Siendo el omega de un mafioso

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Summary

El poder no se mide solo con dinero o influencia, sino con algo mucho más profundo, más biológico. Los alfas nacen para gobernar, los Betas existen en la mediocridad, y los Omegas… están destinados a ser reclamados. Aquí, los instintos son más fuertes que la razón, y los lazos entre Alfas y Omegas no se forjan con promesas vacías, sino con feromonas y necesidad animal. En este mundo, el Alfa más fuerte toma lo que le pertenece… y el Omega solo puede aceptar su destino. En esta guerra de dominación y sumisión, Axel y Karl están destinados a encontrarse. Un Alfa que lo tiene todo, excepto lo que realmente desea. Y un Omega que haría cualquier cosa por no caer en sus garras. Pero escapar de Axel es imposible. Axel – El Alfa dominante, la bestia imparable A sus 45 años, Axel no es solo un Alfa, es el Alfa. Un hombre cuya sola presencia hace que incluso otros Alfas bajen la mirada en señal de respeto o miedo. Su nombre se susurra con terror en los bajos mundos, en las calles donde la ley no tiene poder. Axel es un hombre de instintos primitivos, de deseo implacable y voluntad inquebrantable. En el mundo de la mafia, él manda, y todos obedecen. No porque quieran, sino porque no hacerlo significa la muerte. Es alto, de una presencia imponente, con una voz grave que resuena como un trueno. Su aroma es intenso, feroz, peligroso. Un Alfa puro, un depredador en su máxima expresión

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Complete
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29
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18+

Introducción

El poder no se mide solo con dinero o influencia, sino con algo mucho más profundo, más biológico. Los alfas nacen para gobernar, los Betas existen en la mediocridad, y los Omegas… están destinados a ser reclamados.

Aquí, los instintos son más fuertes que la razón, y los lazos entre Alfas y Omegas no se forjan con promesas vacías, sino con feromonas y necesidad animal. En este mundo, el Alfa más fuerte toma lo que le pertenece… y el Omega solo puede aceptar su destino.

En esta guerra de dominación y sumisión, Axel y Karl están destinados a encontrarse. Un Alfa que lo tiene todo, excepto lo que realmente desea. Y un Omega que haría cualquier cosa por no caer en sus garras.

Pero escapar de Axel es imposible.


Axel – El Alfa dominante, la bestia imparable

A sus 45 años, Axel no es solo un Alfa, es el Alfa. Un hombre cuya sola presencia hace que incluso otros Alfas bajen la mirada en señal de respeto o miedo. Su nombre se susurra con terror en los bajos mundos, en las calles donde la ley no tiene poder.

Axel es un hombre de instintos primitivos, de deseo implacable y voluntad inquebrantable. En el mundo de la mafia, él manda, y todos obedecen. No porque quieran, sino porque no hacerlo significa la muerte.

Es alto, de una presencia imponente, con una voz grave que resuena como un trueno. Su aroma es intenso, feroz, peligroso. Un Alfa puro, un depredador en su máxima expresión. Donde quiera que vaya, las cabezas se inclinan, los cuerpos se tensan, y los Omegas... los Omegas tiemblan, ya sea de miedo o de deseo.

Pero Axel no quiere cualquier Omega. Ha tenido muchos en su cama, pero ninguno ha sido suficiente. Ninguno ha logrado llenar el vacío que lo consume. Él no busca simple placer; busca propiedad, busca control, busca algo que le pertenezca de manera absoluta.

Y entonces, lo encuentra. Karl.

Un Omega puro. Demasiado joven. Demasiado sumiso. Demasiado perfecto.

El tipo de Omega que hace que un Alfa pierda la cabeza.

Y Axel está más que listo para reclamarlo.


Karl – La inocencia atrapada en una jaula de oro

Karl nunca ha conocido la verdadera oscuridad del mundo. A sus 19 años, es un simple estudiante universitario, con sueños, con aspiraciones, con una vida normal. Su mundo es pequeño y seguro, alejado de los horrores que acechan en la sombra.

Ha sido criado con cuidado, protegido de los Alfas, enseñado a mantenerse alejado de ellos, a no confiar en sus instintos, a resistir la tentación de la sumisión. Su familia lo ha mantenido a salvo, pero nada podría haberlo preparado para Axel.

Porque Karl es un Omega especial.

Su aroma es dulce, embriagador. Es el tipo de Omega que hace que los Alfas luchen a muerte, que pierdan la razón solo con olerlo. Pero Karl no quiere ser un premio, no quiere ser propiedad de nadie.

No quiere ser marcado. No quiere pertenecerle a ningún Alfa.

Pero el destino no le ha dado opción. Porque Axel ha puesto los ojos en él.

Y cuando un Alfa como Axel decide que algo le pertenece… nada ni nadie puede detenerlo.


Una cacería inevitable

Karl siente su presencia antes de verlo.

Es el aroma lo primero que lo golpea: intenso, masculino, peligroso. Un Alfa en su máxima expresión. La piel de Karl se eriza, su cuerpo se tensa, su instinto le grita que corra, pero es demasiado tarde.

Axel lo ha encontrado.

Lo ve en la universidad, rodeado de gente normal, ajeno al mundo del que él viene. Karl aún no sabe que su destino ha sido sellado. Aún no sabe que, a partir de ese momento, no hay escapatoria.

Axel lo observa desde lejos, y en ese instante lo decide: Ese Omega es suyo.

No importa si Karl lo acepta o no. No importa si intenta resistirse. Axel ya lo ha elegido.

Y un Alfa como él nunca deja ir a su presa.

Karl puede correr, puede llorar, puede luchar contra su propia naturaleza. Pero su cuerpo lo traicionará, su aroma lo delatará, su necesidad lo consumirá.

Porque un Omega como Karl está hecho para ser marcado. Para ser poseído. Para ser reclamado por un Alfa lo suficientemente fuerte como para domarlo.

Y Axel es más que fuerte.

Es imparable.

Es su destino.

Y Karl…

Karl será suyo, lo quiera o no.