados, sexto mes
Después de perder al bebé, algo dentro de mí murió también. Me volví más distante, más callado. No quería enfrentarte, ni buscar respuestas que sabía que no recibiría. Las palabras de consuelo que alguna vez busqué en ti ya no tenían sentido. Me sentía vacío, pero seguía aquí, en este infierno que era nuestra vida juntos.
Cada vez que me hablabas, lo hacías con desdén. Y cada vez que me tocabas, lo hacías con violencia. Ya no me resistía. Era como si hubiera aceptado que este era mi destino. Que esta vida, llena de golpes y desprecio, era lo único que me quedaba.
Segundo año de casados, séptimo mes
El tiempo comenzó a perder significado. Los días se sentían eternos, y las noches aún más largas. Cada golpe que recibía me recordaba que estaba atrapado en una espiral de la que no podía salir. Cada vez que me forzabas a ceder, me sentía menos humano, menos digno de cualquier tipo de amor o compasión.
Me aislé aún más. Dejé de salir, dejé de responder a las llamadas de mis amigos. No quería que nadie viera en lo que me había convertido. El único contacto que tenía con el mundo exterior era a través de las cartas que escribía, cartas que nunca verías.
Segundo año de casados, octavo mes
Comenzaste a desaparecer por días, semanas. Cada vez que te ibas, me preguntaba si sería la última vez que te vería. Parte de mí quería que no volvieras, pero otra parte, la más enferma, deseaba con desesperación tu regreso. El ciclo continuaba: te ibas, volvías, me golpeabas, pedías perdón. Yo siempre te perdonaba. Me aferraba a esos pequeños momentos de calma entre las tormentas, a pesar de que sabía que eran solo espejismos.
Segundo año de casados, noveno mes
El embarazo había dejado su huella en mi cuerpo, aunque el bebé ya no estaba. A veces, me tocaba el vientre, preguntándome cómo habría sido si hubiera nacido. ¿Habría sido suficiente para salvarnos? Pero sabía la respuesta. Nada podría habernos salvado. Había noches en las que me quedaba despierto, escuchando tu respiración mientras dormías. Me preguntaba si alguna vez te habías arrepentido de lo que habías hecho. Pero cada mañana, cuando te despertabas y volvíamos a la rutina de golpes y desprecio, esa duda se desvanecía.
Segundo año de casados, décimo mes
Las discusiones se volvieron más frecuentes. Ya no podía seguir en silencio, aunque sabía que cualquier palabra que dijera solo empeoraría las cosas. Te enfrentaba, pero en lugar de obtener respuestas, solo recibía más violencia. Cada golpe parecía ser una respuesta a mi desesperación, una manera de recordarme que no tenía ningún control sobre mi vida, sobre mi cuerpo, sobre mi destino.
Segundo año de casados, undécimo y duodécimo mes
Los últimos dos meses del segundo año fueron un infierno. Ya no me quedaba nada de lo que había sido alguna vez. Mi vida se había reducido a soportar tu ira, a evitar los espejos, a escribir cartas que nunca leerías. Pensé muchas veces en irme, pero algo dentro de mí, el miedo o el amor enfermizo que todavía sentía por ti, me mantenía atado.
Tercer año de casados, primer mes – El día de mi muerte
Sabía que no había escapatoria. Sabía que el ciclo nunca se rompería. Esa noche, mientras tú dormías, escribí mi última carta. "Te amé, Jungkook. Te amé más que a mí mismo, pero ya no puedo soportarlo más. Este es tu regalo, el que siempre pediste. Finalmente serás libre. Finalmente podrás ser feliz, sin mí. Lo siento si no fui suficiente. Pero ahora ya no tendrás que preocuparte por mí. Adiós."
Me aseguré de que la carta estuviera sobre la cama, a la vista. Me miré una última vez en el espejo, ya sin miedo, ya sin odio. Y, con una cuerda en la mano, terminé lo que había empezado hace tres años.
Jungkook llegó a casa con el ceño fruncido. El ambiente estaba demasiado silencioso, más de lo habitual. Dejó las llaves sobre la mesa y miró alrededor. Algo no estaba bien.
—Jimin —llamó, esperando escuchar sus pasos bajando las escaleras.
Silencio.
Frunció el ceño y subió al segundo piso. Revisó la habitación, el baño. Nada.
El miedo se arrastró por su pecho como una garra helada su esposo no pudo irse, pues el era el único que podia entrar y salir.
Fue entonces cuando lo vio.
Un sobre sobre la cama.
Su nombre escrito con la caligrafía de Jimin.
El mundo pareció girar más lento. Sus dedos temblaban mientras rompía el sello y desplegaba la hoja.
"Pido perdón, aunque no sé por qué."
"Se supone que cuando leas esto, yo ya no estaré."
"Este es tu regalo, el que siempre pediste."
El aire abandonó sus pulmones.
—No… no… —susurró, sintiendo cómo la desesperación le quemaba por dentro.
Corrió por toda la casa, abriendo puertas con fuerza, revisando cada rincón.
Pero ya lo sabía.
Ya sabía dónde estaría.
Las piernas le pesaban cuando subió al ático.
Abrió la puerta de golpe… y el mundo se rompió en mil pedazos.
Ahí estaba Jimin.
Suspendido en el aire.
Frágil. Silencioso. Perdido.
Jungkook sintió que su alma se desgarraba.
Corrió hacia él, lo tomó en sus brazos con una desesperación que nunca antes había sentido.
—No… no… no… Jimin, por favor… —su voz se quebró, sus lágrimas caían sobre el rostro inerte de su esposo—. ¡Despierta! ¡Mírame! ¡Golpéame si quieres, pero no me hagas esto!
Pero Jimin no respondió.
Sus ojos nunca más volverían a mirarlo.
Su voz nunca más volvería a llamarlo "Kook".
Jungkook dejó escapar un grito desgarrador, sosteniendo el cuerpo frío entre sus brazos.
La realidad lo golpeó con fuerza.
Él lo había matado.
No con sus manos, sino con cada golpe, cada insulto, cada noche en que lo dejó llorando solo.
Él lo encerró en esta casa, le arrebató su felicidad, lo convirtió en un prisionero.
Y ahora… ahora Jimin se había liberado de la única manera que pudo.
Los recuerdos lo atacaron sin piedad.
Jimin maquillando sus moretones, con una sonrisa rota en el rostro.
Jimin suplicándole que le hablara, que lo mirara.
Jimin sosteniendo su vientre, evitando que fuera lastimado, ahora lo entendía .
Jimin escribiendo cartas en la oscuridad, porque era la única forma de hablar sin miedo.
Jungkook gritó de dolor, abrazándolo con más fuerza.
Pero era demasiado tarde.
Siempre fue demasiado tarde.
Cerró los ojos, dejando que la culpa lo devorara.
Él había sido el carcelero de Jimin.
Y Jimin, su prisionero.
Pero ahora, por fin, Jimin era libre.
Y Jungkook, por primera vez en su vida, entendió que el verdadero prisionero siempre había sido él.
Un prisionero de su culpa.
Para siempre.
Fin.