EL AMOR MÁS CRUEL
Mi corazón marchito agoniza;
fue ella a despedazarlo,
y bailó con una sonata
entre los nobles de Madrid.
En sus enaguas rasgadas
halló mi pasión desquiciada
y surcó con gran tesón
el fervor de este amor
que por mío muere antes de nacer.
He aquí un hombre hundido,
entregado con manos temblorosas
y dispuesto a los caprichos de una mujer.
El poder de su vagina es la muestra
y la hace merecedora y cruel por poseer;
en su belleza indómita se pierde toda razón
y al regresar a la cordura
acata uno, más que a Dios, la vaga verdad:
todas ellas, putas son.
Es esto un cuento poético
que vivirá por siempre en ti.