Roca y arena. Construye tu felicidad.

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Summary

Tú naces para ser feliz, pero en el transcurso de tu vida, personas llenas de sufrimiento transmiten su pesar hacia ti. Te abruman y hacen de tu felicidad un caos. Te hace falta volver a conquistar tu felicidad nuevamente. Debes construirla conscientemente. Usando la parábola bíblica: la casa sobre la roca y sobre la arena, como metáforas que sirven de indicación para definir todo el panorama psicológico y ambiental en el que estás ahora, el autor nos dirige hacia una clara visión de lo que realmente significa estar felices.

Genre
Other
Author
DS
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

La Arena Lastimera


Hay miles de aspectos que podría concederle a la arena. Sin duda que al ser humano le queda bien el papel de sufrido, pensando en la arena que todo el mundo pisotea. Caminamos en la vida, no como rocas que nadie puede pisar, sino como arenas que por su textura dan ganas de pisarla y así es como se sufre. Si eres de los que te gusta ser arena, no tardarás mucho en desear que alguien te maltrate, porque asumes un rol de víctima. Pasas dejando un rastro en tu potencial y es que no lo demuestras, así que todos te creen inútil. De ahí que muchos que son arenas húmedas te quieran caer encima. Escucha bien, arenas húmedas, no dije que fueran rocas.

Parte de nuestra personalidad despierta, digna y capaz de amarse está retenida por una serie de factores que han venido moldeando nuestro modo de ser y de vivir. Podemos definirlos como procesos que vinieron en un paquete llamado sufrimiento. Tus cuidadores, tus lindos padres, ellos fueron criados de un modo peculiar y sienten que son estrellas de personas por cómo se les criaron. Así que ellos te azotan con una correa u otro objeto pesado y eso les garantizó que tú ibas a salir igual de bueno que ellos.


Pues bien, sabemos el resultado final de muchos encuentros con la tortura, el castigo brutal, las malas enseñanzas e incoherencia al aconsejar, temperamentos fuertes, maltratos psicológicos y verbales. Y eso es tan solo el principio de una serie de ataques al ser puro, ecuánime y noble que hay en ti desde el nacimiento. Te han opacado la personalidad y junto con ella, tus talentos. Están cubiertos de arena.

Pero hay una noticia buena: es bien fácil salir de la arena. Solo debes empezar a reaccionar, querer vivir, salir a flote, buscar respirar, danzar, elevarte, alcanzar la gloria a la que has sido destinado por obra y gracia de tu creador. Lo demás comienza a fluir por sí solo: talentos, destreza, habilidades, dones, súper poderes que no sabías que tenías o que se habían escondido por una tormenta de arena que alguien construyó en ti. A veces no son tus padres. La influencia de amigos que aprendieron por igual del sufrimiento trae consigo estas conductas agresivas y lastiman tu <<yo capaz>> limitándolo a formar parte de un estado masoquista donde disfrutas del maltrato en todas sus formas.

También están las instituciones educativas, que no siempre pueden cubrir todas las brechas temperamentales de maestros que son hijos de la práctica del sufrimiento. Así que pasan por la logística educativa haciendo un esfuerzo de que les agrada dar clases y es solo por ganar dinero y no vocación, la cual en ocasiones se les escapa de las manos a los evaluadores dejando como resultado una imagen hipócrita: amor por la enseñanza y el bienestar propio.

Terminan lastimando a miles de personas en su camino. En vez de promover el avance, propagan el atraso y procrean un mal ejemplo en aquellos estudiantes que son débiles ante la formación y dando un mal ejemplo con sus vidas.

En otras palabras, los delincuentes más peligrosos de la sociedad son los que nacen de las decepciones de personas que debieron darles un buen ejemplo de lo que predicaban. Si te proponías crecer, aspirar a ideales bondadosos, comprender tus virtudes, sentir que el mundo no era malo del todo, pues al ver a quienes te rodean cayendo como aguacates maduros del árbol, eso tumba toda esperanza en personas débiles como la arena. Y espero que tú no seas así de débil.

Así que te han hecho creer los propios encabezados de tu cuidado que eras arena y no roca. Te habían construido débil para así poder controlarte a su antojo: “Ve y haz esto. No haces nada bien. Cállate, eres ruidoso. Como molestas. Eres un tonto. Levántate y haz algo. Siéntate un momento, me estás volviendo loco. Oye, qué torpe eres. ¿Hasta cuándo vas a seguir siendo como eres? No te soporto. Eres un fracasado. Eres lo peor que me ha pasado. Tú no sirves para nada. Todo lo haces mal. ¡¿Por qué no sacas cien en ninguna nota?! ¡Oye, despierta sonámbulo! ¿Qué te ocurre? Vives soñando demasiado. Nunca llegarás a ser nada bueno.” Si después de una tormenta como esta sigues vivo, es cuestión de tiempo para que caigas al suelo.

Es el poder del sufrimiento contra el poder de la inocencia que aún no descubre adecuadamente su potencial de roca.

Recuerda bien lo mucho que te han pisoteado para convertirte en arena, cuando siempre has sido Roca. Por eso espero que entiendas el por qué debes resucitar. Si han matado todo lo que eres, ¿cómo es posible que no puedas levantarte, abrirte paso entre la arena que te arropa y resucitar al verdadero tú, a quien sí puede responder por su felicidad? Debes quitarte del medio al que te han convencido que debes pertenecer: un medio lleno de sufrimiento para ti, pero alegría para aquellos que te tienen de marioneta para maltratarte.

He aquí el desafío: levantarás la arena y te convertirás en la roca que eres y serás feliz, porque no habrá más arena en tu vida. Serás feliz por los años que no pudiste serlo, lo serás porque cada código que escribas se grabará en la roca firme que permanece, no en la arena blanda que lo borra todo y que hasta ahora había estado actuando en ti.

Ya no tendrás excusas para dar lastima frente a nadie. Serás una nueva persona y con eso vas a producir paz interior, posiblemente veas a Dios antes de vivir a su lado, vivirás rodeado de milagros, te encontrarás con sorpresas inesperadas que te alegrarán la existencia y comprenderás que no vives en un solo lugar, sino en todos.

Anímate, la tarea de que sepas quién eres realmente apenas comienza, porque para eliminar todo lo que no eres y descubrirte como el genuino ser para el que has nacido, hacen falta muchos martillazos y así es como se levantará tu casa para embellecer la mirada de tu creador. Leer este libro es apenas el comienzo de una nueva etapa. Florece como la naturaleza, resplandece como el sol, muévete como el viento. Toma impulso de allí donde te quedaste prisionero, encerrando todo lo bueno que eras y para lo que has sido creado: ser roca. Desecha lo que estaba muerto en ti y podrás comenzar a construir las bases para tu nuevo hogar, tu yo interior forjado con el fuego.